24 mayo, 2020

Reflexionando sobre el Día Internacional del Té

El 21 de Mayo se conmemoró el Día Internacional del Té, algo tan relacionado a la cultura china y de tantos países, en especial de Asia y Oriente Medio, y por eso me gustaría hacer algunas reflexiones al respecto.

En Uruguay, mi país natal, y a diferencia de lo que veo en España, aparte del mate, el té es una bebida frecuente -lo que nosotros llamamos "té negro"- y en especial por las tardes y en las casas y bares.. No sé si será alguna tradición que dejaron los ingleses, o incluso los inmigrantes rusos con su samovares. 

07 mayo, 2020

In Memoriam José Pedro Sebastián de Erice

Con profundo dolor y tristeza tengo que escribir estas líneas en recuerdo de esa gran persona que fue José Pedro Sebastián de Erice, y que lamentablemente nos acaba de dejar.

Tuve el gran honor y la suerte de conocerlo ya desde mediados de los años ochenta del siglo pasado, cuando él ya empezaba a viajar a China y yo estaba trabajando en la Oficina Comercial de España en Pekín. A partir de 1991 mi relación fue más directa y profesional al hacerme cargo de la Oficina de Técnicas Reunidas en China; posteriormente cuando fue Embajador de España en la República Popular; y por último durante sus últimos años en Técnicas Reunidas.



Gran parte de lo poco que soy en lo profesional se lo debo a él, de quien pude aprender infinidad de cosas, tanto en lo personal como en lo profesional. Su actitud hacia la vida y los problemas de ésta, su actitud hacia el trabajo, fueron un ejemplo y de gran ayuda para mí.

Fue un ejemplo de lo que debe ser un verdadero servidor público, siempre al servicio de esa España que tanto quería y a la cual sirvió con todas sus energías. Su biografía y su hoja de servicios es tan larga  que me llevaría varias páginas describirla.

Fue un gran amigo de China, tanto como Embajador como en el sector privado. Desde el primer momento, sin hablar chino, sin haber hecho ningún curso especial, y gracias a su inteligencia, profesionalidad y sentido común, supo conectar muy bien con el país, sus Instituciones y su gente, por lo cual se ganó el aprecio y la amistad sincera de mucha gente en la República Popular. 

Como los verdaderos grandes hombres y sabios, fue una persona modesta que nunca hablaba de sí mismo y de las grandes cosas que hizo en su vida. Hace ya más de diez años fue afectado por una enfermedad a la cual enfrentó siempre con una sonrisa en los labios, sin que de ellos saliera una queja.

En los últimos meses de su vida, y a pesar de sus problemas físicos, intentó, no sin grandes esfuerzos, seguir participando en todo tipo de actividades hasta que le fue materialmente imposible.

Trabajar con él era un gusto, por lo que yo podía aprender; y a su vez no era fácil por lo exigente que era, en el buen sentido de la palabra. Tenía un ritmo de trabajo como pocas veces he visto, y lo hacía como si cada minuto fuese el último de su vida.

También fue una persona con un gran corazón, preocupándose de los problemas de los demás, intentando ayudar. Nunca olvidaré, cada vez que yo viajaba a Montevideo, su consejo de "disfruta al máximo de tus padres", y cómo hizo todo lo posible para ayudar a gente de nuestro círculo de conocidos que estaba pasando por malos momentos.

Siempre tuvo a China en su mente. Nos intercambiábamos recortes, informes, y nunca olvidaré cuando a media mañana, a la hora del té -que él tomaba- y del café por mi parte, hablábamos de los temas de actualidad de China así como de sus relaciones con España.

Tuve la suerte de visitarle en su casa, y el dolor de ver cómo se iba apagando; pero nunca le escuché una queja. "¿Cómo estás, José Pedro?, ¿Comes bien?, ¿Duermes bien?". Siempre decía que sí, y me pedía que le contara cosas de China y de Técnicas Reunidas. Al final, cuando le era muy difícil hablar, yo le contaba cosas, y él con sus ojos, siempre brillantes, y su sonrisa, me daba a entender que le gustaba escuchar mis monólogos.


