19 enero, 2021

Terminando el "Año de la rata", esperando el "Año del buey"

El miércoles 20 de enero, según el calendario agrícola chino, es el octavo día del décimosegundo mes lunar y se celebra la "Fiesta de Laba" (腊八节), que marca el comienzo popular de las festividades para el nuevo año, y consiguientemente que se acerca a su fin el presente "Año de la rata".

En el 2021 el "Año del buey" empieza oficialmente el 12 de febrero según nuestro calendario, y como desde hace muchos años comenzarán los pronósticos y las preguntas de los extranjeros sobre si el del buey será bueno o malo.



En mis años juveniles en la China de los años setenta, lo que se celebraba era "La fiesta de la primavera" (春节) y de forma oficial nunca se mencionaba ninguno de los doce animales que componen ese calendario milenario.

De forma privada y popular, sin embargo, la gente sí tenía muy en cuenta esas tradiciones. Mi primer año nuevo  chino lo celebré a finales de enero de 1976 con la entrada del Dragón. Los chinos se consideran "descendientes del dragón" y por eso ese año muchos matrimonios querían tener hijos, lo cual incrementaba el trabajo de las "brigadas de control de la natalidad" que intentaban que la población atendiera al llamado de "casarse tarde, tener hijos tarde". Entonces, se permitía a las parejas tener dos hijos, lo cual cambió con la llegada de Deng Xiaoping al poder, cuando se limitó a uno por matrimonio.

Sin embargo, hasta hoy recuerdo que un señor mayor me dijo entonces que los años de dragones habían sido, en la historia china, años de calamidades y de cambios de dinastías.

Y lo recuerdo muy bien ya que 1976 fue, en mi opinión, el año durante el cual se produjeron los cambios más importantes de la historia de la República Popular. En el mes de abril tuvieron lugar los pocos conocidos incidentes de la plaza de Tian´anmen, Deng Xiaoping volvió a caer en desgracia, falleció el Presidente Mao, se capturó a la llamada "Banda de los Cuatro", y una vez más Deng regresó al poder.

Por si esto fuera poco, en julio de ese año tuvo lugar el terremoto de Tangshan, considerado como uno de los más devastadores en la historia mundial. 

Cada vez que pasaba un acontecimiento de esos, en los pocos meses que fueron de enero a octubre de 1976, me acordaba de lo que me había dicho ese señor.

El "animal" al que uno pertenecía según ese calendario era también muy importante a nivel popular. Muchas veces, en lugar de preguntar la edad, se preguntaba "¿a qué animal perteneces?". La mayor parte de los matrimonios eran arreglados por los padres o por una "casamentera", y uno de los factores más importantes que se consideraba era el "animal" al cuál pertenecían los posibles futuros novios. "Ah, si ella es X no puede casarse con él que es Y", o al contrario, se decía con frecuencia. Por ejemplo, según esta tradición, la mejor pareja para el "buey" es la "rata".

Una cosa importante es que "el año propio", en este caso "el año del buey", en principio no será un año bueno para los que pertenezcan a ese signo y, para evitar desgracias, deberán llevar una cinta roja atada a una parte del cuerpo, o una pulsera roja, que no se podrá sacar durante todo el año.

Todo esto era a nivel popular ya que, a diferencia de ahora, no se mencionaba oficialmente "el año del dragón", por ejemplo, y los calendarios y felicitaciones tampoco hacían referencia a los animales, sólo se decía "Feliz Fiesta de la Primavera".

De forma oficial -a diferencia de lo que ocurre ahora- no existía la "superstición". Por ejemplo en los hoteles o viviendas donde vivíamos no figuraba el número 13 "porque los extranjeros son supersticiosos".

Tanto es así que el número de información telefónica, que se mantiene hasta la actualidad, era el "114" uno de los peores de acuerdo a las "supersticiones" que, junto con tantas otras cosas, volvieron con la "modernización".

En todo caso, debido a la educación familiar, nunca fui supersticioso ni creí en los horóscopos. Lo interesante del horóscopo chino es que, a diferencia del "occidental" es anual y no diario, y es muy interesante hacer el ejercicio de ver por ejemplo qué se decía "del año de la rata", creo que el peor que ha vivido la humanidad desde la II Guerra Mundial.

Cuando desde hace meses gran parte de la humanidad está confinada, los desplazamientos son muy limitados, las fiestas y el turismo son fenómenos del pasado, la economía mundial está sufriendo una de sus peores crisis, vale la pena volver a leer ahora los pronósticos que se hicieron a comienzos del año 2020.

La página web argentina Infobae, por ejemplo, decía lo siguiente:

De acuerdo a los expertos en el tema, en general, el año de la rata será muy estimulante, más feliz de lo habitual y promete muchas relaciones sociales, fiestas y actividades culturales. Novedades, aventuras, viajes, la alegría será general”, agregaron.

Este año, los "expertos" lo tendrán más fácil debido a la situación que está viviendo el mundo. Así, por ejemplo la famosa astróloga argentina Ludovica Squirru, cuyos libros anuales sobre el Horóscopo Chino figuran siempre en Uruguay como uno de los más vendidos, ha hecho el siguiente pronóstico:

"El 2021 tendrá mucho de continuidad" y “no se esperan cambios mágicos” indicó al medio digital Sputnik. En su libro, “Horóscopo chino 2021 Búfalo de metal”, la astróloga sostiene que los primeros meses serán duros. 

Tampoco hay que ser un Premio Nóbel para hacer esas predicciones....

En todo caso, por el lado de los medios chinos, aunque haya años "mejores" y otros "peores", siempre se destacarán los aspectos positivos del próximo "Año del buey", como se hace para los otros animales, sino millones de personas caerían en una profunda depresión.


Lo que sí es seguro es que, este miércoles, en China prácticamente toda la población comerá el labazhou (腊八粥), una especie de "gachas" o arroz "congee" que tiene que tener ocho elementos, o "tesoros", en su mayoría de alto valor energético ya que este día coincide con el llamado "gran frío" (大寒) en el calendario chino. Este plato tiene también una relación con el budismo, y por eso se toma también este día en los templos.

Pero eso ya es otra historia, y como el año nuevo agrícola da para mucho, espero volver con otras reflexiones antes del 12 de febrero.

@PabloRovetta



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