13 abril, 2021

La China de los años sesenta y "Volver la vista atrás"

Los seguidores de estas Reflexiones Orientales posiblemente serán conscientes de que en las más de doscientas entradas escritas en los últimos más de diez años no he dedicado prácticamente ninguna a comentar alguno de los tantos libros que se escriben sobre China en nuestro mundo de habla hispana.

Cuando lo he hecho, y cuando lo hago hoy, ha sido y es porque esos libros reflejaban y reflejan las vivencias de las pocas personas y familias que estuvieron residiendo en China entre la década de los cincuenta y los setenta, antes que el país se abriera al exterior.

No se trata de libros escritos después de un viaje, como podemos encontrar muchos ejemplos, sino de personas que fueron testigos directos durante años de cómo era el país asiático entonces, qué cosas pasaban, cómo lo vivieron ellos como extranjeros.Es un fenómeno para mí interesante que, entre las pocas personas que pudieron vivir en esa época en China, y que tienen tantas experiencias vividas y tanto por contar, prácticamente, por lo menos en el mundo de habla hispana, y por lo que yo conozco, es muy poco lo que ha publicado.

El que rompió ese silencio, aunque no con un libro, fue para mí Pablo Doudchitzky, quien con su hermano Yuri, realizó en el año 2012 la película Hotel de la Amistad. Los Doudchitzky eran una familia "rioplatense" (el padre era argentino, y la madre uruguaya) que llegó a China en el año 1964. Pablo era el mayor de tres hermanos, sólo tenía cuatro años entonces y lo acompañaban Yuri y Adrián, todos nacidos en Montevideo. Estuvieron en la República Popular hasta 1968, y en ese viaje del 2013 Pablo y Yuri "volvieron la vista atrás", e intentaron recordar a través de las imágenes, el lugar en el cual habían pasado su infancia.

Un año más tarde, el venezolano Victor Ocha escribe sus Cartas de Jingzai Reminiscencias estudiantiles en China La familia de Victor había llegado a China en 1968. Él tenía sólo trece años y le acompañaban sus hermanos Antonio, Adolfo y Sara. Su juventud en China lo "deja marcado" y por eso, en 1976 regresa al país para estudiar una carrera en la Universidad de Qinghua.

En su obra Victor adopta un estilo particular ya que, en lugar de dedicarse a escribir sus memorias de esos años, lo hace reproduciendo el intercambio de cartas que mantuvo con su familia tras su último viaje a China a mediados de los setenta. Sin embargo, en esa correspondencia de ida y vuelta salen a la luz muchos recuerdos de sus años en plena Revolución Cultural.

Así pues, Victor también "vuelve la vista atrás" en el siglo XXI para mostrar a los lectores, aparte de sus recuerdos, las cosas que veía, lo que pensaba en esos años de transición entre la China de Mao y el comienzo de las reformas y apertura.

Otro de los libros que comenté en estas páginas fue El viaje de una vida, las memorias de Maria Lecea. Exiliada en 1939, junto con su marido, al final de la Guerra Civil Española, estuvo residiendo en Moscú hasta que, en 1955, junto a un pequeño grupo de republicanos españoles, llega a Pekín para dar clases de español, y permanece en el país hasta 1964. En este caso, es la hija de María Lecea, Ana María Melendo Lecea, nacida en China, quien "vuelve la lista atrás" ordenando la auto-biografía de la agitada vida de su madre.

Ahora, acabo de leer con verdadero gusto, Volver la vista atrás del escritor colombiano Juan Gabriel Vázquez, un libro sobre la también agitada y emocionante vida de sus compatriotas Sergio Cabrera, su hermana Marianella, y sus padres Fausto Cabrera y Luz Elena Cárdenas, una vida que a pesar de tener como escenario tres continentes, estuvo marcada por China prácticamente desde los primeros años de la vida de Sergio.




