18 marzo, 2018

La APN y la reelección de Xi Jinping -Reflexiones contra corriente

Desde el pasado 5 de marzo se está celebrando en Beijing la Sesión Anual de la Asamblea Popular Nacional (APN) o Parlamento chino, en este caso la Primera Sesión de la XIII APN. Si bien se han tratado temas de mucha importancia en los terrenos políticos, económicos, sociales, relaciones exteriores, etc. el centro de la atención tanto a nivel internacional como en China, ha sido Xi Jinping y las reformas en la Constitución que, entre otras cosas, le permitirán presidir al país más poblado del mundo sin ningún tipo de limitación en el tiempo. 


Se han escrito ríos de tinta sobre este tema, y se han utilizado diferentes definiciones para referirse al nuevo papel de Xi en la vida política de China. En muchos casos, se ha tratado el tema como si se tratara de una sesión o elecciones similares a las que tienen lugar en Occidente. Me gustaría pues, en este sentido, hacer las siguientes reflexiones que, en muchos sentidos, van en dirección contraria a mucho de lo que se ha escrito.




1. Creo que no se puede mirar a la República Popular China desde una óptica "occidental". China nunca ha dicho que pretenda ser una "democracia" al "estilo occidental", con los métodos y herramientas que ello implica. En realidad  es un hecho que nunca lo fue, ni siquiera antes de su fundación en 1949. Por lo tanto en mi opinión no se puede tratar el tema de la APN y de Xi Jinping como si estuviésemos hablando de unas elecciones en Europa occidental.

2.   Desde la fundación de la República Popular, China siempre ha indicado de forma pública y expresa que el Partido Comunista es quien tiene el máximo poder; por decirlo de una manera directa y sencilla, que es "el que manda". Eso se aprecia hasta en los más "mínimos" detalles, como por ejemplo cuando se habla "de los dirigentes del Partido y del Estado"  (党和国家领导人), y no "del Estado y del Partido". Es "normal" pues en la vida política china, que sea el Partido Comunista quien se reúna antes de la APN y fije las líneas generales que deberá desarrollar el Parlamento.

3. También se ha hablado de la acumulación de "poderes" por parte de Xi Jinping; en algunos casos se dice que es la mayor "desde Mao", y en otros "desde Mao y Deng". Recordemos que Mao Zedong fue el "máximo dirigente" de China hasta su muerte en septiembre de 1976. Sin embargo, desde el año 1959, cuando abandonó la Presidencia de la República, el Presidente Mao no tuvo ningún cargo en el Gobierno. Éste estaba dirigido por Zhou Enlai, y el papel de "Jefe de Estado"  -una figura más diplomática y de representación que otra cosa- lo ocupaba el Presidente de la APN, salvo breves períodos (1972-1975) cuando Dong Biwu actuó como "Presidente interino"; siendo sustituido luego por Mme. Soon Ching-ling (1976-1981) quien finalizó como "Presidenta honoraria de la R.P.China". Ambos cargos no eran ejecutivos sino meramente representativos. (La Presidencia de la República recién volvió a instaurarse oficialmente en 1982.) Sin embargo, y a pesar de ello, el Presidente Mao ("Presidente" pero del Comité Central del Partido Comunista de China) era sin duda alguna el máximo líder del país.

Algo parecido ocurre con Deng Xiaoping. Éste nunca fue ni Presidente de la República ni Primer Ministro. Sin embargo es algo indiscutible que desde principios de los años 80, hasta su fallecimiento en 1997, fue el máximo dirigente del país. Tras abandonar en 1989 los pocos cargos públicos que tenía, sólo se quedó con el puesto de Presidente de la Asociación China de Bridge. Por eso se le llamaba "el hombre fuerte" de China, no por los "cargos" que ocupaba, sino por su "poder" real.

Lo que ha hecho ahora Xi Jinping es convertir en cargos oficiales -que no tuvieron ni Mao ni Deng- el verdadero poder que tiene dentro del país.

4. También se ha hablado mucho sobre la "unanimidad" que ha habido en las "votaciones" de los delegados de la APN.  Esta "unanimidad" ha existido siempre, por lo menos de cara al público, lo cual no ha impedido en la historia del Partido y del país, las contradicciones y luchas internas. Lo "nuevo" en este caso es que ahora las votaciones se transmiten en directo por la televisión, cosa que no ocurría antes, y por eso resulta más llamativo.  Antes, cuando las sesiones no eran públicas, en el comunicado final siempre se decía que las resoluciones o dominaciones habían sido adoptadas "por unanimidad". En definitiva, pues, que nada ha cambiado en relación con el pasado.

5. Sinceramente no estoy muy de acuerdo en que antes de Xi Jinping la dirección del Partido y el Gobierno hayan sido "colegiadas". Como máximo, quizás, los Primeros Ministros de la época anterior a Xi Jinping tenían más protagonismo que el actual Li Keqiang. Tampoco estoy de acuerdo con la afirmación de que bajo Deng Xiaoping la política exterior de China era de "bajo perfil" y que ha cambiado ahora por iniciativa de Xi Jinping. Deng Xiaoping fue el hombre de la apertura al exterior, el primer dirigente chino en viajar a los EE.UU., la persona que negoció con Margaret Thatcher el regreso de Hong Kong a la soberanía china. Lo que pasa es que la China de esos años (y estamos hablando desde principios de los 80 hasta finales de los 90) no era la China de hoy; han pasado casi veinte años y en estas dos décadas su posición ha cambiado de forma espectacular en el mundo.

Es verdad que han tenido lugar hechos relevantes, como la supresión de los límites de tiempo para estar al frente de la Presidencia del país, la inclusión del pensamiento de Xi en la Constitución, etc. Sin embargo, estos cinco puntos (quizás con el matiz de la excepción en el punto 5), sobre los que se podrá polemizar y estar de acuerdo o no, son hechos objetivos con lo que ello implica.

Para terminar, y con el riesgo de equivocarme, considero que en la situación actual de China y del mundo, el país necesita un líder fuerte y con experiencia -características ambas que tiene Xi Jinping-, un país estable y próspero, y un dirigente que ya sea conocido en el mundo -independientemente de que se esté de acuerdo o no con él-  y que conozca el mundo y a sus principales interlocutores, características éstas que tiene el Presidente Xi.

Obviamente China y su líder deberán hacer frente a un creciente número de problemas internos e internacionales. En los últimos cinco años Xi Jinping ha demostrado su capacidad para ello pero habrá que ver cómo enfrenta los nuevos y difíciles retos a los que se enfrenta.