13 febrero, 2018

Corrección a "El Año del Perro y por qué China no entra en el año 4716"

Como he indicado varias veces, este blog está abierto a críticas constructivas, así como a que me indiquen los errores que pueda cometer. Debe agradecer en este sentido a una persona llamada Enrique Moisés, a quien no he podido contactar para darle las gracias directamente, por señalar un error que cometí en la última entrada sobre El Año del Perro. Como bien me señala Enrique Moisés, el año actual según el calendario tradicional chino se llama "Dingyou" y no "Dingxi" como indiqué erróneamente. 

Pido disculpas por este error, que ya he corregido, pero les pido a las casi mil personas que lo han leído antes de la corrección, que lo tengan en cuenta. He puesto algunas notas en las redes sociales avisando de este error. 

Espero seguir recibiendo comentarios, y correcciones a los errores que pueda cometer, a pesar de mis intenciones.

10 febrero, 2018

El Año del Perro y por qué China no entra en el año 4716

El próximo 16 de febrero, según el calendario gregoriano, comenzará en China y algunos de sus países vecinos -como Vietnam o Corea del Sur, por ejemplo- un nuevo año, que en este caso será el año del Perro, uno de los 12 animales que forman el llamado Calendario Agrícola, o comúnmente, calendario lunar, aunque en realidad no lo es, y que en Occidente se conoce como "Año Nuevo Chino".

Ya se está hablando y se hablará en algunos medios de prensa, de que China entra "en el año 4716", y en este sentido me gustaría hacer algunas reflexiones.

Dejo a los expertos y catedráticos que me corrijan o que expliquen mejor que yo, lo que considero -sólo desde la práctica, desde la experiencia de más de cuatro décadas en China, de lo que veo y leo- algunos errores que se ven con frecuencia todos los años cuando se acerca esta fecha.

En primer lugar, y aunque yo mismo he utilizado este término en español, en China no se usa la expresión "Año nuevo chino" (中国新年). Esta un forma de llamar en Occidente, para que se entienda mejor, la llegada de un nuevo año, que como ya he indicado, no sólo tiene lugar en China sino en otros países. En Vietnam se le llama el Tét  (podemos poner como ejemplo la famosa ofensiva del Tét en 1968 en la Guerra de Vietnam); y en Corea el seollal.

Por lo menos en la República Popular China lo que se utiliza actualmente y que he visto desde que llegué al país es el término "Fiesta de la Primavera" ("春节") y el saludo general es "春节快乐" ("Feliz Fiesta de la Primavera"). También se dice en este caso "新年快乐" ("Feliz Año Nuevo"), "够年大吉" ("Auspicioso Año del Perro") u otros saludos, pero lo que nunca se dice ni se dirá este año es "feliz año 4716". Ni se dice, ni se escribe, ni se menciona.

En segundo lugar, aunque es costumbre llamarlo calendario lunar, el calendario chino es en realidad lunisolar ya que tiene en cuenta dos elementos: la rotación de la Tierra alrededor del Sol así como los períodos que van de una Luna llena a otra. En este sentido tengo entendido que es parecido al calendario judío. También es conocido, por lo menos en la República Popular como Calendario Agrícola "农历".

Con un sistema que es bastante difícil de explicar de forma sencilla, y teniendo en cuenta los troncos celestes y las ramas terrestres se forma un ciclo de 60 años, a cuyo término éste vuelve a repetirse. 

El número 4716 que se utiliza en Occidente tiene su origen en los años que han pasado desde el establecimiento de la Dinastía Xia, la primera de China. Sin embargo, en la antigüedad tengo entendido que los años no se contaban en relación a esa primera Dinastía. Había dos formas de contarlos, y así se ve en todos los libros de historia.

La primera es referirse al Año X del Emperador X de tal Dinastía. Por ejemplo podemos leer "El emperador Kangxi, gobernante durante la dinastía Qing (1654-1722), nació el 18 de marzo (4 de mayo de 1654) del año 11 del reinado de Shunzi."

La segunda es utilizar los diez troncos celestes (o los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua, cada uno con su versión yin y yang), y doce ramas celestiales (correspondientes a los doce animales), para combinándolos formar un ciclo de 60 años. Por ejemplo, la conocida como Revolución Xinhai, que en 1911 derrotó a la última Dinastía y estableció la República, toma su nombre, Xinhai, del año que correspondía a ese ciclo de 60.

En otros calendarios antiguos es diferentes.  Por ejemplo si vemos el Jerusalem Post del día de hoy, cuando escribo estas reflexiones, la fecha que aparece es "FEBRUARY 10 2018, SHEVAT, 25, 5778", o sea  utilizan los años de los dos calendarios: el gregoriano y el judío.

Si por ejemplo me voy a la Saudi Gazette de hoy la fecha que aparece es la siguiente "Saturday February 10, 2018 / 24 , Jumada al-ula , 1439". O sea también utiliza el calendario gregoriano, y a su vez el calendario musulmán.