Hay personas como José Pedro que son imprescindibles, insustituibles, que deberían existir toda una eternidad. Pero hay una ley de la vida, que incluso personas como él, no pueden eludir. En todo caso, para mí siempre estará presente.

El antiguo escritor chino Sima Chien decía: "Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que la montaña Taishan o menos que una pluma." La de José Pedro tiene más peso que la montaña Taishan.


Vaya el mayor de mis abrazos para su querida esposa, Teresa, así como a todos sus familiares. 

QEPD  

20 abril, 2020

Reflexionando sobre el Día Mundial de la Lengua China

Hoy es el Día Mundial de la Lengua China, según una resolución, de hace ahora diez años, de las Naciones Unidas “cuyo objetivo es celebrar la diversidad multilingüe y cultural, así como promover el uso equitativo de los seis idiomas oficiales” del organismo internacional.

En unos pocos días, el 23 de abril, le tocará al español. Los otros idiomas oficiales son el árabe, el francés, el inglés y el ruso.

Creo que es bastante conocido que el chino es el idioma más hablado del mundo, seguido por el español; una de las lenguas más “de moda” en el estudio de idiomas extranjeros y considerado por muchos como el más difícil del mundo.

Mi experiencia con la lengua china comenzó siendo casi un niño, en la librería “Nativa Libros” que mi padre tenía en Montevideo, donde vendía unos manuales de estudio, de los cuáles nunca pude pasar, creo, de la página cinco. Pero desde entonces ya fui consciente de lo difícil que era estudiar por cuenta propia un idioma con una pronunciación muy diferente a la del español, sin alfabeto y con una escritura muy complicada que exigía y exige el uso constante de la memoria.

Luego, y ya con diecisiete años, tuve la oportunidad de estudiarlo en el entonces llamado Instituto de Lenguas de Beijing 北京语言学院 (conocido hoy en español como Universidad de Lenguas y Culturas de Beijing - 北京语言大学- o BLCU en sus siglas en inglés).

Después de dos años de estudio, reconozco que al graduarme, era muy poco lo que podía entender, así como lo que me entendían. Mi frustración fue mayor cuando un día le pregunté por una dirección a un soldado y me respondió “对不起我不会英文” (lo siento, no hablo inglés).

Luego pasé a la Universidad de Qinghua, (清华大学, aunque en inglés ha recuperado su nombre original de “Tsinghua”) donde estudié en chino la carrera de informática en medio de una Facultad con cientos de estudiantes chinos y sólo tres extranjeros, ninguno de los cuales hablaba español. Por cierto en los años pasados en Qinghua también estaba el actual Presidente chino Xi Jinping, entonces en la Facultad de Química.

Y desde entonces y hasta ahora, después de cuarenta y cinco años, el chino ha ido y es, junto con el español, el principal idioma en toda mi vida profesional, el cual debo usar para comunicarme, leer y escribir.

De lo que ya me había dado cuenta en Montevideo –la extrema dificultad de este idioma- se comprobó en la práctica luego de llegar a la República Popular en el año 1975.

El idioma sigue siendo el mismo, con los cambios lógicos de los tiempos pasados, pero cuando lo estudiamos teníamos varias dificultades añadidas que no tienen los que hoy y en los años recientes, se dedican a su estudio.

En primer lugar, y por los factores políticos de esos años, los pocos que lo estudiamos entonces, no teníamos relaciones con la población local. Hoy, cualquier extranjero puede comunicarse libremente con un ciudadano chino, tener amigos en el país e incluso llegar a tener una pareja y hasta casarse con una persona del país.

En segundo lugar, y quizás lo más importante, es que entonces no existían los medios informáticos modernos de la actualidad, que tanto han ayudado a su aprendizaje y uso. Así la memorización, la repetición hasta el agotamiento de pronunciaciones y caracteres, eran nuestras únicas herramientas, junto al aún popular “新华字典” (“Diccionario Xinhua”, que por cierto vi con alegría en la biblioteca del despacho del Presidente Xi Jinping en uno de sus más recientes mensajes emitidos a la población por la televisión).


