17 julio, 2014

El mundo gira en torno a China; mientras, España mira a Japón



El tweet de Casa Asia, ayer por la tarde, decía textualmente García-Margallo: "Japón es nuestra perfecta puerta a Asia, y España puede ayudar a Japón en el Norte de África y América Latina" 

Al principio pensé que se trataba de un error, pero desde Casa Asia me confirmaron que "Son palabras del ministro en la sesión de balance del Año Dual"

Más tarde, en una nota de Europa Press se indicaba, en referencia a la región Asia-Pacífico que El ministro ha explicado que España va a reformular su estrategia exterior de forma "explícita" de cara a ampliar sus ejes tradicionales en el exterior y que Japón ejerza como puerto de entrada en la región, aportando su experiencia.

La Agencia EFE, por su parte, destacaba que El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha ofrecido hoy a Japón que España sea su "embajadora" en la Unión Europea.

Soy un simple observador de China y no es mi intención criticar, ni siquiera opinar, sobre estas declaraciones de un Ministro de Asuntos Exteriores.

Lo que pasa es que, quizás por mi ignorancia, no las entiendo. 

No entiendo en primer lugar cómo Japón puede ser "la perfecta puerta a Asia" para España. No me imagino cómo la empresa, la cultura española pueden entrar por ejemplo a China a través de Japón. En una situación "normal" no lo entendería, pero en el contexto actual de las relaciones -malas- entre China y Japón, es aún más difícil de entender. Tampoco lo entendería si hablamos de Corea del Sur, de India o del Sudeste Asiático.

Tampoco entiendo el deseo de que España se convierta en la "embajadora" de Japón en la Unión Europea. No sé si un país como Japón -con su tremendo peso económico y comercial- necesita embajadores y ayudas en Unión Europa, el Norte de África y América Latina.

En todo caso, como dice el refrán, "doctores tiene la Iglesia". 

Creo que debía compartir con los fieles lectores de este blog esta información, para que cada uno saque sus conclusiones.

Mientras, me dedicaré a seguir observando, en especial a ver cómo se toma el Gobierno chino esta nueva estrategia anunciada por la máxima autoridad de la política exterior española.