24 julio, 2018

Sobre la "amenaza" China en el mundo


A medida que China se va haciendo cada vez más fuerte en el mundo, en todos los aspectos, van creciendo las llamadas de alerta, principalmente en Occidente, sobre una "amenaza" del gigante asiático, así como las críticas a su política comercial en temas, entre otros, como el de los "subsidios" y la "reciprocidad".



Uno de los artículos más fuertes lo he encontrado hoy en el diario digital "Hispanidad" que puede leerse pinchando aquí.


El artículo tiene relación con la OPA lanzada por la empresa China Three Gorge Corporation para hacerse con el control mayoritario de EDP (Energías de Portugal) y menciona frases como "el imperialismo chino", "tiranía comunista". "China pretende colonizar Europa", y habría "amenazado a los líderes europeos" en la reciente cumbre UE-China.


El hecho de que el gobierno de Portugal (un país miembro de la Unión Europea) esté a favor de la oferta china, sólo es una "muestra", según la publicación, de las "sospechas de soborno a altos cargos portugueses", acusación que realiza sin ningún tipo de prueba.


Es verdad que este tipo de críticas tan extremistas no son la tónica general.


Sin embargo, otros artículos aparecidos recientemente en medios españoles tratan este tema y mencionan la posibilidad de que se controlen las inversiones chinas, citando, entre otros, el tema de la reciprocidad. En otros casos se han hecho eco de un Informe reciente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, donde también se mencionan argumentos similares y del caso de empresas que se habrían "sentido obligadas a ceder sus tecnologías o secretos comerciales" para trabajar en el mercado.


Como no soy economista no voy a entrar en temas de fondo que no domino. Sin embargo, sí me gustaría hacer algunas reflexiones y desde ya estoy abierto y dispuesto a escuchar las críticas por si algunos de mis planteamientos no es correcto.


No quiero extenderme mucho, pero creo que necesario hacer un poco de memoria. El proceso de apertura al exterior que China decide comenzar a finales de 1978, ha sido y sigue siendo un proceso paulatino, desde todo punto de vista, desde lo geográfico hasta lo sectorial.


Al principio las empresas extranjeras sólo podían invertir solo en cuatro Zonas Económicas Especiales y, con el paso de los años, el ámbito geográfico para recibir capitales extranjeros se fue extendiendo a todo el país.


También en los primeros años una empresa extranjera sólo se podía establecer invirtiendo en el país en sectores muy limitados y con la obligatoriedad de tener un socio local, que además debería ser mayoritario. Esto también fue cambiando de forma progresiva. Se fue ampliando el número de sectores donde se podía invertir y se fueron eliminando paulatinamente las exigencias de que un socio local tuviese la mayoría del capital hasta llegar a permitirse en un número creciente de sectores las conocidas en inglés como WOFE (empresas de capital sólo extranjero).


Según el Estudio citado de la Cámara de Comercio de la Unión Europea aún quedan 28 áreas donde la inversión extranjera no está permitida en China.


Por lo tanto, es un hecho objetivo que en estos últimos cuarenta años China se ha abierto cada vez más al extranjero. Los recientes anuncios de inversiones multimillonarias extranjeras en el sector de los automóviles eléctricos o los 10.000 millones que invertirá BASF en un complejo químico son una muestra de que muchas empresas siguen y seguirán invirtiendo en China. 


También hay que ser conscientes de que gracias al gran desarrollo tecnológico e industrial alcanzado por la República Popular hay cada vez más sectores en los cuales -no por ley, sino por capacidad y competitividad- muchas empresas extranjeras ya no tienen "nada que hacer" en el mercado. De la misma manera, empresas de sectores como el consumo, la alimentación, los artículos de lujo, por ejemplo, ahora pueden entrar "en masa" al mercado chino, no gracias a la ley, sino al crecimiento de la capacidad de consumo de su población.


Para poner sólo un ejemplo, ya a principios de los años 80 se podía vender, y se vendía, vino español en China, pero se hacía en cantidades minúsculas, no debido a regulaciones, sino porque el único público que lo consumía eran los extranjeros en los hoteles y restaurantes. Ahora el país asiático se ha convertido en un gran importador de vino, no porque el marco jurídico haya cambiado sino debido al gran incremento de la demanda.


