13 octubre, 2017

Pasado y presente de los congresos del Partido Comunista de China

Como se ha anunciado públicamente desde hace bastante tiempo, el 18 de Octubre tendrá lugar en Beijing el XIXº Congreso Nacional del Partido Comunista de China. Fieles a las supersticiones que han regresado a la China de hoy, el 18 es un número de "prosperidad y riqueza" en la tradición china. Estoy casi seguro que no se habría elegido el día 14 ("quiero morir") para esa inauguración.

Igual que en los Congresos de los últimos años, como en las reuniones de la Asamblea Popular China (parlamento), las convocatorias se anuncian previamente de forma pública. Se establecen centros de prensa, se permite la asistencia de periodistas a algunas sesiones plenarias (como la inauguración y la clausura), y se realizan conferencias de prensa. Incluso el cuerpo diplomático acreditado en Beijing es invitado a participar en algunas de esas inauguraciones y clausuras.

En este sentido, y espero que no se me malinterprete, es lo mismo o parecido a lo que ocurre en muchos congresos de partidos políticos en Occidente. En China, sin embargo, las cosas no son tan fáciles. Los periodistas, diplomáticos y seguidores de la situación china llevan semanas o meses intentando averiguar qué pasará en este Congreso, en especial en lo que a los cambios en los principales puestos directivos se refiere, y a la nueva posición que podría tener el actual líder Xi Jinping.

Es verdad que siguen existiendo reuniones secretas, como las que tienen lugar todos los años en el balneario de Beidaihe desde hace décadas, cerca de 300 kilómetros de Beijing, y que muchas Sesiones Plenarias del Partido se anuncian sólo una vez realizadas.

Esta "apertura" al exterior de las principales reuniones del Partido y el Parlamento no ocurría a mediados de los años 70, cuando llegué a la República Popular.

En esos años los Congresos, Sesiones Plenarias del Comité Central, y reuniones del Parlamento, se anunciaban siempre sólo después de haberse realizado.

En esa época el trabajo de los periodistas, diplomáticos, observadores de China y espías -había no pocos en Embajadas importantes en Beijing- no era tarea fácil, o mucho más difícil que ahora.



Los que vivíamos en el Hotel de la Amistad, donde residían los llamados "expertos extranjeros", nos enterábamos de que iba a tener lugar una reunión importante ya que un grupo selecto de personas que trabajaban en la Agencia Xinhua, Radio Pekin -como se llamaba entonces- u otros organismos de prensa, eran trasladados a un lugar secreto durante días o semanas, sin comunicaciones con el exterior, para dedicarse a la corrección de estilo de los diferentes comunicados que, en decenas de lenguas extranjeras, incluido hasta el esperanto, se emitirían una vez terminadas las reuniones.

Más de una vez, los periodistas, diplomáticos o espías, presumían que "algo estaba pasando", ya que les resultaba "anormal" ver tantos vehículos en el Gran Palacio del Pueblo, y las luces encendidas hasta altas horas de la noche. También se producían de vez en cuando filtraciones desde Hong Kong, muchas veces por parte de las diversas facciones del Partido y el Gobierno. Una de las fuentes más prestigiosas era el periodista David Bonavia, corresponsal de The London Times en Beijing desde 1972 y luego articulista del "Far Eastern Economic Review", una especie de "Biblia" indispensable para los seguidores de la actualidad china.

Años después del comienzo de la política de apertura al exterior, en diciembre de 1978, esas reuniones importantes se fueron anunciando antes de realizarse y se comenzó a invitar a periodistas y diplomáticos extranjeros. De todos modos eran años sin Internet y los medios de comunicación que existen en la actualidad y había que ingeniarse por dar la exclusiva.

Es muy famoso el caso, y no sé si conocido suficientemente, de cómo la Agencia EFE, único medio de prensa español entonces, dio la noticia del nombramiento de Zhao Ziyang como Primer Ministro en 1980. El corresponsal de EFE preparó previamente una crónica sobre el nombramiento del nuevo Primero Ministro y la dejó en manos de sus colaboradores. Se presentó en el Gran Palacio del Pueblo con un paraguas rojo y cuando el anuncio fue oficial, se retiró a la plaza de Tiananmen y abrió su paraguas. Sus colaboradores estaban observando la plaza con prismáticos desde el Hotel Pekin, y cuando lo vieron abrir el paraguas, inmediatamente enviaron por telex la crónica ya preparada a Madrid.