En realidad no es un libro dedicado a recordar la China de los años sesenta, aunque gran parte de la vida de su principal protagonista está marcada por los años que vivió en el país en esa época.

Como bien define su autor, Volver la vista atrás "es una obra de ficción, pero no hay en ella episodios imaginarios" aclarando que no es una paradoja, sino que se trata de "modelar, diseñar, dar forma a algo" y eso es lo que precisamente hace de forma genial Juan Gabriel Vázquez con la vida y las experiencias vividas por el director de cine Sergio Cabrera y su familia directa.

Sergio y su hermana Marianella vivieron en Pekín los comienzos y las etapas más radicales de la Revolución Cultural habiendo experimentado todo tipo de experiencias, dignas de, nunca mejor dicho, una novela.

No voy a relatar aquí su historia -tan bien contada en el libro- pero sí a recordar cómo una parte muy importante de la vida de Sergio estuvo relacionada directamente con esa China que vivió de forma tan intensa desde su adolescencia. 

Aunque tratándose de historias muy diferentes entre sí, encontramos en la vida de Sergio Cabrera y de su hermana, al igual que en la de María Lecea, las sombras de la Guerra Civil Española. Y también vemos cómo, el viaje a China de Sergio y Marianella, al igual que el de los hermanos Doudchitzky y Ochoa, se produce como consecuencia de una decisión que toma, en los tres casos, el padre de la familia.

En el caso de la familia de Sergio, "había llegado una carta desde Pekín y su vida acababa de dar un vuelco". En el caso de Victor Ochoa, recuerda que "un día a principios de 1968 papá anuncia que nos íbamos a vivir a China".

Todas estas historias, además, tienen un punto en común: el Hotel de la Amistad, el título de la película de Pablo Doudchitzky.

Fue en ese mismo hotel también donde Sergio conoció y se hizo amigo de los hijos del poeta uruguayo Sarandy Cabrera: Arapey, Daimán, Yanduy y Anahí; la primera familia uruguaya que residió en la República Popular.

También fue en ese Hotel de la Amistad donde desde 1975 residí con mi familia en Pekín durante más de una década. Los míos fueron otros años, no viví las experiencias de Sergio y Marianella, de los hijos de Sarandy, de la niñez de los Doudchitzky o de las canciones revolucionarias que cantaban los hermanos Ochoa.

Cuando en el 2014 reflexioné sobre el libro de Victor Ochoa decía lo siguiente: Víctor Ochoa, pertenece a lo me gusta definir como “rara avis” china –apelativo que también me aplico a mí mismo- y que incluye a una “especie” muy particular de personas –de todos los continentes, razas, religiones, etc.- que pasamos parte de nuestra niñez o de nuestra adolescencia en China entre los años 60 y 70 (algunas de ellas incluso nacieron allí), que seguimos, después de décadas, en contacto con ese país, que muchas veces nos comunicamos entre nosotros en chino, que aún recordamos la letra y música de muchas canciones revolucionarias de entonces, y que –por lo menos en mi caso- nos emocionamos viendo “El Ejército Rojo de Mujeres”.

Y por eso, y a pesar de que los tiempos o las circunstancias no hayan sido o no sean las mismas, creo que todos los que pasamos por el Hotel de la Amistad en esas dos décadas, somos como una minoría nacional más de China, "seres extraños" que, estemos donde estemos, y aunque hayan pasado en algunos casos décadas, seguimos teniendo algo en común; podemos hablar entre nosotros, después de años de separación, como si nos hubiésemos visto ayer mismo y nos entendemos mejor que hablando con un vecino, a pesar de que a veces nos separen miles de kilómetros de distancia.

Aunque en circunstancias y de forma muy diferente, Pablo Doudchitzky, Victor Ochoa o Ana María Melendo Lecea también han "vuelto la vista atrás".

