16 septiembre, 2017

Leyendo a Xi Jinping - III y última parte - China y el exterior, pasado y presente



Como indicábamos en la primera parte de esta serie, el libro de Xi Jinping tiene una parte importante (más de 110 páginas) dedicada a las relaciones de China con el mundo, en el pasado y el presente.

La mayor parte de los "relatos" de Xi Jinping no tienen en esta parte la misma trascendencia que en la dedicada a los asuntos internos de China, ya que muchos de sus discursos o escritos sobre temas internacionales con toda seguridad fueron escritos por sus colaboradores.

No obstante, igual se pueden sacar algunas conclusiones de interés.

En primer lugar, para los que han y hemos vivido en China entre la década de los 60 y 80 creo que es motivo de satisfacción la mención que hace a dos ciudadanos peruanos muy relacionados con la República Popular. Uno de ellos es Antonio Fernández Arce, escritor y periodista, quien trabajó en China en diversas oportunidades y colaboró con algunos medios de comunicación internacionales escribiendo sobre la República Popular, como por ejemplo el diario ABC de España. Falleció en el año 2014 y tuvo una hija que nació en China y que actualmente trabaja en el servicio de español de la televisión internacional china..

El otro es el religioso Guillermo Dañino, escritor y profesor que vivió décadas en la República Popular y llegó a hacerse muy famoso por su participación como actor en varias películas y programas de la televisión china.

De los restantes países de América Latina, aparte de otros temas relacionados con Perú -en especial la inmigración china a mediados del siglo XIX-, cita a Brasil - donde recuerda la introducción del té chino más de 200 años atrás- y a México -al cual China envió entrenadores para atletas de saltos ornamentales.

Sin embargo, el país latinoamericano al que dedica más cariño y espacio es a Chile. En especial recuerda a Pablo Neruda, sus viajes a China y sus poemas dedicados al país asiático, y al pintor José Venturelli quien a partir de 1952 vivió ocho años en China y fue profesor (el primer pintor extranjero) en la Academia de Bellas Artes, y entre sus obras se encuentran pinturas al estilo chino, en especial el cuadro "El río Yangtzé". El pintor chileno volvió en otras oportunidades a China donde falleció en 1988.

En las relaciones con Chile se destaca en el libro que fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con China, y el primero latinoamericano que firmó un Tratado de Libre Comercio con la República Popular.

Hay muy pocas referencias a países "desarrollados" en el libro. Una de ellas es al Reino Unido, donde reflexiona sobre las obras de Shakespeare, de las cuales cita varias que indica haber leído en los siete años que pasó en una aldea rural, como indicábamos en la Parte I. Compara a Shakespeare con el dramaturgo chino de la dinastía Ming, Tang Xianxu, considerado el "Shakesperare de Oriente". Ambos murieron en el mismo año. De hecho hay un libro publicado en el 2016 titulado "1616, Shakespeare y la China de Tang Xianxu", que no menciona en el artículo.

Otro de los países a los que se refiere con frecuencia es a Singapur. Según los comentaristas Deng Xiaoping habría indicado que "China debe aprender y tomar como referencia las experiencias de Singapur", tras lo cual muchos funcionarios viajaron a ese país para estudiar y "ser entrenados" en la experiencia de uno de los llamados entonces "tigres asiáticos".

Desde el punto de vista cronológico hay tres períodos de la historia de China que destaca en sus relatos: la época de la revolución china; el período posterior a la fundación de la República Popular y las relaciones de China con el exterior en la antigüedad, que dejaremos para el final.

En lo relacionado con la fase de la revolución china y la Guerra de Resistencia contra el Japón menciona al mismo tiempo la ayuda recibida del ejército soviético, tanto material como a través de un destacamento de aviadores, como la de los EE.UU. a través del famoso Batallón conocido como "los tigres voladores". Sin embargo, no hace referencia a la ayuda que recibió de Estados Unidos el General Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi según el pinyin) ni a la Guerra de Corea donde el Ejército de Voluntarios chinos, (donde participó un hijo de Mao que murió en la misma) se enfrentó directamente con el de EE.UU. De la misma forma no menciona el apoyo de China a los países indochinos durante la Guerra de Vietnam.

(El libro tiene un marcado carácter positivo cuando se refiere a las relaciones internacionales de China, y por eso no toca estos actos de Estados Unidos, la posterior confrontación con la URSS o el conflicto fronterizo con la India. Japón es la excepción por su ocupación de China y es el único país criticado). 

En relación con la conocida como "la matanza de Nanjing" tras su ocupación por las tropas japonesas en diciembre de 1937 hace una mención especial al alemán John Robe, que entonces trabajaba para la empresa Siemens, y quien a pesar de pertenecer al partido Nazi se encargó de organizar en la ciudad una zona segura para ciudadanos chinos, junto con otros miembros de la comunidad internacional que vivían entonces en la ciudad. John Robe está considerado como "el Schindler chino" por haber salvado de la muerte a miles de personas. A su regreso a Alemania, Robe llegó a escribirle una carta a Hitler contando las atrocidades del ejército japonés. Se llegó a publicar su diario sobre el tema y se hizo una película llamada "John Robe" que cuenta su historia.

Al mismo tiempo, recuerda en sus relatos a los llamados "extranjeros del VIIIº Ejército de Ruta" (ese fue el nombre oficial del ejército chino en la guerra de resistencia contra el Japón, después de ser conocido como "el Ejército Rojo" y posteriormente como el "Ejército de Liberación del Pueblo chino" o EPL, nombre que se ha mantenido hasta la actualidad.

En ese "ejército" de voluntarios extranjeros figuran personalidades como el doctor canadiense Norman Bethune, que viajó a China junto con otros voluntarios de otros países que habían participado en la Guerra Civil Española y sobre el cual he escrito tres entradas en este blog, o a voluntarios de muchos otros países, incluidos japoneses, que también fueron a ayudar a China sin haber pasado por el conflicto español..


En el período posterior a la fundación de la República Popular, Xi Jinping recuerda de forma especial las relaciones con África en la década de los 60 y la ayuda brindada por China para la liberación de las colonias del continente. Los comentaristas citan a Mao Zedong quien habría indicado que "en nuestro trabajo, al hacer amigos", (...) "el eje central debe ponerse en tres continentes, Asia, Africa y América Latina".

Uno de los ejemplos que pone es el de la actual Zimbabue (antiguamente Rodesia del Sur) y reconoce abiertamente cómo el ejército chino proporcionó entrenamiento militar, tanto en la República Popular como en territorio africano a los "luchadores de la libertad" de dicho país.

En el período de la China antigua, son constantes las referencias a las rutas de la seda, tanto por tierra como por mar, aunque no hay ninguna mención a la llamada "Nao de China" o el Galeón de Manila que, a través de Filipinas, unía China con España y América Latina.

Para terminar vamos a mencionar un tema que tiene relación directa con España y en cierto modo con América Latina. Nos estamos refiriendo al navegante Zheng He y sus siete expediciones al Pacífico, medio siglo antes de que comenzaran las expediciones marítimas europeas.

