27 febrero, 2018

Para conocer más a Xi Jinping

Con el reciente anuncio de que el Partido Comunista de China propondrá en la próxima sesión anual del Parlamento la eliminación en la Constitución del país de la norma que limitaba a dos mandatos consecutivos los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, la figura del máximo líder Xi Jinping adquiere más importancia que nunca y podemos prever que tendremos durante muchos años al dirigente de 64 años al mando del Partido y el Gobierno.




Con el fin de conocer mejor al líder chino, recupero algunos artículos publicados en estas Reflexiones Orientales:

1. Con Xi Jinping en la Universidad Qinghua. Escrito en el 2012, antes de que fuese nombrado Presidente de la República. Con Xi Jinping coincidí en tiempo y espacio en esa universidad. Pinche aquí para leer el artículo

2. El año pasado, antes del Congreso del Partido Comunista, un grupo de editores bajo la dirección del Director del Diario del Pueblo, publicó un libro, que creo no ha sido traducido, donde a través de varias citas de Xi Jinping, describían su experiencia, su visión de la China bajo la dirección del Partido Comunista, anécdotas e historias de personales históricos de China en los cuales se ha basado para su lucha contra la corrupción, lo que leía, su visión del mundo, etc. Como el libro es largo realicé tres crónicas sobre el mismo.

La Parte 1 se puede leer pinchando aquí

La Parte II pinchando aquí

La III y última pinchando aquí

Soy un convencido de que una parte importante del conocimiento de China y de sus dirigentes debe partir de fuentes oficiales, y no sólo de comentarios y críticas de la prensa extranjera, que también son importantes. 

Espero que estas pinceladas puedan servir para conocer un poco mejor a la persona que está destinada a dirigir los destinos del país más poblado de la Tierra, y que por consiguiente tendrá repercusiones en todo el mundo.


13 febrero, 2018

Corrección a "El Año del Perro y por qué China no entra en el año 4716"

Como he indicado varias veces, este blog está abierto a críticas constructivas, así como a que me indiquen los errores que pueda cometer. Debe agradecer en este sentido a una persona llamada Enrique Moisés, a quien no he podido contactar para darle las gracias directamente, por señalar un error que cometí en la última entrada sobre El Año del Perro. Como bien me señala Enrique Moisés, el año actual según el calendario tradicional chino se llama "Dingyou" y no "Dingxi" como indiqué erróneamente. 

Pido disculpas por este error, que ya he corregido, pero les pido a las casi mil personas que lo han leído antes de la corrección, que lo tengan en cuenta. He puesto algunas notas en las redes sociales avisando de este error. 

Espero seguir recibiendo comentarios, y correcciones a los errores que pueda cometer, a pesar de mis intenciones.

10 febrero, 2018

El Año del Perro y por qué China no entra en el año 4716

El próximo 16 de febrero, según el calendario gregoriano, comenzará en China y algunos de sus países vecinos -como Vietnam o Corea del Sur, por ejemplo- un nuevo año, que en este caso será el año del Perro, uno de los 12 animales que forman el llamado Calendario Agrícola, o comúnmente, calendario lunar, aunque en realidad no lo es, y que en Occidente se conoce como "Año Nuevo Chino".

Ya se está hablando y se hablará en algunos medios de prensa, de que China entra "en el año 4716", y en este sentido me gustaría hacer algunas reflexiones.

Dejo a los expertos y catedráticos que me corrijan o que expliquen mejor que yo, lo que considero -sólo desde la práctica, desde la experiencia de más de cuatro décadas en China, de lo que veo y leo- algunos errores que se ven con frecuencia todos los años cuando se acerca esta fecha.

En primer lugar, y aunque yo mismo he utilizado este término en español, en China no se usa la expresión "Año nuevo chino" (中国新年). Esta un forma de llamar en Occidente, para que se entienda mejor, la llegada de un nuevo año, que como ya he indicado, no sólo tiene lugar en China sino en otros países. En Vietnam se le llama el Tét  (podemos poner como ejemplo la famosa ofensiva del Tét en 1968 en la Guerra de Vietnam); y en Corea el seollal.