Sin embargo si me voy al Diario del Pueblo de hoy nos aparece la siguiente imagen 




La fecha está indicada también de dos formas: 10 de Enero de 2018 y Día 25 del mes 12 del año Dingyou que está a punto de terminar. El próximo año Dingyou tendrá lugar en el próximo ciclo, transcurridos 60 años, o sea en el 2077.


A partir de 1912 China comenzó a usar el calendario gregoriano, lo cual fue ratificado al establecerse la República Popular en 1949. El calendario que en Occidente llamamos "chino", se sigue utilizando en la práctica para marcar las fiestas tradicionales -como el año nuevo- o los diferentes períodos como el comienzo de las estaciones y que en un principio se usaba también como referencia para algunas actividades agrícolas en la cuenca del río Amarillo. Es por ello que aún hoy los periódicos o la radio, después de decir la fecha de acuerdo al calendario gregoriano, indican también cuál es la fecha del que llaman "calendario agrícola" o "calendario lunar".

Por estas razones, en mi opinión y según mi práctica, cuando comience la Fiesta de la Primavera, no debe hacerse referencia a que China celebra, o a que China entra en el año 4716.

Como siempre, cualquier comentario, aportación o crítica sobre esta reflexión, son bienvenidas en este blog o en las redes sociales donde aparecerá.

01 febrero, 2018

El futuro ya está en China.... y es impresionante

Acabo de llegar de otro viaje a China y cada vez soy más consciente de la impresionante velocidad con la que está cambiando ese país, y de lo extremadamente difícil que es seguir la realidad china, ser un experto en China -cosa que no me considero-, sin estar en el terreno. Viajo un promedio de seis veces al año, y ya voy para los 43 años de relación con el país, y cada viaje me encuentro con cosas nuevas en todos los aspectos: leyes, normas, costumbres, avances y retrocesos, hasta la fisonomía de las ciudades.

Como aparte de no ser experto tampoco soy economista ni sociólogo, creo que las frías cifras de la economía o muchos análisis dificilmente pueden reflejar lo que está pasando en el país, para bien y para mal.

Esta vez voy a reflexionar brevemente sobre los avances tecnológicos de la República Popular, sólo a través de mi experiencia personal y de lo que me cuenta la gente que está sobre el terreno. Y para ello pondré sólo pocos ejemplos.

En el hotel donde me alojo, hago todos los trámites de entrada y salida (vamos, lo que en inglés es check-in y check-out) a través de una aplicación de mi teléfono móvil. Puedo indicar o cambiar la hora de llegada o salida, tener asignado ya el número de habitación antes de llegar al hotel, ver mi factura en el móvil y hacer el trámite de salida desde el mismo.

Segundo. Hago un viaje en un tren super moderno al noroeste del país, y en el coche que nos lleva a la estación, uno de mis asistentes, en menos de un minuto, utilizando su teléfono, cambia los billetes para tomar un tren que pasa más temprano.

Tercero. Pertenezco a la minoría de "bichos raros" que aún utiliza los Renminbi, ya que todos pagan con su teléfono móvil; en todos lados -hasta en los mercados de verduras de la calle- y todo tipo de artículo o servicio. Parece que incluso han surgido mendigos en la calle que aceptan limosnas utilizando el móvil. Cualquier persona me puede cargar mi teléfono, en menos de diez segundos, para que pueda utilizarlo como forma de pago, esté yo donde esté en China.

Por supuesto, también debo de ser el único tonto que aún hace cola para tomar un taxi, ya que todos los que los usan, chinos o extranjeros, se valen de una aplicación de teléfono móvil para pedirlos. Incluso si una persona ha bebido alcohol y no puede conducir, la empresa de taxis manda un conductor en patinete para recoger al pasajero y dejarlo en su casa con su coche, conduciendo él.

Lo siento, porque muchos de los lectores de esta página viven en China, y para ellos esto no es nada nuevo. Pero también hay lectores que no están ni viajan al país, y a ellos van dirigidas principalmente estas reflexiones.

El último, y más alucinante ejemplo, es el de la compra en algunos supermercados, y como una imagen vale más que mil palabras, comparto el magnífico reportaje que la corresponsal de la cadena española Antena 3, Sara Romero,  realizó al respecto y que puede visualizarse en el siguiente link pinchando aquí. 


Un supermercado moderno de Beijing. Foto tomada de Antena 3

Lo que se ve en el reportaje parece ciencia ficción, pero es una realidad como la vida misma. No me extraña que yo mismo, o los que están residiendo en China, al regresar a Occidente nos sintamos en algún sentido como en el siglo XIX.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo está avanzando China tecnológicamente y nos puede dar una idea de lo que será la China del futuro, donde parece que ya nada es imposible.