Zheng He era un eunuco de la etnia Hui (por lo tanto musulmán). Durante la Dinastía Ming, en un período de 28 años, realizó a partir de 1405 siete expediciones marítimas que pasaron por países del Sudeste Asiático, el Mar Rojo y el Océano Índico, llegando hasta la costa oriental de África en lo que hoy en Kenia. 

Existe una teoría, sin probar, y que no se menciona en el libro, de que las expediciones de Zheng He continuaron sus viajes desde Kenia, llegaron a la costa occidental de África y de allí al continente americano. (Existe un libro que habla de esta teoría indicando que fueron los chinos quieren llegaron primero a América).. En todo caso lo que sí está probado y no es muy conocido en Occidente en general es que sus expediciones marítimas tuvieron lugar medio siglo antes que las de Colón.

Las flotas de Zheng He llegaron a tener más de 200 barcos y 27.000 personas. Sus barcos más grandes tenían 125 metros de eslora y 50 de manga; mientras que las carabelas de Colón eran como "hojas de planta" con un largo de sólo 26 metros.

Según el relato de los comentaristas, durante las misiones de Zheng He no se conquistó un metro cuadrado de territorio extranjero, ni fueron piratas de mar, ni se dedicaron a robar en los países a los cuales viajaban. Al llegar a cada país lo primero que hacía Zheng He era entregar una carta del emperador chino, ofrecer regalos a los reyes y funcionarios principales del lugar visitado y finalmente hablar de y hacer negocios.

Con esto damos fin a esta serie de tres entradas de "Leyendo a Xi Jinping". Muchas cosas se han quedado en el tintero pero sería demasiado pesado para un blog hacer una referencia a todos los temas tocados por el actual dirigente chino. Estas entradas no han pretendido ser una crítica literaria sino más bien un relato de temas tratados por Xi Jinping que considero pueden ser de interés para todos aquellos interesados en China a través de las fuentes oficiales (que considero que son la minoría) y muchas de las aclaraciones que figuran en las entradas pertenecen a este modesto servidor con el fin, no sé si logrado o no, de que el público pueda entender mejor los entornos históricos. 

11 septiembre, 2017

Leyendo a Xi Jinping - Parte II - Corrupción, el “milagro chino" y Maradona

Como indicábamos en la primera parte de estas reflexiones “Leyendo a Xi Jinping”,(Pinchar aquí para leerla) y la realidad de los últimos años lo ha demostrado, la lucha contra la corrupción, ha sido y es una de las prioridades del Presidente de la República Popular China.

Para ello, en sus “relatos”, utiliza frecuentemente ejemplos de Dinastías, Emperadores y/o funcionarios que perdieron el poder como consecuencia de la corrupción. Al mismo tiempo, pone como ejemplo a funcionarios honrados que se ganaron el apoyo del pueblo.

Uno de ellos es Zhang Boxin (1651-1725), de la dinastía Qing –la penúltima de China- que se hizo famoso porque, en contra de las costumbres de la época, no aceptó ningún tipo de regalo al ser nombrado funcionario en la actual provincia de Jiangsu. Tanto es así, que en una piedra se llegó a tallar en un homenaje a los Qing, la frase “el primer funcionario honrado bajo el cielo”, refiriéndose a Zhang Boxin. Cuando éste abandonó la ciudad de Yangzhou los campesinos fueron a despedirlo con verduras y frutas, pero éste las rechazó indicando que los funcionarios deben ser “limpios y puros”.

En el año 2013, Xi Jinping, según se indica en el libro, organizó en el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista una sesión de estudio colectivo sobre funcionarios no corruptos en la historia de China, una prueba más de que el líder chino se basa principalmente en ejemplos de la milenaria historia del Imperio del Centro para tratar los problemas del país.

Tal como señalamos en la primera parte de estas reflexiones, Xi no deja de alertar sobre los peligros que para el Partido y el Gobierno puede causar la corrupción. Aunque destaca que “No hay en China una fuerza política que pueda suplantar al Partido Comunista”, insiste en que hay que tener una “sensación de crisis” ante la posibilidad de que cambien las cosas.

Si los cuadros del Partido no resuelven sus problemas de estilo, perderán el apoyo del pueblo y se creará una crisis que podría acabar con el Partido y el Estado, según el razonamiento de Xi.


En el relato “En la segunda generación desaparece la dinastía”, relata el caso de Qin Shihuang, el primer Emperador que unificó China, muy conocido por el ejército de terracotas de Xi´an que está en la parte de su Mausoleo que ha sido descubierta y abierta al público, mientras que su tumba sigue cerrada.

Qin Shihuang tuvo el mérito de unificar a China. Sin embargo, al mismo tiempo, dedicó grandes recursos humanos y financieros para hacerse construir un Mausoleo. Según los analistas del relato de Xi Jinping se emplearon a 720.000 personas durante décadas para construir el Mausoleo. Hay gente que considera que el número de personas empleadas en la construcción fue ocho veces mayor que el utilizado para construir una de las pirámides de Egipto. Como consecuencia de ese “despilfarro” la dinastía Qing desapareció, una vez nombrado el heredero, sólo 16 años después de su establecimiento.

Xi Jinping utiliza otros ejemplos de emperadores de la historia de China que cayeron debido a la corrupción.

Otro de los temas tratados por el actual dirigente chino es el del sacrificio al que deben hacer frente los líderes revolucionarios. En este sentido pone como ejemplo a Mao Zedong  que perdió a seis miembros directos de su familia en la revolución, entre ellos a su esposa Yang Kaihui, fusilada por el Kuomintang o a uno de sus hijos, Mao Anying, fallecido en la Guerra de Corea.

Hay en el libro un ejemplo muy significativo sobre cómo funcionan algunas cosas en la República Popular, titulado “Compitiendo por obtener el título de ´Pobre´” y relata cómo en el año 2012, en un condado de una provincia que no menciona (pero que los editores citan como Hunan), la página web del condado publicó “la excelente noticia de que nuestro condado ha sido nombrado como parte de los condados pobres a nivel estatal”, y como los jefes de dos condados “competían” para ver cuál de ellos era nombrado un condado “pobre” con el fin de recibir ayuda del Estado.

Un condado llegó a colgar un cartel que decía “Celebramos que el distrito xxx ha sido nombrado por el gobierno central como parte de las zonas con extremas dificultades”, ya que así recibirían ayudas económicas y políticas especiales y favorables del Gobierno central.


El milagro chino

Otro de los temas de preocupación del actual líder chino es el de cómo China se quedó atrasada durante más de dos siglos, pero luego supo crear un “milagro chino” tras la celebración de la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido en diciembre de 1978, cuando Deng Xiaoping impone la política de reformas económicas y apertura al extranjero.