Y ahora es un gusto y una gran noticia para todos aquellos interesados en la China de esos años turbulentos, que Sergio Cabrera, de la mano, o mejor dicho con la pluma de Juan Gabriel Vázquez, también haya "vuelto la vista atrás", porque sería una pena que esas experiencias, esas historias, esas vidas quedasen en el olvido.

Aparte de eso, lo vivido por Sergio y Marianella es de una intensidad y una riqueza creo que muy difícil de comparar; aunque también es verdad que en esos años se podían encontrar algunos casos dignos también de una novela como la historia de la familia de David Crook, que también aparece en esa vuelta de la vista atrás.

Volver la vista atrás es una obra que puede ser leída, en muchos casos como una novela de suspenso, por cualquier persona que no tenga ninguna relación con China.

Dicho esto, a los interesados en la China de hoy me permito sugerirles que también "vuelvan la vista atrás", no de sus vidas propias, sino para ver una faceta del país que, en términos históricos, es como si hubiese tenido lugar prácticamente ayer mismo. En definitiva la China de hoy es la consecuencia de varias Chinas tan diferentes y cambiantes en sólo poco más de un siglo.

La China de hoy, para terminar, no se puede entender sin "volver la vista atrás".


07 abril, 2021

Mi agradecimiento a la Biblioteca Miguel de Cervantes de Shanghai y a Lou Yu

La Biblioteca Miguel de Cervantes de Shanghai, dependiente del Instituto Cervantes, ha tenido la cortesía de recomendar como "Libro del mes" en su último Boletín, mi obra "Los años setenta en China-Recuerdos de un Oriental en Oriente".

Para mí ha sido un honor que Lou Yu, prestigiosa investigadora del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias Sociales de China se haya encargado de escribir la reseña.

Aparte de académica, Lou Yu es muy conocida como investigadora y traductora de literatura latinoamericana al chino. Entre las muchas obras publicadas podemos destacar la reciente traducción de "Respiración artificial" del escritor argentino Ricardo Piglia, sobre el cual además preparó años atrás su tesis doctoral.

20 marzo, 2021

Terremoto en la Cámara de Comercio de España en China

Los conflictos internos y escándalos públicos que han afectado a la Cámara de Comercio de España en China desde hace ya tiempo corren el peligro de convertirse en un verdadero terremoto si se llegara a producir una denuncia ante la policía y autoridades locales de la República Popular.


12 febrero, 2021

El "Año del Buey" y ¿qué es eso del año 4719?

Con la llegada de la "Fiesta de la Primavera" muchos medios de prensa e instituciones de prestigio, por lo menos en nuestro mundo de habla hispana, indican que, según el calendario chino, su población estaría festejando la entrada del "año 4719".

Esta misma fórmula es la que se ha venido utilizando fuera, desde que tengo memoria.

04 febrero, 2021

Cinco preguntas sobre la Fiesta de la Primavera

El 12 de febrero, con la "Fiesta de la Primavera" se celebra en China el comienzo del "Año del buey", sobre el cual me gustaría hacer las siguientes cinco reflexiones y preguntas:





-¿Por qué 牛年 se traduce como "Año del buey"? ¿No podría traducirse también, como "Año de la vaca"? ¿Acaso la leche de vaca no es 牛奶, o la carne vacuna no es 牛肉? Este es uno de los tantos ejemplos que muestran lo difícil que es la traducción del chino al español. En el caso de este año, como ya comenté anteriormente en estas Reflexiones Orientales, la palabra 牛 hace referencia al 老黄牛, el laborioso animal que ayuda a arar la tierra.

- ¿Por qué en muchas publicaciones en español que leo fuera de China se le llama año del "Buey de metal"? Aunque creo que conozco el origen de esas denominaciones, en casi medio siglo de relación con China nunca he visto esas definiciones cada vez que llega un año nuevo, y como cada ciclo tiene doce animales que se repiten, ya he vivido más de cuatro ciclos.... Si estoy equivocado, pido por favor que alguien me muestre algún cartel, alguna publicación china, alguna felicitación donde se haga mención al "Buey de metal".

