03 enero, 2019

Recuerdos del 2018 y esperando el Año del Cerdo

Una vez pasados los festejos por la Navidad y el Año Nuevo, y antes de la próxima entrada de otro Año Nuevo, esta vez en China, me gustaría hacer un pequeño resumen de estas "Reflexiones Orientales" y sus perspectivas para el 2019, o para el "Año del Cerdo" a partir de febrero.

Para empezar por lo personal, el pasado fue un año muy malo para mi familia y para mí debido al fallecimiento de mi padre, al cual dedique la nota "Ante el fallecimiento de mi padre - Mis reflexiones más orientales". 

También fue un año triste por el fallecimiento de nuestra querida y respetada Luisa Cuesta -que murió sin saber el destino de su hijo, nuestro querido Nebio-  y poder ver su cuerpo, al igual que tantas madres y familiares de desaparecidos durante la dictadura militar uruguaya. No escribí nada sobre el tema en estas Reflexiones, pero me gustaría dejar constancia del dolor que me causó. 






Como no podía ser de otra manera, la mayor parte de las entradas tuvieron que ver con China. El tema "estrella" fue el 40º aniversario del comienzo del proceso de reformas y apertura al exterior, al cual dediqué cuatro entradas. También lo fue la reelección de Xi Jinping.

Igualmente traté el tema de la supuesta "amenaza china" en el mundo o el llamado "déficit de reformas"; y asuntos diversos como el fútbol, la "fiebre" por el idioma español, las traducciones, el año nuevo chino o la historia del primer emisario de una Dinastía china que viajó a América Latina en el siglo XIX.

En un ámbito más amplio, también fue un asunto importante las relaciones entre Corea del Norte y los EE.UU. así como los viajes del líder Kim Jong-un a China.

Sin embargo, al igual que en años anteriores, una gran parte de las entradas tuvieron que ver con las relaciones entre China y España. Fue en este sentido un año muy especial ya que se conmemoraron los 45 años de relaciones diplomáticas, y tuvo lugar la visita del Presidente Xi Jinping a Madrid, la primera de un Jefe de Estado chino a España en quince años.

Quizás equivocado -no lo sé, que los lectores lo juzguen- luchando contra molinos de viento, centré mi enfoque en lo que en realidad pienso: que a pesar de las bonitas palabras -vengan del gobierno que vengan- en el fondo ni a la autoridades en general ni a la sociedad civil en España, China les interesa de verdad.

Que el Jefe del Estado español llamara "Presidente Jinping" al Presidente Xi en un discurso oficial es la mejor prueba de ello. Que el prestigioso Real Instituto Elcano en un resumen ejecutivo en chino de menos de dos páginas y un total de nueve párrafos cometiera tal cantidad de errores garrafales en la traducción, es otra prueba de lo mismo.

El haber expresado, con educación y respeto, y en un espíritu constructivo, críticas sobre estos dos temas creo que no sentaron muy bien y se llegaron a calumniar mis opiniones con el fin de desprestigiarme. Lo que me dolió más, sin embargo, es haberme quedado solo -con muy contadas y honrosas excepciones- y ver el silencio generalizado en la sociedad civil y en aquellos organismos que se consideran expertos en China. Ni siquiera Elcano sacó una rectificación o pidió disculpas de forma pública. Y los que podían haber dicho algo, callaron. 

Nadie, por su parte, rebatió mis críticas o dijo que el equivocado había sido yo.

Ingenuo de mí, he aprendido la lección ya demasiado tarde y está claro que las críticas no gustan -aunque sean hechas con respeto y espíritu constructivo- y la clave para triunfar es estar siempre bien con el poder. Pero este no ha sido, ni es, ni será mi forma de actuar.

Los que así actúan aplican uno de los consejos del Martín Fierro: "hacete amigo del Juez, no les des de qué quejarse, que siempre es bueno tener, palanque donde rascarse".

Por eso, y después de más de tres décadas dedicado a las relaciones hispano-chinas, y como ya anuncié, a partir del 2019 no escribiré sobre las relaciones entre España y China, salvo para temas culturales o de otra índole no política. 

Al fin y al cabo, ¿quién soy yo para meterme en cosas de Estado o relacionadas con Instituciones de prestigio?

Ese será pues uno de los cambios principales de estas "Reflexiones Orientales".

Estoy seguro que he cometido muchos errores este año en estas "Reflexiones". Debo reconocer que mi mayor error, y estoy profundamente arrepentido por ello, fue no haber escrito una sola entrada sobre los 30 años de las relaciones diplomáticas entre mi querida República Oriental de Uruguay y China. Aunque no quiero que sirva como excusa, escribí varios borradores pero por una razón  u otra se me fue el 2018 sin haber dedicado una sola línea a tan importante aniversario.

Aunque tarde, quiero dejar constancia de las numerosas actividades que se organizaron en China y en Uruguay por tal motivo el año pasado, y el alto nivel alcanzado en las relaciones políticas y económicas entre ambos países. Gracias a la incansable labor de las autoridades y de la Embajada de Uruguay en China, nuestro pequeño país, con una población menor a la de un barrio de Beijing, alcanzó un alto grado de conocimiento y "penetración" en muchos aspectos -político, económico, cultural, gastronómico, deportivo, y un largo etc.- en la nación más poblada del mundo.

La Embajada de China en Montevideo también realizó una serie de actividades de interés cultural, y loables como por ejemplo la donación de una escuela de tiempo completo en un barrio de Montevideo.

Hecha pues la autocrítica, espero en el 2019 dedicar más espacio a mi "Oriente" original.

En cuanto al otro "Oriente", en el 2019 se cumplirán 60 años de la fundación de la República Popular China. Otro de los acontecimientos previsibles más importantes será la nueva Cumbre de "La Ruta y la Franja" en principio en abril de este año.

Por lo demás, seguiremos con las tensiones con EE.UU., en el Mar del Sur de China y en la Península Coreana; la polémica sobre la "amenaza china" en el mundo; la "reciprocidad" y el grado de apertura del mercado chino; el seguimiento de su desarrollo económico y previsiones de todo tipo. Y como siempre en la historia del país, seguro que tendremos más de un acontecimiento imprevisible que dejará asombrados a los seguidores de la República Popular. "Todo es posible en el Reino del Centro".

Por último, agradecer la lealtad de los lectores. Sinceramente echo de menos más críticas constructivas y/o sugerencias sobre cómo mejorar esta página. Y por lo tanto las espero con ansias.

¡Feliz Año 2019, Feliz Año del Cerdo para todos!

@PabloRovetta