Casi no hay críticas fuertes a la Revolución Cultural (1966-1976) en los relatos de Xi,  salvo cuando habla de los “errores izquierdistas” de esa época, pero a su vez indica que en esos años “casi no conocíamos profundamente las leyes y normas de la construcción del socialismo”.

Xi Jinping recuerda el esplendor de China en varias dinastías del pasado, como la Han (206 A.C. – 220 D.C), la Tang (618 D.C. – 917 D.C.) o la Song (960 D.C. – 1279 D.C.). La ciudad de  Xi´an era una gran capital internacional ya durante la Dinastía Han, a donde viajaban y residían miles de extranjeros, principalmente de Asia Central, Persia y el mundo árabe.

En la Dinastía Tang llegó a haber en la corte 29 extranjeros y más de 3.000 funcionarios extranjeros en el gobierno.

Cuando llegan las últimas dos dinastías, la Ming y la Qing, es cuando China pierde la oportunidad de seguir avanzando, siempre según el libro.

En un discurso ante el Comité Central del Partido Comunista en el 2013 Xi Jinping habla de los “200 años perdidos por China”. En los cerca de 100 años que van desde los siglos XVIII y XIX, el período del auge de la Revolución Industrial, la Dinastía Qing cerró las puertas del país, "perdiendo la oportunidad de desarrollarse".

Los otros cien años, de mediados del siglo XIX a mediados del XX, “bajo los cañones de Occidente”, China se transformó en un país semicolonial y semifeudal.

Por último, “en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuando en lo internacional se levantaba una ola de revolución tecnológica y cambios en la estructura de la producción, algunos países del Este de Asia aprovecharon esta oportunidad  para desarrollarse, pero China estaba inmersa en la ´Revolución Cultural´” y “perdió una gran oportunidad”

Gracias a la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista de China celebrada en diciembre de 1978, y con Deng Xiaoping al mando, comienza un proceso que lleva a China a “tener la excelente situación actual”, en palabras del Secretario General del Partido Comunista.

Como parte de ese “milagro chino”, y mientras China, al comenzar la apertura y reforma era la 11ª economía del mundo; “en el 2005 sobrepasamos a Francia y quedamos quintos; en el 2006 al Reino Unido y quedamos cuartos; en el 2007 a Alemania y quedamos terceros; y en el 2009 a Japón y quedamos segundos”. “Hemos creado un milagro en la historia de desarrollo de la humanidad”.

Por último, me gustaría hacer mención a un artículo escrito por Xi Jinping donde utiliza la derrota de Argentina en el Mundial de Fútbol de España en 1982, y el papel de Maradona como ejemplo negativo, para estimular el trabajo en equipo en el terreno económico de China, y cómo no es posible aislarle del conjunto.

Es bien sabido que el Presidente chino siempre ha sido un gran aficionado al fútbol y es, en mi opinión, muy significativo, esta comparación entre Maradona y la selección argentina, con el trabajo económico que debía desarrollar el gobierno.

“En el fútbol actual de gran nivel, creo que no se corresponde con la tendencia general el poner énfasis sólo en el nivel técnico individual y basarse sólo en los méritos individuales”. “El hacer goles depende de la coordinación de todos los integrantes del equipo”. “A los aficionados del fútbol actual no les gustan los jugadores que de manera exagerada se basan en sus habilidades particulares, rompiendo la coordinación del equipo, y perdiendo así oportunidades de hacer goles”, indica el dirigente chino.

Los comentaristas del “Diario del Pueblo” recuerdan el mundial de España, donde en la selección argentina Maradona sólo prestaba atención a sus jugadas personales sin tener en cuenta la coordinación con el equipo, hasta que en el partido con Brasil fue expulsado por una tarjeta roja y Argentina se quedó fuera de las finales.

Los mismos comentaristas recuerdan cómo la prensa británica lo llegó a llamar “Mister Fútbol de la diplomacia”, y sus viajes a Irlanda en el 2012, a Alemania en el 2014 y a Inglaterra en el 2015 donde siempre tuvo contacto con el fútbol.

Tomando el fútbol como ejemplo y destacando que él tiene “un sueño futbolístico para China”, reflexiona sobre las relaciones entre el todo y las partes, sobre la coordinación entre las partes, para subrayar la importancia de la coordinación para tratar los temas del Estado y para analizar los problemas partiendo siempre del todo general.

En la tercera y última reflexión sobre este tema trataremos las reflexiones de Xi Jinping sobre temas relacionados con el mundo exterior, tanto en el pasado como en el momento actual, poniendo especial énfasis en lo relacionado con América Latina.

09 septiembre, 2017

Así viví el 9 de Septiembre de 1976 la muerte de Mao en Beijing

(Versión resumida y actualizada de la entrada "A los 40 años de la muerte de Mao. Recordando el 9 de septiembre de 1976")

Este 9 de Septiembre se cumplen 41 años de la muerte del líder chino Mao Zedong y me gustaría volver a recordar en estas breves líneas cómo viví ese día y los posteriores en la capital china, a la que habíamos llegado con parte de mi familia 14 meses antes.





El 9 de septiembre de 1976 amaneció soleado en Beijing. Era el típico día de uno de los meses más agradables de la capital china. Después de un verano agobiante y lluvioso, el corto otoño de septiembre daba otro color a la ciudad, gracias al azul claro del cielo y a las hojas que comenzaban a amarillear.

El cambio de color lo empezábamos a notar también en la vestimenta de la gente, y se pasaba del blanco de las camisas de verano, al azul, verde o gris de las primeras chaquetas de otoño.

Como todos los días mi hermana y yo habíamos ido en bicicleta al Instituto de Lenguas de Beijing para nuestras clases de idioma chino que comenzaban a las ocho. Acabábamos de comenzar nuestro segundo año de estudios. Ese día se conmemoraba un nuevo aniversario de la fundación del Instituto y a las cuatro de la tarde iba tener lugar un acto festivo, por lo que a lo largo de la mañana se comenzaron a colocar banderas chinas, de colores y carteles de celebración.

Cerca del mediodía, sin embargo, las banderas comenzaron a ser retiradas. El acto se suspendió y se nos informó que a las cuatro de la tarde se iba a comunicar una “importante noticia”. Así se preparaban entonces en China los grandes anuncios: cada “danwei” –o entidad de trabajo o de estudio- informaba a todos sus integrantes que se iba a dar una “importante noticia” y todos debían estar pendientes de la radio a esa hora.

Cuando regresamos a nuestra vivienda en el Hotel de la Amistad  después de almorzar vimos que a mis padres también les habían dicho lo mismo.

Aunque eran tiempos sin redes sociales, Internet, teléfonos móviles o faxes todos suponíamos de qué se trataba. Era la noticia que todos sabían que iba a suceder, pero que nadie se atrevía a mencionar en público: la muerte del Presidente Mao, el hombre a quien en todas las consignas se le deseaba “diez mil años”, “diez mil, diez mil años” de vida, que es la forma de decir “viva” en chino.