- ¿Por qué se le llama "Año nuevo chino"? En la prensa china esta festividad se conoce como 春节 "Fiesta de la Primavera". Es verdad que en alguna prensa china en lenguas extranjeras se le llama "Chinese Lunar New Year". Creo que no debemos olvidar que esta festividad también tiene lugar en otros países de la región que tuvieron influencia china. Por ejemplo en Vietnam es la "Fiesta del Tet". Los viejos como yo, o los interesados en la historia quizás recuerden la famosa "Ofensiva del Tet" que tuvo lugar en 1968 contra el ejército de EE.UU. y sus fuerzas aliadas en Vietnam del Sur. También se celebra, entre otros, en Corea y creo que se conoce como "Seollal".

- ¿Por qué se le llama calendario lunar? Si bien la entrada del "Año del buey" coincide con una fase lunar, el calendario chino en realidad, es solilunar, y en este caso tiene similitudes con el calendario judío.

- ¿Por qué, como desde hace años, muchos medios de prensa en español dicen y dirán que China entrará en el año 4.000 y tantos? A diferencia de otros calendarios como el judío o el musulmán, no he visto nunca en China, en ningún documento, medio de prensa, felicitaciones o carteles ninguna referencia al "año 4.000 y tantos". Cuando comienzan las noticias en la radio o la televisión se dice, después de citar la fecha del calendario gregoriano, "día X del mes Y del calendario agrícola (农历) ". En la prensa escrita, por su parte, después de la fecha correspondiente en el calendario gregoriano, se agrega el nombre del año, compuesto por dos caracteres, que forman parte del ciclo sexageriano que forman la combinación de los diez troncos celestiales y las doce ramas terrenales. Por ejemplo, la Revolución Republicana de 1911 que derrocó a la Dinastía se conoce en chino como 辛亥革命 (la revolución Xinhai) ya que ese fue el nombre que correspondía en 1911 en ese ciclo de sesenta años. Antes de esa revolución y del uso del calendario gregoriano, los años se indicaban de la siguiente manera: "en el X año del Emperador Y de la Dinastía Z ...."

Antes de finalizar, la pregunta que me hago es ¿por qué, por lo menos en nuestros países de habla hispana, se insiste -con excepciones- en usar expresiones como "Año del buey de hierro", o "China entra/celebra su año 4.000 y tantos"? Algo que no ocurre en China. ¿No dice acaso el refrán "donde fueres haz lo que vieres"?

Aunque no soy ningún experto, quería compartir estas reflexiones sobre temas que se repiten cada vez que se acerca la "Fiesta de la Primavera". Por supuesto, en el caso de que consideren que algunas de estas afirmaciones no son correctas, pueden dejar sus comentarios, críticas y sugerencias en esta misma página.

@PabloRovetta

30 enero, 2021

Uruguay y "Año del buey"

Siguiendo con la serie que comencé el pasado 19 de enero sobre la próxima llegada del "Año del buey" según el calendario agrícola chino, hoy mis reflexiones son sobre cómo ese año puede ser muy importante para las ya excelentes relaciones que existen entre Uruguay y China en todos los aspectos.

19 enero, 2021

Terminando el "Año de la rata", esperando el "Año del buey"

El miércoles 20 de enero, según el calendario agrícola chino, es el octavo día del décimosegundo mes lunar y se celebra la "Fiesta de Laba" (腊八节), que marca el comienzo popular de las festividades para el nuevo año, y consiguientemente que se acerca a su fin el presente "Año de la rata".

En el 2021 el "Año del buey" empieza oficialmente el 12 de febrero según nuestro calendario, y como desde hace muchos años comenzarán los pronósticos y las preguntas de los extranjeros sobre si el del buey será bueno o malo.

