24 junio, 2018

Uruguay, cansado de esperar a la Unión Europa, decide impulsar con fuerza en Mercosur un Tratado de Libre Comercio con China

Desde que el pasado 17 y 18 de Junio tuviera lugar la Cumbre de Mercosur en Paraguay, tras la cual Uruguay asumió la presidencia pro témpore hasta finales de este año, se ha reiterado de forma firme, por un lado el escepticismo del país ante un posible Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea y por el otro su voluntad de impulsar un Acuerdo similar del grupo con la República Popular China.


Al mismo tiempo, y ante las diferencias y problemas internos que existen en el Mercosur, el gobierno uruguayo ha manifestado su intención de profundizar de forma individual las relaciones bilaterales con China, su principal socio comercial. 

Algunas de las declaraciones realizadas durante y tras la cumbre por el Presidente Tabaré Vázquez y su Ministro de Asuntos Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, han sido muy claras y directas. 

Refiriéndose a la Unión Europea el presidente uruguayo dejó bien clara su posición: "no estamos dispuestos a perder el tiempo en negociaciones eternas", y su objetivo no es "firmar un `acuerdito`" con el grupo europeo.

Y es que las negociaciones para la firma de un TLC entre Mercosur y la Unión Europea llevan ya más de veinte años y cada una de las reuniones parece ser la "última", la "definitiva", como se esperaba por ejemplo en la del pasado mes de marzo.

Uno de los principales obstáculos para llegar a un Acuerdo es el relacionado con la carne, un sector subvencionado en Europa, dentro de la cual países como Francia, Irlanda o Polonia son los que tendrían una posición más dura debido a las presiones internas que reciben de sus ganaderos.

Creo que cuando Tabaré Vázquez dice "un acuerdito" se refiere precisamente a la oferta europea para la entrada de carne, muy lejos de las aspiraciones mínimas de Mercosur.



No todos los países de la Unión tienen la misma posición sobre el TLC, y lo mismo pasa en Mercosur. Hay demasiadas "lineas rojas" que ambas partes no quieren cruzar.

En un momento se llegó a hablar de dejar a la carne fuera del acuerdo e incluir el tema de los lácteos, una "linea roja" para Uruguay que indica con razón que se vería afectado por las subvenciones que el sector lechero tiene en el viejo continente.

Dentro de Mercosur, Brasil y hasta hace muy poco Argentina, eran los países más activos y optimistas en relación con un acuerdo con Europa. 

Uruguay, por su parte, parece cansado de esperar y "perder el tiempo" como indicó su Presidente que considera que si no es el Grupo, el país debe abrirse más al mundo, al Pacífico en general y a países asiáticos como China o Corea del Sur, entre otros.

El gobierno uruguayo estaría pues dispuesto a poner toda la carne en el asador en el caso de China, su principal socio comercial. El país más pequeño del grupo ve con cierta "rabia" y razón cómo países competidores de Mercosur, como Chile, Costa Rica o Nueva Zelanda, pagan aranceles muchos más bajos en sus ventas a la República Popular, gracias a los TLC firmados con Beijing, mientras que Mercosur tiene que abonar cerca de 15 por 100 de tasas. 

En este sentido, y aprovechando la presidencia de Mercosur, el gobierno uruguayo ha expresado su posición de poner "especial énfasis" en las relaciones con China. En este sentido, ya ha anunciado que convocará en Montevideo en el segundo semestre de este año a una reunión Mercosur-China.

En este aspecto el camino no será fácil. Brasil no parece muy entusiasmado con la idea. Argentina, que hasta hace poco apostaba por Europa, parece haber cambiado de opinión muy recientemente y Mauricio Macri declaró hace pocos días que China "es un aliado potencial estratégico". Paraguay tiene el "problema" de que aún no ha establecido relaciones diplomáticas con la República Popular. Si bien la próxima asunción a la Presidencia en agosto por parte de Mario Abdo podría cambiar algo las cosas, ya que expresó su deseo de "abrir lazos" con Beijing, el proceso no parece fácil.