El fundador de la República Popular China tenía 83 años y en sus últimas apariciones públicas en la televisión recibiendo a personalidades extranjeras –entre ellos a Richard Nixon o al entonces Vicepresidente de Egipto Hosny Moubarak- se podía apreciar claramente el deterioro de su estado de salud. Como se veía en la televisión, cuando estaba de pie Mao tenía que estar sostenido por dos de sus asistentes, y en las fotos sólo se le veía sentado. La desaparición física del veterano dirigente era sólo cuestión de tiempo.

A las 4 de la tarde, ya en casa y pegados a la radio escuchamos el comunicado oficial. “El Comité Central del Partido Comunista de China, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, el Consejo de Estado y la Comisión Militar del Partido Comunista de China comunican con inmenso dolor a todo el Partido, todo el ejército y al pueblo de todas las nacionalidades del país que el camarada Mao Zedong, respetado y querido gran líder de nuestro Partido, nuestro ejército y nuestro pueblo de todas las nacionalidades, gran maestro del proletariado internacional y de las naciones y pueblos oprimidos del mundo, falleció en Beijing a las cero horas diez minutos del 9 de septiembre de 1976 a causa de la agravación de su enfermedad”. Así comenzaba el largo comunicado oficial, al cual le seguía una relación biográfica de Mao, música fúnebre china y los acordes de La Internacional.

Esa misma tarde la población comenzó a lucir flores blancas de papel (símbolo de luto) en las solapas de su ropa y brazaletes negros. Al segundo día, y a pesar del duelo oficial fijado hasta el 18 de septiembre, asistimos a nuestras clases en el Instituto de Idiomas, donde el Profesor Wang, con lágrimas en los ojos, escribió en el pizarrón “Gloria eterna al Gran Líder el Presidente Mao!”. Esa fue nuestra clase de chino ese día.

El cuerpo de Mao fue velado en el Gran Palacio del Pueblo y por allí pasaron durante más de una semana, y de forma organizada unas 300.000 personas. Miembros de la comunidad extranjera –diplomáticos, los llamados “expertos”, extranjeros que trabajaban para organismos públicos chinos- fueron invitados a presentar sus respetos ante el féretro de Mao y así, el 14 de septiembre tuvimos la oportunidad de asistir al Palacio del Pueblo.

El 18 de septiembre, a las tres de la tarde, un millón de personas participó en la plaza de Tiananmen en la ceremonia oficial de despedida de Mao transmitida en directo por la radio y la televisión. Los habitantes de China -800 millones entonces- guardaron a esa hora tres minutos de silencio haciendo tres reverencias (según la tradición china) ante retratos de Mao encuadrados en negro. Todo el transporte del país se paralizó durante esos tres minutos –incluso los peatones o los ciclistas- mientras las fábricas, trenes y embarcaciones hacían sonar sus sirenas.

El luto y la ceremonia fueron, tal como había sido en realidad la revolución de Mao, y como en muchos casos sigue pasando en la China de hoy, una mezcla de tradición oriental y elementos comunistas. Música fúnebre china o “El Este es rojo” junto con los acordes de “La Internacional”; el cuerpo de Mao cubierto con una bandera roja con la hoz y el martillo en un entorno decorado con grandes cintas amarillas y negras, símbolos de luto; las tres reverencias ante el cuerpo o la foto de Mao y las flores blancas de papel, junto con los brazaletes negros.

Las imágenes que se mostraban en la televisión eran de llantos en todos los puestos de trabajo, en la ciudad y en el campo, de fotos de Mao enmarcadas en color negro. Yo tenía 18 años y era consciente de que estaba siendo testigo de uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX. Recuerdo que se comentaba que el diario Le Monde había, por primera vez en su historia, puesto una foto en la portada.

Su muerte fue al mismo tiempo el comienzo de otro proceso de cambios políticos marcado por la detención en Octubre de la llamada "Banda de los 4", de la cual formaban parte la viuda de Mao así como los integrantes del grupo más radical dentro del Buró Político del Partido Comunista.

En una acción que a muchos extranjeros nos pareció "ridícula" o por lo menos incomprensible, tras las detención de la "Banda de los 4", en las fotos que se publicaban sobre el acto fúnebre las imágenes de su viuda y sus tres aliados fueron borradas y quedaron en blanco, en una época donde no existía aún Photoshop.

Dos años más tarde, China emprendía otro camino político y económico liderado por Deng Xiaping y que consistió en una serie de reformas económicas internas y de una apertura comercial al exterior.

Paulatinamente el país fue cambiando, Deng Xiping volvió a ser rehabilitado, y comenzó un período que ha llevado a la República Popular a la que es hoy una verdadera potencia económica, comercial y diplomática, cuyas acciones tienen una repercusión fundamental en todo el mundo.

A diferencia de lo que ocurrió con Stalin, por ejemplo, o en otros procesos de cambios en los países de la llamada órbita socialista, aunque la foto del fundador de la República Popular fue desapareciendo paulatinamente, no se derribaron sus estatuas y su retrato sigue hasta hoy colgado del edificio de la plaza de Tiananmen, centro político del país. Al mismo tiempo, y tal como he reflejado en estas "Reflexiones Orientales", su nombre es citado con frecuencia por el actual líder del país, Xi Jinping, y son decenas de miles de personas las que se acercan cada año a su Mausoleo, en pleno centro de la plaza de Tiananmen, así como a su ciudad natal de Shaoshan, en la Provincia de Hunan. 

04 septiembre, 2017

De puentes, puertas y trampolines entre España, China y América Latina

Los seguidores de este blog saben de mi insistencia en el famoso tema de la "triangulación" y de lo que pienso de las declaraciones oficiales y privadas "vendiendo" a España como el puente, la puerta o el trampolín ideal para que China entre en América Latina.

Han sido muchos los artículos que he escrito sobre el tema. Pido perdón por la insistencia, pero el tema es muy importante, en mi modesta opinión, para la economía, la política y la diplomacia de España.

No voy a repetir todo que llevo años diciendo sobre el tema (que China no necesita a España para "entrar" en América Latina). Sólo me gustaría recordar, por lo reciente de las declaraciones, lo indicado el pasado 7 de julio por un Vicepresidente de la CEOE en Panamá, indicando que (a los asiáticos, aunque estaba hablando principalmente de China) "les cuesta mucho desembarcar en América Latina y se sienten más cómodos haciéndolo primero en España".

En estos momentos, según mi limitada información, hay por lo menos tres grandes proyectos multimillonarios en América Latina donde están compitiendo empresas de China con empresas de España y otros países:

- El túnel de Agua Negra, que unirá Argentina y Chile
- La Villa Panamericana en Perú
- El nuevo Puerto de Panamá

El diario español El Economista publica hoy un artículo titulado "China amenaza el liderazgo en América Latina de las constructoras españolas". El artículo entero puede leerse pinchando aquí.