El uso del diccionario era una tarea nada fácil; había primero que conocer el radical del caracter por su número de trazos, luego buscar, también contando el número de trazos, la “parte restante” para al fin encontrar la palabra buscada. Había que dar varios pasos antes de lograr el objetivo. Si por suerte uno sabía la pronunciación, la tarea era relativamente “más fácil”, pero aún así si uno buscaba en pinyin por ejemplo el sonido da, había que ir buscando todos los da para encontrar la palabra buscada.

Lo más moderno que existía entonces era el telegrama y télex, el cual no sé si muchos de los lectores sabe lo que era. Cada carácter para un texto de telegrama tenía un código de varias cifras –creo recordar que eran cuatro o cinco- que usaba el telegrafista para “traducir” el texto a cifras; lo que, al contrario, hacía el telegrafista que lo recibía para “traducir” esas cifras a texto.   

Las máquinas de escribir no eran para uso particular –aparte de por su tamaño, por su complejidad- y todo lo que escribían los políticos, los científicos, los intelectuales y la gente de la calle, se hacía a mano, por cierto muchas veces utilizando el pincel, herramienta fundamental en la caligrafía china, que por cierto era y es un arte más, como por ejemplo la pintura.

A pesar de esas dificultades logramos –y uso el plural porque me refiero a los pocos que lo estudiábamos entonces- salir adelante. Y aparte del idioma en sí, por lo menos en mi caso, pudimos aprender mucho de la mentalidad china, de la lógica china –lo cual me ayudó a comprender mejor el mundo de la informática-, a veces tan “fácil” de entender en teoría, pero no de comprender en la práctica.

No sé si saben los que ahora o en los últimos años se dedican al estudio de la lengua más hablada del mundo, lo afortunados que son gracias a los cambios sociales, y en especiales tecnológicos, que han tenido lugar en el mundo en general, pero en China de forma más acentuada. Hay que tener en cuenta que solamente el uso del fax a mediados-finales de los años ochenta del siglo pasado, y todo lo que vino después contribuyó y contribuye de manera destacada al desarrollo de China en todos los aspectos –científico, literario, cultural, la vida diaria y un largo etc.- algo muy difícil en el pasado cuando un escritor o un científico tenía que escribir todo a mano y la difusión de sus obras era tan difícil.

Se podrá decir que eso también ocurrió en Occidente; pero fue muchos años antes que en China, ya que desde que tengo uso de razón recuerdo que las Olivetti no eran un artículo de lujo para un profesor o estudiante.

Como todo en esta vida todo tiene su lado bueno y su lado malo. Al igual que lo que pasa con el español, los medios modernos de uso y transmisión de textos, están llevando en el idioma chino, a una especie de “analfabetismo”, donde ya no se recuerda bien cómo se escriben las palabras. En el caso del chino, además, muchos expertos ven con preocupación cómo se va perdiendo una de las joyas de la cultura nacional, como es la caligrafía. En todo caso, en líneas generales, creo que los efectos positivos superan con creces los negativos.

El espectacular desarrollo que ha alcanzado China en todos los aspectos, en las últimas décadas, ha hecho que el idioma chino esté cada vez más “de moda” en todos los países del mundo, y hay una fiebre por estudiar su lengua, incluso desde la escuela primaria.

Sin embargo también hay crudas realidades en relación con este tema:

A pesar de lo que piensa mucha gente, ya en los años setenta, pero en especial en estos momentos, el saber chino no implica, por lo menos en España y Uruguay –los países que más conozco- el poder conseguir un trabajo (ya no digo un buen trabajo, sino simplemente un empleo) y son innumerables los casos que he conocido y conozco de gente que lo habla, pero o bien está trabajando en otros campos que no tienen nada que ver con China, o se está desperdiciando un valor añadido que podría ser muy útil para la sociedad.

