28 marzo, 2018

Sobre la visita de Kim Jong-un a China

Al final se ha confirmado oficialmente lo que en primer lugar dio a conocer al mundo la prensa japonesa -como siempre una de las principales fuentes de información sobre China-, la visita del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, a Beijing desde el pasado domingo.

No voy a entrar en los aspectos relacionados con la gran importancia de esta visita desde el punto de visto político y la trascendencia que tendrá en la península coreana, Asia oriental, el mundo entero, y en especial en el papel de los Estados Unidos y su Presidente en este tema.



Para ello ya se están escribiendo y se escribirán ríos de tinta. Sólo me limitaré a definirla como verdaderamente histórica. Pondré en este caso el énfasis en destacar algunos detalles, en teoría sin mucha importancia, pero que como siempre en la vida política china importan mucho.

1. Desde el año 2011 ningún líder de Corea del Norte había visitado China. En efecto, entre 2010 y 2011, Kim Jong-il, padre del actual dirigente, realizó cuatro viajes a la República Popular.

2. La aceptación por parte china de las sanciones a Corea del Norte, en un determinado momento, llegaron a presagiar una ruptura entre los viejos aliados, parecida a la que tuvo lugar entre China y Albania en 1978. Desde el año pasado, sin embargo, se habían visto signos de un cierto deshielo, en especial cuando Kim Jong-un fue uno de los primeros en felicitar a Xi Jinping tras el XIX Congreso del Partido Comunista de China, y más recientemente tras su reelección como Presidente de la República Popular China.

3. El hecho de que la visita haya sido "no oficial" y secreta, anunciándose sólo al final de la misma, no es nada nuevo en las relaciones entre los dos países, aunque no siempre ha sido así, en especial en la época de Kim Il-sung, abuelo del actual lider, y de Mao Zedong, cuando decenas de miles de personas salían a la calle para darle la bienvenida.

4. Destacan en las conversaciones y en el comunicado oficial, que ambas partes han mencionado siempre en primer lugar las relaciones entre Partidos, y sólo en segundo lugar entre ambos países. También las dos partes usaron siempre primero los títulos de ambos dirigentes en sus partidos, y utilizaron el término "camaradas". Esto demuestra que a pesar de las grandes diferencias entre los procesos de China y Corea del Norte, ambos países muestran una afinidad "ideológica" que va más allá de las relaciones "normales" entre dos Estados.

5. A pesar de ser una visita "no oficial", tuvo lugar un acto solemne de bienvenida en el Gran Palacio del Palacio, con la interpretación de los himnos nacionales y un paso de revista al ejército chino por parte de Kim. Fue en ese sentido, en la práctica, una visita similar a las que otros líderes realizan a China.

6. La presencia de las esposas de ambos dirigentes, le confiere un carácter mucho más cordial a la visita. Lo mismo podemos decir de la asistencia de Kim y Xi a un espectáculo artístico, algo que el Presidente chino no hace con frecuencia cuando recibe a jefes de Estado de otros países.

7. Lo mismo podemos decir del hecho de que Xi y su esposa despidieron en persona al matrimonio Kim.

8. Destacan en las conversaciones el deseo de Xi Jinping de incrementar los contactos con Corea del Norte, y su aceptación de visitar Pyongyang "en un momento adecuado".

Termino con dos breves reflexiones:

1. La visita ha sido un éxito de la diplomacia china y consolida la posición del Presidente Xi Jinping en el mundo. Al mismo tiempo es también un éxito diplomático para Corea del Norte, que rompe así con su aislamiento.

2. En pleno siglo XXI, con los medios más modernos de comunicación, con miles de satélites en el espacio, servicios de inteligencia de todo el mundo en la capital china, China ha sido capaz de mantener en secreto los principales detalles de la visita -las ceremonias, reuniones, espectáculos, visita de Kim a una exposición, etc.-. Sólo se llegó a saber -nunca de forma segura- o especular, que Kim estaba en Beijing, pero no se supo nada durante cuatro días de los detalles de esta visita. Eso era comprensible, por ejemplo, cuando Kissinger realizó su famosa visita secreta a China en los años 70, pero parecía imposible en los tiempos que vivimos. China, en este sentido, nunca termina de asombrarnos.