Con este artículo del periódico español, creo que se demuestra una vez más el error de plantear, tanto en las diversas administraciones -actuales y pasadas-, organismos oficiales y privados, seminarios, cursos de negocio, etc., el tema de que España sea un puente, puerta o trampolín para América Latina. No creo que se pueda decir que estos se han roto ya que nunca han existido.

Esto no quiere decir que no pueda haber una colaboración mutua entre España y China en América Latina, pero, en mi opinión el punto de partida, el enfoque debe ser cambiado por completo.

27 agosto, 2017

Leyendo a Xi Jinping - Parte I

En medio del calor de Madrid, he aprovechado para leer uno de los múltiples libros que están saliendo de y sobre Xi Jinping antes del próximo congreso del Partido Comunista de China. En este caso se trata de "习近平讲故事 ", cuya traducción literal sería algo así como "Xi Jinping cuenta cuentos" pero que en español puede tener un sentido peyorativo.

Por eso me he tomado la libertad de llamarlo para esta nota, y teniendo en cuenta el contexto del libro, "Historias y anécdotas contadas por Xi Jinping", tanto en sus discursos, entrevistas y conversaciones como en sus escritos. Es un libro muy peculiar, de 335 páginas, publicado en mayo de este año, que tengo entendido no ha sido traducido aún a ningún otro idioma.  

El él se han reunido 109 "cuentos" diferentes, de un promedio de media página o un tercio de página de largo en chino cada uno, que luego son acompañados por una explicación de unas dos páginas realizada por un grupo especial del Departamento de Comentaristas del "Diario del Pueblo", el órgano oficial del Partido. 

De hecho, la obra comienza con una Introducción del Director General del Diario del Pueblo, Yang Zhenwu; y termina con un Epílogo de la Subdirectora del periódico, Lu Xinning. 

El libro está dividido en dos partes, la "Interna" que tiene que ver con los temas locales de China, y la "Externa", que está relacionada con sus relaciones internacionales, aunque también con muchas referencias a la historia del país asiático.




No tengo ningún problema en reconocer que, después de 42 años leyendo en chino, no me resultó muy fácil la lectura de este libro, en especial la parte que tiene que ver con los temas internos de China, ya que son constantes las citas literarias y/o históricas relacionadas con las diferentes dinastías chinas. Hay muchas referencias -diría que una gran mayoría de la parte dedicada a temas "internos"- a personajes históricos, libros y poemas de la antigüedad.

El prólogo de Yang Zhenwu comienza indicando que "el saber contar historias y anécdotas es una cualidad común de políticos y pensadores del presente y del pasado, de China y del exterior" para a continuación mencionar a Mao Zedong, quien en Yan´an, en la ceremonia de clausura del VIIº Congreso del Partido (en 1945), contó la famosa fábula de "El viejo tonto que removió las montañas". O sea que nos encontramos con una comparación directa con Mao desde la primera página, y que continúa a lo largo de todo el libro. 

Xi Jinping cita en total 16 veces a Mao Zedong, y eso que la mayoría de sus "cuentos" están relacionados con la antigüedad. Sin embargo, los editores que hacen la explicación de sus frases utilizan el nombre de Mao dos o tres veces más que el propio Xi; en muchos casos indicando que algunos de los poemas, libros o historias de la antigüedad citados por el actual líder chino fueron utilizados también por Mao.

Zhou Enlai y Deng Xiaoping son los otros dos más citados por el actual Presidente de la República Popular China. Sin embargo, hay sólo dos referencias a Jiang Zemin y a Hu Jintao.

Los 109 "cuentos" incluidos en el libro abarcan un período que va desde abril de 1983 -cuando Xi tenía 30 años y era Secretario del Partido en el Condado de Zhengding, provincia de Hebei- hasta enero de este 2017.

El mismo Xi Jinping, y los editores que explican sus frases, recuerdan los años pasados como "joven instruido" (esa frase de Mao no la utiliza Xi, sino que dice que es enviado desde Beijing para "convertirse en campesino") que se establece en el campo en 1969, en plena Revolución Cultural. En concreto es destinado, cuando era un adolescente de menos de 20 años, a una aldea cerca de  Yan´an, en la provincia de Shaanxi, por lo cual podemos llegar a la conclusión de que no vivió de forma directa los grandes movimientos, muchos de ellos violentos, y manifestaciones en Beijing y otras ciudades chinas durante la Revolución Cultural.

En el libro relata las duras condiciones de vida en esos siete años de campesino, viviendo en casas-cuevas, y mal alimentado ("pasábamos varios meses sin probar un bocado de carne").

En 1975 regresa a Beijing a estudiar en la Facultad de Química de la Universidad de Qinghua hasta 1979 (yo entré a esa misma Universidad en el año 1977 por lo que en principio fuimos compañeros de universidad durante dos años). Los interesados en este tema pueden consultar la crónica "Con Xi Jinping en la Universidad de Qinghua" que escribí año atrás pinchando aquí.

A partir de 1982, y tras unos años trabajando en Beijing, en el Consejo de Estado y en la Comisión Militar del Gobierno de China, comienza su carrera política en el interior del país, primero en el condado de Zhengding, en la provincia de Hebei, y posteriormente en diversos puestos gubernamentales y del Partido, primero en la provincia de Fujian, a partir del año 1985, donde llegó a ser Gobernador en el 2000 y posteriormente en la provincia de Zhejiang, del 2002 al 2007 cuando ya se establece definitivamente en la capital china.

Sus relatos y las explicaciones de los comentaristas, están llenos de anécdotas y recuerdos de su trabajo en esas tres provincias.

La primera conclusión a la que podemos llegar es que cuando Xi Jinping llega a Beijing para poco a poco ir escalando posiciones que lo llevan a Secretario General del Partido y Presidente de la República, tiene detrás de sí años de experiencia de gobierno a todos los niveles, desde los más bajos hasta gobernador, en tres provincias de China: Hebei y en especial Fujian (donde estuvo más años) y Zhejiang, estas dos muy activas en lo relacionado con la apertura al exterior.

También siendo muy joven y un "simple" Secretario del Partido de un condado rural en Hebei, viaja a los Estados Unidos y otros países como Singapur o Suecia, lo cual le da desde joven algunas visiones del mundo exterior.

En Suecia, país que visitó en 1979, cuenta la anécdota de que se encuentra en una plaza con un ciudadano malayo de origen chino que le pregunta asombrado y alegre  "¿tú eres chino?". Utiliza esta anécdota para referirse a cómo en esos años los chinos no salían prácticamente al exterior, y ahora son millones los chinos que viajan por el mundo.

Prácticamente después de haberse graduado en la Universidad de Qinghua estuvo toda su vida profesional en órganos de gobierno y del Partido a diversos niveles. Llega pues a los máximos cargos del Gobierno, el Partido y el Ejército con una gran experiencia y muy bien preparado. A eso debemos agregar un muy alto nivel cultural y conocimiento de la historia y literatura de China y universal. 

