12 junio, 2018

Ante la cumbre entre Kim Jong-un y Donald Trump -La imprevisibilidad en Asia


El reciente proceso de deshielo entre Corea del Norte y los EE.UU., que ha tenido su broche final en un encuentro entre Kim Jong-un y el Presidente Donald Trump en Singapur, es una muestra más de lo apasionante que es seguir la actualidad asiática, la imprevisibilidad de los hechos que tienen lugar en muchos de sus países, y la dificultad para ser un veredadero “experto” en ellos.

En cierto sentido, lo que está ocurriendo en Corea del Norte, tiene alguna similitud con acontecimientos que han tenido lugar en la historia de las últimas décadas en China.

En los últimos años Corea del Norte estaba inmersa en un activo plan de desarrollo de su industria nuclear y de misiles balísticos. En el 2017 llegó a lanzar 20 misiles, 3 de ellos de alcance intercontinental, y el último ya tendría capacidad de alcanzar a los EE.UU.

No hace ni seis meses, en su discurso de año nuevo, el líder norcoreano amenazó directamente a Estados Unidos indicando que en su despacho tenía el botón nuclear para destruirlo. Por su parte Donald Trump no se quedó corto en sus amenazas de arrasar Corea del Norte.

La tensión iba creciendo y cada vez se hablaba más de un conflicto regional de consecuencias trágicas.

No había pasado un mes desde el mensaje amenazador de Kim Jung-un, y menos de dos meses del lanzamiento del último misil intercontinental, cuando sorpresivamente comienza el “deshielo” entre el Norte y el Sur que anuncian que participarán juntas, bajo una misma bandera, en los Juegos Olímpicos de Invierno a realizarse del 9 al 25 de febrero en Corea del Sur.

Desde entonces se han producido toda una serie de acontecimientos históricos, en cuyos detalles no voy a entrar ya que son bien conocidos, y que han concluido con un apretón de manos y un encuentro en Singapur el 12 de junio entre Kim Jung-un y Donald Trump.

Lo que sí me gustaría destacar en estas reflexiones es la imprevisibilidad de acontecimientos históricos en algunos países de Asia. En este caso en Corea del Norte, anteriormente en China.

¿Quién hace sólo seis meses podía imaginarse, predecir este cambio tan radical de la situación de la península coreana?

Situaciones similares –nunca idénticas- se vivieron en las últimas décadas en China. Un ejemplo de ello fue la visita secreta de Henry Kissinger en julio de 1971 que culminó con un viaje del Presidente Richard Nixon a la República Popular en 1972. 

Otros ejemplos de situaciones que nadie se imaginaba ni pudo predecir incluyen el nombramiento de Hua Guofeng como sucesor oficial del Presidente Mao, o la detención de su viuda y un grupo de miembros del Buró Político del Partido Comunista pocas semanas después de la muerte del fundador de la República Popular. Podríamos seguir con la guerra entre China y Vietnam en 1979 o el proceso de apertura al exterior del gobierno de Beijing que comenzó en diciembre de 1978.

Ningún observador o “experto” en China fue capaz de predecir esos históricos acontecimientos.

En el mismo continente asiático hemos visto cómo la galardonada con el Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, de Myanmar (antes conocida como Birmania) ni condenó ni se interpuso ante la limpieza étnica de los “rohinyas” en su país; o el acercamiento militar entre Vietnam y los EE.UU.

Como indicábamos al principio, esta complejidad, esta imprevisibilidad, estos cambios tan radicales que se dan en algunos países asiáticos, son lo que hacen tan apasionante el seguimiento de su política  y, al mismo tiempo, son una muestra de la dificultad –por no decir imposibilidad- de ser verdaderos “expertos” en ellos.

Como máximo, utilizando un ejemplo deportivo, lo que es más “fácil” es comentar el lunes los partidos de fútbol del fin de semana.