29 noviembre, 2016

La reacción de China ante la muerte de Fidel Castro

La reacción de China, y en especial de su Presidente Xi Jinping ante el fallecimiento de Fidel Castro ha sido muy activa, en cierto sentido sorprendente, y ha superado de lejos los límites normales de la diplomacia entre dos países que mantienen muy buenas relaciones.

Fidel fue elogiado por Xi Jinping en su mensaje de condolencias como "lider revolucinario", "fundador de la causa socialista de Cuba", que "dedicó su vida a la construcción del socialismo", que "hizo contribuciones históricas inmortales al pueblo cubano y al desarrollo del socialismo mundial", y su muerte es "una gran pérdida para el pueblo cubano y latinoamericano".


Bien es verdad que Cuba fue, en 1960, el primer país latinoamericano en reconocer a la República Popular, detalle nunca olvidado por la diplomacia del gigante asiático. Sin embargo, Fidel no llegó a viajar a China en vida de Mao, lo que sí hizo el "Che" Guevara en 1960 y 1965.

También es verdad, sin embargo, que a los pocos años, cuando estalla la polémica ideológica entre Moscú y Beijing, el gobierno de La Habana, al igual que todos los Partidos Comunistas "pro-soviéticos" del continente, se alinean junto a la URSS en contra del régimen de Mao Zedong. Fidel llegó incluso a criticar a Mao y las relaciones entre ambos países se limitaban al mantenimiento de Embajadas y a la compra, por parte de China, de azúcar cubana.

Durante la Guerra Civil de Angola, entre 1975 y 2002 China apoyo a uno de los movimientos en conflicto (el FNLA) junto con EE.UU. mientras que Cuba y la URSS se unieron al MPLA.

Es recién tras la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética en 1991, cuando las relaciones entre La Habana y Beijing comienzan su deshielo. En 1993 el entonces líder chino Jiang Zeming visita Cuba y en 1995 Fidel Castro viaja por primera vez a la República Popular, entre otras cosas, para ver de primera mano los cambios que se estaban produciendo en el país asiático con la política de reformas y apertura al exterior.

Es pues desde principios de los 90 cuando ambos países comienzan una relación estrecha en lo económico y político, durante la cual China se transforma en uno de los pilares económicos del régimen de Fidel Castro, y al mismo tiempo sigue manteniendo estrechas relaciones con el principal enemigo de Cuba -los Estados Unidos- y con Occidente en general.

En Julio del 2014, en estas "Reflexiones Orientales" analizábamos en un artículo titulado El viaje de Xi Jinping a América Latina: la nueva diplomacia china, “triangulación” y otras reflexiones el caso de Cuba y la diplomacia "con características chinas", destacando lo siguiente: 

"El Presidente chino (Xi Jinping), al igual que sus recientes antecesores, también quiere mostrar que su país es lo suficientemente fuerte y, podríamos decir “digno” como para visitar, recibir o reunirse con quien quiera, manteniendo en este sentido una tradición diplomática que le permite tener buenas relaciones con Obama, o con Bush anteriormente, y al mismo tiempo abrazarse con los hermanos Castro en Cuba. Ningún líder de peso internacional podría hacer lo que hace el Presidente Xi, y que también hicieron sus antecesores, con Cuba."

Como indicábamos al principio, la reacción de China y de su Presidente en particular ha sido particularmente elogiosa y cariñosa hacia Fidel y hacia Cuba en general. Esto se podría entender si estuviéramos hablando de reacciones de Corea del Norte o de Vietnam pero no de un país como la República Popular que en la práctica está aplicando una especie de "capitalismo con características chinas" y que recibe y visita casi todas las semanas a los líderes del mundo Occidental, entre otros, y de los organismos internacionales.

La reacción de China, el lenguaje utilizado en el mensaje de Xi Jinping, la propia visita del Presidente chino a la Embajada de Cuba en Beijing, hacen recordar un lenguaje más de los años 70 y previos, que de la actual segunda economía del planeta.

Esta reacción podría tener los siguientes tres objetivos:

a. A nivel interno destacar los valores revolucionarios y la voluntad de Xi Jinping de poner la ideología y el poder del Partido Comunista por encima de otros factores, mientras continúa su lucha contra la corrupción y su objetivo de ganarse a la gente para enfrentar a sus enemigos. El continuo uso de la palabra "camarada" en referencia a Fidel Castro tiene que ver también con su reciente llamado al uso de este apelativo entre los miembros del Partido, algo que había quedado en desuso y palabra de la cual se habían "apoderado" hace ya varios años los homosexuales.

b. Mostrarle al mundo, una vez más, que nadie es más amigo de China que otro, y que a China hay que "conquistarla" y seducirla con concesiones para obtener su amistad. La República Popular puede ser muy amiga de los Estados Unidos o de Alemania, pero también de países como Cuba.

c. Es un mensaje claro a la nueva Administración de los Estados Unidos, que a partir de febrero liderará Donald Trump. "No te tengo miedo" parece decirle Xi Jinping a Donald Trump mientras no para de elogiar y apoyar a Cuba, cuyo régimen es uno de los más "odiados" públicamente por quien será el próximo presidente estadounidense.