01 febrero, 2018

El futuro ya está en China.... y es impresionante

Acabo de llegar de otro viaje a China y cada vez soy más consciente de la impresionante velocidad con la que está cambiando ese país, y de lo extremadamente difícil que es seguir la realidad china, ser un experto en China -cosa que no me considero-, sin estar en el terreno. Viajo un promedio de seis veces al año, y ya voy para los 43 años de relación con el país, y cada viaje me encuentro con cosas nuevas en todos los aspectos: leyes, normas, costumbres, avances y retrocesos, hasta la fisonomía de las ciudades.

Como aparte de no ser experto tampoco soy economista ni sociólogo, creo que las frías cifras de la economía o muchos análisis dificilmente pueden reflejar lo que está pasando en el país, para bien y para mal.

Esta vez voy a reflexionar brevemente sobre los avances tecnológicos de la República Popular, sólo a través de mi experiencia personal y de lo que me cuenta la gente que está sobre el terreno. Y para ello pondré sólo pocos ejemplos.

En el hotel donde me alojo, hago todos los trámites de entrada y salida (vamos, lo que en inglés es check-in y check-out) a través de una aplicación de mi teléfono móvil. Puedo indicar o cambiar la hora de llegada o salida, tener asignado ya el número de habitación antes de llegar al hotel, ver mi factura en el móvil y hacer el trámite de salida desde el mismo.

Segundo. Hago un viaje en un tren super moderno al noroeste del país, y en el coche que nos lleva a la estación, uno de mis asistentes, en menos de un minuto, utilizando su teléfono, cambia los billetes para tomar un tren que pasa más temprano.

Tercero. Pertenezco a la minoría de "bichos raros" que aún utiliza los Renminbi, ya que todos pagan con su teléfono móvil; en todos lados -hasta en los mercados de verduras de la calle- y todo tipo de artículo o servicio. Parece que incluso han surgido mendigos en la calle que aceptan limosnas utilizando el móvil. Cualquier persona me puede cargar mi teléfono, en menos de diez segundos, para que pueda utilizarlo como forma de pago, esté yo donde esté en China.

Por supuesto, también debo de ser el único tonto que aún hace cola para tomar un taxi, ya que todos los que los usan, chinos o extranjeros, se valen de una aplicación de teléfono móvil para pedirlos. Incluso si una persona ha bebido alcohol y no puede conducir, la empresa de taxis manda un conductor en patinete para recoger al pasajero y dejarlo en su casa con su coche, conduciendo él.

Lo siento, porque muchos de los lectores de esta página viven en China, y para ellos esto no es nada nuevo. Pero también hay lectores que no están ni viajan al país, y a ellos van dirigidas principalmente estas reflexiones.

El último, y más alucinante ejemplo, es el de la compra en algunos supermercados, y como una imagen vale más que mil palabras, comparto el magnífico reportaje que la corresponsal de la cadena española Antena 3, Sara Romero,  realizó al respecto y que puede visualizarse en el siguiente link pinchando aquí. 


Un supermercado moderno de Beijing. Foto tomada de Antena 3

Lo que se ve en el reportaje parece ciencia ficción, pero es una realidad como la vida misma. No me extraña que yo mismo, o los que están residiendo en China, al regresar a Occidente nos sintamos en algún sentido como en el siglo XIX.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo está avanzando China tecnológicamente y nos puede dar una idea de lo que será la China del futuro, donde parece que ya nada es imposible.

Tampoco puedo dejar de mencionar que, junto a estos avances, aún subsisten signos de atraso y pobreza o que el uso de los avances científicos tiene fines menos positivos, como por ejemplo el control de la población.

Sin embargo, es una muestra de dónde está y hacia dónde irá China. También es un ejemplo de por qué hay que estar en China, seguir su evolución de forma permanente, viajar con frecuencia no sólo para hacer compras en los mercadillos, para conocer de verdad la transformación que está teniendo lugar en el país más poblado del planeta, independientemente de las frías estadísticas económicas o análisis políticos.

Me temo que, en el caso de España en general, aún se está muy lejos de conocer y ser conscientes de esta realidad y el futuro que vendrá. Se sigue considerando en una gran parte de la sociedad que el país asiático se fortalece gracias a sus supuestos bajos salarios o productos de mala calidad (que también existen), y que España es una "potencia" en diferentes campos en los cuales podría aportar mucho al país asiático (esto no quiere decir que España no pueda ser un ejemplo en algunos campos, como por ejemplo en caso del sistema de trasplante de órganos). Espero que perdonen mi escepticismo al respecto.

Ya es hora, en realidad hace muchos años que llegó la hora, de que en España se sea consciente de esta realidad china, de estos avances tecnológicos que están cambiando y cambiarán todos los aspectos de la economía, la industria, la ciencia y la sociedad del gigante asiático, y por consiguiente de su posición en el mundo.