Mucho ha cambiado desde entonces, y es mucho lo que sigue siendo igual que hace más de cuarenta años. La escenografía es la misma de entonces -las tazas de té, las toallitas calientes, el fondo del escenario con la hoz y el martillo y las banderas rojas, los dirigentes "uniformados", antes con la mal llamada "chaqueta Mao", pero ahora con los mismos trajes, las mismas camisas y las mismas corbatas.

Cuando llegué a Beijing días atrás, me "asombró" ver en las calles de la ciudad, prácticamente las mismas consignas que se ponían hace cuatro décadas, con la diferencia de que ahora eran previas, y no posteriores al Congreso, que habían cambiado los verbos y los nombres. Los mismos colores, letras blancas sobre un fondo rojo, la misma caligrafía y en muchos casos las mismas consignas "Viva la República Popular China", "Viva el Partido Comunista de China", "Con actos concretos respondamos a la victoriosa convocatoria del Congreso del Partido Comunista", "Unámonos firmemente en torno al Comité Central del Partido con Xi Jinping como centro del mismo".

Aunque no se anuncie públicamente, los trabajadores de la capital china que vienen del interior del país son expulsados de la ciudad, se controla más la prostitución, algunos clubes nocturnos son cerrados, los vehículos del interior no pueden entrar a la capital, y centenares o miles de empresas de los alrededores de Beijing son obligadas a cerrar sus puertas -las pérdidas corren por su cuenta- para intentar que la contaminación desaparezca durante el Congreso.

En definitiva, mucho ha cambiado, mucho sigue siendo igual en este tipo de acontecimientos.

06 octubre, 2017

Cátedra China.... y 2

En mi anterior entrada sobre este tema, concentrado en el "core", el Presidente Xi Jinping y en medio del estupor que me causó este tema, se me pasó por alto que el nombre del Primer Ministro chino, está también mal escrito y le llaman "Li Kejiang".

Agradezco a quienes me lo advirtieron.

O sea, en la portada de una revista dedicada exclusivamente a China de una Institución que dice estar integrada por expertos en China, aparecen mal escritos los nombres tanto del Presidente como del Primer Ministro de la República Popular China.

No he visto esto nunca esto antes, por ejemplo en la prensa general española. Es más, cuando surgen estos errores en diarios de prestigio como por ejemplo El País, para citar sólo un ejemplo, y al cual he criticado más de una vez, no es en las crónicas de sus corresponsales en China, que no cometen este tipo de errores, sino en noticias fechadas en Madrid u otros lugares del mundo.

Después de todo lo dicho en mi anterior entrada, y con este nuevo error (pido disculpas habérmelo pasado), ya no quedan más palabras para definir esta situación.



Nota: la luz blanca que aparece en en centro de la Portada no se debe a un error fotográfico mío, sino que así es como aparece en la revista)

05 octubre, 2017

"Cátedra China" y el desconocimiento en España sobre el país asiático

Los seguidores de este blog serán conscientes de mi insistencia, y reconozco ser un poco "pesado" en este tema, sobre el uso de los nombres chinos en medios de prensa, instituciones y organismos gubernamentales en España y América Latina.

Para algunos esto podría ser un detalle sin mucha importancia, pero en mi opinión, no se puede conocer ni hablar sobre un país -y en este caso no se trata de un país cualquiera- si no somos capaces de escribir bien los nombres por lo menos de sus dirigentes y de sus principales ciudades, aparte de que me parece una falta de respeto. Por cierto eso no ocurre en China con los nombres en español.

He criticado, creo que siempre con educación y respeto, y a veces reconozco que con un poco de ironía, cuando importantes medios de comunicación llamaban Jinping  o Jimping al Presidente de China, o cuando hasta ahora no se han puesto de acuerdo sobre cómo se escribe el nombre de una de las ciudades más importantes del mundo (tenemos Shanghai, Shangai y Shangái, entre otras versiones), o de su capital (tenemos Pekin, Beijing y Pequín). 

Yo mismo, y muchos de mis seguidores, consideramos que esta es una batalla perdida, pero es mi intención, lo siento, seguir insistiendo en este tema.

Por esa razón me asombró mucho ver en diciembre pasado en la revista electrónica Nº 35 de Cátedra China el siguiente titular:



Estuve a punto de escribir algo sobre el tema, pero al final decidí dejarlo.