En segundo lugar, en la mayoría de los casos, el conocimiento del idioma chino es algo que en la gran mayoría de los casos, no está lo suficientemente reconocido, ni mucho menos bien pagado. Se llega al extremo, muy fácil de comprobar, y con honrosas excepciones, de que en los libros traducidos del chino al español, el traductor es una figura que no se destaca, y así uno puede comprar en una librería una novela china, que ha sido traducida … del inglés, por ejemplo. Lo mismo pasa con el trabajo de intérprete, en muchos casos mucho más difícil que el de traductor. A veces da la impresión de que la palabra “intérprete” se usa en un tono casi despectivo; y el intérprete se usa en muchos casos sólo para eso, para interpretar una conversación, sin tener en cuenta las opiniones o sugerencias que éste podría aportar, antes o después de la misma. Y eso en el mejor de los casos, ya que son incontables los casos donde, en el sector público o privado, no se quiere contar con su propio intérprete. No sé cómo será desde el punto de vista económico, pero sí es una gran verdad, que, en comparación, China está, en este como en muchos otros campos, muy por delante de cualquier país de habla hispana.

Una gran parte de los llamados “expertos” en China, los que figuran de forma continua en todo tipo de acto público, ni siquiera saben chino, o tienen un nivel que les permite mantener una charla informal, pero que son incapaces de leer un diario chino, y menos aún una novela o ver una película. Aquí, como en el caso anterior, China está también muy por delante de cualquier país de habla hispana, y pido perdón por usar exactamente la misma frase del párrafo anterior. Lo vemos en sus diplomáticos, en sus corresponsales en el exterior, en sus empresas, en su mundo académico, en su mundo social, y un largo etc. Y eso es mérito de China y de sus autoridades, empezando por el entonces Primer Ministro Zhou Enlai, quien en una China apenas salida de décadas de guerra, tomó la sabia iniciativa de, ya a mediados de los años cincuenta, dar instrucciones para que comenzara a prepararse de manera formal, el aprendizaje de la lengua de Cervantes.

Podría extenderme mucho más sobre un tema que me apasiona tanto, y que está tan directamente relacionado con mi vida. Para los interesados en el tema, me permito poner como referencia los enlaces a artículos escritos con anterioridad en estas “Reflexiones Orientales”.

Y para terminar, mis felicitaciones este día para todos aquellos que tienen la lengua china como idioma materno –lo cual ocurre no sólo en la República Popular-, a todos los que lo han estudiado o lo están estudiando, y a aquellos que tanto en China como en nuestro mundo hispanoparlante, han hecho y hacen de forma continua, esfuerzos para incrementar el conocimiento mutuo entre los habitantes de las dos lenguas más habladas en nuestro mundo.


@PabloRovetta



03 abril, 2020

Las críticas a China - A propósito del tema de las mascarillas en la lucha contra el Covid 19

Justo estaba leyendo en el periódico HOY, de Extremadura (España) un interesante artículo del periodista Zigor Aldama, titulado "La guerra de las mascarillas", escrito el pasado domingo desde Shanghai y que puede ser consultado pinchando aquí cuando hoy, el gobierno español, rectificando una vez más -de las tantas que ha hecho en esta crisis- ahora sí pide a la población su uso cuando hasta unos pocos días decía que no eran necesarias "para las personas sanas".

Dice Zigor Aldana, con razón, que "mientras en Occidente se repite una y otra vez que las mascarillas son innecesarias para el público general, algo con lo que concuerda la Organización Mundial de la Salud, en países asiáticos como la propia China o Vietnam su uso es obligatorio." y reflexiona sobre "dos formas de hacer frente al coronavirus", poniendo los ejemplos de China o Vietnam. Yo me permitía agregar el ejemplo de Corea del Sur, que aparte del tema de las mascarillas ha aplicado los medios tecnológicos más modernos .

