21 diciembre, 2017

A los 10 años de "China nos importa, China nos afecta"

Se cumplen diez años desde que escribí en Iberchina un artículo titulado "China nos importa, China nos afecta". A pesar del tiempo pasado, considero que el artículo no sólo no ha perdido actualidad, sino que por el contrario tiene ahora más vigencia. También a través de ese artículo se puede ver cómo estaba China en el mundo hace sólo diez años atrás, y como se encuentra en estos momentos.

Por esa razón, he considerado que quizás pueda ser de interés reproducirlo íntegramente, sin cambiar ni una sola coma, y esto es lo que hago a continuación:



CHINA NOS IMPORTA, CHINA NOS AFECTA


Artículo de Pablo Rovetta, un veterano seguidor y testigo directo de la realidad de China, país al que está relacionado desde 1975. Rovetta es el editor de Carta de Asia-Economía, el boletín electrónico que publica Casa Asia (y que elabora Iberglobal). Para Rovetta, en España no se conoce China en general, falta interés por conocerla de verdad, y se han creado una serie de mitos y conclusiones erróneas sobre el país asiático y las relaciones bilaterales. Todo ello a pesar de que lo que está pasando en China afecta y afectará de forma general a la sociedad española.

Pablo Rovetta
Desde hace ya décadas, pero de forma especial en estos últimos años, está teniendo lugar en China uno de los procesos de desarrollo económico y social más profundos y espectaculares del mundo.
Muchos expertos coinciden en que es difícil encontrar en la historia reciente un caso similar donde, en tan poco tiempo, un país haya experimentado no sólo cambios tan profundos, sino un desarrollo económico, social, industrial y científico tan destacado; donde la vida de cientos de millones de personas esté cambiando de forma tan rápida y radical.
Mientras una parte del mundo mira con asombro, incredulidad, temor o envidia todo lo que está pasando en China, otra parte parece que no percibe o no quiere percibir lo que está ocurriendo en ese país.
Se podrá estar más o menos de acuerdo con China, se podrá discutir sobre las ventajas o defectos que sus cambios están introduciendo en la sociedad y en el mundo, o se podrán apoyar o criticar muchos de los fenómenos del proceso chino.
Lo que no se puede es permanecer indiferente ante el mismo o ignorarlo, porque, nos guste o no, todo lo que está pasando en China está ya afectando de forma directa o indirecta nuestras vidas.
China es en estos momentos la cuarta economía del mundo por valor total de su producción, y de seguir a este ritmo podría superar a Alemania el próximo año y quedar en tercer lugar por detrás de Estados Unidos y Japón.
También es ya el tercer importador y exportador mundial, después de Estados Unidos y Alemania.
Podríamos aquí detallar una larga serie de cifras para demostrar la importancia y fuerza de China en la economía mundial, como por ejemplo su importante posición en la energía, la industria del acero, del automóvil, o la electrónica, entre otras.
Más importante que las cifras, sin embargo –hay países que están creciendo más que China- es la relación entre lo que pasa en China y nuestra vida actual y futura.

Muchas de las actuales fluctuaciones de las bolsas internacionales tienen una relación directa con lo que pasa, por ejemplo, en la bolsa de Shanghai. El que Shanghai cierre al alza o a la baja afecta ya diariamente a la mayoría de las bolsas de valores del mundo y por consiguiente influye de forma directa en los ahorros, inversiones y deudas de millones de españoles.
Las subidas en el precio de la gasolina –y en consecuencia del IPC- tienen una relación muy directa con China, el segundo consumidor de energía del mundo.
Los precios y la oferta de muchísimos productos de uso diario, desde textiles y calzado, hasta artículos de consumo, electrónicos o productos industriales, tienen una relación directa con China. Muchos de ellos o ya se fabrican en China, o tienen componentes fabricados en China, o utilizan materias primas cuyos precios los define el mercado chino.
Da igual que una empresa no tenga ninguna relación y ni quiera tenerla con China. Al final, tarde o temprano, es muy probable que esa empresa  se encuentre con un competidor de China en otra región del mundo, o con que su cliente alemán se traslada a China y tendrá que empezar a suministrarle allí, o que por ejemplo su competidor italiano es más fuerte porque está unido a un socio chino.
También podrá encontrarse de la noche a la mañana con que su empresa, o su empresa matriz en otro lugar del mundo, ha sido adquirida por una empresa china (Lenovo, por poner sólo un ejemplo)
Este fenómeno, esta relación directa o indirecta con China, lo podemos extender a casi todos los campos de la sociedad. Lo vemos en el cine –es difícil ya no ver directores o actores o películas chinas premiadas en los principales festivales internacionales-; lo vemos en el deporte y tendremos oportunidad de volver a verlo pronto en los Juegos Olímpicos; lo vemos en la ciencia y tecnología; lo vemos en el turismo; lo vemos en la educación (la demanda por estudiar chino se está acelerando en España).

Y sin embargo…
Y sin embargo parece que, en general, España es aún ajena a esta realidad, a pesar de los buenos deseos expresados de forma continua desde hace décadas, y de las visitas al más alto nivel que tienen lugar desde hace mucho tiempo entre ambos países.
Estos días, y con ocasión de la visita de los Reyes de España a China, y de la celebración del II Encuentro Empresarial Hispano-Chino, se volverá a repetir que “China es un país prioritario para España”, que “España apuesta por China”, que las empresas españolas “desembarcan” en China, que se “descubre” China, etc., etc.
Al final, serán los mismos titulares que encontramos si nos dedicamos a estudiar las hemerotecas y ver lo que se escribía ya en los años 80, cuando Felipe González viajó por primera vez como Presidente de Gobierno al país, y lo que se viene escribiendo desde entonces.
No queremos entrar en la polémica de si España llegó o no llegó tarde a China. Lo que sí parece claro es que España está llegando tarde en el proceso del conocimiento de China y su realidad.
Consideramos que existe a nivel general en España un desconocimiento de la realidad china y, lo que es peor aún, una visión parcial de la misma. Es más, asombra muchas veces la superficialidad, autosuficiencia y falta de rigor con que se habla con frecuencia de China en España.
China sigue siendo considerada una cosa lejana y “rara”, una gran tienda de “todo a cien”, un fabricante de productos baratos y de mala calidad, un copiador y falsificador de productos.
Lo que es peor es que se siguen oyendo y leyendo calificaciones que rayan con el racismo cuando se hace mención al color “amarillo” para referirse a China y su gente, o a los “ojos rasgados” de sus habitantes.
A diferencia de cualquier importante órgano de prensa escrita de otro país, en España aún no se sabe cómo deben ser llamados los nombres chinos. Se le llama Jintao al Presidente de la República Popular China, que es como llamar José Luis al Presidente del Gobierno español, o George al Presidente de los Estados Unidos.
Tampoco parece ponerse mucho de acuerdo la sociedad en general sobre el nombre correcto del país, o su capital y principales ciudades (¿Beijing o Pekín? ¿Shanghai o Shangai?) como podemos comprobar con facilidad haciendo una lectura de lo que se publica y escribe sobre China en España.
Si nos vamos a otros nombres, la confusión es aún mayor. En un reciente estudio de un prestigioso organismo, con el apoyo de prestigiosas instituciones públicas, se citaba, no una ni dos ni tres, sino decenas de veces, y en innumerables páginas la ciudad de “Whan” (adivinamos que por “Wuhan”) 
Se podrá decir que las diferencias culturales son muy profundas, y es verdad; se podrá hablar de la falta de tradición en el acercamiento al país asiático, y también en verdad.
Y sin embargo, los chinos no se equivocan al citar nombres españoles –entre otras razones porque desde hace décadas tienen cientos de hispanoparlantes en su Administración y empresas- y sin embargo, la prensa de prestigio internacional y los organismos internacionales tampoco se equivocan a la hora de citar los nombres chinos.
Se podrá argumentar que éstos son detalles irrelevantes, y es posible que sea así; sin embargo consideramos que son el reflejo de una falta de verdadero interés por conocer ese país, su historia y su realidad. 
Los mitos
Esta falta de interés y de conocimiento –a pesar de todo lo que han avanzado las comunicaciones y de las grandes posibilidades que ofrece Internet-, puede llevar a conclusiones erróneas o a la creación de algunos mitos.
Una de las conclusiones que se oyen con frecuencia es que “tenemos una relaciones muy buenas”, que “nos han tratado muy bien”. Esa es la conclusión general de los políticos que visitan el país desde hace décadas.
Que las relaciones son buenas o muy buenas en lo diplomático y político es una realidad, y más cuando no han existido ni existen entre España y China conflictos históricos o de intereses.
Hay que aclarar, sin embargo, que China tiene relaciones muy buenas con casi todo el universo y que la cortesía y diplomacia china hace que “se trate muy bien” a todos sus huéspedes.
La República Popular es el único país del mundo cuyo Presidente puede darse un abrazo con Fidel Castro en La Habana y a los pocos días estar comiendo en el rancho de Tejas del Presidente George Bush.
Las actuales excelentes relaciones políticas entre España y China, además,  no vienen de ahora, sino que se fueron forjando en los contactos e iniciativas tomadas por los gobiernos españoles de las últimas más de dos décadas –desde Felipe Gonzales, pasando por José María Aznar hasta ahora José Luis Rodríguez Zapatero- así como por muchas iniciativas chinas.