Cátedra China es una Institución dedicada exclusivamente a China y sus relaciones con España y el mundo hispanoparlante en todos los aspectos de la vida, "integrada por miembros destacados de la comunidad docente, profesional, empresarial, mediática e institucional, China y Española, especialmente conocedores y amantes de la China actual e histórica a lo largo de los últimos decenios.", según su página Web. Y está integrada por no sé si decenas de personas consideradas expertas en el país asiático. Como dice el refrán, "hasta el mejor escribano echa un borrón", y podría tratarse de un error de imprenta. Aún así me sorprendió muchísimo que a una institución dedicada a China y con tantos expertos se le pasara un error tan grave como escribir mal el nombre del Presidente Xi Jinping.

Ayer recibo el número 41 de la revista, correspondiente a septiembre, y cuál no fue mi sorpresa al ver la siguiente portada:


Como podrán apreciar se vuelve a llamar "Xi Pinjing" al dirigente chino, y esto ya no es un borrón de un escribano o un problema de imprenta. Incluso aunque fuese así, le quitaría a la publicación y a Cátedra China toda la seriedad y el prestigio que se supone debe tener por la categoría de sus integrantes.

Tengo algunos conocidos y amigos en Cátedra China, al igual que los tengo en algunos medios de prensa a los cuales he criticado; pero si quiero mantener mis principios y ser coherente con lo que vengo diciendo desde hace años, no puedo más que criticar a Cátedra China por estos dos errores que me parecen muy graves; nada más ni nada menos que escribir de la peor manera posible el nombre del principal dirigente chino, un error que no he visto en ninguna otra publicación o documento.

Para terminar, esto me lleva una vez más a mi conclusión de que, en la sociedad civil estamos, como el cangrejo, "avanzando" hacia atrás en las relaciones con China, cada vez más alejados de su realidad y de sus cambios, cada vez más desconocedores de lo que ocurre en el gigante asiático, por más que el comercio se haya incrementado, que crezca el número de empresas instaladas en el país asiático, que haya más líneas directas de aviación entre España y China, o que el turismo chino esté creciendo de forma muy destacada en España.

Me apena mucho, después de 42 años relacionado con China, ver cómo -y aquí no incluyo a la Administración que creo sinceramente que ha mejorado en gran medida su posición en China- la sociedad civil está en la práctica cada vez más alejada, o se ha quedado estancada, en relación con el país llamado a ser la principal potencia del mundo dentro de no mucho tiempo.

Este ejemplo de Cátedra China no es más que una prueba de ello.

03 octubre, 2017

Pasteles de la Luna, fiestas tradicionales y comida china

En este 2017, el día 4 de Octubre es según el calendario chino, el 15 de Agosto, la "Fiesta de mediados de otoño" 中秋节, una de las más tradicionales en la cultura china, coincidiendo con la luna llena. Por eso este año, al quedar tan cerca esta fecha con la del Día Nacional (1º de Octubre), el saludo más habitual estos días en China es 双节快乐 (felicidades en la "doble fiesta").

Aparte de salir por la noche a apreciar la luna llena (aunque los chinos dicen que "la luna del 15 es redonda el 16) lo más típico de esta fiesta es comer los llamados "pasteles de la luna" 月饼, una especie de empanada redonda con diferentes tipos de relleno.



Probé mi primer pastel de la luna en 1975, que casi me destrozó los dientes y estuve a punto de ahogarme por el mazacote de relleno que llevaba, aparte de que no me gustó nada. Desde entonces, y a pesar de que me gusta casi toda la comida china, he hecho lo posible para evitar comer más de esos pasteles. Por suerte esta vez estoy fuera de China, así que me salvaré.

El regalar pasteles de la luna a familiares, amigos y relaciones profesionales siempre fue una costumbre, que hasta antes de la campaña contra la corrupción de Xi Jinping llegó a transformarse en una verdadera epidemia. Había que regalar pasteles de la luna a todos los clientes y relaciones; además para "no quedar mal", éstos se fueron sofisticando y llegaron a ponerse en el mercado pasteles con oro (entre 3.000 y 6.000 dólares la caja) y de plata (a 135 dólares.)


El país se inundaba de cajas de pasteles de la luna y era imposible que una persona o familia fuese capaz de comerlos todos, con lo cual, muchos de los regalos recibidos eran regalados a otros y así las cajas de pasteles iban pasando de mano en mano. Estoy seguro que, en más de una ocasión, como pasa con algunos regalos de boda, las cajas de pasteles volvían a su dueño original después de dar muchas vueltas.

Supongo, no lo sé porque no estoy en China, que esta "fiebre" debe haberse reducido este año -ya lo hizo el año pasado- ya que entre las medidas contra la corrupción ya no están permitidos ese tipo de regalos por los menos a los funcionarios públicos o del Partido.