En sus años jóvenes declara haber leído a muchos escritores rusos, los clásicos de Shakespeare, y a escritores norteamericanos, donde destaca en especial a "El viejo y el mar" de Hemingway. No hay, sin embargo, referencias a "El Quijote" aunque sí menciona con cariño a Pablo Neruda y sus relaciones con China.

También hace referencia a Rabinfranath Tagore, el primer Premio Nobel de Literatura asiático, quien visitó China en 1924 y tuvo una especial relación con la tierra de Xi que se muestra un gran admirador de Gandhi, así como de las diferentes culturas indias.

A través de sus escritos se confirma, por lo menos en mi opinión, que muchos de los fenómenos que tienen lugar en China están directamente relacionados con su cultura, su historia, sus tradiciones, y no al hecho de ser un mal llamado en el exterior "país comunista" como se ve con frecuencia entre muchos observadores del gigante asiático.

Por eso, cuando habla de la lucha contra la corrupción, de la relación del Partido Comunista con el pueblo, de cómo resolver los problemas del país, pone siempre como ejemplo historias y anécdotas de emperadores y ministros de la milenaria historia china. 

Por ejemplo, en el primer capítulo del libro, dedicado precisamente al tema de la honradez en el Gobierno, utiliza una conocida anécdota de la Dinastía Han del Este (año 25 A.C. - año 220 D.C.) sobre un intento de soborno entre funcionarios. El sobornador se ve durante el día con la persona a la que quiere hacer un regalo de lingotes de otro, pero no le da nada y espera a la noche diciéndole "así nadie lo sabrá". La otra persona, que resulta ser honrada, rechaza las barras de oro y le dice "el cielo lo sabe, la tierra lo sabe, tú lo sabes y yo lo sé, ¿cómo puedes decir que nadie lo sabrá?"

Los comentaristas, a raíz de esa anécdota, recuerdan la infinidad de veces que Xi Jinping ha dicho que "Como partido en el Gobierno, nuestra principal amenaza es la corrupción".

En medio de tantas menciones históricas y literarias chinas hay dos referencias a Marx y al marxismo. 

En la primera recuerda las grandes dificultades económicas a las que tuvo que hacer frente Marx cuando estaba escribiendo "El Capital" agobiado por el hambre, el frío y las deudas y elogia su voluntad de "revolucionario proletario" que no se deja amedrentar por las dificultades.

En la segunda, titulada "Leyendo 100 veces 'El Manifiesto del Partido Comunista' " recuerda una frase de Mao en 1939 donde insistía en la necesidad de leer constantemente las obras del marxismo-leninismo ("yo he consultado 'El Manifiesto' un mínimo de 100 veces¨) para poner énfasis en la necesidad de leer y estudiar con frecuencia las obras del marxismo-leninismo y las del Presidente Mao. Hay que aclarar que según la costumbre china, cuando se habla de cien o diez mil no necesariamente se están refiriendo a una cifra concreta, sino que son, en este caso, sinónimos de muchas veces.

Las referencias a su vida personal son casi inexistentes en el libro. En una entrevista con la televisión rusa, en el 2014, reflejada en el libro, menciona una canción china "¿A dónde se nos ha ido el tiempo?". "¿A dónde se me ha ido el tiempo?" reflexiona, indicando que aparte del trabajo el tiempo que le queda libre lo dedica a leer.

En la misma entrevista dice que le gusta nadar ("aprendí a nadar a los 4 o 5 años") y hacer montañismo. "Me gusta el fútbol, el voleibol, el basketball y el Wushu". Quizás porque está en una entrevista con la televisión rusa, hace una mención muy especial al hockey sobre hielo (del cual Putin es un gran admirador). El hockey sobre hielo, dice,  "necesita no sólo fuerza y habilidades individuales sino también coordinación y trabajo de equipo; es un deporte muy bueno".

Reconozco que me asombró esta afición por el hockey sobre hielo (salvo por el hecho de estar hablando con la televisión rusa), ya que en los lugares donde Xi Jinping vivió en China, ése no es un deporte tan popular, por razones climatológicas. Quizás la excepción pueda ser Beijing. Recuerdo haber asistido a muchos encuentros de hockey sobre hielo en la capital china, y cómo se jugaba en los lagos de los parques de la capital cuando se congelaban en invierno.

Me gustaría terminar estas primeras reflexiones con una frase de Xi Jinping que tiene relación con mis dos últimas entradas a este blog sobre la necesidad de estudiar sobre China, a raíz del artículo del Profesor Jean-Pierre Lehmann en el South China Morning Post.

Se trata de una conversación de Xi Jinping con el Presidente Obama en Beijing en noviembre del 2014; durante una charla-cena que terminó a las 11:00 de la noche, algo completamente inusual en China. En esa conversación, Xi le dice al entonces Presidente estadounidense: "Para conocer la China de hoy, para pronosticar la China del mañana, hay que conocer el pasado de China, conocer la cultura china. La lógica de los chinos de hoy, las estrategias de las autoridades chinas para gobernar el país están impregnadas de genes de la cultura tradicional china"; "Conocer la historia reciente de China es muy importante para conocer los ideales actuales del pueblo chino y su camino de avance".

Espero poder seguir estas reflexiones, ya que el libro es muy interesante para conocer más al actual líder chino, en próximas entradas a este blog.

20 agosto, 2017

El desconocimiento sobre China - 2ª Parte Las guías de negocios

Días atrás reflexionaba en este blog sobre el desconocimiento y la ignorancia que existe sobre China. Agradezco el seguimiento que está teniendo y los diversos comentarios a través de varias redes sociales.

Hoy quiero volver sobre el tema, pero poniendo dos ejemplos concretos, para darle "más solidez", si se me permite, a mis argumentos. En ambos casos se trata de Guías de Negocios o Fichas País sobre la República Popular correspondientes a los dos bancos más importantes de España, con una presencia de décadas en el país asiático, aparte por supuesto de Europa, y en especial en América Latina.

La primera corresponde al año 2015. Reconozco que es una fecha un poco vieja, pero no he encontrado una edición más moderna; lo cual de por sí ya podría considerarse una muestra de falta de interés (o de recortes presupuestarios) ya que lo "normal" y sobretodo tratándose de China, sería una actualización anual. En todo caso, esta ficha ha sido difundida ampliamente hace varios meses por algunos portales dedicados exclusivamente a China y en las redes.(Como ejemplo se puede acceder a través de este link pinchando aquí.)

Pondré sólo un ejemplo de esta guía, fechada en el 2015, y realizada para el Banco por una importante empresa española de asesoría financiera. En ella se pone a Wen Jiabao como Primer Ministro del país, cuando dejó de serlo en marzo del 2013. 


Recuerdo que al comentar el hecho con un responsable del Banco, indicó que "hasta el mejor escribano echa un borrón", sin darle la mayor importancia al tema. 

No es el único error de la Guía, para la cual la presencia de la Administración española en China se limita a un Consulado en Shanghai y, en lo comercial a una Cámara de Comercio de Hong Kong.Pero no quiero extenderme sobre el tema. 