Lo malo o lo peligroso de estas excelentes relaciones es caer en la autocomplacencia y llegar a la conclusión de que las cosas se están haciendo muy bien.
La pregunta que se hacen algunos observadores –en especial si comparan lo que hace España con la actuación de otros países de su entorno- es si lo que se está haciendo es suficiente, o si se está haciendo de la mejor manera.
También se habla mucho sobre “la amenaza china” o el “peligro chino” para España, su economía y sus empresas.
Es verdad que el desarrollo chino ha perjudicado y está perjudicando a sectores de la economía española –lo mismo que a otros países europeos-, pero poco se habla de las oportunidades comerciales que ha creado y está creando para muchas empresas.
Con frecuencia se destaca también con razón el tremendo y creciente déficit que existe en la balanza entre comercial entre España y China. La mayoría de los socios comerciales de China tienen fuertes déficits con la República Popular y este es uno de los principales puntos de conflicto en la actualidad entre Occidente y el país asiático.
Sin embargo muchas veces sólo se mencionan como “culpables” de ese déficit a los exportadores chinos, o a los comerciantes chinos que se instalan en España.
Recientemente, un importante órgano de prensa español se quejaba de que “a pesar de la constante llegada de compañías españolas a China” la balanza comercial “no ha cesado de deteriorarse”. Pero, ¿es que todas las empresas españolas que llegan a China lo hacen para exportar a ese país?
¿Es la presencia empresarial española en China sinónimo de mayor exportación?
¿Acaso todas las inversiones españolas implicarán una mayor exportación española a China?
¿En muchos casos no será al revés?
El problema no es que esas importaciones o inversiones sean criticables; el problema es que mientras la presencia empresarial española en China es elogiada unánimemente, China y sus empresas serían los únicos culpables de un déficit que por cierto, en muchos casos, beneficia al consumidor español.
También se repite de forma constante que España y sus empresas no están en China debido a que el país asiático es “difícil”, a los problemas de la distancia, el marco jurídico, la falta de vuelos directos, las dificultades del idioma o de la cultura.
Es un hecho que la presencia empresarial española en China es comparativamente insignificante. Muchas son las causas de este fenómeno –que por otra parte es un reflejo de la presencia española en muchos otros mercados del mundo-
Sin embargo esa lejanía geográfica, cultural e idiomática, esos “problemas” en el marco jurídico lo tienen también los mismos países del llamado entorno de España, y no le impiden tener una fuerte presencia en el mercado chino.
China está igual de lejos para España que para Francia o el Reino Unido; la cultura china es tan diferente de la española como de la italiana; los alemanes u holandeses no tienen más facilidad para estudiar chino que los españoles.
Los “problemas jurídicos” de China no impiden que sea desde hace años uno de los principales receptores de inversión extranjera y que las grandes multinacionales estén trabajando en este país.
En resumen, China nos afecta y nos afectará mucho más de lo que podemos imaginarnos. Cuando antes sea la sociedad consciente de esta realidad, y cuanto antes se prepare para ello, mejor parada saldrá del “fenómeno chino”.
Más que “estar” o no “estar” en China, se trataría pues de “poner a China en el mapa”.
Un estudio y análisis serio de la China de hoy y de su evolución reciente; un análisis comparativo,  serio y profundo de cómo otras sociedades (en Europa, en Estados Unidos, en América Latina) están tratando el fenómeno de China,  puede ser de gran utilidad para ver de verdad dónde se encuentra España en este proceso.
La experiencia de muchas iniciativas oficiales y privadas de las últimas décadas, la experiencia de algunas empresas españolas en el mercado chino, demuestran que el éxito es posible si se trabaja con profesionalidad, lógica y sentido común, con voluntad de conocer el país y su realidad y de invertir mucho tiempo y recursos en ello.

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El original del artículo puede encontrarse pinchando aquí.

15 diciembre, 2017

El estado del Español en el mundo ....¿y en España? El ejemplo de China

El pasado 27 de noviembre se dio a conocer el anuario "El español en el mundo 2017", realizado por el Instituto Cervantes, en colaboración con la AEBOE (Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado).

El Informe tiene 250 páginas que no puedo leer, pero hay un breve resumen del mismo y de sus conclusiones en la página web del Cervantes pinchando aquí.

Coincidiendo prácticamente en las mismas fechas, la TV china organizó por tercera vez un concurso de español entre jóvenes chinos, y más recientemente Antena 3 emitió una interesante nota de sus corresponsales en Beijing sobre el estudio del español en las escuelas chinas que puede verse pinchando este enlace.

Los resultados del Informe son muy positivos, el español sigue creciendo como primera o segunda lengua en el mundo, y el interés que existe por nuestra lengua en China es también muy importante y a eso han contribuido y contribuyen, aparte de las entidades chinas, la labor que realizan el Instituto Cervantes, y las Embajadas en Beijing de España y de todos los países latinoamericanos. 

Como no he leído el Informe de 250 páginas, no sé si el mismo incluye o no un apartado sobre el estado del español en España. En el caso de que no lo incluyera, y pecando quizás de atrevimiento, me permito modestamente sugerir la realización de un estudio sobre este tema.

Sé que esto es algo muy polémico en España, pero mi modesta opinión, simplemente como residente en España, es que la lengua de Cervantes se está perdiendo cada vez más en este país, en concreto en todas las regiones donde existen otras lenguas cooficiales, pero en las cuales no se aplica siempre el bilingüismo. 