Ha habido esto año, además, según la prensa china, varias polémicas sobre este regalo. Se han hecho consultas a las autoridades fiscales para confirmar si los regalos a los empleados debían ser sometidos a impuestos, y la Federación de Sindicatos ha hecho una consulta sobre si una empresa puede o no, según las nuevas normas, regalar pasteles de la luna a sus empleados.

Otra de las comidas de una fiesta tradicional china es el zhongzi 种子, arroz glutinoso con diferentes ingredientes envueltos en hojas de bambú y hecho al vapor, que se come durante la Fiesta de los Botes con forma de Dragón, la llamada 端午节; que tampoco me gustan y son muy difíciles de tragar.



Así pues, después de 42 años relacionado con China, país del que admiro muchas cosas, entre ellas su cocina, no he podido acostumbrarme ni me gustan dos de los platos favoritos de sus tradiciones culturales. Espero que no me llamen "anti-chino" por esto.

En todo caso, como se dice con frecuencia, "para gustos los colores" y si a los chinos, y a algunos extranjeros, les gustan estos pasteles y el arroz glutinoso envuelto en hojas de bambú, todo mi respeto, que lo disfruten y que todos tengan una feliz "doble fiesta".

25 septiembre, 2017

Los "veteranos" de China en el mundo de los negocios - Enhorabuena a "Nacho" Bethencour

Leo con verdadera alegría que el Colegio de Economistas de León y la Fundación MonteLeón han otorgado a José Ignacio Bethencour (más conocido en China como "Nacho") el Premio Leonés en el Extranjero. Se trata de un premio más que merecido.

"Nacho" Bethencour pertenece a ese reducido grupo de españoles que han trabajado, y algunos lo siguen haciendo, décadas en China, sin que se consideren ni casi nadie los tome como "expertos" de los negocios en el país asiático.

Sin la encomiable labor de estos "veteranos" hubiera sido imposible el desarrollo de muchas de las empresas que han triunfado en el mercado chino. También el hecho de que una empresa como Alsa, unas de las pioneras y más exitosas en dicho mercado, haya tenido en su equipo de China durante tanto años a una persona como "Nacho" Bethencour, dice mucho a favor de esa empresa y su equipo directivo, lo mismo que dice mucho a favor del premiado.



(Foto publicada en El Diario de León)


No sé, y en este caso no me importa, los títulos académicos que pueda tener o los cursos que "Nacho" haya podido hecho sobre China. Lo que conozco es su larga y rica experiencia en el mundo de los negocios en ese país, que ha recorrido a lo largo y a lo ancho, los cientos de banquetes, reuniones y negociaciones a las cuales ha asistido, los infinitos problemas que ha tenido que resolver día a día, los cambios constantes en China a los que se ha tenido que enfrentar trabajando en Alsa.

Todo su conocimiento y experiencia es algo que no se aprende en ninguna Escuela de Negocios o Cursos de Negocios sobre China.

Estoy convencido de que cosas como "el protocolo chino", el "¿cómo hacer negocios en China?" lo aprendió gracias a su inteligencia, sentido común y experiencia de décadas. 

Es una verdadera pena que experiencias como la suya queden en el olvido y no puedan ser aprovechadas en beneficio de las relaciones empresariales entre España y China.

Pero por si esto fuera poco, "Nacho" fue en China un verdadero amigo de sus amigos, una persona solidaria, noble, y por encima de todo con una humildad que caracteriza a los conocedores de verdad de lo que es el día a día de una empresa en la República Popular. Sólo por esto, se merece este premio y muchos más.

Me siento honrado de haberle conocido y compartido interesantes charlas con él, como estoy seguro lo estarán muchos de sus amigos.

Mis más calurosa enhorabuena entonces a "Nacho" Bethencour y a quienes tuvieron en León la iniciativa de otorgarle tan merecido premio.

16 septiembre, 2017

Leyendo a Xi Jinping - III y última parte - China y el exterior, pasado y presente



Como indicábamos en la primera parte de esta serie, el libro de Xi Jinping tiene una parte importante (más de 110 páginas) dedicada a las relaciones de China con el mundo, en el pasado y el presente.

La mayor parte de los "relatos" de Xi Jinping no tienen en esta parte la misma trascendencia que en la dedicada a los asuntos internos de China, ya que muchos de sus discursos o escritos sobre temas internacionales con toda seguridad fueron escritos por sus colaboradores.