Sé que es difícil de creer, pero cualquier interesado puede acceder a ella a través del link que he indicado.

Aquí ya no estamos hablando de escribir mal un nombre, de confundir el nombre con el apellido, sino de "informar" erróneamente quién es el Primer Ministro de la segunda potencia económica del mundo. ¿Qué valor puede tener la otra información de las 24 páginas de la Guía cuando se nombra de forma equivocada al Jefe del Gobierno? "¿Borrón de un escribano?" Mucho más grave que eso.

El segundo ejemplo es mucho más reciente -9 de agosto- y es un artículo del diario "Cinco Días" titulado "Cosas que no debes hacer si quieres cerrar negocios con un chino" que se puede ver pinchando aquí y cita las recomendaciones del otro de los dos bancos más importantes de España, fuerte en Europa, también con amplia presencia en América Latina y con décadas de trabajo en China. He intentado encontrar el original de las recomendaciones de ese Banco, pero lamentablemente no lo he conseguido y por eso debo basarme sólo en lo que dice Cinco Días.

No pretendo criticar todo, pero ya el título no me gusta: "....negociar con un chino". Se negocia, en mi opinión, con empresas, instituciones, organismos chinos, etc, no "con un chino".

En primer lugar, y para mí es un error que cometen con frecuencia la mayoría de las guías y cursos de negocios sobre China en español, es que tratan los diferentes temas como si fuese lo mismo ir a China a vender, a comprar o a establecer una sociedad mixta. Naturalmente las actitudes, la estrategia y las tácticas, los enfoques serán diferentes en cada uno de estos tres casos. 

No soy nadie para indicar cómo triunfar en China -un mercado "difícil" como cualquier mercado internacional- pero modestamente me permito sugerir que hay que tener un plan y/o producto viable, realista; una estrategia y tácticas adecuadas; un conocimiento básico del país; un buen asesoramiento; mucha paciencia y estar preparados para gastar tiempo y dinero; olvidarse de los negocios fáciles; ser puntual, serio e ir bien preparado a las reuniones. Pero lo más importante y por encima de todo es tener un precio competitivo si se vende, conseguir uno bueno si se compra, y unas condiciones aceptables por ambas partes si estamos hablando de una empresa mixta.

Llevo años leyendo y escuchando charlas relacionadas con China donde se trata sobre cómo comportarse en una comida, qué regalos dar y qué no regalar; qué hay que decir y qué no, el protocolo, la importancia del jefe, cómo dar las tarjetas, y un largo etc. Esos detalles, con los cuales nos encontraremos también en cualquier otra cultura o incluso dentro de las diversas regiones de España, no son la clave para cerrar un acuerdo, sino elementos que ayudan en la fase de marketing, y que pueden ayudar a "romper el hielo" y hacer más "fáciles" las reuniones y negociaciones. Para ello, basta solamente con ser educados, tener sentido común, actuar en la medida de lo posible como la otra parte y poseer conocimientos básicos sobre el país en el que se está trabajando o se pretende trabajar. 

Sin embargo, si por ejemplo queremos vender algo, y la competencia, china o extranjera, lo tiene a mejor precio y no podemos bajarlo, da lo mismo todo el protocolo que se aprenda ya que perderemos el contrato.

Voy a citar sólo algunos de los consejos que pone la entidad bancaria y que refleja Cinco Días, y los lectores, muchos de los cuales tienen estrechas relaciones con China, que saquen sus propias conclusiones:

Para empezar el Banco dice que "hay que evitar la confrontación" al negociar con los chinos. Entonces, ¿cómo se negocia? ¿Aceptando los puntos de vista de los chinos? Los chinos dicen, al terminar una negociación exitosa para ambas partes,  "不打不成交" que en este caso se puede traducir como "sin pelearnos no llegamos a un acuerdo". He estado en decenas de negociaciones en China, y son verdaderamente duras. Cuando más duras son, mayores son las posibilidades de llegar a un acuerdo. Con excepción de llegar a las manos, en las negociaciones el interlocutor chino muchas veces grita, se golpean las mesas, otras el negociador se levanta y se retira sin despedirse y dando un golpe en la puerta. Eso no quiere decir que el negociador español deba hacer lo mismo -a veces sí también debe hacerlo- pero la armonía no es por cierto algo que exista en una negociación en China. La confrontación, obviamente no violenta, es una característica de cualquier negociación en el país asiático donde todo se negocia; sea en un mercadillo o con las grandes empresas estatales.

Otra de las "recomendaciones" va sobre el uso de las manos y dice que no hay que presentarse con éstas en los bolsillos del pantalón,,,, lo cual es una norma de educación, creo, aplicable en todo el mundo.

También se sugiere no extender las piernas y cruzarlas enseñando la suela del zapato ya que es una visión que horroriza a muchos chinos. La mayor parte de las negociaciones de temas empresariales se hacen con una mesa de por medio, o sea que da lo mismo cómo se pongan los pies porque no se ven. 

Dejo para el final dos recomendaciones del Banco. Una de ellas reconozco que me ha asombrado ya que es la primera vez que leo o escucho algo así en los 42 años que llevo relacionado con China y dice que "Los chinos acostumbran a no apoyarse sobre el respaldo de la silla, por lo que si se observa que así lo hacen, hay que comportarse de igual modo." Aquí sobran los comentarios. Los que hayan estado en China podrán comprobar este punto. Alguien podrá decirme que como toman muchas notas se inclinan sobre la mesas para escribir, pero eso se hace en todo el mundo y no implica que mientras uno de los interlocutores toma notas el otro no se pueda apoyar en el respaldo de la silla.

Para terminar, dejo la frase de "al contrario que en nuestro continente, la cultura china guarda una especial tradición con el regalo". Quizás el equivocado sea yo, pero pensaba que los regalos de empresa eran una "tradición" que creo que abarca al mundo entero.

No obstante debo hacer una aclaración importante. Dentro de la campaña que China está realizando contra la corrupción, el tema de los regalos de empresa es muy sensible. Algunos organismos y empresas chinos tienen prohibido recibirlos y han llegado a devolverlos. En otros casos, están obligados a entregar el o los regalos a la Dirección de la empresa o un organismo determinado. 

Por eso, hay que ser muy cuidadoso y me permito sugerir que un intermediario, o persona de nivel no superior, haga una consulta previa: ¿vamos a intercambiar regalos? ¿para todos o sólo para el principal?  Incluso antes de esta situación especial de lucha contra la corrupción, en la fase de negociación siempre había que ser muy cuidadoso con el tema de los regalos, y en la mayor parte de los casos estos se evitaban. Otra cosa era y son las reuniones de marketing o protocolarias, pero en la situación actual hay que moverse con mucho cuidado.

Si se me permite contradecir las recomendaciones citadas por Cinco Días, y como indiqué al principio, la viabilidad del producto o proyecto y el precio son los factores fundamentales para no perder un contrato, y da lo mismo cómo se siente uno en una silla o qué haga con las manos o los pies.