Pablo Rovetta Dubinsky @PabloRovetta

26 marzo, 2018

El fútbol chino no logra levantar cabeza

Muchos de los lectores podrán decir, con razón, que con todos los acontecimientos que están pasando en China el fútbol es lo de menos. 

De la misma forma podrán argumentar, y lo reconozco, que no soy ningún experto en fútbol.

En relación con el primer tema sí que me gustaría recordar que, aunque obviamente no es una de sus prioridades, el Presidente Xi Jinping -gran aficionado al fútbol- ha incluido dentro de su "sueño chino" a este deporte. 

En concreto sus objetivos para la República Popular en este campo son tres: que China se pueda clasificar para un Mundial, que pueda organizar un Mundial, y por último que pueda ganarlo.

En cuanto al segundo tema, recuerdo al gran Eduardo Galeano cuando decía  "No tengo nada de original porque, como se sabe, en mi país las maternidades hacen un ruido infernal porque todos los bebés se asoman al mundo entre las piernas de la madre gritando gol. Yo también grité gol para no ser menos y como todos quise ser jugador de fútbol". Por eso, como buen uruguayo, me considero con "derecho" -si me permiten la expresión- a opinar de fútbol.

Los seguidores de estas Reflexiones Orientales saben que no es la primera vez que escribo algunas líneas sobre el fútbol chino. La última vez fue en octubre del 2016, en una crónica titulada "El fútbol chino, de derrota en derrota" que se puede leer pinchando aquí.

Lamentablemente para China y su población, tan aficionada a este deporte, la situación no ha hecho más que empeorar desde entonces. 

No ha podido, una vez más, clasificarse para el próximo Mundial y con fecha de hoy ha quedado última en la "China Cup" tras haber perdido primero ante Gales por 6-0 y luego ante la República Checa por 4-1. O sea, que en dos partidos ha marcado sólo un gol y ha recibido un total de diez.

Por cierto, y perdón por la falta de modestia, el campeón de esta Copa -cuyo lema era "de la Copa de China a la Copa del Mundo"- ha sido Uruguay.

Y todo esto a pesar de los millones y millones que el país y sus empresas se han gastado comprando equipos de fútbol europeos, "importando" por cifras millonarias a jugadores y entrenadores extranjeros, entre ellos por cierto el de su Selección, creando no sé cuantos cientos o miles de escuelas de fútbol para sus niños.

Lo siento por mis amigos chinos. 

A pesar de ser un deporte tremendamente mercantilizado donde "mandan" la televisión, las marcas, los patrocinadores, por suerte también cuentan cosas como la tradición, la historia, los sentimientos y lo que en mi país llamamos "la garra". Quizás sea demasiado ingenuo, pero hasta ahora el ejemplo de China y de los ricos países de la región del Golfo, creo que me están dando la razón.

Por suerte para países pequeños y no ricos como Uruguay. hay cosas que todo el dinero del mundo y/o los factores demográficos no pueden arreglar. Si me permiten la comparación, el mejor "Pato Pekín" se come en la capital china, la mejor paella en Valencia, y el mejor tango se canta y toca en el Río de la Plata.

En el caso de la República Popular y su máximo dirigente, estoy seguro que seguirán cosechando muchos éxitos en diferentes campos, y que en un corto plazo de tiempo se cumplirán muchos de los "sueños chinos" del Presidente Xi Jinping.

En cuanto al fútbol, y lo digo con todo el respeto y cariño hacia China y sus habitantes, creo que aún le queda una "Larga Marcha" por recorrer.

