03 octubre, 2017

Pasteles de la Luna, fiestas tradicionales y comida china

En este 2017, el día 4 de Octubre es según el calendario chino, el 15 de Agosto, la "Fiesta de mediados de otoño" 中秋节, una de las más tradicionales en la cultura china, coincidiendo con la luna llena. Por eso este año, al quedar tan cerca esta fecha con la del Día Nacional (1º de Octubre), el saludo más habitual estos días en China es 双节快乐 (felicidades en la "doble fiesta").

Aparte de salir por la noche a apreciar la luna llena (aunque los chinos dicen que "la luna del 15 es redonda el 16) lo más típico de esta fiesta es comer los llamados "pasteles de la luna" 月饼, una especie de empanada redonda con diferentes tipos de relleno.



Probé mi primer pastel de la luna en 1975, que casi me destrozó los dientes y estuve a punto de ahogarme por el mazacote de relleno que llevaba, aparte de que no me gustó nada. Desde entonces, y a pesar de que me gusta casi toda la comida china, he hecho lo posible para evitar comer más de esos pasteles. Por suerte esta vez estoy fuera de China, así que me salvaré.

El regalar pasteles de la luna a familiares, amigos y relaciones profesionales siempre fue una costumbre, que hasta antes de la campaña contra la corrupción de Xi Jinping llegó a transformarse en una verdadera epidemia. Había que regalar pasteles de la luna a todos los clientes y relaciones; además para "no quedar mal", éstos se fueron sofisticando y llegaron a ponerse en el mercado pasteles con oro (entre 3.000 y 6.000 dólares la caja) y de plata (a 135 dólares.)


El país se inundaba de cajas de pasteles de la luna y era imposible que una persona o familia fuese capaz de comerlos todos, con lo cual, muchos de los regalos recibidos eran regalados a otros y así las cajas de pasteles iban pasando de mano en mano. Estoy seguro que, en más de una ocasión, como pasa con algunos regalos de boda, las cajas de pasteles volvían a su dueño original después de dar muchas vueltas.

Supongo, no lo sé porque no estoy en China, que esta "fiebre" debe haberse reducido este año -ya lo hizo el año pasado- ya que entre las medidas contra la corrupción ya no están permitidos ese tipo de regalos por los menos a los funcionarios públicos o del Partido.

Ha habido esto año, además, según la prensa china, varias polémicas sobre este regalo. Se han hecho consultas a las autoridades fiscales para confirmar si los regalos a los empleados debían ser sometidos a impuestos, y la Federación de Sindicatos ha hecho una consulta sobre si una empresa puede o no, según las nuevas normas, regalar pasteles de la luna a sus empleados.

Otra de las comidas de una fiesta tradicional china es el zhongzi 种子, arroz glutinoso con diferentes ingredientes envueltos en hojas de bambú y hecho al vapor, que se come durante la Fiesta de los Botes con forma de Dragón, la llamada 端午节; que tampoco me gustan y son muy difíciles de tragar.



Así pues, después de 42 años relacionado con China, país del que admiro muchas cosas, entre ellas su cocina, no he podido acostumbrarme ni me gustan dos de los platos favoritos de sus tradiciones culturales. Espero que no me llamen "anti-chino" por esto.

En todo caso, como se dice con frecuencia, "para gustos los colores" y si a los chinos, y a algunos extranjeros, les gustan estos pasteles y el arroz glutinoso envuelto en hojas de bambú, todo mi respeto, que lo disfruten y que todos tengan una feliz "doble fiesta".