Por lo menos en la República Popular China lo que se utiliza actualmente y que he visto desde que llegué al país es el término "Fiesta de la Primavera" ("春节") y el saludo general es "春节快乐" ("Feliz Fiesta de la Primavera"). También se dice en este caso "新年快乐" ("Feliz Año Nuevo"), "够年大吉" ("Auspicioso Año del Perro") u otros saludos, pero lo que nunca se dice ni se dirá este año es "feliz año 4716". Ni se dice, ni se escribe, ni se menciona.

En segundo lugar, aunque es costumbre llamarlo calendario lunar, el calendario chino es en realidad lunisolar ya que tiene en cuenta dos elementos: la rotación de la Tierra alrededor del Sol así como los períodos que van de una Luna llena a otra. En este sentido tengo entendido que es parecido al calendario judío. También es conocido, por lo menos en la República Popular como Calendario Agrícola "农历".

Con un sistema que es bastante difícil de explicar de forma sencilla, y teniendo en cuenta los troncos celestes y las ramas terrestres se forma un ciclo de 60 años, a cuyo término éste vuelve a repetirse. 

El número 4716 que se utiliza en Occidente tiene su origen en los años que han pasado desde el establecimiento de la Dinastía Xia, la primera de China. Sin embargo, en la antigüedad tengo entendido que los años no se contaban en relación a esa primera Dinastía. Había dos formas de contarlos, y así se ve en todos los libros de historia.

La primera es referirse al Año X del Emperador X de tal Dinastía. Por ejemplo podemos leer "El emperador Kangxi, gobernante durante la dinastía Qing (1654-1722), nació el 18 de marzo (4 de mayo de 1654) del año 11 del reinado de Shunzi."

La segunda es utilizar los diez troncos celestes (o los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua, cada uno con su versión yin y yang), y doce ramas celestiales (correspondientes a los doce animales), para combinándolos formar un ciclo de 60 años. Por ejemplo, la conocida como Revolución Xinhai, que en 1911 derrotó a la última Dinastía y estableció la República, toma su nombre, Xinhai, del año que correspondía a ese ciclo de 60.

En otros calendarios antiguos es diferentes.  Por ejemplo si vemos el Jerusalem Post del día de hoy, cuando escribo estas reflexiones, la fecha que aparece es "FEBRUARY 10 2018, SHEVAT, 25, 5778", o sea  utilizan los años de los dos calendarios: el gregoriano y el judío.

Si por ejemplo me voy a la Saudi Gazette de hoy la fecha que aparece es la siguiente "Saturday February 10, 2018 / 24 , Jumada al-ula , 1439". O sea también utiliza el calendario gregoriano, y a su vez el calendario musulmán.

Sin embargo si me voy al Diario del Pueblo de hoy nos aparece la siguiente imagen 




La fecha está indicada también de dos formas: 10 de Enero de 2018 y Día 25 del mes 12 del año Dingyou que está a punto de terminar. El próximo año Dingyou tendrá lugar en el próximo ciclo, transcurridos 60 años, o sea en el 2077.


A partir de 1912 China comenzó a usar el calendario gregoriano, lo cual fue ratificado al establecerse la República Popular en 1949. El calendario que en Occidente llamamos "chino", se sigue utilizando en la práctica para marcar las fiestas tradicionales -como el año nuevo- o los diferentes períodos como el comienzo de las estaciones y que en un principio se usaba también como referencia para algunas actividades agrícolas en la cuenca del río Amarillo. Es por ello que aún hoy los periódicos o la radio, después de decir la fecha de acuerdo al calendario gregoriano, indican también cuál es la fecha del que llaman "calendario agrícola" o "calendario lunar".

Por estas razones, en mi opinión y según mi práctica, cuando comience la Fiesta de la Primavera, no debe hacerse referencia a que China celebra, o a que China entra en el año 4716.

Como siempre, cualquier comentario, aportación o crítica sobre esta reflexión, son bienvenidas en este blog o en las redes sociales donde aparecerá.

01 febrero, 2018

El futuro ya está en China.... y es impresionante

Acabo de llegar de otro viaje a China y cada vez soy más consciente de la impresionante velocidad con la que está cambiando ese país, y de lo extremadamente difícil que es seguir la realidad china, ser un experto en China -cosa que no me considero-, sin estar en el terreno. Viajo un promedio de seis veces al año, y ya voy para los 43 años de relación con el país, y cada viaje me encuentro con cosas nuevas en todos los aspectos: leyes, normas, costumbres, avances y retrocesos, hasta la fisonomía de las ciudades.