No obstante, igual se pueden sacar algunas conclusiones de interés.

En primer lugar, para los que han y hemos vivido en China entre la década de los 60 y 80 creo que es motivo de satisfacción la mención que hace a dos ciudadanos peruanos muy relacionados con la República Popular. Uno de ellos es Antonio Fernández Arce, escritor y periodista, quien trabajó en China en diversas oportunidades y colaboró con algunos medios de comunicación internacionales escribiendo sobre la República Popular, como por ejemplo el diario ABC de España. Falleció en el año 2014 y tuvo una hija que nació en China y que actualmente trabaja en el servicio de español de la televisión internacional china..

El otro es el religioso Guillermo Dañino, escritor y profesor que vivió décadas en la República Popular y llegó a hacerse muy famoso por su participación como actor en varias películas y programas de la televisión china.

De los restantes países de América Latina, aparte de otros temas relacionados con Perú -en especial la inmigración china a mediados del siglo XIX-, cita a Brasil - donde recuerda la introducción del té chino más de 200 años atrás- y a México -al cual China envió entrenadores para atletas de saltos ornamentales.

Sin embargo, el país latinoamericano al que dedica más cariño y espacio es a Chile. En especial recuerda a Pablo Neruda, sus viajes a China y sus poemas dedicados al país asiático, y al pintor José Venturelli quien a partir de 1952 vivió ocho años en China y fue profesor (el primer pintor extranjero) en la Academia de Bellas Artes, y entre sus obras se encuentran pinturas al estilo chino, en especial el cuadro "El río Yangtzé". El pintor chileno volvió en otras oportunidades a China donde falleció en 1988.

En las relaciones con Chile se destaca en el libro que fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con China, y el primero latinoamericano que firmó un Tratado de Libre Comercio con la República Popular.

Hay muy pocas referencias a países "desarrollados" en el libro. Una de ellas es al Reino Unido, donde reflexiona sobre las obras de Shakespeare, de las cuales cita varias que indica haber leído en los siete años que pasó en una aldea rural, como indicábamos en la Parte I. Compara a Shakespeare con el dramaturgo chino de la dinastía Ming, Tang Xianxu, considerado el "Shakesperare de Oriente". Ambos murieron en el mismo año. De hecho hay un libro publicado en el 2016 titulado "1616, Shakespeare y la China de Tang Xianxu", que no menciona en el artículo.

Otro de los países a los que se refiere con frecuencia es a Singapur. Según los comentaristas Deng Xiaoping habría indicado que "China debe aprender y tomar como referencia las experiencias de Singapur", tras lo cual muchos funcionarios viajaron a ese país para estudiar y "ser entrenados" en la experiencia de uno de los llamados entonces "tigres asiáticos".

Desde el punto de vista cronológico hay tres períodos de la historia de China que destaca en sus relatos: la época de la revolución china; el período posterior a la fundación de la República Popular y las relaciones de China con el exterior en la antigüedad, que dejaremos para el final.

En lo relacionado con la fase de la revolución china y la Guerra de Resistencia contra el Japón menciona al mismo tiempo la ayuda recibida del ejército soviético, tanto material como a través de un destacamento de aviadores, como la de los EE.UU. a través del famoso Batallón conocido como "los tigres voladores". Sin embargo, no hace referencia a la ayuda que recibió de Estados Unidos el General Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi según el pinyin) ni a la Guerra de Corea donde el Ejército de Voluntarios chinos, (donde participó un hijo de Mao que murió en la misma) se enfrentó directamente con el de EE.UU. De la misma forma no menciona el apoyo de China a los países indochinos durante la Guerra de Vietnam.

(El libro tiene un marcado carácter positivo cuando se refiere a las relaciones internacionales de China, y por eso no toca estos actos de Estados Unidos, la posterior confrontación con la URSS o el conflicto fronterizo con la India. Japón es la excepción por su ocupación de China y es el único país criticado). 

En relación con la conocida como "la matanza de Nanjing" tras su ocupación por las tropas japonesas en diciembre de 1937 hace una mención especial al alemán John Robe, que entonces trabajaba para la empresa Siemens, y quien a pesar de pertenecer al partido Nazi se encargó de organizar en la ciudad una zona segura para ciudadanos chinos, junto con otros miembros de la comunidad internacional que vivían entonces en la ciudad. John Robe está considerado como "el Schindler chino" por haber salvado de la muerte a miles de personas. A su regreso a Alemania, Robe llegó a escribirle una carta a Hitler contando las atrocidades del ejército japonés. Se llegó a publicar su diario sobre el tema y se hizo una película llamada "John Robe" que cuenta su historia.