18 marzo, 2018

La APN y la reelección de Xi Jinping -Reflexiones contra corriente

Desde el pasado 5 de marzo se está celebrando en Beijing la Sesión Anual de la Asamblea Popular Nacional (APN) o Parlamento chino, en este caso la Primera Sesión de la XIII APN. Si bien se han tratado temas de mucha importancia en los terrenos políticos, económicos, sociales, relaciones exteriores, etc. el centro de la atención tanto a nivel internacional como en China, ha sido Xi Jinping y las reformas en la Constitución que, entre otras cosas, le permitirán presidir al país más poblado del mundo sin ningún tipo de limitación en el tiempo.

Se han escrito ríos de tinta sobre este tema, y se han utilizado diferentes definiciones para referirse al nuevo papel de Xi en la vida política de China. En muchos casos, se ha tratado el tema como si se tratara de una sesión o elecciones similares a las que tienen lugar en Occidente. Me gustaría pues, en este sentido, hacer las siguientes reflexiones que, en muchos sentidos, van en dirección contraria a mucho de lo que se ha escrito.




1. Creo que no se puede mirar a la República Popular China desde una óptica "occidental". China nunca ha dicho que pretenda ser una "democracia" al "estilo occidental", con los métodos y herramientas que ello implica. En realidad  es un hecho que nunca lo fue, ni siquiera antes de su fundación en 1949. Por lo tanto en mi opinión no se puede tratar el tema de la APN y de Xi Jinping como si estuviésemos hablando de unas elecciones en Europa occidental.

2.   Desde la fundación de la República Popular, China siempre ha indicado de forma pública y expresa que el Partido Comunista es quien tiene el máximo poder; por decirlo de una manera directa y sencilla, que es "el que manda". Eso se aprecia hasta en los más "mínimos" detalles, como por ejemplo cuando se habla "de los dirigentes del Partido y del Estado"  (党和国家领导人), y no "del Estado y del Partido". Es "normal" pues en la vida política china, que sea el Partido Comunista quien se reúna antes de la APN y fije las líneas generales que deberá desarrollar el Parlamento.

3. También se ha hablado de la acumulación de "poderes" por parte de Xi Jinping; en algunos casos se dice que es la mayor "desde Mao", y en otros "desde Mao y Deng". Recordemos que Mao Zedong fue el "máximo dirigente" de China hasta su muerte en septiembre de 1976. Sin embargo, desde el año 1959, cuando abandonó la Presidencia de la República, el Presidente Mao no tuvo ningún cargo en el Gobierno. Éste estaba dirigido por Zhou Enlai, y el papel de "Jefe de Estado"  -una figura más diplomática y de representación que otra cosa- lo ocupaba el Presidente de la APN, salvo breves períodos (1972-1975) cuando Dong Biwu actuó como "Presidente interino"; siendo sustituido luego por Mme. Soon Ching-ling (1976-1981) quien finalizó como "Presidenta honoraria de la R.P.China". Ambos cargos no eran ejecutivos sino meramente representativos. (La Presidencia de la República recién volvió a instaurarse oficialmente en 1982.) Sin embargo, y a pesar de ello, el Presidente Mao ("Presidente" pero del Comité Central del Partido Comunista de China) era sin duda alguna el máximo líder del país.

Algo parecido ocurre con Deng Xiaoping. Éste nunca fue ni Presidente de la República ni Primer Ministro. Sin embargo es algo indiscutible que desde principios de los años 80, hasta su fallecimiento en 1997, fue el máximo dirigente del país. Tras abandonar en 1989 los pocos cargos públicos que tenía, sólo se quedó con el puesto de Presidente de la Asociación China de Bridge. Por eso se le llamaba "el hombre fuerte" de China, no por los "cargos" que ocupaba, sino por su "poder" real.

Lo que ha hecho ahora Xi Jinping es convertir en cargos oficiales -que no tuvieron ni Mao ni Deng- el verdadero poder que tiene dentro del país.

