En una semana difícil para las relaciones entre China y América Latina, la condena en Uruguay a responsables de una empresa china por "infracciones graves" en el trato a sus trabajadores ha supuesto una mancha en las excelentes relaciones que mantienen la República Oriental y la República Popular.
En efecto, en estos últimos días se ha dado a conocer por diferentes medios de prensa la condena a tres responsables de la China Machinery Engineering Corporation (CMEC) por incumplimientos relacionados con la seguridad laboral de sus más de 700 trabajadores en la obra "Proyecto Cierre del Anillo de Transmisión de 500 kv" que la empresa está desarrollando en Uruguay.
En la sentencia se acusa a CMEC de "infracciones graves" debido a "peligros graves e inminentes para los trabajadores", de "condiciones de hacinamiento", "falta de seguridad" y "falta de servicios básicos".
Son cargos muy graves que además -y este es un elemento muy importante a tener en cuenta- no son la consecuencia de una denuncia de un grupo u organismo de "ultra-derecha", sino por el contrario de un poderoso sindicato uruguayo como es el SUNCA (Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos"), en un ámbito, el de Trabajo, cuyo Ministro fue, hasta finales del año pasado, Secretario General del Partido Comunista del Uruguay (PCU), actualmente el principal aliado político del Partido Comunista de China en el país.
El marco general de las relaciones entre China y América Latina podríamos calificarlo de excelente en todos los sentidos. Ya desde hace tiempo muchos países tienen a China como principal socio comercial y, como es el caso de Uruguay, como principal destino de sus exportaciones. En los últimos tiempos, sin embargo, estamos siendo testigos de conflictos hasta ahora inéditos.
Uno de los más graves es el que existe entre Panamá y China desde principios de este año y están relacionados con la actividad de una naviera china en el Canal de Panamá, y las acusaciones de que China estaría "hostigando" a barcos de bandera panameña en sus puertos.
El martes 23, en el marco de una reunión de la OEA, el ministro de relaciones exteriores de Panamá y el observador de China en el organismo americano tuvieron un duro enfrentamiento verbal sobre este problema, y desde la Cancillería china, hasta fecha de hoy, se sigue hablando del mismo, con acusaciones muy serias contra esos barcos.
Un día antes, la semana había comenzado con una decisión del Poder Judicial del Perú que rechazó una demanda de la empresa china COSCO relacionada con las tarifas del megapuerto de Chancay, indicando que éstas son competencia del Estado.
Para completar esta "semana negra", el miércoles 24, también desde el Perú, se volvió a denunciar que "buques pesqueros chinos siguen depradando ilegalmente la pesca frente a la costa peruana."
Volviendo al caso de Uruguay debemos recordar que el actual gobierno es uno que puede ser calificado como de "izquierda", con dirigentes del Partido Comunista de Uruguay entre sus ministros. Durante la última visita del presidente uruguayo a China el pasado mes de febrero, fue acompañado por Marcelo Abdala, presidente de la central sindical PIT-CNT.
Las denuncias y acusaciones presentadas contra CMEC son públicas, pero sin embargo, por lo menos de forma abierta no se conocen los argumentos, explicaciones o aclaraciones de dicha empresa o de las autoridades chinas. (*)
Más bien al contrario, con fecha de hoy, como una especie de respuesta a esa condena, la edición digital en español del Diario del Pueblo publica un artículo titulado Uruguay avanza en cierre de anillo eléctrico del norte construido por CMEC elogiando la actuación de la empresa y destacando lo importante de esta obra para Uruguay y sus interconexiones eléctricas regionales con Argentina y Brasil.
No es la primera vez que desde estas "Reflexiones Orientales" me he referido a los problemas de comunicación de China por lo menos con el mundo de habla hispana.
Si a nivel "macro" las relaciones entre nuestros dos mundos se consolidan y desarrollan cada vez más, a nivel "micro" se observa un retroceso en lo que era la política de comunicación de China con el extranjero hasta hace unas décadas atrás.
Alguna embajada de China en un país de habla hispana en América Latina, en su página web se anuncia ... en inglés como "Embassy of the People`s Republic of China in....."
Son frecuentes los errores de ortografía y de redacción en algunas de las páginas web de esas embajadas, que además, en muchos casos, a diferencia de sus versiones en chino, no anuncian en español las declaraciones de los voceros de la cancillería china, o las que figuran tienen varios años de antigüedad.
En un mundo tan convulso y cambiante como el que estamos viviendo es cada vez más importante conocer y comprender al país que va en camino de convertirse en la primera potencial mundial, y que ya lo es en muchos sectores.
Estos problemas de comunicación de China con nuestro mundo de habla hispana y los conflictos que hemos relatado, influyen de forma negativa en el objetivo de la República Popular para que los cuatro países de América Latina y tres islas del Caribe que aún mantienen relaciones oficiales con Taiwán, las rompan y reconozcan la política de "una sola China" con Beijing como su capital.
(*) Tras la publicación de esta entrada veo que debo rectificar ya que la empresa china sí se pronunció sobre este tema según esta información