10 enero, 2021

Días de nieve en Beijing

Las grandes tormentas de nieve que están afectando a España me han hecho recordar a nuestros días de nieve en Beijing.

Habiendo llegado en 1975 desde el hemisferio sur, cuando comenzó noviembre, nos tocó vivir el segundo invierno en un año. Un invierno muy duro para nosotros, con temperaturas bajo cero que nunca habíamos experimentado.


Esta era la vestimenta típica de Beijing en los años setenta

Sin embargo, el primer día que vimos nevar fue, por lo menos para mi hermana y para mí, uno de los más felices e inolvidables. Hasta entonces sólo habíamos visto la nieve en fotos y películas, pero la sensación que vivimos "en directo" fue muy especial. Fue una de las imágenes y sensaciones más lindas que han quedado en mi memoria.

Tuvimos que aprender literalmente a caminar y a andar en bicicleta sobre la nieve, y los zapatos de algodón que llevábamos -el único calzado de abrigo que se conseguía entonces- hacían un sonido especial al caminar sobre el terreno blanco.

Al igual que muchos años más tarde lo aprendimos a hacer con los autos, sabíamos que no podíamos usar los frenos en las bicicletas, si no queríamos caernos.

En esos años, y respondiendo al llamamiento del Presidente Mao, prácticamente todos los lugares de la ciudad tenían túneles anti-aéreos. Lo interesante era que la nieve que caía encima de aquellos, se derretía al instante y así pudimos "descubrir" la red de túneles que había en el Hotel de la Amistad donde vivíamos.

Otro hecho nuevo para nosotros fue ver los lagos de los parques de la ciudad helados, y a la gente patinando o simplemente caminando.

Con el frío y la nieve empezamos a vestirnos como nunca antes lo habíamos hecho: calzoncillos largos (uno o dos pares), grandes y pesados abrigos de algodón, que al mojarse con la nieve se hacían más pesados, y unos gorros que nos cubrían no sólo la cabeza, sino también la frente y las orejas.

Caminar y andar en bicicleta con esa vestimenta nos hacía sentir como una especie de astronautas, con movimientos muy lentos e incómodos.

Me llamó la atención que la gente no usaba bufandas, algo tan útil para taparse el cuello y sobretodo la boca.

En todo caso y a pesar de la nieve que quedaba en los callejones, en los bordes de las calles pequeñas o en las esquinas, en cuestión de horas un verdadero ejército de gente salía a barrer las calles, mientras camiones con agua y sal recorrían la avenida principal de la ciudad, que nunca llegué a ver cortada.

Cuando veía estos días las avenidas principales de Madrid totalmente cubiertas de nieve y por lo tanto intransitables, recordaba a ese "ejército" de gente y camiones que se dedicaba a limpiar las calles y veredas de Beijing. Ni los camiones ni los autobuses, ni mucho menos los pocos autos que había, llevaban "cadenas" en sus ruedas, algo que solo "descubrí" cuando llegué a España.

Con la modernización y el desarrollo del país, los inviernos de Beijing ya no fueron, ya no son lo mismo. Los grandes abrigos (大衣), sólo en color verde o azul, fueron suplantados por coloridos "plumas" -mucho más livianos y cómodos- y sus capuchas sustituyeron a los gorros de piel de nuestros años.

La "modernización" de la ciudad, de la cual desaparecieron las casas bajas con techo gris, ha hecho que ahora haya que buscar lugares especiales como la plaza de Tian´anmen, algún parque, espacios abiertos o las copas de los árboles para sacar una foto, ya que la nieve se queda encima de los techos del bosque de rascacielos en que se ha transformado Beijing.

Como en tantas cosas -en algunos casos para bien, en otros para mal- la capital china no es la misma. Los sistemas de calefacción son ahora infinitamente mejores; la oferta de transporte público con temperaturas acondicionas es muy variada y el colorido de la ciudad con las ropas variadas de sus habitantes y las luces de neón, junto a los grandes rascacielos, han cambiado por completo el paisaje de la ciudad.