Como esta es una página dedicada a China, no voy a entrar en los graves temas de educación o trabajo profesional para los hispanoparlantes en esas Comunidades, sino limitarme a lo que tiene relación con el país asiático.

No es la primera vez que hago este planteamiento y que se han desatado polémicas por lo que yo pienso. Yo respeto la libertad de opinión, siempre y cuando se respeten las normas de educación. En varias oportunidades me han acusado de tener una mente estrecha, pueblerina y "de falta de mundo", aparte de insultos como fascista.

En mi país de origen, formado en su mayor parte por inmigrantes, alguien dijo con acierto que "los uruguayos descendemos de los barcos". Mis abuelos maternos hablaban y leían en Yidis, aunque hablaban español. Hemos aprendido a convivir con descendientes de españoles, italianos, turcos, libaneses, judíos, armenios, rusos, sirios y una amplia gama de comunidades, que mantienen en muchos casos su cultura, sus idiomas, pero que usan/usamos el español como lengua común.

Por lo tanto no tengo absolutamente nada contra el Catalán, el Gallego, el Vasco o el Valenciano. Lo que pasa es que veo que el bilingüismo va desapareciendo en algunos lugares y el español se usa cada vez menos en una importante parte de España. He dicho "se usa", no he dicho "se habla". 

Me "preocupa" que esos niños que en Antena 3 mostraban un tremendo interés por el español, cuando visiten algunas Comunidades de España, se encuentren con que no pueden leer muchas cosas en nuestro idioma. Eso me pasa a mí y les ha pasado a muchas delegaciones chinas que han visitado Cataluña, por ejemplo, como me han comentado intérpretes o guías. Se visitan fábricas y/o instituciones donde los folletos explicativos no están en español.

Podría poner muchísimos más ejemplos, pero no quiero extenderme demasiado.

Cada vez que saco este tema, mucha gente me dice que el español "no está desapareciendo". Sólo voy a poner un ejemplo, y podría poner muchos más, y es la página web de la policía autónoma catalana pinchando aquí.  Alguna gente dice que "se entiende perfectamente", lo cual puede ser verdad, como se puede entender más o menos algo escrito en gallego y, ya con más dificultades, en italiano. Pero el hecho no es si se entiende o no, el hecho es que el español "ha desaparecido" de la página web de ese organismo oficial que creo debería ser bilingüe.

Lo mismo ocurre en algunas Comunidades con los Informes médicos, los nombres de las calles, los anuncios oficiales y un largo etc.

Me gustaría hacer mención a que antes de la publicación del Anuario, recibo un anuncio sobre el I Ciclo de Conferencias sobre Asia Oriental de la Universidad de Valencia. El primer día del Ciclo, el 9 de Noviembre trataba sobre China, y como seguidor de ese país asiático, me interesé por esa jornada, hasta que veo que la ponencia dedicada a China se llamaba "Expansió de la llengua i la cultura xineses al món". 

Ingenuamente pregunté si iba a haber traducción simultánea al español, pero la respuesta fue negativa. "Si fuese en turco o ruso, sí, pero no en este caso".

Alguien con educación y buena voluntad me dijo que el valenciano era muy fácil y que estando dos semanas en Valencia lo entendería. Pero yo lo que quería era asistir ese día a esa Conferencia específica. 

Aquí también hay un "daño colateral" y es que al no aplicarse el bilingüismo, uno de los sectores más perjudicados, en este caso, es el académico, ya que sólo los que entendían valenciano podían asistir a escuchar esa charla.

Para ir terminando, si ese chino que viene a España quiere hacer un viaje a La Coruña y se mete en la página web de Iberia, no lo encontrará sino que tendrá que buscar "A Coruña", como indica el cartel que hay en la autopista 6 de Madrid. 

Me daría un poco de risa, sino fuera tan triste, que cuando escribo Beijing. como lo hace casi el 100 por 100 de la prensa anglosajona por ejemplo, me dicen "en español se dice Pekín, no Beijing".

¿No se dice acaso en español "La Coruña" en lugar de "A Coruña"? Entonces porqué en páginas web y cartelería ha desaparecido el nombre de "La Coruña".

Nos encontramos aquí con una situación un poco kafkiana, en la cual, aparte de los esfuerzos de las Embajadas de países de habla hispana y del Instituto Cervantes, es China la que cada vez promueve más el español, mientras que dentro de España, como hemos visto, éste va desapareciendo de muchos lugares.

Por suerte tenemos a América Latina, por suerte el uso del español es cada vez mayor en los EE.UU., por suerte existe el Instituto Cervantes, y por suerte aún quedan importantes comunidades autonómicas en España donde se seguirá hablando la lengua de Cervantes.

Sin embargo, no deja de ser triste ver cómo el uso y la enseñanza del español crece en todo el mundo, en este caso en China, mientras al mismo tiempo va desapareciendo del país donde se originó.

09 diciembre, 2017

A propósito del "jamongate": jamones, huevos de mil años y la China nueva

El pasado 25 de Noviembre, el periodista Zigor Aldama, basado en Shanghai, publicó en el diario español El País, un artículo titulado "El apetito de China augura una subida de precios del jamón ibérico en España". cuyo texto completo puede leerse pinchando aquí.

El artículo tuvo una gran repercusión, y de hecho fue "fusilado" por varios medios de comunicación extranjeros, entre ellos por The Guardian, la televisión rusa RT (Rusia Today), prensa alemana, y hasta apareció en la prensa china. Todo esto llevó a que el autor se refiriese a este fenómeno como el "jamongate". 

En un muy breve resumen del artículo, éste cuenta, después de varias entrevistas, cómo la creciente demanda de jamón bellota -que se ha convertido en un artículo de lujo muy demandado en China- podría llevar a un incremento en el precio del producto en España, ya que su producción es limitada.

El "jamongate" me ha llevado a reflexionar sobre cómo ha cambiado China en las últimas décadas en todos los sentidos, incluidos sus gustos y hábitos alimenticios.

En la mitad de los años noventa, y por razones profesionales, estuve recibiendo a decenas de delegaciones chinas en España -en esa época no existía turismo chino en el país y no eran muchos los ciudadanos chinos que viajaran a España. A cada delegación la acompañaba un promedio de una semana por el país, y por supuesto, a comidas en diferentes restaurantes de la geografía española.

Cada vez que en un restaurante ponían jamón, el comentario de los huéspedes chinos siempre era el mismo "esto es crudo, ¿verdad?", "¿es esto crudo o cocinado?", y muchos se negaban a probarlo. Yo siempre respondía que no era carne cruda y para intentar ilustrarlo mejor ponía el ejemplo de los llamados "huevos de mil años" de China. "¿Son huevos crudos?" preguntaba. "¿Han pasado por un horno, una cocina, una sartén?". "Pues con el jamón pasa algo parecido".

Los llamados "huevos de mil años" o  songhuadan 松花蛋 (literalmente "huevos de flor de pino",quizás porque se usan cenizas de madera de pino en su elaboración) fue uno de los primeros platos que comí recién llegado a China, y ni su color, ni su textura, ni su sabor me gustaron nada; aparte de que me era imposible agarrarlos con los palillos ya que se resbalaban. 

El hecho es que los songhuadan son huevos de pato, que se entierran crudos con cal, tierra, cenizas, sal y otros elementos en un proceso que puede llevar hasta los cien días, tras los cuales los huevos ya han sido "cocinados" o "curados", se lavan, se les quita la cáscara y ya se pueden comer. O sea que no han pasado por ninguna cocina. 