Tampoco puedo dejar de mencionar que, junto a estos avances, aún subsisten signos de atraso y pobreza o que el uso de los avances científicos tiene fines menos positivos, como por ejemplo el control de la población.

Sin embargo, es una muestra de dónde está y hacia dónde irá China. También es un ejemplo de por qué hay que estar en China, seguir su evolución de forma permanente, viajar con frecuencia no sólo para hacer compras en los mercadillos, para conocer de verdad la transformación que está teniendo lugar en el país más poblado del planeta, independientemente de las frías estadísticas económicas o análisis políticos.

Me temo que, en el caso de España en general, aún se está muy lejos de conocer y ser conscientes de esta realidad y el futuro que vendrá. Se sigue considerando en una gran parte de la sociedad que el país asiático se fortalece gracias a sus supuestos bajos salarios o productos de mala calidad (que también existen), y que España es una "potencia" en diferentes campos en los cuales podría aportar mucho al país asiático (esto no quiere decir que España no pueda ser un ejemplo en algunos campos, como por ejemplo en caso del sistema de trasplante de órganos). Espero que perdonen mi escepticismo al respecto.

Ya es hora, en realidad hace muchos años que llegó la hora, de que en España se sea consciente de esta realidad china, de estos avances tecnológicos que están cambiando y cambiarán todos los aspectos de la economía, la industria, la ciencia y la sociedad del gigante asiático, y por consiguiente de su posición en el mundo.

22 enero, 2018

Las lenguas cooficiales de España y el estudio de los temas chinos

Como ya tengo una cierta edad, recuerdo hace ya muchos años atrás, cuando participaba como invitado, o asistía como oyente a ciudades como Barcelona, Valencia o Alicante, entre otras, en Conferencias relacionadas con China. 
Ya hace años que no viajo y una de las razones es que muchas de esas conferencias se dan en idiomas que no domino, o bien no se indican en qué idioma van a pronunciarse.

Semanas atrás, en una entrada titulada El estado del Español en el mundo... ¿y en España? El ejemplo de China comentaba el caso de una charla dada el 9 de Noviembre en la ciudad de Valencia titulada "Expansió de la llengua i la cultura xineses al món" a la cual no pude asistir ya que me indicaron que no había traducción simultánea.

Ayer al ver que se anunciaba una conferencia en Barcelona titulada "Taoisme i confucianisme" hice el siguiente comentario en FaceBook "Lamentablemente los hispanoparlantes no podremos asistir a este interesante acto. Me temo que no habrá traducción simultánea.", ya que consideraba que era un tema interesante para las personas interesadas en China, como es mi caso. Además, y acepto las críticas si estoy equivocado, era un comentario respetuoso, educado y que mostraba mi interés por dicho acto.

Para mi sorpresa, en lugar de decir lo sentimos pero este acto será sólo en catalán sin traducción simultanea, uno de los ponentes empezó diciendo "En Cataluña ya no podemos hablar en Catalan...sin molestar?" ,  y terminó con la frase "Te retratas en tu actitud de supremacismo y colonialismo lingüistico, cerrazón castellana de la vieja escuela franquista...."

No creo que mi comentario haya sido una falta de respeto y tampoco me molesta el uso del catalán, del esperanto, del suajili, o de cualquier otra lengua del mundo. Lo peor de todo, es que ante un comentario educado, y no es la primera vez que me pasa, viene la acusación de "franquista". Esta vez "me salvé" de la de facha o fascista como en otras oportunidades. El único "consuelo" que me queda es que son acusaciones que se hacen también a gente tan buena como por ejemplo Joan Manuel Serrat.

En todo caso no estoy aquí para hablar de mis temas personales. 

Lo que me da pena, sin ser nadie, sin ser un experto, sin tener ningún doctorado, pero como un "enamorado" de todo lo relacionado con el mundo chino en general, es que en el ya muy cerrado mundo académico y universitario español (espero que lo de español no ofenda a nadie) mucha gente interesada e ilusionada por conocer temas relacionados con China vea cerradas en cierta forma sus posibilidades de ampliar sus conocimientos sobre el gigante asiático. Y en este sentido los países del entorno de España tendrán una ventaja más para seguir adelantando a España en todo lo relacionado con China. España es la que sale perdiendo en definitiva en lo relacionado con los estudios sobre China.

Estoy seguro que a más de un ciudadano español o residente en España le hubiese gustado asistir a esta charla. Por mi parte, teniendo en cuenta los comentarios recibidos por parte de uno de sus ponentes, no asistiría ni aunque me pagaran, ya que para mí la ética, la educación, el respeto a las ideas de los demás están por encima de todo.

