22 abril, 2017

Luces y sombras en las traducciones de literatura china al Español

El domingo 23 se celebra "El día del libro" y quería aprovechar para reflexionar sobre un tema del que creo que se habla poco y es el de la traducción y los traductores, y en concreto, de las traducciones de literatura del chino al español.

Mientras el escritor es quien se lleva todos los méritos de una obra, los traductores son la clave para que esa obra pueda ser conocida de la más amplia manera posible en el mundo. Como decía José Saramago "Los escritores hacen la literatura nacional, y los traductores hacen la literaria universal", aunque el papel del traductor no esté lo suficientemente reconocido.

En el caso concreto del chino y el español, creo que se ha puesto mucho énfasis -merecidamente- en los grandes traductores chinos responsables de llevar al chino obras clásicas y modernas de la literatura española y latinoamericana, mientras que los que traducen del chino al español en general no reciben la misma atención.

La situación ha mejorado algo tras la concesión en el 2012 del Premio Nobel de Literatura al escritor chino Mo Yan y del ascenso de China como potencia mundial..El número de obras chinas traducidas al español crece continuamente, así como la calidad de las mismas. Sin embargo, al mismo tiempo, existe un cierto caos en este campo y también hay lo que yo considero un engaño al lector de habla hispana por parte de algunas editoriales.

Este no es un tema nuevo. Por ejemplo Maialen Marin Lacarta, trató de forma muy detallada este tema en su tesis doctoral "Mediación, recepción y marginalidad: las traducciones de literatura china moderna y contemporánea en España".

Ya el 30 de Octubre del 2012, fue entrevistada por Daniel Méndez en ZaiChina donde se mostró muy crítica con los problemas existentes en las traducciones del chino al español, en especial en el caso de Mo Yan, poniendo énfasis en el problema de las traducciones indirectas. Recomiendo a los interesados en este tema leer esta entrevista, donde también se puede tener acceso a la tesis.  Pinche aquí para acceder a la entrevista

El primero, o uno de los mayores problemas que existen es que algunas editoriales no indican de qué idioma ha sido traducida la obra. O sea ¿es una traducción directa del chino, o una traducción del inglés o francés de una obra escrita en chino, como ocurre en muchos casos? Muchos lectores no prestan atención a esto y suponen que si el escritor es chino, la obra que están leyendo, naturalmente es una traducción del chino. Nadie pensaría que la obra de un escritor italiano ha sido traducida del francés, por ejemplo.

Haciendo un recorrido por librerías en Madrid me he encontrado con obras de Mo Yan que dicen "Traducción de xxx". Bien, pero ¿traducción de qué idioma? No lo dicen y cuando uno va a ver el título original de la obra se encuentra con uno en inglés, y los derechos de autor de la traducción pertenecen a otra persona. O sea que la obra ha sido traducida del inglés, sin que en ningún momento se indique eso al lector; es una traducción indirecta. Por citar sólo dos ejemplos pongo "Shifu, harías cualquier cosa por divertirte" y "La República del Vino" traducidas por un reconocido filólogo, Howard Goldblatt, del chino al inglés, y luego por otra persona del inglés al español.

Por lo tanto lo que el lector va a comprar y leer es algo traducido de un idioma que no fue el que utilizó el autor de la obra. No soy ni traductor ni filólogo, pero mi modesto conocimiento del chino y de la cultura China son suficientes, creo,  para llegar a la conclusión de que, por más bueno que sea el traductor, siempre "se queda algo en el camino", lo que por cierto ocurre con todas las otras lenguas. Ahora bien, si ya en la traducción del chino al inglés se ha quedado algo en el camino, cuando se traduce esa misma obra del inglés al español, ya se ha perdido una buena parte del sentido original.

Es como si leyésemos a Shakespeare a través de una traducción realizada del francés.

Creo sinceramente que esto es un engaño al lector, al consumidor, y que las autoridades u organismos correspondientes deberían tomar cartas en el asunto y obligar a la editorial a indicar el idioma del cual ha sido traducido un libro.

Aparte del engaño al lector cuando no se indica de qué idioma ha sido traducido la obra, está el otro gran problema y es el de la calidad de la traducción. Un caso muy interesante es el del clásico chino Jin Ping Mei. En un mismo año, 2010,  salieron en España dos versiones de esta obra del siglo XVI: la de Alicia Relinque, directamente del chino, bajo el título "El erudito de las carcajadas", y la de Xavier Roca Ferrer, bajo el título "Flor de ciruelo en vasito de vino". En este último caso, la editorial no utiliza la palabra "traducción" en la portada, sino "versión de xxx", que por lo que sabemos habría realizado la obra en base a diferentes versiones del inglés, el francés y el alemán.

El suplemento Babelia de El País hizo en el 2011 un análisis de las dos versiones y en especial una interesante comparación de las traducciones, siendo la más elogiada la de Alicia Relinque. Vale la pena para aquellos que no lo han hecho, leer esa comparación de Babelia. Pinche aquí para ver el artículo de Babelia

Por suerte, se están publicando en lengua española cada vez mas obras traducidas directamente del chino, y esperemos que siga esa tendencia. Para no caer en el error de dejar a alguien afuera, no voy a mencionar a ningún traductor español o latinoamericano u obras publicadas.

En todo caso, y para terminar estas reflexiones, me gustaría resaltar dos puntos:

a. Sería de agradecer que las autoridades u organismos correspondientes puedan prestar atención y tomar medidas en este asunto con el fin de que las editoriales estén obligadas a indicar claramente de qué idioma ha sido traducida la obra. Los medios de comunicación, a su vez, al realizar la crítica del libro deberían indicar claramente si se trata o no de una traducción directa del chino.

b. Mientras tanto, sugiero a los interesados en la literatura china en español, que pongan especial atención a este tema y, si no está indicado claramente el idioma del cual se ha traducido, ir al apartado "Título original". Si el título original aparece en inglés o en francés, por ejemplo, tiene que quedarle claro que la traducción no es directa del chino y que, en mi opinión, está siendo engañado.