Si nos metemos en el sector de las ayudas estatales, ¿cuántos miles de millones de dólares en equipos vendieron a China empresas occidentales con la ayuda financiera de sus gobiernos, en concursos que no eran públicos ya que sólo podían participar las empresas del país que daba la financiación?


Al mismo tiempo, y yéndonos a otras zonas geográficas, ¿no subvenciona la Unión Europea su producción agrícola a través de la PAC, una de las razones por las cuales, por ejemplo, después de casi veinte años de negociaciones, no se haya podido llegar a un Tratado de Libre Comercio con Mercosur?


Es interesante la conclusión del informe de la Cámara de Comercio de que "algunas empresas dicen haberse visto obligadas a ceder sus tecnologías o secretos comerciales". Si una empresa no quiere ceder sus tecnologías o secretos comerciales puede no hacerlo; y si lo hace es porque la empresa en el fondo sale beneficiada. La empresa debe responder ante sus accionistas  o ante su Consejo y no me puedo imaginar que se aprueben operaciones en las cuales se pierda dinero.


Por último quería referirme al tema de la "reciprocidad". Ya he dicho que como no soy economista no sé si de verdad existe una "reciprocidad absoluta" en el comercio bilateral. Cuando llegué a China en 1975 veía Mercedes Benz por las calles de Beijing. ¿Podía venderse entonces un coche chino marcha "Shanghai" o "Bandera Roja" en lo que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea?


Podríamos poner ejemplos similares, y en años posteriores, para cientos de productos chinos. O sea que como hay empresas de la Unión Europea que han podido operar y operan libremente en el mercado chino, y otras que no; también hay empresas chinas que no pueden operar libremente en el mercado europeo, y otras que sí.


La "reciprocidad" absoluta, en mi modesta opinión no existe ni dentro de la Unión Europea donde hay infinidad de normas jurídicas que no están unificadas, y que tienen que ver con las operaciones de las empresas de otros países, como puede ser la sanidad, la jubilación, los impuestos, los horarios de trabajo, normas medioambientales, legislación laboral y un largo etc. Si las jornadas y leyes laborales, por ejemplo, son diferentes en Francia y en España, ni las empresas españolas que vayan a Francia (que por ejemplo quieran abrir sus tiendas los domingos) ni las francesas que vengan a España tendrán "reciprocidad", o sea sus facilidades de acceso al mercado no serán las mismas.


Termino con un tema que no es estrictamente comercial, pero que sí tiene relación con la operación de las empresas europeas en China y las chinas en Europa, y me refiero a los visados. No quiero ni mencionar el tema de los visados de turismo, donde siempre China fue mucho más abierta que la Unión Europea y ésta no aplicó la "reciprocidad" durante décadas.


Hoy mismo un empresario español, para un viaje de negocios a China, rellena un formulario y presenta una carta de invitación. Si es un ciudadano chino, por ejemplo incluso empleado de una empresa española, debe presentar los extractos bancarios de los últimos tres o seis meses de su Oficina en China, aparte de que debe sacarse un seguro médico, mostrar una reserva de hotel y un billete de ida y vuelta. ¿Dónde está la reciprocidad? En este sentido el empresario de la Unión Europea opera de forma más libre en China, que un ciudadano chino en España, por ejemplo. Seguro que habrá casos similares o casos contrarios, pero la "reciprocidad" absoluta no existe en este ni, me atrevería a decir, en muchos más casos.


China no es un país ni fácil ni perfecto. Tampoco lo es España u otro país del mundo. En algunos casos las cosas son más fáciles en China y en otras es al revés.


No todas las empresas chinas son perfectas u honestas -lo estamos viendo estos días con el escándalo de las vacunas- pero tampoco lo son todas las europeas u occidentales, por no hablar de otras regiones. En ambas partes hay casos de estafas, problemas de sanidad, de calidad de los productos.


El tema con China, en mi modesta opinión, es que existe una "sino-fobia" en algunos sectores de la sociedad. Esa actitud contra la entrada de empresas o inversiones chinas no es la misma cuando las inversiones provienen de estados o individuos de dudosa seriedad y donde la "reciprocidad" no existe ni hasta en los más mínimos detalles de la vida diaria, y prefiero no dar nombres de países. Que cada uno saque su conclusión.


Lo que existe, en mi opinión, es un "miedo" a una China cada vez más poderosa; miedo que no existía cuando durante décadas las empresas occidentales "hacían cola" para intentar invertir o vender en el país asiático.


@PabloRovetta