A los que vivimos esos años, sin embargo, creo que nos queda el "gusto" de haber desafiado, con los escasos medios a nuestro alcance, un clima tan adverso.

@PabloRovetta

19 diciembre, 2020

Un año más de "Reflexiones Orientales"

Se acerca el final de otro año más de estas "Reflexiones Orientales" y me gustaría hacer un resumen de lo que ha sido, en esta página, este año tan atípico y trágico que nos ha tocado vivir.

Mi agradecimiento a todas aquellas personas que me siguen y me leen, (el número de seguidores continúa creciendo), estén o no de acuerdo con mis reflexiones.


Dibujo realizado por Perico Pastor

Según las estadísticas de Blogger, las diez mil visitas al mes que recibe esta página provienen, por orden alfabético, de Alemania, Canadá,China, EE.UU., Emiratos Árabes Unidos, España, Francia, Hong Kong, Israel, Japón, México, Países Bajos. Perú, Reino Unido, Rusia, Singapur, Suecia, Ucrania y Uruguay.

Echo de menos la falta de más lectores/seguidores en otros países de América y eso me exige hacer más esfuerzos para que estas Reflexiones lleguen a más lectores en nuestra América Latina. 

Las noticias mas leídas del año han sido, por orden de visitas:

Ante el "virus de Wuhan" mi solidaridad con China 29/1/20

Con Xi Jinping en la Universidad Qinghua 8/12/10

In Memoriam José Pedro Sebastián de Erice 7/5/20

El Covid 19 y la "democracia" -Otra vez más, en defensa de China 18/3/20

A los 40 años de la muerte de Mao. Recordando el 9 de septiembre de 1976 9/9/16

Mis reflexiones sobre las afirmaciones de "China contra el mundo"  27/7/20


Me resulta interesante que entre las noticias más leídas este año figuren una publicada en el 2010 y otra el 2016. Los lectores que se van sumando a estas Reflexiones Orientales se toman pues el trabajo de leer entradas antiguas que les interesan.

El 2020 ha sido un año muy especial para mí, ya que después de más 45 años de relación directa con China, y tras un largo proceso, y enfrentando muchas dificultades, he podido publicar mi libro "Los años setenta en China-Recuerdos de un Oriental en Oriente"

Lamentablemente, por razones ajenas al autor, el libro aún no está disponible fuera de España y espero que esto se pueda arreglar a la mayor brevedad posible.

Antes de terminar quiero expresar mi deseo de poder recibir más opiniones/sugerencias/críticas sobre estas "Reflexiones Orientales", con el fin de conocer mejor la opinión de mis seguidores, sean éstas positivas o negativas. Éstas pueden realizarse en la misma página, o ser remitidas a pablo.rovetta@gmail.com 

Por último, creo sinceramente que no estamos en una situación como para desear "Felices Fiestas". Me gustaría expresar toda mi solidaridad para todos aquellos que han sido afectados por el Covid 19, a los que han perdido seres queridos, y a quienes la pandemia les ha causado problemas económicos y laborales.

Ojalá este año pase pronto, y que el 2021 sea aunque sea un poquito mejor. Mientras tanto, reciban un cordial saludo, mis mejores deseos, y, por favor, cuídense y cuiden a sus seres queridos.

@PabloRovetta

03 diciembre, 2020

Otro merecido reconocimiento a un veterano en las relaciones empresariales España-China, Javier Serrado

Si mi última entrada en estas "Reflexiones Orientales" fue para celebrar la concesión de la Orden del Mérito Civil a Inmaculada González Puy, hoy me toca, con alegría, felicitar a Javier Serrado, que ha obtenido, merecidamente, la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Civil.

Aunque el contexto es diferente, en ambos casos podríamos recordar aquello de que "la justicia tarda, pero llega".