"Mercosur no funciona", dicen muchos analistas que también opinan que sus socios "no le dejarán" a Uruguay seguir muy adelante por este camino de acercamiento a China.

En todo caso lo que parece tener claro el gobierno uruguayo es su decisión de impulsar al máximo posible las relaciones individuales de su país con el gigante asiático.

El Ministro de Asuntos Exteriores de la República Oriental ya ha anunciado que viajará este año dos veces a China, en agosto y noviembre, que se reunirá con su colega Wang Yi para la rúbrica de Acuerdos para mejorar la integración de Uruguay en el Proyecto de `Una Franja, Una Ruta` y que presentará ante las autoridades chinas al Puerto de Montevideo como un centro de distribución muy importante para la introducción de mercancías y bienes chinos a América.

Otro de los objetivos del Canciller uruguayo parece ser el de lograr que el Presidente chino Xi Jinping visite Montevideo tras participar en la reunión del G-20 que tendrá lugar en Buenos Aires del 30 de Noviembre al 1 de Diciembre. Si esa visita tiene lugar sería un gran éxito para la diplomacia uruguaya y pondría un broche de oro al año en el cual se celebran tres décadas desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Un posible viaje de Xi Jinping al país que ejerce la Presidencia de Mercosur podría ser aprovechado también para un acercamiento entre China y Paraguay.



Todo esto tiene lugar al tiempo que en Europa, y más concretamente en España, se reiteran por un lado los "miedos" y "preocupación" ante los avances comerciales alcanzados entre la República Popular y América Latina, y por el otro se sigue insistiendo en la teoría de la "triangulación" según la cual España es el puente o trampolín ideal para que China entre en Latinoamérica.

Hace ya años que China se ha convertido en uno de los más importantes socios comerciales de América Latina y en el caso de algunos países como Uruguay, en el principal. El país asiático compra, vende e invierte en el sub-continente de forma directa sin pasar por ningún "trampolín" o "puerta de entrada". Al mismo tiempo ya ha firmado tres Acuerdos de Libre Comercio en la región: con Chile, Costa Rica y Perú.

También hace tiempo, en mi opinión, que América Latina ha dejado de ser una prioridad en la política exterior europea y española en particular. ¿Cuántos presidentes de gobierno españoles han visitado América Latina, si dejamos de lado la participación en cumbres internacionales o en la toma de posesión de nuevos presidentes? En esos mismos años han sido numerosas las visitas de Jefes de Estado o de Gobierno de la República Popular que se han desplazado a la región.

El proyecto de la Unión Europea, además, parece tambalearse política y económicamente tras el Brexit, y más recientemente, con las medidas de gobiernos como los de Italia, Hungría o Polonia en relación con la inmigración, medidas que en casos como el de Italia con los gitanos, están rozando con lo que fue el nazismo. Algunos me criticarán y tildarán de exagerado, pero el gobierno de Roma, en los hechos, está buscando abiertamente una limpieza étnica en el país, empezando con los gitanos.

En todo caso, si a esto le sumamos los graves problemas a los que debe hacer frente en la actualidad la Unión Europea, y las claras divisiones existentes en la misma, no creo que sea el mejor momento para que, internamente, se pongan de acuerdo y aceleren la firma de un TLC con Mercosur.

Uruguay, por su parte, tiene en cierto sentido "las manos atadas" por sus socios de Mercosur -un proyecto que en muchos casos le ha perjudicado- y si no logra convencer al grupo sobre las ventajas de un TLC con China, le será difícil -por no decir imposible- llegar a un acuerdo unilateral con el Gobierno de Beijing.

En mi modesta opinión, para un país de las características geográficas y económicas como Uruguay, la apertura a nuevos mercados, en especial en la zona del Pacífico no puede más que aportarle beneficios, como se ha visto con China, como se está viendo con Corea del Sur, o como pronto se podría ver con Vietnam.

Por eso se puede comprenderse el "enfado" del Presidente Tabaré Vázquez y la insistencia de su gobierno para elevar a un nuevo nivel sus ya buenas relaciones con la República Popular.

@PabloRovetta