Al mismo tiempo, recuerda en sus relatos a los llamados "extranjeros del VIIIº Ejército de Ruta" (ese fue el nombre oficial del ejército chino en la guerra de resistencia contra el Japón, después de ser conocido como "el Ejército Rojo" y posteriormente como el "Ejército de Liberación del Pueblo chino" o EPL, nombre que se ha mantenido hasta la actualidad.

En ese "ejército" de voluntarios extranjeros figuran personalidades como el doctor canadiense Norman Bethune, que viajó a China junto con otros voluntarios de otros países que habían participado en la Guerra Civil Española y sobre el cual he escrito tres entradas en este blog, o a voluntarios de muchos otros países, incluidos japoneses, que también fueron a ayudar a China sin haber pasado por el conflicto español..


En el período posterior a la fundación de la República Popular, Xi Jinping recuerda de forma especial las relaciones con África en la década de los 60 y la ayuda brindada por China para la liberación de las colonias del continente. Los comentaristas citan a Mao Zedong quien habría indicado que "en nuestro trabajo, al hacer amigos", (...) "el eje central debe ponerse en tres continentes, Asia, Africa y América Latina".

Uno de los ejemplos que pone es el de la actual Zimbabue (antiguamente Rodesia del Sur) y reconoce abiertamente cómo el ejército chino proporcionó entrenamiento militar, tanto en la República Popular como en territorio africano a los "luchadores de la libertad" de dicho país.

En el período de la China antigua, son constantes las referencias a las rutas de la seda, tanto por tierra como por mar, aunque no hay ninguna mención a la llamada "Nao de China" o el Galeón de Manila que, a través de Filipinas, unía China con España y América Latina.

Para terminar vamos a mencionar un tema que tiene relación directa con España y en cierto modo con América Latina. Nos estamos refiriendo al navegante Zheng He y sus siete expediciones al Pacífico, medio siglo antes de que comenzaran las expediciones marítimas europeas.

Zheng He era un eunuco de la etnia Hui (por lo tanto musulmán). Durante la Dinastía Ming, en un período de 28 años, realizó a partir de 1405 siete expediciones marítimas que pasaron por países del Sudeste Asiático, el Mar Rojo y el Océano Índico, llegando hasta la costa oriental de África en lo que hoy en Kenia. 

Existe una teoría, sin probar, y que no se menciona en el libro, de que las expediciones de Zheng He continuaron sus viajes desde Kenia, llegaron a la costa occidental de África y de allí al continente americano. (Existe un libro que habla de esta teoría indicando que fueron los chinos quieren llegaron primero a América).. En todo caso lo que sí está probado y no es muy conocido en Occidente en general es que sus expediciones marítimas tuvieron lugar medio siglo antes que las de Colón.

Las flotas de Zheng He llegaron a tener más de 200 barcos y 27.000 personas. Sus barcos más grandes tenían 125 metros de eslora y 50 de manga; mientras que las carabelas de Colón eran como "hojas de planta" con un largo de sólo 26 metros.

Según el relato de los comentaristas, durante las misiones de Zheng He no se conquistó un metro cuadrado de territorio extranjero, ni fueron piratas de mar, ni se dedicaron a robar en los países a los cuales viajaban. Al llegar a cada país lo primero que hacía Zheng He era entregar una carta del emperador chino, ofrecer regalos a los reyes y funcionarios principales del lugar visitado y finalmente hablar de y hacer negocios.

Con esto damos fin a esta serie de tres entradas de "Leyendo a Xi Jinping". Muchas cosas se han quedado en el tintero pero sería demasiado pesado para un blog hacer una referencia a todos los temas tocados por el actual dirigente chino. Estas entradas no han pretendido ser una crítica literaria sino más bien un relato de temas tratados por Xi Jinping que considero pueden ser de interés para todos aquellos interesados en China a través de las fuentes oficiales (que considero que son la minoría) y muchas de las aclaraciones que figuran en las entradas pertenecen a este modesto servidor con el fin, no sé si logrado o no, de que el público pueda entender mejor los entornos históricos. 

11 septiembre, 2017

Leyendo a Xi Jinping - Parte II - Corrupción, el “milagro chino" y Maradona

Como indicábamos en la primera parte de estas reflexiones “Leyendo a Xi Jinping”,(Pinchar aquí para leerla) y la realidad de los últimos años lo ha demostrado, la lucha contra la corrupción, ha sido y es una de las prioridades del Presidente de la República Popular China.