4. También se ha hablado mucho sobre la "unanimidad" que ha habido en las "votaciones" de los delegados de la APN.  Esta "unanimidad" ha existido siempre, por lo menos de cara al público, lo cual no ha impedido en la historia del Partido y del país, las contradicciones y luchas internas. Lo "nuevo" en este caso es que ahora las votaciones se transmiten en directo por la televisión, cosa que no ocurría antes, y por eso resulta más llamativo.  Antes, cuando las sesiones no eran públicas, en el comunicado final siempre se decía que las resoluciones o dominaciones habían sido adoptadas "por unanimidad". En definitiva, pues, que nada ha cambiado en relación con el pasado.

5. Sinceramente no estoy muy de acuerdo en que antes de Xi Jinping la dirección del Partido y el Gobierno hayan sido "colegiadas". Como máximo, quizás, los Primeros Ministros de la época anterior a Xi Jinping tenían más protagonismo que el actual Li Keqiang. Tampoco estoy de acuerdo con la afirmación de que bajo Deng Xiaoping la política exterior de China era de "bajo perfil" y que ha cambiado ahora por iniciativa de Xi Jinping. Deng Xiaoping fue el hombre de la apertura al exterior, el primer dirigente chino en viajar a los EE.UU., la persona que negoció con Margaret Thatcher el regreso de Hong Kong a la soberanía china. Lo que pasa es que la China de esos años (y estamos hablando desde principios de los 80 hasta finales de los 90) no era la China de hoy; han pasado casi veinte años y en estas dos décadas su posición ha cambiado de forma espectacular en el mundo.

Es verdad que han tenido lugar hechos relevantes, como la supresión de los límites de tiempo para estar al frente de la Presidencia del país, la inclusión del pensamiento de Xi en la Constitución, etc. Sin embargo, estos cinco puntos (quizás con el matiz de la excepción en el punto 5), sobre los que se podrá polemizar y estar de acuerdo o no, son hechos objetivos con lo que ello implica.

Para terminar, y con el riesgo de equivocarme, considero que en la situación actual de China y del mundo, el país necesita un líder fuerte y con experiencia -características ambas que tiene Xi Jinping-, un país estable y próspero, y un dirigente que ya sea conocido en el mundo -independientemente de que se esté de acuerdo o no con él-  y que conozca el mundo y a sus principales interlocutores, características éstas que tiene el Presidente Xi.

Obviamente China y su líder deberán hacer frente a un creciente número de problemas internos e internacionales. En los últimos cinco años Xi Jinping ha demostrado su capacidad para ello pero habrá que ver cómo enfrenta los nuevos y difíciles retos a los que se enfrenta.

09 marzo, 2018

¿Cuánta importancia se da en España a las relaciones con China? Una oportunidad perdida.

Con motivo del 45º aniversario de las relaciones diplomáticas entre España y la República Popular China, que se han cumplido el 9 de Marzo, escribía hace una semana  una entrada reflexionando sobre el "vaso medio vacío" en las relaciones entre ambos países.

En dicha reflexión, que puede leerse pinchando aquí, señalaba, en relación a Instituciones públicas y privadas españoles:  "El hecho es que ninguno de esos organismos ha hecho nada con motivo de La Fiesta de la Primavera, y no creo que lo hagan tampoco para celebrar el 45 aniversario de las relaciones. Me gustaría equivocarme y pedir perdón si ese es el caso".

Lamentablemente no me he equivocado, y en España ha sido solo la parte china la que ha destacado este acontecimiento.



El Embajador chino en España, el Sr. Lyu Fan organizó el día 8 por la noche en Madrid un acto muy solemne para celebrar esta aniversario; con la proyección de una excelente presentación que repasa los contactos políticos y sociales bilaterales en las últimas décadas, donde se entonaron los himnos nacionales de China y España y se leyeron los mensajes de felicitación intercambiados entre los dirigentes de los dos países.