Para terminar con ese tema me gustaría hacer una petición a Casa Asia y es la siguiente: Recientemente Casa Asia ha anunciado en español, pinchando aquí y en catalán pinchando aqui un curso titulado "Ruta de la seda y ruta de las ideas. Arte, cultura y pensamiento de Roma a Xang'an" (supongo que cuando dicen "Xang´an" se referirán a "Chang´an", ya que "Xang´an es una palabra que no existe ni en chino ni en español, ¿Será catalán? No me atrevo a preguntarlo para no ser acusado de fascista).

En la comunicación de Casa Asia, que aparece en español y en catalán, (también, modestamente, podría aparecer en gallego o en euskera que también creo que son idiomas cooficiales de España), no se indica un detalle muy importante en las circunstancias que estamos viviendo y es el siguiente: ¿en qué idioma se impartirá el curso? Es un detalle importante debido al dinero y el tiempo a invertir. Por ello me permito modestamente siguerir a Casa Asia indicar este detalle.

Para terminar, y teniendo en cuenta las experiencias ya vividas, está claro que, con dolor, no recomendaré a mis amigos o conocidos chinos, que vayan a Cataluña si lo que quieren es estudiar español.
 
Por suerte, como ya he dicho en otras oportunidades, nos queda mi querida América Latina, los Estados Unidas y no sé si una tercera o dos terceras partes de España donde nuestros amigos chinos podrán aprender y desenvolverse en la lengua de Cervantes.

10 enero, 2018

La diplomacia francesa en China

El viaje que acaba de realizar el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, a China, aparte de los aspectos económicos y políticos, estuvo marcado por muchos gestos que demuestran el buen trabajo de la diplomacia francesa y sobre los cuales me gustaría resaltar algunos detalles.

En primer lugar, en lugar de comenzar su viaje en Beijing o Shanghai, el Presidente francés escogió la ciudad de Xi´an como punto de llegada a China antes de desplazarse a su capital. Esto tiene varios significados:

1. Xi´an es la capital de la Provincia de Shaanxi, donde nació el padre de Xi Jinping. Según la tradición china, existe el concepto de 老家 (laojia), que aquí podríamos traducir como "tierra de origen". Independientemente de dónde haya nacido una persona -Xi Jinping nació en Beijing- lo más importante es el origen de su familia y la laojia del actual presidente chino es precisamente Shaanxi.

2. Xi´an es la ciudad donde el emperador Qin Shihuang estableció la primera dinastía de una China unificada, dos siglos y medio a.C.

3. Xi´an fue, desde el siglo I a.C. el punto de partida o llegada de la Ruta de la Seda, uno de los proyectos, junto al de la Ruta de la Seda por mar, que el actual Presidente chino quiere volver a impulsar desde el año 2013.

En segundo lugar, en un gesto sin precedentes, Macrón anunció que visitará China una vez al año mientras dure su mandato como Presidente de Francia.

Al mismo tiempo, en una actitud que gustó mucho a la población china como lo demuestran las redes sociales, Macron pronunció en chino, en su discurso, su iniciativa de "Hagamos el Planeta grande otra vez". En un video de Twitter se puede ver al Presidente francés esforzándose por aprender la frase en chino pinchando aquí. Le costó tanto aprenderla, que en un momento se ríe y pregunta "¿pero entonces cuándo respiro"?

Coincidiendo con el viaje, la Presidencia francesa inauguró en chino una página web precisamente sobre esa iniciativa de Macron, y que se puede leer pinchando aquí.

Además, Macron aprovechó su viaje para hacer una gran promoción del francés, indicando que Francia es el primer destino de los estudiantes chinos fuera de Asia, después del mundo anglosajón. Según el Presidente Macrón hay actualmente en Francia 37.000 estudiantes chinos.

En la reunión con Xi Jinping le dijo "ya sé que su hija tiene al francés como segunda lengua extranjera; espero que sus nietos la tengan como la primera, y para ello me esforzaré".

Por último, en su discurso oficial utilizó un refrán del poeta Wang Mian, de la Dinastía Yuan, poeta citado por Xi Jinping en el último congreso del Partido Comunista de China.

Por supuesto que el eje de su visita y reuniones con Xi Jinping y otros dirigentes, estuvo relacionado principalmente con el comercio, en especial con la Unión Europea, de la cual el Presidente francés parece querer convertirse en el principal interlocutor con China.

Sin embargo, este tipo de detalles, son muy apreciados por las autoridades chinas y su población y contribuyen al éxito de la visita y a un estrechamiento de las relaciones.

En cierta medida me ha hecho recordar la primera visita de Nixon a China en 1972 para la cual éste se preparó tomando clases sobre historia, protocolo chino y hasta aprendiendo a utilizar los palillos.

21 diciembre, 2017

A los 10 años de "China nos importa, China nos afecta"

Se cumplen diez años desde que escribí en Iberchina un artículo titulado "China nos importa, China nos afecta". A pesar del tiempo pasado, considero que el artículo no sólo no ha perdido actualidad, sino que por el contrario tiene ahora más vigencia. También a través de ese artículo se puede ver cómo estaba China en el mundo hace sólo diez años atrás, y como se encuentra en estos momentos.