"Huevos de mil años"

Mi ejemplo, mi pregunta los dejaba sin respuesta, aunque al rato volvían a la carga diciendo "esto es carne cruda". Muchas veces, al salir del restaurante, al ver un jamón listo para ser cortado, señalaban la punta de la pieza donde a veces había pelos y me decían "¿no ves?" "tienen pelo, esto es carne cruda".

Quién iba a decirme que décadas después, los chinos se acostumbraran y les gustase el jamón, y ahora cuando recibo a delegaciones y las invito a comer no dejan ni un gramo de jamón en los platos.

Antes de que Xi Jinping lanzara su campaña contra la corrupción y se prohibieran los regalos, el jamón cortado y envasado al vacío, era una de las cosas que más llevaba a China como obsequio para clientes y relaciones.

Está claro que los cambios que han tenido lugar en China en estas últimos décadas han sido espectaculares y en muchos casos radicales en todos los sentidos, incluido el culinario. Antes los chinos no tomaban café y ahora el país está lleno de Starbucks, siempre repletos.

Lo mismo pasó con el vino. En un principio sólo había un "vino tinto" dulce que producía un fuerte dolor de cabeza, luego el Primer Ministro Li Peng puso de moda el tomar vino con Sprite, y ahora las ventas de vino español, chileno, francés, australiano, sudafricano y hasta uruguayo, no hacen más que crecer y por supuesto ya no se toma con Sprite.

En todo caso, para bien de los productores españoles y latinoamericanos, se han abierto en los últimos años nuevas oportunidades de negocio de alimentos, entre los cuales se encuentra el jamón, el aceite de oliva, el vino, la carne, y diferentes tipos de frutas y verduras que antes no tenían demanda ni estaban en el mercado. 

03 diciembre, 2017

Beijing ya no quiere pobres

Varios medios de comunicación, chinos y extranjeros, entre ellos algunos españoles, están reflejando un movimiento que tiene lugar en estos momentos en la capital china y que consiste en la expulsión de miles de personas y la destrucción de viviendas y tiendas de gente de bajos recursos.

No me voy a extender mucho en este tema del cual, como he dicho, se han hecho eco muchos medios de prensa de España, como, entre otros la Agencia Efe, El País, La Vanguardia, La Voz de Galicia, o El Correo. No he leído toda la prensa española así que me refiero sólo a las crónicas a las cuales he tenido acceso. También he seguido el tema en los portales chinos Sina.com y Baidu.com.

Resumiendo brevemente, el pasado 18 de noviembre tuvo lugar un incendio en las afueras de Beijing que causó 19 muertos, en una zona de viviendas precarias donde vivían personas de bajos recursos, muchas de ellas desde hacía décadas y que se dedicaban a trabajos "de baja calidad".

Como consecuencia las autoridades municipales lanzaron inmediatamente una campaña de 40 días para terminar con esas viviendas precarias, en teoría posibles focos de incendios. En muchos casos, les han dado un plazo de 48 horas para que se fueran de la ciudad, amenazándoles con cortarles el agua y la luz, para luego destruir esas construcciones.

Esta acción ha causado una gran polémica en las redes sociales y entre gran parte de la población, lo cual ha llevado a las autoridades municipales a negar de forma repetida que se trate de una acción contra la población de bajos recursos. Esa continua y ampliamente difundida negación pública no hace más que reflejar, en mi opinión, el descontento general que esto ha generado.

Según la Agencia EFE, incluso un grupo de intelectuales chinos habría escrito a las autoridades pidiendo la paralización de esta medida que calificaron de "despiadada" y "en contra de los derechos humanos".

En realidad ya meses atrás, en zonas céntricas de Beijing las autoridades comenzaron a destruir pequeños restaurantes, bares y tiendas muy populares que hasta entonces habían sobrevivido a la "piqueta fatal del progreso", en medio de centros comerciales de lujo y del bosque de rascacielos de acero y cristal en que se ha convertido la capital china.

La verdad es que desde hace ya años Beijing lamentablemente  ha ido perdiendo paulatinamente su personalidad y de alguna manera se ha convertido en una ciudad "muy bonita" para las fotos, pero inhóspita, en especial para los peatones y ciclistas.

Acabo de regresar de Shanghai, una ciudad que no me gustaba, antes, cuando Beijing "era Beijing"; pero también con su enormes rascacielos, pude disfrutar en Shanghai de calles pequeñas arboladas, con pequeños negocios y cafeterías, e ir caminando a muchos lugares sin tener que cruzar puentes o atravesar túneles como ocurre ahora en la capital china.

Con esta expulsión en el frío invierno de Beijing de los que las autoridades no quieren que se les llame "gente de bajos recursos" parece que quieren transformar definitivamente a la capital china en una especie de centro comercial "moderno" y de lujo, donde ya no haya nada "feo".

Aparte del tremendo drama humano que esta acción está causando -¿a dónde irán esos expulsados?- también es motivo de tristeza para los que como en mi caso hemos estado viviendo y viajando a Beijing durante más de cuatro décadas ver cómo la ciudad, aparte de las indiscutibles mejoras que ha experimentado, se ha transformando cada vez más en una urbe sin personalidad, sin "alma".

Días atrás, en concreto en la madrugada del 1 de diciembre, tuvo lugar en Tianjin un incendio en un edificio de 38 pisos, que causó 10 muertos. No creo que por ello vayan a expulsar a los habitantes de esa torre, que está situada a menos de un kilómetro de la sede del Gobierno Municipal, en pleno centro de la ciudad. 

La realidad, lamentablemente, es que parece que Beijing ya no quiere pobres.

24 noviembre, 2017

China promocionando el español .... por suerte

Es motivo de satisfacción y alegría para todos los que hablamos y queremos la Lengua de Cervantes que la Televisión China, la televisión del país más poblado del planeta, prácticamente la primera potencia del mundo en muchos aspectos, haya organizado recientemente, y por tercera vez, un Concurso de Español.

La satisfacción y alegría en mi caso es doble, ya que como residente en España, veo con tristeza cómo el Español va desapareciendo de muchas regiones de este querido país, de muchas de las páginas web oficiales, de Conferencias e incluso, algo que me parece increíble, de páginas web de asociaciones españolas que actúan en el exterior, y en este caso concreto en la misma China.

Creo que la Televisión China debería, en este aspecto, ser premiada por esos esfuerzos, por esa promoción de una de las lenguas más habladas y más importantes del planeta.

La iniciativa de la TV China ha contado en estas tres últimas ediciones con el gran apoyo del Instituto Cervantes, de las Embajadas de los países latinoamericanos, y de algunos medios de comunicación, que actuaron como miembros del Jurado para un premio, que tras un duro proceso de selección, contó con doscientos candidatos.

En este caso, el premiado, Ji Yuchen, de sólo 26 años, obtuvo como premio un viaje a Uruguay, otorgado por la Embajada del pequeño país latinoamericano donde nací. Los segundo y tercer premiados ganaron un viaje a La Rioja, en España. Recuerdo años atrás, creo que en la primera edición, que el ganador del concurso fue premiado con un viaje a Perú, otorgado por la Embajada de ese país en China.

Aunque la iniciativa y el mérito es de la Televisión China, el papel de los países latinoamericanos, España y su Instituto Cervantes fueron fundamentales en este acto.