Me da pena decirlo, pero los ejemplos de estos dos bancos, dicho con todo respeto, demuestran, lamentablemente, la situación de desconocimiento e ignorancia que, en este caso en España, existe sobre China, siempre, ya lo he dicho, con contadas, honrosas y limitadas excepciones. 

Esto no hace más que reafirmarme en mi opinión expresada en la anterior entrada al blog, ya citada.

12 agosto, 2017

La ignorancia y el desconocimiento sobre China

Días atrás leí en el South China Morning Post uno de los artículos sobre China que más me han gustado y sobre el que no puedo más que estar de acuerdo. Está escrito por el prestigioso profesor Jean-Pierre Lehmann del “International Institute for Management Development” (IMD) de Suiza y de la Universidad de Hong Kong.

El artículo se titula “Why the world has to study Chinese history, and how China views history” y se puede leer fácilmente –es muy corto y concreto- en el siguiente link pinchando aquí.

El argumento del artículo es muy sencillo y directo: “qué ignorante es Occidente en relación a China”. Aunque nuestro mundo hispanoparlante pertenece también a Occidente, en comparación con el mundo anglosajón –al cual va dirigido el artículo y sus conferencias y clases- la ignorancia que encontramos en el nuestro habría que elevarla a la enésima potencia.

El autor dice con todo acierto que el papel de China en el siglo XXI, en comparación con el pasado, es y será absolutamente primordial. En este blog ya lo hemos indicado más de una vez: nos guste o no, nos interese o no, lo que pasa y pase en China tiene y tendrá una influencia fundamental en todos los aspectos del mundo y de nuestra vida diaria.

Y sin embargo, en general y con contadas excepciones, no somos capaces ni de escribir bien los nombres chinos, la ignorancia es casi absoluta, casi todo se limita a esquemas –muchos de los cuales pertenecen al pasado y ya no son válidos en la China de hoy-, simplicidades (“los chinos son tal, China es tal”) y/o copias de los principales medios de referencia, como por el ejemplo del South China Morning Post.

Lo peor de todo es que estamos rodeados de “expertos” y “sinólogos”. Meses atrás escuché a un importante ejecutivo decir que “yo ya he estado cinco veces en China y soy un experto en el país”.


Recuerdo cuando recientemente, en una de las Escuelas de Negocio más prestigiosas de España, en unas jornadas sobre China, una ponente puso la foto del Presidente Xi Jinping, preguntó al público y nadie fue capaz de reconocerlo. Luego puso una foto de Mo Yan, incluyendo esta vez su nombre, y ninguno de los asistentes reconoció al Premio Nobel de literatura.

Pero lo peor no es el desconocimiento, éste por sí no es un “delito”, sino mas bien la falta de interés, o si no la arrogancia y soberbia con la que se habla o escribe sobre el mundo chino en general.

Jean-Pierre Lehmann pone como ejemplo en su artículo la media docena de viajes que hace anualmente a China desde Europa y ve en el avión cómo los ejecutivos se dedican a dormir, ver películas, y no ve a nadie leyendo un libro sobre filosofía china, confucionismo, historia, literatura o economía y negocios del gigante asiático. Dice incluso que conversó con dos ejecutivos ingleses que nunca habían oído hablar de las Guerras del Opio.

Agrega que en sus cursos comienza con un pequeño cuestionario sobre temas muy básicos de China y que los resultados son muy pobres. Recomendó una serie de libros para leer y un alumno llegó a decir “para qué nos da esta lista de libros si sabe que el noventa por ciento de nosotros no los va a leer”.

Yo también viajo con frecuencia a China, y he residido décadas en el país. Cuando se da la oportunidad de hablar con alguien, en el avión o en los hoteles, casi nadie me pregunta por mi experiencia, o por las dificultades y características del idioma chino, sino más bien por lo que se puede comprar y dónde, y los lugares para visitar o tomarse una copa.

Me he encontrado con algún periodista o funcionario que me dicen que ellos no leen eso del “China Daily” porque es todo propaganda del gobierno. Muchos de los “expertos” y/o gente que lleva años en China no saben quién fue Zheng He, son incapaces de nombrar un poeta o pintor famoso, un título de la literatura clásica, o las capitales de tres provincias chinas.

Cuando comencé a vivir en España cometí el error de suscribirme a una revista de historia y me cansé de que la mayor parte del contenido estaba dedicado a la antigüedad en Grecia, el imperio Romano o Egipto, pero China, India o Japón eran países que parece no habían tenido pasado.

A pesar del título del artículo –en un principio parece que relacionado solo con la historia- el autor destaca las ventajas de leer también sobre filosofía, historia, música, pintura, caligrafía y literatura chinas. No puedo estar más de acuerdo con él. Creo además que esa lectura no debe limitarse –como mucha gente lo hace- a autores extranjeros, principalmente de habla inglesa y algunos pocos de habla hispana, sino también debe incluir a autores chinos

Ya ni hablar de los que saben chino, a los cuales creo que enriquecería mucho leer en ese idioma sobre diversos aspectos del país, ver películas, ver la televisión, escuchar la radio. Uno de los últimos libros que me compré ha sido “Historias, leyendas y anécdotas en los discursos de Xi Jinping” (en chino se llama “习近平讲故事”, literalmente “Xi Jinping cuenta cuentos”, pero no me parece una traducción muy adecuada, por eso me he quedado con el título que menciono). Alguna gente me preguntó con asombro por qué me había comprado y estaba leyendo ese libro. Puedo decir que me parece fascinante, que estoy aprendiendo bastante y espero pronto sacar una serie de entradas en este blog sobre el mismo.

La historia, la literatura, el arte que estudiamos en el llamado Occidente, incluido todo el continente americano, es principalmente euro centrista. Jean-Pierre Lehmann al finalizar su artículo aclara que no está sugiriendo que se estudie la historia china excluyendo la de otras sociedades, agregando que es también enriquecedor y fascinante estudiar sobre la India y cómo los hindúes veían el mundo, sobre los indonesios, los vietnamitas, los árabes, los nigerianos o los peruanos, aunque lo de China es prioritario y absolutamente estratégico a nivel global.

La única pega que le pongo al artículo es a la falta de mención a la importancia de vivir en China, recorrer el país, y viajar con frecuencia; aunque soy consciente de que ello es un privilegio de unos pocos. Sin embargo, la experiencia de vivir en el país es un complemento muy importante al estudio de sus cosas. El gran problema aquí es la velocidad con la cual China está cambiando. Como bien declaraba un empresario vasco con diez años de estancia en el país "seguir los cambios (de China) sigue siendo uno de nuestros mayores retos".

Mucho me temo, y con contadas excepciones, que poco cambiarán las cosas en nuestro mundo hispano parlante, cuando con la velocidad que han adquirido las cosas y las “ventajas” de Internet, poco queda para el estudio serio y la lectura.