En su discurso, el Embajador Lyu Fan repasó el pasado y la situación actual de las relaciones bilaterales en todos los aspectos (político, económico y comercial, cultural, etc.) y señaló los retos y oportunidades para incrementar y mejorar estas relaciones en el futuro.

La comunidad china en Madrid, por su parte, organizó entre otros actos una exposición de pinturas para conmemorar el aniversario.

Quizás se pueda indicar, con cierta lógica, ¿por qué celebrar los 45 años de las relaciones diplomáticas bilaterales y no esperar al 50º aniversario?

Creo que, entre otras, hay tres motivos muy importantes. En primer lugar España no deja de declarar que China es un "país prioritario" en su política internacional, y creo modestamente que debería demostrarlo con más hechos concretos; China ha indicado en las "dos sesiones" que tienen lugar estos días en Beijing que entra en una "nueva era", que tendrá aún mayores repercusiones que las ya que está teniendo en todo el mundo. Y tercero, y más importante, que se está hablando de forma constante de una posible visita del Presidente Xi Jinping este año a Madrid.

Sólo estos tres elementos son ya de por sí suficientes para que desde las instituciones y la sociedad civil española por lo menos se hubiese mencionado esta fecha. 

En el día de hoy no he podido leer, como es obvio, toda la prensa española; pero sí los principales periódicos nacionales  en papel, y con sólo una excepción, no he visto ninguna mención a este aniversario. 

En concreto el diario ABC, fiel a su tradición de décadas de interés por Asia en general y China en particular, es el único en el cual encontré algo relacionado con este tema. Se trata de un interesante artículo del Embajador de España en China, Alberto Carnero Fernández, titulado "Una mirada española desde Pekín", donde repasa las relaciones bilaterales, no sólo en estos últimos 45 años, sino que hace referencia a una "historia compartida", iniciada hace 450 años. Precisamente, el 2018 es el año en el cual se recuerda al jesuita español Diego de Pantoja -citado en el artículo del Embajador- al cumplirse los 400 años de su fallecimiento.

En definitiva, y aparte de las declaraciones y discursos, creo que hay que tomar acciones concretas, a todos los niveles, que demuestren que para España, China es de verdad "prioritaria", y este aniversario era una oportunidad perfecta para haberlo hecho. Lamentablemente ésta se ha perdido.

02 marzo, 2018

45 años de relaciones diplomáticas entre España y la R.P. China - Viendo el vaso medio vacío

El día 9 de marzo se cumplen 45 años desde que los gobiernos de España y la República Popular China firmaron en París el acuerdo para el establecimiento de relaciones diplomáticas. Mucho ha cambiado desde entonces. España ya no es la España de Franco; China ya no es la China de Mao, y el mundo actual no tiene nada que ver con el de 1973.

Las relaciones bilaterales también han experimentado cambios y progresos espectaculares, en todos los aspectos, políticos, económicos, sociales, culturales, deportivos y un largo etcétera y supongo que estos días los discursos y muchos artículos se dedicarán a elogiar los logros alcanzados en todos los campos.

Y como no voy a repetir esos aspectos positivos -ya muchos se encargarán de hacerlo- me gustaría, sin ser negativo y sin negar todo lo bueno que ha ocurrido en estos 45 años, reflexionar sobre el vaso medio vacío de la situación actual.

Como resumen, y a pesar de todo lo logrado, España sigue estando muy lejos de China, y muchos temas se tratan, en mi modesta opinión, de una forma parcial y sin tener en cuenta la situación de la China de hoy.

En estas reflexiones no voy a hablar sobre las relaciones políticas y las económicas, para eso hay muchos expertos, sino que pondré el énfasis en la sociedad civil en general.