El ganador del concurso fue profesor de chino en Chile y expresó que "la experiencia en América Latina fue clave en su expresión oral".

El español gana cada vez más fuerza en China, debido, entre otras razones, a los fuertes lazos que la República Popular tiene con América Latina y, lamentablemente en menor medida, con España. Lo mismo ocurre con la literatura y la cultura en general del mundo de habla hispana.

Dicen algunas cifras que entre la llamada China Continental y las regiones de Taiwán y Hong Kong son ya cerca de cien los institutos superiores donde se puede aprender español, aparte de escuelas primarias y secundarias donde ya se imparte como una lengua extranjera. 

Ya antes de que se estableciera el Instituto Cervantes en China, muchos países latinoamericanos contribuyeron a la difusión del español, otorgando becas y realizando programas de intercambio con China. Desde hace algunos años se ha sumado el Instituto Cervantes que realiza una excelente labor de promoción de la lengua y la cultura en lengua hispana. Basta como ejemplo destacar que su Directora, Inmaculada González Puy, fue recientemente premiada por la Cámara de Comercio México-China.

Por lo tanto mi enhorabuena a la Televisión China, a las Embajadas de los países latinoamericanos en Beijing, a España y al Instituto Cervantes de China, a los medios de comunicación de habla hispana que participaron como jurados y dieron difusión a esta actividad y a todos los que de alguna manera contribuyeron al éxito de esta tercera edición.

Por suerte para los hispanoparlantes, aparte de algunas regiones de España, de América Latina, nos ha salido un gran aliado en la defensa y difusión del español, nada más y nada menos que China.

Para los interesados en el tema recomiendo el video de la Agencia EFE que puede ser visto pinchando aquí, y que ha sido tomado de la TV de California, Telemundo 52.

16 noviembre, 2017

Sobre un premio recibido del China Club Spain

Según la tradición china, no está bien visto hablar bien de uno mismo y de los premios o elogios recibidos. Sería, como se dice en chino 吹牛 -literalmente "soplar vacas"- o un símbolo de arrogancia.

La tradición española, sin embargo, dice que "de bien nacido es ser agradecido". y por eso he decidido escribir estas breves reflexiones para agradecer al China Club Spain (西班牙中国会), que con ocasión de su séptimo aniversario ha tenido la gentileza de otorgarme un premio por mi "Trayectoria Profesional".

Cuando me enteré de esta decisión, reconozco que me alegré y emocioné, al tiempo que pensé, ante el reconocimiento de mi carrera profesional, cómo pasan los años y lo viejo que me estoy haciendo.

En todo caso quería destacar los siguientes dos aspectos:

El China Club Spain está formado por un distinguido grupo de profesionales chinos que viven en España y que se destacan, cada uno en su carrera, por su interés en acercar a estos dos países, y en especial por dar a conocer a la sociedad española diversos aspectos de China.

A pesar de los avances logrados en las relaciones hispano-chinas en los últimos años, la distancia que separa a ambos países es aún muy grande. Con todo respeto y sin querer ofender a nadie creo sinceramente que en China se conoce mejor a España que lo que en éste país se conoce a la República Popular.

La mayor parte de los ciudadanos chinos con un nivel normal de educación conocen por ejemplo a "Don Quijote", pero me temo que en general casi nadie en España sabe quién es Mo Yan, Premio Nobel de Literatura, por no hablar de autores como Lu Xun, Mao Dun o Lao She, o no mencionar a los más recientes.

En este sentido el China Club Spain ha jugado, juega y estoy seguro que jugará un papel muy importante para dar a conocer en España diferentes aspectos de ese país milenario.

En segundo lugar, mis apellidos Rovetta Dubinsky dejan claro que no soy un ciudadano chino. Sin embargo, cerca ya de cumplir los sesenta años, llevo relacionado directamente con China más de 42, desde que con 17 años aterricé en Beijing en 1975, y he realizado mis estudios superiores en China y toda mi carrera profesional ha estado relacionada con la República Popular.

Ni puedo considerarme chino, ni mucho menos un experto en China -cuando más pasa el tiempo, más difícil es comprender a China-. Sin embargo, sí me siento muy unido a China, a su pueblo, y con frecuencia "pienso en chino", y vivo desde afuera sus acontecimientos como si formaran parte de mi vida. No en vano, más de las dos terceras partes del "disco duro" de mi cerebro están completas con muchas cosas relacionadas con China, su idioma, su cultura, su historia, su economía y un largo etc.

Por esta última razón, me ha hecho una gran ilusión recibir un premio de la comunidad china en España, de la que no formo parte, pero con la cual me siento muy identificado.

Por lo tanto, mi más sincero agradecimiento al China Club Spain por este galardón.





No quiero terminar sin nombrar a los otros tres premiados, Santiago Iñiguez, Presidente de IE University (Premio a la cooperación educativa España-China); Dawei Ding, fundador del Grupo Internacional de Medios (Premio al Grupo mediático chino-español) y al Profesor Jingsheng Lu, Catedrático de filología hispánica de la Facultad de Filologías Occidentales de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai (Premio a la Trayectoria Profesional). Mi enhorabuena a todos ellos.

Para terminar, una vez más el agradecimiento al China Club Spain, a su Presidenta de Honor Margaret Chen, a su Presidenta Jennifer Zhang, a todo su excelente equipo de colaboradores, a los que estuvieron presentes en el acto de entrega de premios, y a todas aquellas empresas, instituciones y personas que confiaron en mí en estas décadas de Larga Marcha por ese gran país llamado China.





07 noviembre, 2017

Inma González Puy, el Cervantes y México

Es con doble alegría que me entero de que Inma González Puy, actualmente Directora del Instituto Cervantes de Pekín, ha sido premiada por la Cámara de Comercio de México en China por "su destacada trayectoria profesional y el valioso trabajo que ha desarrollado en el fomento de las relaciones empresariales, entre China, la MEXCHAM, México, América Latina y el Caribe".

Mi doble enhorabuena pues a Inma y a la Cámara de Comercio de México en China.




A pesar de su juventud, conozco a Inma desde hace muchos años. Llegó a una China recién abierta al mundo exterior en 1979, y estuvo, al igual que yo años antes, en el entonces llamado Instituto de Idiomas de Beijing  (北京语言学院). En 1983 comenzó a trabajar como Agregada Cultural de la Embajada de España donde estuvo veinte años, tras lo cual regresó a Barcelona donde trabajó dos años en Casa Asia.

Desde el 2005 está en el Instituto Cervantes de Pekín, donde comenzó como Directora de proyecto hasta llegar el máximo puesto de Directora del Instituto.

Casi desde su primer día en China, se mostró como una persona de mente abierta y dispuesta a intentar,en la medida de lo posible, integrarse en el "mundo chino" con especial énfasis en el terreno cultural (pintura, música moderna, literatura, etc.) donde ha llegado a ser una verdadera "experta". Casos como el suyo no son muchos en China.

En el Instituto Cervantes ha desarrollado una muy útil e intensa labor. Por un lado, divulgando la lengua de Cervantes y toda la cultura relacionada con el idioma español, organizando charlas, espectáculos, exposiciones, pases de películas y ha abierto sus puertas a todos los países y a toda la comunidad del mundo de habla hispana; al mismo tiempo, consciente de que la cultura abarca todos los terrenos de la sociedad, se ha esforzado para que las empresas instaladas en China también participaran de ese gran proyecto de divulgación del español y toda la cultura de habla hispana en China, proporcionándoles medios para que esas empresas pudieran mejorar sus relaciones con España y toda América Latina y el Caribe.

