15 octubre, 2022

Reflexiones antes del XXº Congreso del Partido Comunista de China

El domingo 16 de octubre se inaugurará en Beijing el XXº Congreso Nacional del Partido Comunista de China. Los medios de prensa y las redes sociales de nuestro mundo de habla hispana se han llenado de todo tipo de comentarios y notas periodísticas sobre un acontecimiento que indudablemente tendrá repercusiones mundiales. 

Y las tendrá, porque como ya decía este servidor en el año 2007.... -y perdón por la autocita-  China nos importa, China nos afecta y en gran medida el futuro del país asiático para los próximos años se definirá estos días en el Gran Palacio del Pueblo.

A horas de que comience pues el Congreso me gustaría hacer algunas reflexiones sobre algunas de las cosas que he leído y escuchado de forma reiterada en los últimos días.




Es bueno aclarar que la misión más importante del Congreso será la de estudiar y aprobar el informe de trabajo que Xi Jinping presentará la mañana del domingo en Beijing. También, como ha ocurrido en todos los Congresos, se aprobarán las nuevos estatutos del Partido Comunista (que, por cierto, no sé por qué desde algunos medios, incluso chinos, se empeñan en llamarlos "constitución"), y se eligirán a los miembros y miembros suplementes del nuevo Comité Central del Partido.

Aparte del uso continuo de la palabra "constitución", este año no hay un sólo artículo que no mencione el término "mandato". Esto es algo nuevo, por lo menos para mí. Como decía una experta de verdad en un foro serio sobre temas de China, ¿alguna vez se habló de "mandatos" en los casos de Mao Zedong o Deng Xiaoping, por ejemplo?

¿Cuáles fueron los "mandatos" de Mao? Fue el máximo líder de la República Popular China desde el 1 de octubre de 1949 hasta el 9 de septiembre de 1976. ¿Cuáles fueron los "mandatos" de Deng Xiaoping después de su última rehabilitación tras la muerte de Mao? 

La persona que está considerada tanto dentro como fuera de China como el líder máximo de la República Popular entre 1978 hasta su muerte en 1997 no tuvo ningún "mandato" (salvo un relativamente breve paso por la Comisión Militar) ni dentro ni fuera del Partido. Tanto es así que para referirse a Deng Xiaoping, una de las expresiones que utilizaba la prensa en español era la de "el hombre fuerte de China".

No fue Presidente de la República, ni Primer Ministro, ni Presidente o Secretario General del Partido Comunista. Es más, mientras Deng era el "hombre fuerte de China" y viajaba a Estados Unidos recibiendo los honores de un Jefe de Estado, desde el punto de vista técnico la persona jerárquicamente con más poder en China era Hua Guofeng. Incluso, teóricamente, Hua llegó a tener más "poder" que Mao ya que también fue primer ministro del Consejo de Estado.

En una gran mayoría de los artículos que he podido leer también se habla de que Deng era un partidario de una "dirección colectiva". Sin embargo, en realidad él mismo estuvo por encima de esa "dirección colectiva". Es más, habría que recordar que los dos candidatos de Deng Xiaoping para asumir tareas de máxima responsabilidad en el Partido y en el Gobierno fueron Hu Yaobang y Zhao Ziyang y que, como todos saben, no terminaron muy bien sus carreras políticas y tuvo que ser el mismo Deng quien tomó las decisiones claves.

Obvia decir que los Estatutos del Partido Comunista no hacen ninguna mención a los años del "mandato" del Secretario General y otros miembros del Buró Político....como tampoco estipula cuántos deben ser los integrantes del Buró Político y de su Comité Permanente. ¿Serán siete, como ahora? ¿Más? ¿Menos? ¿Pares? ¿Impares? Teóricamente todo es posible y hemos tenido ejemplos de todo tipo en la historia del Partido.

Lo que sí es un hecho es que en la Constitución (en este caso sí, Constitución) de la República Popular se eliminó hace cuatro años la cláusula que limitaba a dos mandatos seguidos el puesto de presidente de China lo que permitiría a Xi Jinping continuar como Presidente del país a partir del año próximo ¿Es eso bueno o malo? ¿Lo es -bueno o malo- para China, para el mundo?  

En la historia reciente de la humanidad podemos encontrar ejemplos para todos los gustos, incluso dentro de las mismas democracias de Europa occidental. En todo caso es un tema interno de China. El mundo cambia, y lo está haciendo a una velocidad de crucero; las situaciones cambian y las normas y políticas de los gobiernos también están cambiando para adaptarse a nuevas situaciones. Y eso lo estamos viendo todos los días, y en menos de tres años hemos sido testigos de los grandes cambios -en algunos casos impensables hasta hace muy poco- que se están dando en la geopolítica mundial, en la economía, en la vida diaria de los ciudadanos, por la crisis del Covid y la invasión rusa de Ucrania.

Desde hace décadas las autoridades de la República Popular China han estado administrando su país en base a decisiones propias, al tiempo que tuvieron que hacer frente a muchos y muy graves problemas internos y externos. Hasta ahora han sido capaces de superar las dificultades, beneficiar a su población gracias al desarrollo económico y social, y crear un Estado cada vez más fuerte y avanzado.

No hay razones para pensar que en este nuevo ciclo que comenzará en los próximos días, las cosas no sigan siendo así.

Desde fuera de China, creo que lo más importante en estos momentos es seguir de cerca el desarrollo del Congreso, y más importante aún las primeras decisiones que tome a partir del sábado, el XX Comité Central. Y por supuesto ver qué puede pasar en los próximos cinco o más años, y prepararse ya para los diferentes escenarios que se puedan dar.

@PabloRovetta

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