Sin embargo, no puedo dejar de destacar dos aspectos que tienen que ver con la economía. En primer lugar en lo relacionado con el comercio bilateral. Es verdad que el déficit comercial con China es espectacular, y representa una gran proporción del déficit global del comercio exterior español. Sin embargo, las "quejas" o "lamentos" sobre este déficit van dirigidas siempre a las autoridades chinas.

Con frecuencia se elogia el crecimiento de la presencia de empresas españolas en China, pero lo que no se dice es que una parte de esas empresas españolas se dedica -lo cual es perfectamente normal y "lícito"- a exportar productos chinos a España. Por lo tanto una parte de ese déficit comercial está generado por esas empresas españolas a las que se elogia por estar instaladas en China, mientras que las "quejas" son contra la República Popular. Creo que de lo que se trata en definitiva es del mercado, de la ley de la oferta y la demanda.

En segundo lugar, se intenta "vender" a China, para sus operaciones en el exterior, en especial en el proyecto que ellos llaman "la franja y la ruta" (las dos antiguas rutas de la seda, por tierra y por mar) que España es una potencia mundial en infraestructuras. Sin embargo, éste es uno de los sectores donde precisamente China es más que fuerte, donde puede competir perfectamente con las empresas españolas. Sinceramente considero que España tiene poco que aportar o "enseñar" a China en este aspecto. No hace falta ser un experto, basta con visitar el país, ver sus carreteras, líneas ferroviarias, puentes, edificios, para darse cuenta de esta realidad, y ver las obras que están haciendo por el mundo, como el edificio más alto de Marruecos, por ejemplo.




Ya entrando en la sociedad civil, después de 45 años, aún no hay un consenso en España sobre cómo deben escribirse o mencionarse los nombres chinos, tanto de personas como de ciudades. Tenemos una gran variedad de opciones. Por si esto fuera poco, en algunos casos, incluso de organismos muy relacionados con China, los nombres de sus dirigentes se escriben mal. 

Lo que es más grave es que instituciones y prensa de prestigio no sepan quién es desde hace cinco años el Primer Ministro de China, y a veces usen el de su predecesor.

Estos hechos demuestran, por lo menos, dos cosas: a) que China está mucho más adelantada que España en este sentido ya que nunca he visto errores de este tipo en los 43 años que llevo relacionado con ese país; b) que con los medios actuales de información, como Internet, cometer estos errores son una muestra de la falta de interés, de profesionalidad que existe en varios niveles de la sociedad civil española con respecto a China, ya que lo mismo no ocurre cuando se habla de otros países.

Los que siguen estas Reflexiones Orientales sabrán que insisto mucho sobre este tema; pero ¿cómo se puede llegar a tener un conocimiento elemental sobre un país cuando ni siquiera se escriben bien los nombres o no se sabe quiénes son sus dirigentes? Por lo tanto, considero que es un hecho muy grave, y que en teoría tendría muy fácil solución (no hay que aprender chino para eso), si se pusiera un mínimo de interés. 

Podría seguir poniendo muchos más ejemplos, pero no me quiero extender demasiado, que muestran el desconocimiento que existe en España, en todos los niveles, sobre cosas básicas de China. 

Parece que mientras pasa el tiempo, en España se va retrocediendo en lo relacionado con el conocimiento de China; a pesar de que estamos hablando de la primera potencial comercial y de la segunda economía del mundo, y de un país que, si todo sigue así, está llamado a convertirse en un futuro en el más influyente del mundo. Y todo esto, también, a pesar de que crecen las Instituciones públicas y privadas dedicadas a temas chinos, lo mismo que el número de "expertos" en China.

Un elemento muy importante a tener en cuenta es la gran velocidad con que se están produciendo los cambios, en todos los campos, en la China de hoy. Yo que visito con frecuencia el país, si estoy uno o dos meses sin viajar, al llegar a Beijing me encuentro con todo tipo de cambios, políticos, económicos, legales, de costumbres, etc. Una cosa válida en la China de esta semana, puede quedar obsoleta en menos de un mes.