Como dice el viejo refrán, "nunca es tarde cuando la dicha es buena" y aparte de esta loable iniciativa de la Cámara de Comercio de México, creo con respeto y modestamente, que se merece hace tiempo un reconocimiento oficial desde España.

En este mundo donde parece que muchos quieren demostrar quién es más "experto", quién lleva mas tiempo, quién conoce más a China, el trabajo del día a día de Inma, con ilusión y modestia, es una lección que creo todos los que seguimos a China deberíamos aprender.

Inmaculada González Puy, "Inma"


He dicho al empezar que era una doble alegría, que merecía una doble enhorabuena.

Y en este caso es necesario agradecer a la Cámara de Comercio de México por reconocer la labor de Inma no sólo en relación a México o su Cámara de Comercio, sino como ellos mismos dicen, en su valioso trabajo en favor del fomento de las relaciones empresariales con América Latina y el Caribe. Creo que todos los latinoamericanos relacionados con China estarán de acuerdo con esta afirmación, y mucho le honra a la Cámara el haber incluido a todo nuestro sub-continente. Además, la Cámara de Comercio de México reafirma su apuesta por la cultura, como parte integrante del mundo empresarial, y reconoce, creo que como ninguna otra Cámara antes, la labor no de una empresa en sí, sino de la Directora de una prestigiosa institución cultural, como es el Instituto Cervantes.

México, ese México tan solidario y abierto, realizó en mis primeros años en China, y lo sigue haciendo, una valiosa contribución a la difusión del Español y de todo relacionado con el mundo hispano en China. ¿Cuántos estudiantes chinos pasaron por México para estudiar español? ¿Cuántos profesores de español estudiaron en sus universidades? Instituciones de gran prestigio como El Colegio de México han dedicado décadas al acercamiento entre estos dos mundos tan lejanos y cada vez más cercanos: China, y el mundo de habla hispana. México también se merece, aunque estoy seguro que lo llevan ya en su corazón, un homenaje en este sentido.

La Embajada de México en China, en mis años de estudiante, tuvo sus puertas siempre abiertas para los latinoamericanos, y allí íbamos, recorriendo decenas de kilómetros en bicicleta, a ver en su cine películas en español, a pedir prestados libros de su Biblioteca. Por eso, y por mucho más, por la cantidad de uruguayos (por no hablar de españoles) a los que recibió en años muy difíciles para mi país, he tenido siempre y mantengo un cariño especial hacia ese gran país y su gente. 

Termino como empecé: enhorabuena a Inma González Puy, al Instituto Cervantes de Pekín, a México y a la Cámara de Comercio de México en China.

31 octubre, 2017

Preocupación entre los estudiantes chinos por la "ola independentista" en Cataluña

El periódico chino Huanqiu ha publicado el 30 de Octubre en chino un artículo titulado "Preocupación entre los estudiantes chinos por la ´ola independentista en Cataluña´". No voy a hacer ningún comentario sobre el mismo, sino sólo una traducción parcial de su contenido, a continuación:

"Cataluña es uno de los lugares más de moda para los estudiantes chinos que viajan a España." Tras describir los sucesos del 27, la aplicación del 155, el no reconocimiento internacional a "la República Independiente de Cataluña" el período indica que "los estudiantes chinos están preocupados por si con la ´Independencia de Cataluña´ sus materias ya estudiadas y sus títulos siguen teniendo validez".

"Los estudiantes chinos que estudian en los Institutos superiores de Cataluña, temen que sus títulos y estudios estén garantizados ya que los acuerdos de reconocimiento firmados por China no lo han sido con la ´República de Cataluña´".

"Los estudiantes chinos que estudian en los Institutos Superiores de Cataluña escogen Administración, Traducción, Arquitectura, o Cultura. La Universidad Autónoma de Barcelona es la que tiene más estudiantes chinos, aunque también hay muchos estudiantes chinos en la Universidad de Barcelona, Universidad Pompeu Fabra y en la Universidad de Tarragona."


"Una estudiante china de la Autónoma expresó su preocupación con hechos concretos, y por eso se ha cambiado a una Universidad de Madrid. (...) Un estudiante recién graduado de una Universidad de Cataluña le comentó a Huanqiu que siempre hay que esperar un tiempo para obtener los certificados oficiales; pero ´con la independencia de Cataluña´ habré estudiado en vano". 


"Un instituto de economía y finanzas de Beijing tiene muchos acuerdos de cooperación con varias universidades españolas, incluida de la región de Cataluña. Según nos cuentan en ese Instituto este año ningún estudiante escogió Cataluña para realizar sus estudios. Un estudiante preguntó `con la Independencia de Cataluña, ¿que pasará con nuestros títulos´? Además, recientemente los universitarios de allí, no hacen más que huelgas y causar disturbios, con lo cual no existe un ambiente adecuado para estudiar´. Sin embargo no son todos los estudiantes los que mantienen esta posición pesimista. Un profesor de español de un Instituto superior de Tianjin declaró a Huanqiu que entre los estudiantes que planean ir a estudiar a España no hay ninguno que haya abandonado sus planes de ir a Cataluña."


"A medida que se desarrollan las relaciones entre China y España, China y América Latina y China y el Caribe, los contactos son cada vez mayores. El estudio del Español y el viajar a España para estudiarlo se ha convertido en una moda."


"Las estadísticas muestran que en el 2005 había en España sólo 724 estudiantes chinos. Sin embargo, hasta finales del 2016, esa cifra creció a 8.155 personas. Cataluña es, después de Madrid, la segunda región española donde hay más estudiantes chinos. Del 2011 al 2012 había en Cataluña 643 estudiantes chinos; mientras que en el 2016  la cifra se había incrementado a 1.559. o el 19,1 % de los estudiantes chinos en España"


"El Ministerio de Educación de China reconoce ahora en Cataluña a las siguientes universidades: Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Barcelona, Universidad de Girona, Universidad de Lleida, Universidad Politécnica de Cataluña, Universidad Pompeu Fabra y la Universidad Rovira I Virgili."


"La razón por la cual Cataluña atrae a los estudiantes chinos es debido a su poderosa  fuerza educativa. La Universidad de Barcelona,  La Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Pompeu Fabra  figuran desde hace años entre las 200 mejores universidades del mundo. La Universidad Pompeu Fabra, en economía y administración, figura entre las primeras 50, por encima de muchas universidades de Europa y Estados Unidos. La Facultad de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña figura en el puesto 29 en esa asignatura. Barcelona cuenta además con dos Institutos destacados, como el IESE, entre los 10 primeros del mundo, y el ESADE, entre los primeros 20."


"Hay que tener mucho cuidado con el idioma para ir a estudiar a Cataluña. El Catalán es una de las lenguas oficiales de la región y se usa de forma popular. A medida que se ha agudizado el movimiento independentista, los sentimientos de la población se reflejan también en el idioma. Wang Xiaoming, que lleva lleva más de diez años trabajando en las relaciones sino-españolas acaba de regresar de Cataluña. Ella indicó a Huanqiu que una sus mayores impresiones fue que su población no quiere hablar español.  Ante esta persona que habla español, la reacción de la gente era hablarle en Catalán o en Inglés. 


