19 diciembre, 2012

China nos importa, China nos afecta


En junio del año 2007 publiqué un trabajo en el portal Iberchina.org titulado “China nos importa, China nos afecta”. Tres años más tarde, a petición de El Exportador, publicación del ICEX, escribí otro artículo con el mismo título, recordando lo indicado en Iberchina y su validez y actualidad a pesar del tiempo transcurrido.

En ese artículo –enfocado principalmente a las relaciones entre España y China- reflexionaba sobre la importancia que el desarrollo que estaba experimentando el país asiático tenía e iba a tener en todos los terrenos de la sociedad española. Al mismo tiempo, comentaba de forma crítica que España en general no era verdaderamente consciente de esa realidad china y sus implicaciones para el país, y que no se mostraba un verdadero interés por conocer y comprender a la República Popular. 

Hoy, cuando han pasado más de cinco años del artículo de Iberchina, los acontecimientos no han hecho más que reafirmarme en las opiniones y comentarios expresados entonces. Es más, como viene ocurriendo desde hace ya varias décadas, las previsiones más optimistas en relación con la economía china se han quedado cortas.

Si en el 2007 destacaba que China era ya la cuarta economía del mundo, ahora ya es la segunda; si cinco años atrás el país asiático era el tercer importador-exportador del mundo, ahora ya es la primera potencia comercial mundial.

Infinidad de hechos nos han mostrado y nos muestran día a día, la creciente importancia de China en la escena internacional y en la economía mundial, así como en la de España y los países latinoamericanos en particular. 

Sólo por citar algunos ejemplos, podemos recordar la compra por parte china de deuda soberana española, la adquisición por SINOPEC de parte de los activos de REPSOL en Brasil, o las inversiones de empresas como Huawei en España. En el caso de Latinoamérica, los ejemplos son mayores, con Tratados de Libre Comercio ya firmados o en fase de negociación, y con China como uno de los principales inversores y socios comerciales de la región.

Lamentablemente, el desconocimiento, la falta de interés real, y la confusión existente sobre China en diversos sectores de la sociedad española, de lo cual hablábamos en el 2007, siguen teniendo validez y en algunos casos se han agravado. Parte de lo mismo ocurre en varios países latinoamericanos.

Sólo una pequeña muestra de ello es que al igual que hace cinco años atrás, ni los organismos públicos o privados, ni la prensa en general en España, se han puesto de acuerdo sobre cómo deben escribirse los nombres de personalidades chinas, o de las principales ciudades del país. (¿Beijing, Pekín o Pequín?, ¿Shanghai, Shangai o Shangái?)

Por estas razones es que me gustaría volver a recordar y compartir ahora ese artículo del 2007, sin cambiar ni una sola coma, ya que considero que, dejando de lado algunos cambios de nombres o de cifras, su contenido sigue siendo válido y de actualidad.

El artículo escrito en Iberchina en Junio de 1997 puede ser leído íntegramente en el siguiente link: