07 mayo, 2020

In Memoriam José Pedro Sebastián de Erice

Con profundo dolor y tristeza tengo que escribir estas líneas en recuerdo de esa gran persona que fue José Pedro Sebastián de Erice, y que lamentablemente nos acaba de dejar.

Tuve el gran honor y la suerte de conocerlo ya desde mediados de los años ochenta del siglo pasado, cuando él ya empezaba a viajar a China y yo estaba trabajando en la Oficina Comercial de España en Pekín. A partir de 1991 mi relación fue más directa y profesional al hacerme cargo de la Oficina de Técnicas Reunidas en China; posteriormente cuando fue Embajador de España en la República Popular; y por último durante sus últimos años en Técnicas Reunidas.



Gran parte de lo poco que soy en lo profesional se lo debo a él, de quien pude aprender infinidad de cosas, tanto en lo personal como en lo profesional. Su actitud hacia la vida y los problemas de ésta, su actitud hacia el trabajo, fueron un ejemplo y de gran ayuda para mí.

Fue un ejemplo de lo que debe ser un verdadero servidor público, siempre al servicio de esa España que tanto quería y a la cual sirvió con todas sus energías. Su biografía y su hoja de servicios es tan larga  que me llevaría varias páginas describirla.

Fue un gran amigo de China, tanto como Embajador como en el sector privado. Desde el primer momento, sin hablar chino, sin haber hecho ningún curso especial, y gracias a su inteligencia, profesionalidad y sentido común, supo conectar muy bien con el país, sus Instituciones y su gente, por lo cual se ganó el aprecio y la amistad sincera de mucha gente en la República Popular. 

Como los verdaderos grandes hombres y sabios, fue una persona modesta que nunca hablaba de sí mismo y de las grandes cosas que hizo en su vida. Hace ya más de diez años fue afectado por una enfermedad a la cual enfrentó siempre con una sonrisa en los labios, sin que de ellos saliera una queja.

En los últimos meses de su vida, y a pesar de sus problemas físicos, intentó, no sin grandes esfuerzos, seguir participando en todo tipo de actividades hasta que le fue materialmente imposible.

Trabajar con él era un gusto, por lo que yo podía aprender; y a su vez no era fácil por lo exigente que era, en el buen sentido de la palabra. Tenía un ritmo de trabajo como pocas veces he visto, y lo hacía como si cada minuto fuese el último de su vida.

También fue una persona con un gran corazón, preocupándose de los problemas de los demás, intentando ayudar. Nunca olvidaré, cada vez que yo viajaba a Montevideo, su consejo de "disfruta al máximo de tus padres", y cómo hizo todo lo posible para ayudar a gente de nuestro círculo de conocidos que estaba pasando por malos momentos.

Siempre tuvo a China en su mente. Nos intercambiábamos recortes, informes, y nunca olvidaré cuando a media mañana, a la hora del té -que él tomaba- y del café por mi parte, hablábamos de los temas de actualidad de China así como de sus relaciones con España.

Tuve la suerte de visitarle en su casa, y el dolor de ver cómo se iba apagando; pero nunca le escuché una queja. "¿Cómo estás, José Pedro?, ¿Comes bien?, ¿Duermes bien?". Siempre decía que sí, y me pedía que le contara cosas de China y de Técnicas Reunidas. Al final, cuando le era muy difícil hablar, yo le contaba cosas, y él con sus ojos, siempre brillantes, y su sonrisa, me daba a entender que le gustaba escuchar mis monólogos.


Hay personas como José Pedro que son imprescindibles, insustituibles, que deberían existir toda una eternidad. Pero hay una ley de la vida, que incluso personas como él, no pueden eludir. En todo caso, para mí siempre estará presente.

El antiguo escritor chino Sima Chien decía: "Aunque la muerte llega a todos, puede tener más peso que la montaña Taishan o menos que una pluma." La de José Pedro tiene más peso que la montaña Taishan.


Vaya el mayor de mis abrazos para su querida esposa, Teresa, así como a todos sus familiares. 

QEPD  

6 comentarios:

  1. Gracias Pablo pOr tu elegia
    Un abrazo para su familia,su sobrino Alfonso,al que conoci por Jose Pedro y para ti.DEP

    ResponderEliminar
  2. Era un amor de persona, cálido, respetuoso, educado. Siempre saludando a las señoras con un cortés beso en la mano.:-) Yo era muy joven cuando le conocí en Pekín, y no le trataba mucho, pero era una de esas personas especiales que siempre despiertan tu afecto y tu respeto. Adios José Pedro
    Dscansa en Paz

    ResponderEliminar
  3. Gracias Pablo por esas preciosas palabras. Aunque solo nos vimos una vez en la embajada en Pekín, se que te tenia muchísimo afecto y respeto, me hablaba de ti y de vuestras aventuras, siempre con esa sonrisa y serenidad que le caracterizan. Para mi no solo fue Padre, sino referente de valores, honestidad, saber hacer, humildad y amor a Teresa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Yago. Gracias por tu comentario. Yo le tenía mucho afecto y respeto. Llegamos a establecer, en especial en los últimos años, una relación de mucha confianza, porque a pesar de su espíritu optimista y positivo, creo que de alguna manera "sufría" un poco por las cosas que estaban pasando en las relaciones entre España y China, y cómo en algunos casos no se le tomaba en cuenta. Para mí fue, es y será también un referente de profesionalidad, valor, honestidad, saber hacer y humildad, aparte del amor por su familia. Recibe un fuerte brazo

      Eliminar
  4. Gracias Pablo por tan bonitas palabras. Yo tuve el placer de conocerle en estos últimos años, durantes sus visitas a Rusia, donde yo llevaba la oficina de Tecnicas Reunidas y solo puedo decir que es la persona mas amable y elegante que he conocido nunca. DEP

    ResponderEliminar