Zhao Weili que acaba de regresar de la Universidad de Lleida, nos cuenta que "le dieron una lección" por no saber hablar Catalán.  Cuando fue a un Banco, los empleados se empeñaban en hablar en Catalán. Cuando él les indicaba que no entendía, los funcionarios se enfadaron y le preguntaban ´¿Sabes dónde estas?´ ´¿Para qué hablas castellano (español)?´´Si vienes a Cataluña tienes que aprender Catalán, y si no vete a Madrid!´"


"Sin embargo, son muy pocos los lugares en China donde un estudiante pueda estudiar Catalán. No es fácil antes de salir de China tener unos conceptos básicos de ese idioma. En toda China sólo hay un Instituto de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Beijing donde se puede estudiar Catalán. Aparte hay pocos lugares como el Instituto Cervantes con esa especialidad"


Las frases en negrita pertenecen al autor de ese blog.


Los lectores en chino pueden leer el artículo publicado en chino por Huanqiu el 30 de Octubre.

Para los interesados en este tema me permito recordar un artículo publicado en el mes de Julio titulado El Instituto Cervantes, el español y China pinchando aquí y por el cual recibí numerosas críticas -lo cual acepto y respeto ya que creo en la libertad de expresión con educación- pero también numerosos insultos, entre ellos el de "facha".

28 octubre, 2017

Reflexiones sobre el XIX Congreso del Partido Comunista de China

Se han escrito, se siguen y se seguirán escribiendo ríos de tinta sobre el reciente Congreso del Partido Comunista de China. Por eso he estado dudando si escribir o no algunas reflexiones sobre el mismo. Pero como este es un blog dedicado a temas de China, al final he pensado que debería escribir algo sobre uno de los acontecimientos políticos más importantes de la República Popular.

Ha habido y hay comentarios para todos los gustos. Una parte de la prensa española, en su línea editorial, se ha inclinado por la crítica exclusiva a China. Algunos han titulado “China, más de lo mismo” –incluso antes de finalizar el Congreso- dando a entender que el país sigue siendo el mismo desde 1949, cuando se establece la República Popular, en especial en el tema de los derechos humanos.

He visto palabras como “expansión” y, lo que es peor, “colonización” de Europa por parte de las empresas chinas. Hoy leo otro editorial donde se califica a Xi Jinping como “amenazante timonel de China” y de que “los chinos tienen pocos motivos para augurar nada bueno”.


Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista de China 

Casi en ningún medio he visto referencias a los logros que ha alcanzado la República Popular en la lucha contra la pobreza del país más poblado del planeta y en cómo en muchos aspectos la vida de su población ha mejorado en los últimos años. Recordaba hace poco en estas Reflexiones Orientales cómo los ciudadanos chinos viajan libremente al exterior cuando antes no podían desplazarse libremente de una parte del país a otra, sin un permiso especial, donde muchos matrimonios vivían separados geográficamente y sólo se reunían una vez al año con motivo de la Fiesta de la Primavera (el año nuevo chino). Yo llegué a una China donde toda la alimentación estaba racionada a través de los cupones de cereales, donde comer carne y pescado era un lujo; donde para comprarse una camiseta de algodón había que tener también cupones, y en la cual el máximo lujo que se podía permitir un ciudadano chino era tener una bicicleta –cuya compra también estaba limitada-  un reloj de pulsera y una radio.

Los avances de China en la lucha contra la pobreza –que espera eliminar en menos de cuatro años- se produce en un contexto internacional donde hay casi 800 millones de personas que no tienen suficientes alimentos para tener una vida saludable y activa, según el Programa Mundial de Alimentación de las Naciones Unidas.

La fisonomía de las ciudades y el campo ha cambiado, hay mejores infraestructuras y viviendas, y aparte de las victorias en la lucha contra el hambre, la población ha mejorado su nivel de vida en todos los aspectos –como por ejemplo el transporte público e interprovincial.  Tenemos otros países con tasas de crecimiento económico similares o incluso superiores a China, países más pequeños con poblaciones equivalentes a la de un barrio de Beijing,  pero que no se han traducido en una mejora de vida de su población.

Por ello, y por su lucha contra la corrupción –detrás de la cual no podemos ocultar que también hay motivos políticos-  y la ostentación, Xi Jinping se ha ganado el apoyo de gran parte de la población del país. Al mismo tiempo ha estado amenazado constantemente, por facciones dentro del Partido que se han visto perjudicadas por su política.

Eso no quiere decir que no haya problemas y que todo sea perfecto (¿hay algún país en este mundo que lo sea?). La desigualdad entre ricos y pobres en China, por ejemplo, se ha incrementado de forma alarmante y espectacular. Hay aún graves problemas en la sanidad, y en especial en la vida de las personas mayores. Pero creo que vale la pena recordar los cambios y mejoras alcanzados.

Tampoco he visto muchas referencias a los grandes progresos que ha alcanzado el país en el desarrollo de varias de sus industrias y en la ciencia y tecnología, por no hablar de los grandes avances en el sector espacial.

Se han mencionado los importantes retos económicos a los que China deberá hacer frente. Sin embargo, recuerdo que desde hace más de 42 años que no paro de escuchar los peores diagnósticos sobre la gravedad de los problemas económicos del país. Como indicó recientemente el Profesor Ramón Tamames en el Instituto Cervantes de Beijing todos los años se escriben cantidad de libros anunciando las mayores desgracias para la economía china. “China ha decepcionado a los autores que pronosticaban su desastre” declaró también el Profesor Tamames en declaraciones a “China Hoy”.

El también Presidente de la República ha logrado incluir en los estatutos del Partido  (no sé por qué en gran parte de los medios en español se utiliza la palabra “Constitución del Partido”, tomada del inglés) el “pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era”. Esto lo equipara directamente a Mao Zedong, pero creo modestamente que no a Deng Xiaoping como también se ha indicado. Los chinos son muy cuidadosos con el uso de las palabras, y mientras Mao y Xi son los únicos cargos cuyo pensamiento está incluido en los estatutos, para Deng Xiaoping se utiliza la palabra “teoría de”.

En cuanto a su posible sucesor dentro de cinco años se ha resaltado que éste no ha sido nominado, y que ninguno de los otros miembros del Comité Permanente del Buró Político lo podrían ser por razones de edad.

Los únicos “sucesores” oficiales en la historia del Partido Comunista de China han sido Lin Biao  (fallecido en 1971 en teoría tras un fallido golpe de estado contra Mao) y Hua Guofeng, a quien Mao le habría dicho antes de morir “estoy tranquilo cuando los asuntos están en tus manos” y por lo cual quedó durante un tiempo como el sucesor oficial de Mao.

Los “sucesores” de los otros dirigentes antes de Xi Jinping nunca tuvieron una “nominación” oficial, sino de facto. Podrían ocurrir en los próximos cinco años los siguientes escenarios: a) que en las Sesiones Plenarias del Comité Central haya cambios en el Comité Permanente del Buró Político, lo cual no sería la primera vez; b) que Xi Jinping recupere la posición de Presidente del Comité Central –como lo fue Mao- acompañado de la figura de un Secretario General-; c) que siga al mando del Partido y del Gobierno sin puesto alguno, como ocurrió con Deng Xiaoping entre 1989 y 1997 y al cual la prensa llamaba “el hombre fuerte de China” ya que su única posición oficial era la de Presidente de la Asociación China de Bridge, un juego al cual era muy aficionado.