Por esa razón, he considerado que quizás pueda ser de interés reproducirlo íntegramente, sin cambiar ni una sola coma, y esto es lo que hago a continuación:



CHINA NOS IMPORTA, CHINA NOS AFECTA


Artículo de Pablo Rovetta, un veterano seguidor y testigo directo de la realidad de China, país al que está relacionado desde 1975. Rovetta es el editor de Carta de Asia-Economía, el boletín electrónico que publica Casa Asia (y que elabora Iberglobal). Para Rovetta, en España no se conoce China en general, falta interés por conocerla de verdad, y se han creado una serie de mitos y conclusiones erróneas sobre el país asiático y las relaciones bilaterales. Todo ello a pesar de que lo que está pasando en China afecta y afectará de forma general a la sociedad española.

Pablo Rovetta
Desde hace ya décadas, pero de forma especial en estos últimos años, está teniendo lugar en China uno de los procesos de desarrollo económico y social más profundos y espectaculares del mundo.
Muchos expertos coinciden en que es difícil encontrar en la historia reciente un caso similar donde, en tan poco tiempo, un país haya experimentado no sólo cambios tan profundos, sino un desarrollo económico, social, industrial y científico tan destacado; donde la vida de cientos de millones de personas esté cambiando de forma tan rápida y radical.
Mientras una parte del mundo mira con asombro, incredulidad, temor o envidia todo lo que está pasando en China, otra parte parece que no percibe o no quiere percibir lo que está ocurriendo en ese país.
Se podrá estar más o menos de acuerdo con China, se podrá discutir sobre las ventajas o defectos que sus cambios están introduciendo en la sociedad y en el mundo, o se podrán apoyar o criticar muchos de los fenómenos del proceso chino.
Lo que no se puede es permanecer indiferente ante el mismo o ignorarlo, porque, nos guste o no, todo lo que está pasando en China está ya afectando de forma directa o indirecta nuestras vidas.
China es en estos momentos la cuarta economía del mundo por valor total de su producción, y de seguir a este ritmo podría superar a Alemania el próximo año y quedar en tercer lugar por detrás de Estados Unidos y Japón.
También es ya el tercer importador y exportador mundial, después de Estados Unidos y Alemania.
Podríamos aquí detallar una larga serie de cifras para demostrar la importancia y fuerza de China en la economía mundial, como por ejemplo su importante posición en la energía, la industria del acero, del automóvil, o la electrónica, entre otras.
Más importante que las cifras, sin embargo –hay países que están creciendo más que China- es la relación entre lo que pasa en China y nuestra vida actual y futura.

Muchas de las actuales fluctuaciones de las bolsas internacionales tienen una relación directa con lo que pasa, por ejemplo, en la bolsa de Shanghai. El que Shanghai cierre al alza o a la baja afecta ya diariamente a la mayoría de las bolsas de valores del mundo y por consiguiente influye de forma directa en los ahorros, inversiones y deudas de millones de españoles.
Las subidas en el precio de la gasolina –y en consecuencia del IPC- tienen una relación muy directa con China, el segundo consumidor de energía del mundo.
Los precios y la oferta de muchísimos productos de uso diario, desde textiles y calzado, hasta artículos de consumo, electrónicos o productos industriales, tienen una relación directa con China. Muchos de ellos o ya se fabrican en China, o tienen componentes fabricados en China, o utilizan materias primas cuyos precios los define el mercado chino.
Da igual que una empresa no tenga ninguna relación y ni quiera tenerla con China. Al final, tarde o temprano, es muy probable que esa empresa  se encuentre con un competidor de China en otra región del mundo, o con que su cliente alemán se traslada a China y tendrá que empezar a suministrarle allí, o que por ejemplo su competidor italiano es más fuerte porque está unido a un socio chino.
También podrá encontrarse de la noche a la mañana con que su empresa, o su empresa matriz en otro lugar del mundo, ha sido adquirida por una empresa china (Lenovo, por poner sólo un ejemplo)
Este fenómeno, esta relación directa o indirecta con China, lo podemos extender a casi todos los campos de la sociedad. Lo vemos en el cine –es difícil ya no ver directores o actores o películas chinas premiadas en los principales festivales internacionales-; lo vemos en el deporte y tendremos oportunidad de volver a verlo pronto en los Juegos Olímpicos; lo vemos en la ciencia y tecnología; lo vemos en el turismo; lo vemos en la educación (la demanda por estudiar chino se está acelerando en España).