Para ello, en sus “relatos”, utiliza frecuentemente ejemplos de Dinastías, Emperadores y/o funcionarios que perdieron el poder como consecuencia de la corrupción. Al mismo tiempo, pone como ejemplo a funcionarios honrados que se ganaron el apoyo del pueblo.

Uno de ellos es Zhang Boxin (1651-1725), de la dinastía Qing –la penúltima de China- que se hizo famoso porque, en contra de las costumbres de la época, no aceptó ningún tipo de regalo al ser nombrado funcionario en la actual provincia de Jiangsu. Tanto es así, que en una piedra se llegó a tallar en un homenaje a los Qing, la frase “el primer funcionario honrado bajo el cielo”, refiriéndose a Zhang Boxin. Cuando éste abandonó la ciudad de Yangzhou los campesinos fueron a despedirlo con verduras y frutas, pero éste las rechazó indicando que los funcionarios deben ser “limpios y puros”.

En el año 2013, Xi Jinping, según se indica en el libro, organizó en el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista una sesión de estudio colectivo sobre funcionarios no corruptos en la historia de China, una prueba más de que el líder chino se basa principalmente en ejemplos de la milenaria historia del Imperio del Centro para tratar los problemas del país.

Tal como señalamos en la primera parte de estas reflexiones, Xi no deja de alertar sobre los peligros que para el Partido y el Gobierno puede causar la corrupción. Aunque destaca que “No hay en China una fuerza política que pueda suplantar al Partido Comunista”, insiste en que hay que tener una “sensación de crisis” ante la posibilidad de que cambien las cosas.

Si los cuadros del Partido no resuelven sus problemas de estilo, perderán el apoyo del pueblo y se creará una crisis que podría acabar con el Partido y el Estado, según el razonamiento de Xi.


En el relato “En la segunda generación desaparece la dinastía”, relata el caso de Qin Shihuang, el primer Emperador que unificó China, muy conocido por el ejército de terracotas de Xi´an que está en la parte de su Mausoleo que ha sido descubierta y abierta al público, mientras que su tumba sigue cerrada.

Qin Shihuang tuvo el mérito de unificar a China. Sin embargo, al mismo tiempo, dedicó grandes recursos humanos y financieros para hacerse construir un Mausoleo. Según los analistas del relato de Xi Jinping se emplearon a 720.000 personas durante décadas para construir el Mausoleo. Hay gente que considera que el número de personas empleadas en la construcción fue ocho veces mayor que el utilizado para construir una de las pirámides de Egipto. Como consecuencia de ese “despilfarro” la dinastía Qing desapareció, una vez nombrado el heredero, sólo 16 años después de su establecimiento.

Xi Jinping utiliza otros ejemplos de emperadores de la historia de China que cayeron debido a la corrupción.

Otro de los temas tratados por el actual dirigente chino es el del sacrificio al que deben hacer frente los líderes revolucionarios. En este sentido pone como ejemplo a Mao Zedong  que perdió a seis miembros directos de su familia en la revolución, entre ellos a su esposa Yang Kaihui, fusilada por el Kuomintang o a uno de sus hijos, Mao Anying, fallecido en la Guerra de Corea.

Hay en el libro un ejemplo muy significativo sobre cómo funcionan algunas cosas en la República Popular, titulado “Compitiendo por obtener el título de ´Pobre´” y relata cómo en el año 2012, en un condado de una provincia que no menciona (pero que los editores citan como Hunan), la página web del condado publicó “la excelente noticia de que nuestro condado ha sido nombrado como parte de los condados pobres a nivel estatal”, y como los jefes de dos condados “competían” para ver cuál de ellos era nombrado un condado “pobre” con el fin de recibir ayuda del Estado.

Un condado llegó a colgar un cartel que decía “Celebramos que el distrito xxx ha sido nombrado por el gobierno central como parte de las zonas con extremas dificultades”, ya que así recibirían ayudas económicas y políticas especiales y favorables del Gobierno central.


El milagro chino

Otro de los temas de preocupación del actual líder chino es el de cómo China se quedó atrasada durante más de dos siglos, pero luego supo crear un “milagro chino” tras la celebración de la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido en diciembre de 1978, cuando Deng Xiaoping impone la política de reformas económicas y apertura al extranjero.