Como aparte de no ser experto tampoco soy economista ni sociólogo, creo que las frías cifras de la economía o muchos análisis dificilmente pueden reflejar lo que está pasando en el país, para bien y para mal.

Esta vez voy a reflexionar brevemente sobre los avances tecnológicos de la República Popular, sólo a través de mi experiencia personal y de lo que me cuenta la gente que está sobre el terreno. Y para ello pondré sólo pocos ejemplos.

En el hotel donde me alojo, hago todos los trámites de entrada y salida (vamos, lo que en inglés es check-in y check-out) a través de una aplicación de mi teléfono móvil. Puedo indicar o cambiar la hora de llegada o salida, tener asignado ya el número de habitación antes de llegar al hotel, ver mi factura en el móvil y hacer el trámite de salida desde el mismo.

Segundo. Hago un viaje en un tren super moderno al noroeste del país, y en el coche que nos lleva a la estación, uno de mis asistentes, en menos de un minuto, utilizando su teléfono, cambia los billetes para tomar un tren que pasa más temprano.

Tercero. Pertenezco a la minoría de "bichos raros" que aún utiliza los Renminbi, ya que todos pagan con su teléfono móvil; en todos lados -hasta en los mercados de verduras de la calle- y todo tipo de artículo o servicio. Parece que incluso han surgido mendigos en la calle que aceptan limosnas utilizando el móvil. Cualquier persona me puede cargar mi teléfono, en menos de diez segundos, para que pueda utilizarlo como forma de pago, esté yo donde esté en China.

Por supuesto, también debo de ser el único tonto que aún hace cola para tomar un taxi, ya que todos los que los usan, chinos o extranjeros, se valen de una aplicación de teléfono móvil para pedirlos. Incluso si una persona ha bebido alcohol y no puede conducir, la empresa de taxis manda un conductor en patinete para recoger al pasajero y dejarlo en su casa con su coche, conduciendo él.

Lo siento, porque muchos de los lectores de esta página viven en China, y para ellos esto no es nada nuevo. Pero también hay lectores que no están ni viajan al país, y a ellos van dirigidas principalmente estas reflexiones.

El último, y más alucinante ejemplo, es el de la compra en algunos supermercados, y como una imagen vale más que mil palabras, comparto el magnífico reportaje que la corresponsal de la cadena española Antena 3, Sara Romero,  realizó al respecto y que puede visualizarse en el siguiente link pinchando aquí. 


Un supermercado moderno de Beijing. Foto tomada de Antena 3

Lo que se ve en el reportaje parece ciencia ficción, pero es una realidad como la vida misma. No me extraña que yo mismo, o los que están residiendo en China, al regresar a Occidente nos sintamos en algún sentido como en el siglo XIX.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo está avanzando China tecnológicamente y nos puede dar una idea de lo que será la China del futuro, donde parece que ya nada es imposible.

Tampoco puedo dejar de mencionar que, junto a estos avances, aún subsisten signos de atraso y pobreza o que el uso de los avances científicos tiene fines menos positivos, como por ejemplo el control de la población.

Sin embargo, es una muestra de dónde está y hacia dónde irá China. También es un ejemplo de por qué hay que estar en China, seguir su evolución de forma permanente, viajar con frecuencia no sólo para hacer compras en los mercadillos, para conocer de verdad la transformación que está teniendo lugar en el país más poblado del planeta, independientemente de las frías estadísticas económicas o análisis políticos.

Me temo que, en el caso de España en general, aún se está muy lejos de conocer y ser conscientes de esta realidad y el futuro que vendrá. Se sigue considerando en una gran parte de la sociedad que el país asiático se fortalece gracias a sus supuestos bajos salarios o productos de mala calidad (que también existen), y que España es una "potencia" en diferentes campos en los cuales podría aportar mucho al país asiático (esto no quiere decir que España no pueda ser un ejemplo en algunos campos, como por ejemplo en caso del sistema de trasplante de órganos). Espero que perdonen mi escepticismo al respecto.

Ya es hora, en realidad hace muchos años que llegó la hora, de que en España se sea consciente de esta realidad china, de estos avances tecnológicos que están cambiando y cambiarán todos los aspectos de la economía, la industria, la ciencia y la sociedad del gigante asiático, y por consiguiente de su posición en el mundo.