Y sin embargo…
Y sin embargo parece que, en general, España es aún ajena a esta realidad, a pesar de los buenos deseos expresados de forma continua desde hace décadas, y de las visitas al más alto nivel que tienen lugar desde hace mucho tiempo entre ambos países.
Estos días, y con ocasión de la visita de los Reyes de España a China, y de la celebración del II Encuentro Empresarial Hispano-Chino, se volverá a repetir que “China es un país prioritario para España”, que “España apuesta por China”, que las empresas españolas “desembarcan” en China, que se “descubre” China, etc., etc.
Al final, serán los mismos titulares que encontramos si nos dedicamos a estudiar las hemerotecas y ver lo que se escribía ya en los años 80, cuando Felipe González viajó por primera vez como Presidente de Gobierno al país, y lo que se viene escribiendo desde entonces.
No queremos entrar en la polémica de si España llegó o no llegó tarde a China. Lo que sí parece claro es que España está llegando tarde en el proceso del conocimiento de China y su realidad.
Consideramos que existe a nivel general en España un desconocimiento de la realidad china y, lo que es peor aún, una visión parcial de la misma. Es más, asombra muchas veces la superficialidad, autosuficiencia y falta de rigor con que se habla con frecuencia de China en España.
China sigue siendo considerada una cosa lejana y “rara”, una gran tienda de “todo a cien”, un fabricante de productos baratos y de mala calidad, un copiador y falsificador de productos.
Lo que es peor es que se siguen oyendo y leyendo calificaciones que rayan con el racismo cuando se hace mención al color “amarillo” para referirse a China y su gente, o a los “ojos rasgados” de sus habitantes.
A diferencia de cualquier importante órgano de prensa escrita de otro país, en España aún no se sabe cómo deben ser llamados los nombres chinos. Se le llama Jintao al Presidente de la República Popular China, que es como llamar José Luis al Presidente del Gobierno español, o George al Presidente de los Estados Unidos.
Tampoco parece ponerse mucho de acuerdo la sociedad en general sobre el nombre correcto del país, o su capital y principales ciudades (¿Beijing o Pekín? ¿Shanghai o Shangai?) como podemos comprobar con facilidad haciendo una lectura de lo que se publica y escribe sobre China en España.
Si nos vamos a otros nombres, la confusión es aún mayor. En un reciente estudio de un prestigioso organismo, con el apoyo de prestigiosas instituciones públicas, se citaba, no una ni dos ni tres, sino decenas de veces, y en innumerables páginas la ciudad de “Whan” (adivinamos que por “Wuhan”) 
Se podrá decir que las diferencias culturales son muy profundas, y es verdad; se podrá hablar de la falta de tradición en el acercamiento al país asiático, y también en verdad.
Y sin embargo, los chinos no se equivocan al citar nombres españoles –entre otras razones porque desde hace décadas tienen cientos de hispanoparlantes en su Administración y empresas- y sin embargo, la prensa de prestigio internacional y los organismos internacionales tampoco se equivocan a la hora de citar los nombres chinos.
Se podrá argumentar que éstos son detalles irrelevantes, y es posible que sea así; sin embargo consideramos que son el reflejo de una falta de verdadero interés por conocer ese país, su historia y su realidad. 
Los mitos
Esta falta de interés y de conocimiento –a pesar de todo lo que han avanzado las comunicaciones y de las grandes posibilidades que ofrece Internet-, puede llevar a conclusiones erróneas o a la creación de algunos mitos.
Una de las conclusiones que se oyen con frecuencia es que “tenemos una relaciones muy buenas”, que “nos han tratado muy bien”. Esa es la conclusión general de los políticos que visitan el país desde hace décadas.
Que las relaciones son buenas o muy buenas en lo diplomático y político es una realidad, y más cuando no han existido ni existen entre España y China conflictos históricos o de intereses.
Hay que aclarar, sin embargo, que China tiene relaciones muy buenas con casi todo el universo y que la cortesía y diplomacia china hace que “se trate muy bien” a todos sus huéspedes.
La República Popular es el único país del mundo cuyo Presidente puede darse un abrazo con Fidel Castro en La Habana y a los pocos días estar comiendo en el rancho de Tejas del Presidente George Bush.
Las actuales excelentes relaciones políticas entre España y China, además,  no vienen de ahora, sino que se fueron forjando en los contactos e iniciativas tomadas por los gobiernos españoles de las últimas más de dos décadas –desde Felipe Gonzales, pasando por José María Aznar hasta ahora José Luis Rodríguez Zapatero- así como por muchas iniciativas chinas.