En cuanto a la política internacional me ha extrañado en alguna publicación la comparación de la diplomacia de Xi Jinping con la supuesta política de “bajo perfil” de Deng Xiaoping. Pienso modestamente que no se puede comparar la política exterior de ambos dirigentes, ya que la situación interna y externa de China era complemente diferente en los años de Deng, desde finales de los 70 hasta 1989, a la del país que dirige Xi Jinping casi tres décadas después.

No debemos olvidar que fue justamente Deng Xiaoping quien a finales de 1978 abrió las puertas del país al extranjero, fue el primer dirigente en viajar a los Estados Unidos, y tuvo en sus manos uno de los temas más importantes de la diplomacia China en más de un siglo de historia: la devolución de la colonia británica de Hong Kong a la soberanía de la República Popular. No comprendo pues, con todos los respetos, esta comparación entre la política exterior de Xi y de Deng, y mucho menos el calificar a esta última como de “bajo perfil”.

En cuanto al llamado nuevo “culto a la personalidad” de Xi Jinping, es verdad que, en comparación con sus más próximos antecesores, ha habido un cambio importante y hay un continuo realce de la figura del actual dirigente chino. Como todo hay que verlo desde el punto de vista relativo, sin embargo, los que vivimos el culto a la personalidad de Mao Zedong y de Hua Guofeng, creo que podemos afirmar sin lugar a dudas que lo que está pasando con la idolatría a Xi Jinping, no tiene en absoluto nada que ver con el culto rendido a Mao y Hua.

Por último, es verdad y coincido, como se indica en varios artículos, que al mismo tiempo que se hace más fuerte, China estrecha sus acciones y medidas en todo lo relacionado con el control policial de su población y de los extranjeros, y en especial la prensa, incluidas las severas medidas de control y censura en Internet. La mejor, o peor, prueba de ello, fue que medios como el Financial Times, la BBC o The Guardian no fueron invitados a la última sesión pública del Congreso, algo inaudito en la historia de China. Ni siquiera en la guerra entre China y Vietnam, o en los momentos de tensión ideológica con la URSS, nunca se vetó a los corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias, de la agencia TASS o de otros corresponsales provenientes de fuentes consideradas “no amigas” o incluso “enemigas” de China, a actos organizados por el Departamento de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores u otros organismos gubernamentales chinos.


En todo caso, nos guste o no, estemos de acuerdo o no, esta China cada vez más poderosa seguirá su propio camino, con sus virtudes y con sus defectos.

21 octubre, 2017

"El País" de España y China

Leo hoy un editorial de El País de España titulado "China, más de lo mismo", al cual se puede acceder pinchando en este enlace, y sobre el que me gustaría hacer las siguientes reflexiones:

Según el editorial del diario español, "por enésima vez un dirigente chino ha anunciado ´una nueva era´."... "pero al igual que ha sucedido desde que en 1949 el PCCh se hiciera completamente con el poder en China continental, esto no significa en absoluto que vaya a producirse mejora alguna en cuanto al respeto de los derechos humanos". (Las letras en negritas son del autor de este blog)

Modestamente, ni en todos los Congresos del PCCh, ni todos los dirigentes del mismo desde 1949, han anunciado "una nueva era". ¿Ha estudiado en detalle El País todos los Congresos del PCCh realizados desde 1949? 

La "nueva era" anunciada por Xi Jinping tiene y tendrá consecuencias importantes en la política, economía y vida social del país, y por consiguiente, y debido al papel que juega hoy China en el mundo, tendrá importantes repercusiones globales.

El editorial pone énfasis en dos temas importantes: el marco jurídico y el imperio de la ley, por un lado, y los derechos humanos por el otro.

Con todos los defectos y críticas que se puedan hacer a la China de hoy, está claro, creo, para cualquier observador de la evolución del país asiático, que la situación actual no es la misma que en los años anteriores transcurridos desde 1949.

Sólo como un ejemplo, hasta 1979 las inversiones extranjeras no estaban permitidas en la República Popular. En especial desde la entrada en la Organización Mundial del Comercio en el 2001 mucho ha cambiado el marco legal. Una muestra de ello son las miles de empresas extranjeras que se han instalado en el país más poblado de la tierra. Se podrá discutir si el marco legal es perfecto o no, pero es evidente que ha habido cambios muy importantes en este aspecto y no todo es como desde 1949.

En relación con los derechos humanos, llama la atención la contundencia de El País cuando dice que "en absoluto" va a producirse "mejora alguna" en este tema. Parece que tuviese una bola mágica para adivinar el futuro.

China no es un país perfecto en muchos sentidos, incluido el de los derechos humanos. Y es un país muy complejo y lleno de contradicciones que no pueden resumirse de forma sencilla. Hay muchos países donde se realizan elecciones al tiempo que se violan los derechos humanos, entre ellos el derecho a una vida digna. Hasta en Afganistán ha habido recientemente ya tres elecciones, pero dudo que la situación de los derechos humanos de sus mujeres sea la ideal.

En el caso de China, es importante mirar hacia atrás, desde 1949 como dice el periódico español, y comparar cómo han cambiado muchas cosas en la vida de sus ciudadanos.

La vida diaria de los chinos hoy no es la de los años de la "Revolución Cultural" y actualmente, sólo como un ejemplo, sus ciudadanos pueden salir del país libremente y viajar por todo el mundo, como lo están haciendo cada vez más y estudiar o trabajar en el extranjero, cuando hasta los años 80 no podían ni siquiera movilizarse libremente de una ciudad a otra del país. En este caso, pues, no todo es tampoco como desde 1949.

¿Quiere decir esto que la situación de los derechos humanos sea perfecta, que no exista censura? No, pero no pueden negarse los beneficios de los que gozan sus ciudadanos actualmente, aparte de una tremenda reducción de la pobreza y mejora en su calidad de vida, y que no tenían hasta hace sólo unas pocas décadas. Por lo tanto, al tiempo que existen fenómenos negativos, hay que reconocer que sí ha habido mejoras y no todo es igual como desde 1949.

Me extraña no ver éste gran énfasis de El País en lo relacionado con los derechos humanos en China, cuando habla de otros países donde por ejemplo no existe legalmente una igualdad entre hombres y mujeres, donde hay discriminación racial o religiosa, donde la homosexualidad está perseguida, donde los abusos policiales son el pan de cada día, donde los inmigrantes son discriminados y tratados como delincuentes, donde los niños tienen que revolver la basura para buscar un poco de comida, donde la corrupción -y no hay que irse muy lejos de España- es una enfermedad social.

Prácticamente todo el mundo, o mejor dicho casi todos los medios de comunicación del mundo están pendientes de los resultados de este XIX Congreso del PCCh. Sin embargo, para la línea editorial de El País, este Congreso es "más de lo mismo". Obviamente tienen la libertad y el derecho de considerarlo así. 

Sin embargo creo que los lectores de un medio de comunicación que se llama a sí mismo "El periódico global", podrían esperar un análisis editorial más general y amplio de este Congreso -que por cierto aún no ha terminado- y no sólo centrarse en dos aspectos de China, y concluir que el Congreso, que insisto aún no ha finalizado, "es más de lo mismo".

Días atrás, cenando con un grupo de jóvenes chinos de habla hispana, entre ellos periodistas, me preguntaron "¿Por qué El País es tan anti-chino?, ¿Por qué sólo habla y muestra los aspectos negativos de China?" Reconozco que no dí una respuesta y cambié de tema, pero al leer el editorial de hoy no dejo de pensar en esas preguntas.