19 marzo, 2020

El Covid 19 y la "democracia" - Otra vez más, en defensa de China

China ha anunciado, por primera vez, que ya no se han producido casos de contagio locales del Codiv 19, lo cual marca el final de una larga y dura batalla, aunque las mismas autoridades alertan que no es el fin de la "guerra" contra el mortal virus.

Es un hecho muy positivo, que ha demostrado al mundo que las medidas tomadas por las autoridades del país en los últimos meses -tan criticadas en muchos casos en Occidente- han sido efectivas.

Control sanitario antes de la entrada de un ciudadano chino. Se le toma temperatura, se debe desinfectar las manos y rellenar un formulario con todos sus datos

16 marzo, 2020

Ante la expansión mundial del Covid 19 toda mi solidaridad con el pueblo español

Los lectores de estas Reflexiones Orientales saben que en los últimos meses he dedicado varios artículos en defensa de China.

Primero fue el tema de la llamada "Gran Reacción Contra China". Decía hace casi un año que: Plagiando al "Manifiesto Comunista", podría decir ahora que "un fantasma recorre el Occidente: el fantasma de China. Todas las potencias de la vieja Europa y Occidente se han unido en una Santa Alianza para acorralar a este fantasma". El artículo del 12 de abril del 2019 puede leerse pinchando aquí.


03 marzo, 2020

"Chengdu" o "Chengdú" - La españolización de nombres chinos

Días atrás, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, publicó una nota de prensa sobre el "Canje de Notas entre el Reino de España y la República Popular de China para la creación del Consulado General de España en Chengdú" que puede leerse pinchando aquí.

Me llamó la atención el uso de "Chengdú", al igual que desde hace tiempo me llama la atención el uso del término "Shanghái".


09 febrero, 2020

Mi mensaje de solidaridad con China 武汉加油 中国加油


En mis dos últimas entradas ya he expresado mi solidaridad con China y su pueblo en estos momentos tan difíciles.

Hoy he querido expresarlos en palabras, y en chino.

La grabación puede ser vista en Youtube pinchando aquí y en Weibo aquí



La traducción es la siguiente:

Soy un uruguayo que vive ahora en Madrid

Me llamo Pablo Rovetta y mis amigos chinos me llaman "Laoluo"

En 1975 llegué a Beijing y por eso puedo decir que tengo ya 45 años de relaciones con China

Siento una gran simpatía por China y por su pueblo

Por razones de trabajo, a principios de los años 90 tuve oportunidad de viajar muchas veces a Wuhan, donde fui recibido con amistad y cordialidad por su pueblo

Ahora que China y su pueblo se están enfrentando a dificultades pasajeras, me gustaría expresar mi solidaridad y gran apoyo a China y al pueblo chino.

Además, estoy convencido que China y su pueblo superarán estas dificultades temporarias.

Por último:

¡Ánimo Wuhan!

¡Ánimo China!

05 febrero, 2020

Ante el coronavirus Mi solidaridad con China - Segunda parte

Se cumple hoy una semana de mi anterior entrada sobre este tema que puede ser leída pinchando aquí y creo que es hora de hacer otra reflexión.

Lamentablemente se sigue manteniendo la situación de  "alarmismo, la exageración, la reproducción sólo de noticias negativas ignorando las positivas, mentiras y críticas constantes al gobierno chino." Para empeorar las cosas, a esto se han sumado casos de "sinofobia" en la sociedad.

Incluso hay gente que ha dejado de ir a restaurantes o tiendas chinas o que tienen miedo de recibir paquetes de compras realizadas por Internet en China.



29 enero, 2020

Ante "el virus de Wuhan" - Mi solidaridad con China

En estos momentos no creo que haya lugar en el mundo donde no se esté hablando del coronavirus, o para simplificarlo de forma no científica, voy a llamar "Virus de Wuhan". 

Según los científicos chinos, el pico de afectados llegará en los próximos siete o diez días, y por eso creo que puede ser el momento para hacer algunas reflexiones.

Tanto en la prensa española -que es la que más leo estando ahora en Madrid- como en la internacional, podemos encontrar aptitudes diferentes en el tratamiento de este tema.