Lo malo o lo peligroso de estas excelentes relaciones es caer en la autocomplacencia y llegar a la conclusión de que las cosas se están haciendo muy bien.
La pregunta que se hacen algunos observadores –en especial si comparan lo que hace España con la actuación de otros países de su entorno- es si lo que se está haciendo es suficiente, o si se está haciendo de la mejor manera.
También se habla mucho sobre “la amenaza china” o el “peligro chino” para España, su economía y sus empresas.
Es verdad que el desarrollo chino ha perjudicado y está perjudicando a sectores de la economía española –lo mismo que a otros países europeos-, pero poco se habla de las oportunidades comerciales que ha creado y está creando para muchas empresas.
Con frecuencia se destaca también con razón el tremendo y creciente déficit que existe en la balanza entre comercial entre España y China. La mayoría de los socios comerciales de China tienen fuertes déficits con la República Popular y este es uno de los principales puntos de conflicto en la actualidad entre Occidente y el país asiático.
Sin embargo muchas veces sólo se mencionan como “culpables” de ese déficit a los exportadores chinos, o a los comerciantes chinos que se instalan en España.
Recientemente, un importante órgano de prensa español se quejaba de que “a pesar de la constante llegada de compañías españolas a China” la balanza comercial “no ha cesado de deteriorarse”. Pero, ¿es que todas las empresas españolas que llegan a China lo hacen para exportar a ese país?
¿Es la presencia empresarial española en China sinónimo de mayor exportación?
¿Acaso todas las inversiones españolas implicarán una mayor exportación española a China?
¿En muchos casos no será al revés?
El problema no es que esas importaciones o inversiones sean criticables; el problema es que mientras la presencia empresarial española en China es elogiada unánimemente, China y sus empresas serían los únicos culpables de un déficit que por cierto, en muchos casos, beneficia al consumidor español.
También se repite de forma constante que España y sus empresas no están en China debido a que el país asiático es “difícil”, a los problemas de la distancia, el marco jurídico, la falta de vuelos directos, las dificultades del idioma o de la cultura.
Es un hecho que la presencia empresarial española en China es comparativamente insignificante. Muchas son las causas de este fenómeno –que por otra parte es un reflejo de la presencia española en muchos otros mercados del mundo-
Sin embargo esa lejanía geográfica, cultural e idiomática, esos “problemas” en el marco jurídico lo tienen también los mismos países del llamado entorno de España, y no le impiden tener una fuerte presencia en el mercado chino.
China está igual de lejos para España que para Francia o el Reino Unido; la cultura china es tan diferente de la española como de la italiana; los alemanes u holandeses no tienen más facilidad para estudiar chino que los españoles.
Los “problemas jurídicos” de China no impiden que sea desde hace años uno de los principales receptores de inversión extranjera y que las grandes multinacionales estén trabajando en este país.
En resumen, China nos afecta y nos afectará mucho más de lo que podemos imaginarnos. Cuando antes sea la sociedad consciente de esta realidad, y cuanto antes se prepare para ello, mejor parada saldrá del “fenómeno chino”.
Más que “estar” o no “estar” en China, se trataría pues de “poner a China en el mapa”.
Un estudio y análisis serio de la China de hoy y de su evolución reciente; un análisis comparativo,  serio y profundo de cómo otras sociedades (en Europa, en Estados Unidos, en América Latina) están tratando el fenómeno de China,  puede ser de gran utilidad para ver de verdad dónde se encuentra España en este proceso.
La experiencia de muchas iniciativas oficiales y privadas de las últimas décadas, la experiencia de algunas empresas españolas en el mercado chino, demuestran que el éxito es posible si se trabaja con profesionalidad, lógica y sentido común, con voluntad de conocer el país y su realidad y de invertir mucho tiempo y recursos en ello.

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El original del artículo puede encontrarse pinchando aquí.

15 diciembre, 2017

El estado del Español en el mundo ....¿y en España? El ejemplo de China

El pasado 27 de noviembre se dio a conocer el anuario "El español en el mundo 2017", realizado por el Instituto Cervantes, en colaboración con la AEBOE (Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado).

El Informe tiene 250 páginas que no puedo leer, pero hay un breve resumen del mismo y de sus conclusiones en la página web del Cervantes pinchando aquí.

Coincidiendo prácticamente en las mismas fechas, la TV china organizó por tercera vez un concurso de español entre jóvenes chinos, y más recientemente Antena 3 emitió una interesante nota de sus corresponsales en Beijing sobre el estudio del español en las escuelas chinas que puede verse pinchando este enlace.

Los resultados del Informe son muy positivos, el español sigue creciendo como primera o segunda lengua en el mundo, y el interés que existe por nuestra lengua en China es también muy importante y a eso han contribuido y contribuyen, aparte de las entidades chinas, la labor que realizan el Instituto Cervantes, y las Embajadas en Beijing de España y de todos los países latinoamericanos. 

Como no he leído el Informe de 250 páginas, no sé si el mismo incluye o no un apartado sobre el estado del español en España. En el caso de que no lo incluyera, y pecando quizás de atrevimiento, me permito modestamente sugerir la realización de un estudio sobre este tema.

Sé que esto es algo muy polémico en España, pero mi modesta opinión, simplemente como residente en España, es que la lengua de Cervantes se está perdiendo cada vez más en este país, en concreto en todas las regiones donde existen otras lenguas cooficiales, pero en las cuales no se aplica siempre el bilingüismo. 

