30 julio, 2022

Cuando en China no se comía carne vacuna - Serie TLC Uruguay-China -2

La semana pasada reflexionábamos sobre la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Uruguay y China, poniéndo énfasis en si las relaciones con la República Popular habían sido y eran o no beneficiosas para Uruguay.

Hoy, continuando con el mismo tema, vamos a recordar a una China en la cual prácticamente no se comía carne vacuna hasta unas pocas décadas atrás. Recordando ese pasado no tan lejano de China podremos apreciar mejor cómo el espectacular resurgimiento del país asiático y su gran desarrollo económico y social han supuesto una verdadera revolución en el sector agroalimentario mundial, favoreciendo en este caso a países como Uruguay.


En la década los años setenta, cuando empecé a vivir en China, la palabra carne (肉) era en la práctica un sinónimo de "carne de cerdo", y estaba considerado un producto de lujo; estaba racionado, y sólo se comía en situaciones muy especiales, como por ejemplo para la entrada del Año Nuevo según el calendario agrícola chino.

Algunos de los platos de la comida china más populares, como el famoso "cerdo agridulce", se conocía, y aún se conoce con el nombre de 古老肉, lo mismo que el plato preferido del presidente Mao, 红烧肉, u otros como el 木须肉 o el 回锅肉. En todos los casos sólo aparece el caracter carne, sin indicar de qué animal es, aunque se da por sentado que es de cerdo. 

Si alguien preguntaba o pregunta aún de qué estaban rellenos los famosos jiaozi 饺子 (que a mí me gusta traducir como "ravioles chinos"), y le respondían 肉馅的, querian decir que lo estaban de carne (por supuesto de cerdo).

Para los médicos, la carne (肉) "era mala para la salud", y le decían a los pacientes con problemas de hipertención o colesterol, que no la comieran.

El cerdo era tan importante en la cultura y la sociedad de China que la palabra "casa" o "familia" (家) está representada por un cerdo debajo de un techo. "Allí donde había cerdos, había una casa o una familia", nos decía el profesor.

En "Los años setenta en China-Recuerdos de un Oriental en Oriente" recuerdo cómo más de una vez ví cómo en la parrilla trasera de una bicicleta, encima de unas maderas horizontales, se transportaba a un cerdo vivo.

Lo que no cuento es cómo, durante un período de estancia en una Comuna Popular, en una clase de secundaria se dio una clase en la cual los alumnos aprendían, "en vivo y en directo", a castrar a un cerdo, en medio de los chillidos del animal.

La China de antes de 1949 era un país arrasado por décadas de guerras y calamidades naturales, con frecuentes hambrunas. Tras el establecimiento de la República Popular, la producción de alimentos era deficitaria y con el objetivo de poder garantizar un mínimo de suministros a toda la población, se estableció un sistema de racionamiento para los cereales, el aceite...y la carne. Este sistema se regía por el uso de los llamados "cupones", y en el caso concreto de la carne, éstos eran distribuidos entre los ciudadanos en los niveles locales, y además tenían fecha de caducidad.

Los cupones de carne eran para la de cerdo, y para que no quedara duda de ello, en muchos aparecía un dibujo del animal, como en el siguiente:


Cupón para 250 gramos de carne de cerdo, para ser usado en el primer trimestre de 1964 en el municipio de Shanghai

Cupón para 250 gramos de carne de cerdo, para su uso en Shanghai durante el primer trimestre de 1964

Sólo existía un caso en cual debía indicarse de forma clara que la carne tenía que ser vacuna, y éste era el la población musulmana.

En concreto, se trataba de los habitantes hui, una de las principales de las más de 50 llamadas "minorías nacionales" que tiene China y que en total representan menos del diez por ciento de su población.

Los hui son descendientes de poblaciones árabes, persas, turcas y de otras regiones de Asia central que comenzaron a llegar a China en la antiguedad, y que profesan el islamismo. La Región Autónoma Hui de Ningxia es una de las cinco que existen en China. En ella, los hui representan aproximadamente la tercera parte de su población. Sin embargo, se pueden encontrar habitantes hui en todo el territorio chino.

Y para los hui, que no comían cerdo, existían cupones especiales como el que vemos a continuación, también con un dibujo:


"Cupón de carne de vaca para los huimin"

Como los hui no eran los únicos musulmanes en China -por ejemplo están los uigures que habitan la Región Autónoma Uigur de Xinjiang- también había cupones con el nombre de 清真, un sinónimo de "musulmán" usado muy frecuentemente en China.


Cupón de carne de vaca para musulmanes de la municipalidad de Shanghai


Este tipo de cupones circularon en China hasta finales de la década de los 80 del siglo pasado. En efecto, a partir del año 1979 el país comienza a aplicar una serie de reformas económicas, en especial en el campo. Entre esas medidas se permite a las familias criar cerdos más allá de los necesarios para sus propias necesidades y vender la carne excedente en lo que se llamaban "mercados libres agrícolas". 

Algo similar tiene lugar con la creación de "parcelas individuales" de tierra para que los campesinos pudieran cultivar verduras y frutas. En cuanto a los cereales, se fijaron cuotas de producción que las familias estaban obligadas a vender al Estado a precios fijados por éste; pero todos los excedentes podían entrar en la cadena de distribución, a precios que fijaba la oferta y la demanda.

Como consecuencia, se incrementó de forma destacada la producción agropecuaria, y hacia finales de la década de los ochenta desaparecieron los cupones, tanto para los cereales como para la carne. 

En resumen, fue hace unas más de tres décadas cuando la población china pudo comenzar a comprar y comer carne sin limitaciones, aunque en un principio, ésta seguía siendo principalmente sinónimo de carne de cerdo.

Es recién en los comienzos del siglo XXI cuando, gracias al espectacular desarrollo económico y social experimentado por China, y la mejora en las condiciones de vida de su población, paulatinamente productos como la carne vacuna o los lácteos comenzaron a ser importados por China para satisfacer las necesidades de sus consumidores. 

Esto produjo una especie de revolución agropecuaria en el mundo que afectó positivamente primero a países como Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda, y posteriormente a Argentina, Brasil y por supuesto Uruguay que vieron cómo se abrían las puertas de un mercado nuevo, con un crecimiento exponencial en su demanda, que ha llevado a la República Oriental -siempre insisto que, con una población similar a la de un simple barrio de Beijing- a convertirse en uno de los principales provedores de carne vacuna de la República Popular.

Esperamos poder seguir tratando temas relacionados con un posible TLC entre Uruguay y China en  próximas "Reflexiones Orientales"


Pablo Rovetta Dubinsky

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