07 noviembre, 2017

Inma González Puy, el Cervantes y México

Es con doble alegría que me entero de que Inma González Puy, actualmente Directora del Instituto Cervantes de Pekín, ha sido premiada por la Cámara de Comercio de México en China por "su destacada trayectoria profesional y el valioso trabajo que ha desarrollado en el fomento de las relaciones empresariales, entre China, la MEXCHAM, México, América Latina y el Caribe".

Mi doble enhorabuena pues a Inma y a la Cámara de Comercio de México en China.




A pesar de su juventud, conozco a Inma desde hace muchos años. Llegó a una China recién abierta al mundo exterior en 1979, y estuvo, al igual que yo años antes, en el entonces llamado Instituto de Idiomas de Beijing  (北京语言学院). En 1983 comenzó a trabajar como Agregada Cultural de la Embajada de España donde estuvo veinte años, tras lo cual regresó a Barcelona donde trabajó dos años en Casa Asia.

Desde el 2005 está en el Instituto Cervantes de Pekín, donde comenzó como Directora de proyecto hasta llegar el máximo puesto de Directora del Instituto.

Casi desde su primer día en China, se mostró como una persona de mente abierta y dispuesta a intentar,en la medida de lo posible, integrarse en el "mundo chino" con especial énfasis en el terreno cultural (pintura, música moderna, literatura, etc.) donde ha llegado a ser una verdadera "experta". Casos como el suyo no son muchos en China.

En el Instituto Cervantes ha desarrollado una muy útil e intensa labor. Por un lado, divulgando la lengua de Cervantes y toda la cultura relacionada con el idioma español, organizando charlas, espectáculos, exposiciones, pases de películas y ha abierto sus puertas a todos los países y a toda la comunidad del mundo de habla hispana; al mismo tiempo, consciente de que la cultura abarca todos los terrenos de la sociedad, se ha esforzado para que las empresas instaladas en China también participaran de ese gran proyecto de divulgación del español y toda la cultura de habla hispana en China, proporcionándoles medios para que esas empresas pudieran mejorar sus relaciones con España y toda América Latina y el Caribe.

Como dice el viejo refrán, "nunca es tarde cuando la dicha es buena" y aparte de esta loable iniciativa de la Cámara de Comercio de México, creo con respeto y modestamente, que se merece hace tiempo un reconocimiento oficial desde España.

En este mundo donde parece que muchos quieren demostrar quién es más "experto", quién lleva mas tiempo, quién conoce más a China, el trabajo del día a día de Inma, con ilusión y modestia, es una lección que creo todos los que seguimos a China deberíamos aprender.

Inmaculada González Puy, "Inma"


He dicho al empezar que era una doble alegría, que merecía una doble enhorabuena.

Y en este caso es necesario agradecer a la Cámara de Comercio de México por reconocer la labor de Inma no sólo en relación a México o su Cámara de Comercio, sino como ellos mismos dicen, en su valioso trabajo en favor del fomento de las relaciones empresariales con América Latina y el Caribe. Creo que todos los latinoamericanos relacionados con China estarán de acuerdo con esta afirmación, y mucho le honra a la Cámara el haber incluido a todo nuestro sub-continente. Además, la Cámara de Comercio de México reafirma su apuesta por la cultura, como parte integrante del mundo empresarial, y reconoce, creo que como ninguna otra Cámara antes, la labor no de una empresa en sí, sino de la Directora de una prestigiosa institución cultural, como es el Instituto Cervantes.

México, ese México tan solidario y abierto, realizó en mis primeros años en China, y lo sigue haciendo, una valiosa contribución a la difusión del Español y de todo relacionado con el mundo hispano en China. ¿Cuántos estudiantes chinos pasaron por México para estudiar español? ¿Cuántos profesores de español estudiaron en sus universidades? Instituciones de gran prestigio como El Colegio de México han dedicado décadas al acercamiento entre estos dos mundos tan lejanos y cada vez más cercanos: China, y el mundo de habla hispana. México también se merece, aunque estoy seguro que lo llevan ya en su corazón, un homenaje en este sentido.

La Embajada de México en China, en mis años de estudiante, tuvo sus puertas siempre abiertas para los latinoamericanos, y allí íbamos, recorriendo decenas de kilómetros en bicicleta, a ver en su cine películas en español, a pedir prestados libros de su Biblioteca. Por eso, y por mucho más, por la cantidad de uruguayos (por no hablar de españoles) a los que recibió en años muy difíciles para mi país, he tenido siempre y mantengo un cariño especial hacia ese gran país y su gente. 

Termino como empecé: enhorabuena a Inma González Puy, al Instituto Cervantes de Pekín, a México y a la Cámara de Comercio de México en China.