06 febrero, 2016

Un nuevo año chino

Una vez más entramos, la medianoche del domingo 7, en el Año Nuevo Chino, que esta vez corresponde al año del Mono. Será mi 40º Año Nuevo desde que comencé mi relación directa con China y en el fondo, a 10.000 kilómetros de distancia, echo de menos el ambiente festivo, los programas especiales de la televisión, y las comidas típicas de la festividad.

En mis primeros años en China, más que año nuevo, se le conocía como Fiesta de la Primavera, ya que marca el comienzo de esa estación en el calendario lunar chino; y los deseos y saludos eran no para un feliz año nuevo, sino para una feliz fiesta de la primavera,

Era y es una fiesta con fuertes raíces agrícolas y era allí, en el campo, donde las celebraciones duraban más días, y los festejos adquirían un mayor entusiasmo.

Es una fiesta de reunificación familiar, donde se produce el mayor movimiento de seres humanos del mundo en tan poco plazo de tiempo y las estaciones de trenes y de autobuses, los aeropuertos, son más que nunca como verdaderos hormigueros humanos, mientras que las autopistas y carreteras del país viven atascos kilométricos.

Incluso en los duros años de Mao la Fiesta de la Primavera era el período de mayores días de vacaciones del año. Mientras que los primeros de enero, de mayo y de octubre se descansaba sólo un día, para la fiesta de la primavera los días feriados eran cinco. Era, y sigue siendo, el período del año donde se comía mejor, las “entidades” distribuían alimentos especiales y muchas de ellas proyectaban películas y obras de teatro,.

China ha cambiado de forma espectacular en estos cuarenta años, y en algunas cosas sigue siendo la misma. Las ciudades y el campo se siguen tiñendo de rojo –el color de la felicidad- estos días, el transporte de millones de personas es tema de prioridad nacional, los dirigentes visitan a “las masas” –en especial a los más desfavorecidos-, los petardos ensordecen el país y los programas de televisión especiales son motivo de discusión entre la gente y en los medios de comunicación.
   
Hay, sin embargo, fenómenos nuevos en estos últimos años. Por ejemplo, cada vez es mayor el número de personas que pasan estas vacaciones viajando por el mundo, o la nueva moda de “llévese el chef a casa” para las familias más adineradas.


En una sociedad donde, en especial en las zonas agrícolas, no está bien visto el ser soltero a partir de cierta edad, un negocio muy en alza es el del alquiler de novios o novias para así “tranquilizar” a los padres y evitar el acoso de familiares y amigos interrogando “por qué no tienes novio aún”.