16 mayo, 2017

Chile: ¿"rival" de España en la triangulación entre China y América Latina?

Desde hace mucho años, las diferentes administraciones españolas, tanto del Partido Popular como del PSOE, así como diversos órganos de prensa, Institutos de Investigación y expertos españoles han repetido la llamada "teoría de la triangulación", en el sentido de que España puede ser una excelente plataforma para que China haga negocios en América Latina.

Nunca he estado a favor de esta teoría y modestamente creo que los hechos de las últimas dos décadas me han dado la razón. La República Popular se ha transformado hace tiempo en uno de los principales inversores, socios comerciales y destinos de la exportación en América Latina, en muchos casos siendo ya el número uno o dos, y todo ello sin pasar por España,

En la reciente Conferencia sobre la Ruta de la Seda que se ha celebrado en Beijing, desde el Presidente de Gobierno, su ministro de Fomento, y alguna prensa han reiterado la posición de España como un "magnífico enlace", un "puente para la cooperación" con "África y América Latina". 

No deja de llamarme la atención las alusiones a África, un continente con poca influencia española y en muchos casos con una dominante presencia china en todos los aspectos de su vida económica, financiera y comercial, al extremo de que ha sido criticada en algunos sectores como la nueva potencia "colonialista" del continente.

En todo caso, España sigue insistiendo en la teoría del "enlace" y "puente" hacia América Latina y sus mercados.

A esta Conferencia ha asistido -junto con otros 28 jefes de Estado y de Gobierno- la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que por cierto tuvo un papel muy destacado en la misma, siendo una de las figuras que más resaltaron. La Jefa de Estado chilena fue primera página del China Daily el día de la inauguración de la Conferencia, y fue una de las encargadas, junto con Vladimir Putin, en abrir el diálogo de alto nivel de los lideres el lunes 15 de mayo.

Presidenta de Chile, Michelle Bachelet con Presidente chino, Xi Jinping (Foto de Xinhua)

Incluso estando también presente el Presidente de Argentina, Mauricio Macri, la Presidenta chilena reiteró en varias oportunidades que "Chile está listo para convertirse en el puente entre Asia y Latinoamérica", que "Chile debe ser pionero en estrechar los lazos entre Asia y Latinoamérica".

No sé si Chile estará en posición real de convertirse en la plataforma que también ofrece España. Lo que sí creo es que su posición es muy favorable en varios aspectos. Chile fue el primer país de América del Sur en establecer relaciones diplomáticas con Beijing -algo que en China no se olvida- y también el primero del continente en firmar, en el 2005, un Tratado de Libre Comercio con la República Popular, Tratado que ambas partes han decidido mejorar y que en principio tendría una nueva versión a fin de año.

Ambos países son miembros de la APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) y China quiere aprovechar esa plataforma para impulsar un Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico. 

Además, es interesante y, en mi opinión, inteligente por parte de Bachelet insistir en Asia, en lugar de limitarlo a China. No en vano, como señaló el Embajador chileno en Beijing, Jorge Heine en el China Daily,  la mitad de las exportaciones chilenas van a Asia. En el caso de China, es el principal socio comercial de Chile y además su balanza comercial es favorable al país sudamericano.

Por si esto fuera poco, estos días se aprobó el ingreso de Chile al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB en sus siglas en inglés) y la Presidenta Bachelet fue el primer Jefe de Estado en ser recibido por el Presidente del Banco, Jin Liqun.

Otro elemento a favor de Chile es que tiene proyectos concretos para realizar con China como por ejemplo la construcción de un cable submarino de fibra óptica que una, a través de 19.000 kilómetros, ambos países, y una relación con el MERCOSUR que se podría transformar en la construcción de corredores bioceánicos, túneles transatlánticos y mega puertos en el Cono Sur.

En todo caso, tomando todos estos factores en cuenta, aparte de que China y otros países asiáticos sigan contactando directamente con América Latina, tiene bastante sentido la propuesta chilena de ser un puente entre Asia, toda Asia incluyendo a China, y América Latina, o como mínimo con el Cono Sur de la región.