Casi no hay críticas fuertes a la Revolución Cultural (1966-1976) en los relatos de Xi,  salvo cuando habla de los “errores izquierdistas” de esa época, pero a su vez indica que en esos años “casi no conocíamos profundamente las leyes y normas de la construcción del socialismo”.

Xi Jinping recuerda el esplendor de China en varias dinastías del pasado, como la Han (206 A.C. – 220 D.C), la Tang (618 D.C. – 917 D.C.) o la Song (960 D.C. – 1279 D.C.). La ciudad de  Xi´an era una gran capital internacional ya durante la Dinastía Han, a donde viajaban y residían miles de extranjeros, principalmente de Asia Central, Persia y el mundo árabe.

En la Dinastía Tang llegó a haber en la corte 29 extranjeros y más de 3.000 funcionarios extranjeros en el gobierno.

Cuando llegan las últimas dos dinastías, la Ming y la Qing, es cuando China pierde la oportunidad de seguir avanzando, siempre según el libro.

En un discurso ante el Comité Central del Partido Comunista en el 2013 Xi Jinping habla de los “200 años perdidos por China”. En los cerca de 100 años que van desde los siglos XVIII y XIX, el período del auge de la Revolución Industrial, la Dinastía Qing cerró las puertas del país, "perdiendo la oportunidad de desarrollarse".

Los otros cien años, de mediados del siglo XIX a mediados del XX, “bajo los cañones de Occidente”, China se transformó en un país semicolonial y semifeudal.

Por último, “en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuando en lo internacional se levantaba una ola de revolución tecnológica y cambios en la estructura de la producción, algunos países del Este de Asia aprovecharon esta oportunidad  para desarrollarse, pero China estaba inmersa en la ´Revolución Cultural´” y “perdió una gran oportunidad”

Gracias a la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista de China celebrada en diciembre de 1978, y con Deng Xiaoping al mando, comienza un proceso que lleva a China a “tener la excelente situación actual”, en palabras del Secretario General del Partido Comunista.

Como parte de ese “milagro chino”, y mientras China, al comenzar la apertura y reforma era la 11ª economía del mundo; “en el 2005 sobrepasamos a Francia y quedamos quintos; en el 2006 al Reino Unido y quedamos cuartos; en el 2007 a Alemania y quedamos terceros; y en el 2009 a Japón y quedamos segundos”. “Hemos creado un milagro en la historia de desarrollo de la humanidad”.

Por último, me gustaría hacer mención a un artículo escrito por Xi Jinping donde utiliza la derrota de Argentina en el Mundial de Fútbol de España en 1982, y el papel de Maradona como ejemplo negativo, para estimular el trabajo en equipo en el terreno económico de China, y cómo no es posible aislarle del conjunto.

Es bien sabido que el Presidente chino siempre ha sido un gran aficionado al fútbol y es, en mi opinión, muy significativo, esta comparación entre Maradona y la selección argentina, con el trabajo económico que debía desarrollar el gobierno.

“En el fútbol actual de gran nivel, creo que no se corresponde con la tendencia general el poner énfasis sólo en el nivel técnico individual y basarse sólo en los méritos individuales”. “El hacer goles depende de la coordinación de todos los integrantes del equipo”. “A los aficionados del fútbol actual no les gustan los jugadores que de manera exagerada se basan en sus habilidades particulares, rompiendo la coordinación del equipo, y perdiendo así oportunidades de hacer goles”, indica el dirigente chino.

Los comentaristas del “Diario del Pueblo” recuerdan el mundial de España, donde en la selección argentina Maradona sólo prestaba atención a sus jugadas personales sin tener en cuenta la coordinación con el equipo, hasta que en el partido con Brasil fue expulsado por una tarjeta roja y Argentina se quedó fuera de las finales.

Los mismos comentaristas recuerdan cómo la prensa británica lo llegó a llamar “Mister Fútbol de la diplomacia”, y sus viajes a Irlanda en el 2012, a Alemania en el 2014 y a Inglaterra en el 2015 donde siempre tuvo contacto con el fútbol.

Tomando el fútbol como ejemplo y destacando que él tiene “un sueño futbolístico para China”, reflexiona sobre las relaciones entre el todo y las partes, sobre la coordinación entre las partes, para subrayar la importancia de la coordinación para tratar los temas del Estado y para analizar los problemas partiendo siempre del todo general.

En la tercera y última reflexión sobre este tema trataremos las reflexiones de Xi Jinping sobre temas relacionados con el mundo exterior, tanto en el pasado como en el momento actual, poniendo especial énfasis en lo relacionado con América Latina.