Como esta es una página dedicada a China, no voy a entrar en los graves temas de educación o trabajo profesional para los hispanoparlantes en esas Comunidades, sino limitarme a lo que tiene relación con el país asiático.

No es la primera vez que hago este planteamiento y que se han desatado polémicas por lo que yo pienso. Yo respeto la libertad de opinión, siempre y cuando se respeten las normas de educación. En varias oportunidades me han acusado de tener una mente estrecha, pueblerina y "de falta de mundo", aparte de insultos como fascista.

En mi país de origen, formado en su mayor parte por inmigrantes, alguien dijo con acierto que "los uruguayos descendemos de los barcos". Mis abuelos maternos hablaban y leían en Yidis, aunque hablaban español. Hemos aprendido a convivir con descendientes de españoles, italianos, turcos, libaneses, judíos, armenios, rusos, sirios y una amplia gama de comunidades, que mantienen en muchos casos su cultura, sus idiomas, pero que usan/usamos el español como lengua común.

Por lo tanto no tengo absolutamente nada contra el Catalán, el Gallego, el Vasco o el Valenciano. Lo que pasa es que veo que el bilingüismo va desapareciendo en algunos lugares y el español se usa cada vez menos en una importante parte de España. He dicho "se usa", no he dicho "se habla". 

Me "preocupa" que esos niños que en Antena 3 mostraban un tremendo interés por el español, cuando visiten algunas Comunidades de España, se encuentren con que no pueden leer muchas cosas en nuestro idioma. Eso me pasa a mí y les ha pasado a muchas delegaciones chinas que han visitado Cataluña, por ejemplo, como me han comentado intérpretes o guías. Se visitan fábricas y/o instituciones donde los folletos explicativos no están en español.

Podría poner muchísimos más ejemplos, pero no quiero extenderme demasiado.

Cada vez que saco este tema, mucha gente me dice que el español "no está desapareciendo". Sólo voy a poner un ejemplo, y podría poner muchos más, y es la página web de la policía autónoma catalana pinchando aquí.  Alguna gente dice que "se entiende perfectamente", lo cual puede ser verdad, como se puede entender más o menos algo escrito en gallego y, ya con más dificultades, en italiano. Pero el hecho no es si se entiende o no, el hecho es que el español "ha desaparecido" de la página web de ese organismo oficial que creo debería ser bilingüe.

Lo mismo ocurre en algunas Comunidades con los Informes médicos, los nombres de las calles, los anuncios oficiales y un largo etc.

Me gustaría hacer mención a que antes de la publicación del Anuario, recibo un anuncio sobre el I Ciclo de Conferencias sobre Asia Oriental de la Universidad de Valencia. El primer día del Ciclo, el 9 de Noviembre trataba sobre China, y como seguidor de ese país asiático, me interesé por esa jornada, hasta que veo que la ponencia dedicada a China se llamaba "Expansió de la llengua i la cultura xineses al món". 

Ingenuamente pregunté si iba a haber traducción simultánea al español, pero la respuesta fue negativa. "Si fuese en turco o ruso, sí, pero no en este caso".

Alguien con educación y buena voluntad me dijo que el valenciano era muy fácil y que estando dos semanas en Valencia lo entendería. Pero yo lo que quería era asistir ese día a esa Conferencia específica. 

Aquí también hay un "daño colateral" y es que al no aplicarse el bilingüismo, uno de los sectores más perjudicados, en este caso, es el académico, ya que sólo los que entendían valenciano podían asistir a escuchar esa charla.

Para ir terminando, si ese chino que viene a España quiere hacer un viaje a La Coruña y se mete en la página web de Iberia, no lo encontrará sino que tendrá que buscar "A Coruña", como indica el cartel que hay en la autopista 6 de Madrid. 

Me daría un poco de risa, sino fuera tan triste, que cuando escribo Beijing. como lo hace casi el 100 por 100 de la prensa anglosajona por ejemplo, me dicen "en español se dice Pekín, no Beijing".

¿No se dice acaso en español "La Coruña" en lugar de "A Coruña"? Entonces porqué en páginas web y cartelería ha desaparecido el nombre de "La Coruña".

Nos encontramos aquí con una situación un poco kafkiana, en la cual, aparte de los esfuerzos de las Embajadas de países de habla hispana y del Instituto Cervantes, es China la que cada vez promueve más el español, mientras que dentro de España, como hemos visto, éste va desapareciendo de muchos lugares.

Por suerte tenemos a América Latina, por suerte el uso del español es cada vez mayor en los EE.UU., por suerte existe el Instituto Cervantes, y por suerte aún quedan importantes comunidades autonómicas en España donde se seguirá hablando la lengua de Cervantes.

Sin embargo, no deja de ser triste ver cómo el uso y la enseñanza del español crece en todo el mundo, en este caso en China, mientras al mismo tiempo va desapareciendo del país donde se originó.