Otro aspecto preocupante es el uso muy generalizado de las palabras "invasión", "colonización" o "amenaza" para referirse a las inversiones chinas o a la implantación de empresas de ese país en España. No se dice lo mismo, sino al contrario, cuando una empresa española se instala o invierte en China u otros países, o cuando son otros los que invierten en España. La empresa Opel, por ejemplo, decidió continuar con su inversión en Aragón sólo después de haber conseguido empeorar una serie de condiciones laborales, pero eso no fue criticado en los medios en general, sino que se dio como una buena noticia. 

También existe en algunos medios de prensa y en parte de la sociedad lo que mi querido amigo y veterano conocedor del mundo chino Fernando Pastrano llama "Sinofobia", palabra que él considera, y yo estoy de acuerdo, debería ser aceptada por la Real Academia Española. Siguen habiendo una serie de tópicos que rozan con el racismo y la xenofobia en lo relacionado con China y sus habitantes. 

Desde los años 50 del siglo pasado ya estaban en China estudiando el español, y de sus facultades han salido embajadores y muchos otros funcionarios de importancia. ¿Podemos decir lo mismo de España?  En lugar de apreciar esos esfuerzos muchos se dedican a burlarse de la pronunciación de esas personas que hablan español (a algunos de los cuales les cuesta pronunciar la "r"). 

¿Cuántas personas que hablen un chino fluido, lo escriban y lo lean, trabajan en las diferentes administraciones españolas? Y no es por falta de personal, porque sí hay gente preparada en España para eso. Es por falta de interés.

¿Cuántas personas en España son capaces de nombrar al reciente Premio Nobel de Literatura chino; cuando un ciudadano medio chino sí conoce "Don Quijote"?

Se siguen usando una serie de tópicos sobre los ojos de los chinos y días atrás uno de los presentadores de televisión con mayor audiencia dijo que "los chinos no necesitan espejos porque son todos iguales".

Me gustaría destacar también que hay actualmente en España diversos organismos públicos y privados dedicados a China. Esto en sí es una cosa buena. Lo malo es que son muy pocos los que están abiertos a la sociedad, a las personas interesadas en China, hay una especie de competencia por demostrar quien sabe más de China. El hecho es que ninguno de esos organismos ha hecho nada con motivo de La Fiesta de la Primavera, y no creo que lo hagan tampoco para celebrar el 45 aniversario de las relaciones. Me gustaría equivocarme y pedir perdón si ese es el caso.

Por último, y perdón por extenderme tanto, pero 45 años no se cumplen todos los días, la situación lingüística de la España actual, está cerrando las posibilidades para que los interesados en China puedan participar en muchas actividades, lo cual terminará empobreciendo aún más el pequeño universo de aquellos que nos gusta seguir todos los aspectos del país asiático (política, historia, economía, aspectos sociales, etc). Ya he contado casos de Conferencias en Cataluña o en Valencia donde hubo charlas que no se dieron en español, lo cual impidió a mucha gente de España que no domina esas lenguas regionales, como es mi caso, asistir a las mismas.

La discriminación contra el español en una parte importante de España, por su parte, hará que el creciente número de estudiantes chinos que vienen a este país a estudiar la lengua de Cervantes, vea cada vez más limitado el espacio geográfico donde puedan usar con completa libertad el español (y cuando digo usar me refiero a leer, rellenar formularios, ir al médico y un largo etcétera). Por suerte esto no ocurre en toda España, y por suerte está América Latina, que muchos años antes que España -en primer lugar Cuba y México- abrió sus puertas a los estudiantes chinos de español.

En definitiva, sinceramente creo que España en general no es consciente de lo que es la China de hoy, no conoce la China actual, se sigue actuando en muchos casos como hace décadas atrás, cuando China era otro país, y no se toma en serio el "tema de China". La que sale perdiendo en esto es España, y espero que no tengan que pasar otros 45 años para que mejore la situación.