05 junio, 2019

Mi retirada

En el carnaval uruguayo, por cierto el más largo del mundo, las murgas terminan su actuación con una "retirada". Ha habido en la historia del carnaval uruguayo retiradas tan famosas que se siguen cantando ahora, desde que yo era un niño.

Hoy he tomado la decisión de entonar mi retirada de las redes sociales, en todo lo que tenga relación con España y en especial con sus relaciones con China y con Asia. No es la primera vez que lo anuncio; pero esto es casi como una droga y por eso vuelvo a caer, pero al final se paga con la salud y hay que saber poner fin a las cosas.

En julio se cumplirán 44 años de mi llegada a China. Entre 1975 y 1982, estuve siete años, primero estudiando chino, y luego una carrera en chino en Qinghua. Desde 1982 hasta la actualidad, 37 años, toda mi vida profesional ha estado relacionada con España y sus relaciones con China, desde diferentes ángulos y puestos -Agencia EFE, Oficina Comercial de la Embajada de España, Técnicas Reunidas, Editor del Boletín Casa de Asia-Economía y en el programa de becas para China de la Fundación ICO.



En todos mis trabajos he intentado ser lo mas profesional posible y ponerle mucha ilusión, a costa muchas veces de mi salud, a todo lo relacionado con el acercamiento y el conocimiento mutuo entre China y España, y por extensión, con el mundo hispano parlante. No sé si lo he logrado, pero por lo menos lo he intentado.

Quizás, o sin quizás, me he tomado las cosas muy a pecho, creo que con buenas intenciones, lo cual obviamente no ha evitado que haya cometido muchos errores.

Desde la aparición de Internet a mediados de los años 90 del siglo pasado en China, y luego de las redes sociales, pensé ingenuamente que eso iba a ser algo muy bueno para acercar a nuestros dos mundos. Lamentablemente, mi opinión -criticable, como no podía ser de otra manera- es que ahora, en lo que tiene que ver con las relaciones entre España y China, se ha retrocedido décadas, por lo menos en cuanto al conocimiento se refiere.

Quizás demasiado tarde para mí, soy consciente de que he sido muy crítico y, por qué no decirlo, me he pasado de frenada más de una vez. Equivocadamente y en contra de mi salud física y mental, creo que me he tomado las cosas muy a pecho, ante la cantidad de errores y mentiras que no he parado de ver en lo relacionado con el gigante asiático.

Y por eso me ha subido la tensión infinidad de veces al ver mal escrito los nombres chinos, equivocadas las fechas, graves errores de traducción en organismos oficiales, prensa, o instituciones de prestigio; todo eso en medio de tantos "expertos", "sinólogos" y "catedráticos" o "doctores". Sinceramente no creo haber estado equivocado en cuanto a los nombres, fechas, y toda una serie de errores y mentiras (al fin y al cabo no son cosas subjetivas, sino objetivas que pueden ser comprobadas fácilmente).

Pero pensándolo bien ¿quién soy yo, un uruguayo sin ninguna titulación relacionada con China, para "meterme" con tantas dignas instituciones y figuras? ¿Han servido para algo tantas críticas o comentarios? ¿Han solucionado el problema de fondo? La verdad es que no, como se puede comprobar fácilmente.

Algunas personas han elogiado algunas de mis reflexiones en privado, y otras las han criticado en público. Ambas posiciones son bienvenidas. Al final, sin embargo, mis reflexiones y comentarios han servido, primero para desahogarme, y al mismo tiempo para ganarme enemigos, caer en listas negras y hacer que gente a la que aprecio se haya sentido ofendida.

Y por eso, pensándolo bien, con la edad que tengo y las décadas transcurridas, ¿para qué me sigo preocupando, enfadando? ¿Quién soy yo para eso? Mejor dejar los enfados y las críticas para compartir un café o un vino con alguien. ¿Que alguien diga que Hefei es la capital de China? Muy bien.  ¿que alguien quiera llamar Si Chinping al Presidente de China, o muchas otras variables, qué mas me da a mí? ¿Qué alguien diga que antes de los acontecimientos de 1989 no había tenido lugar ningún movimiento "espontáneo" en país? ¿Que haya gente que miente, y que yo lo pueda comprobar? ¿A mí qué más me da? ¿Lo comento o lo critico para que luego me pongan a los pies de los caballos?

Por eso entono mi retirada, y espero que no me venga el "mono" de escribir o comentar cosas, en todo lo que tenga que ver con España y China, con excepción de mi libro que espero algún día pueda publicarse. 

Me quedo con mi paisito, con lo más importante para lo que me queda de vida: los Derechos Humanos y la Justicia en nuestra República Oriental; y como buen uruguayo, con el fútbol, aparte por supuesto de China, que para ello son reflexiones orientales.

Lo demás lo dejo para que opinen y comenten el creciente número de "expertos" que existen.

Como empecé hablando de carnaval, me gustaría terminar con algunas estrofas de una murga que cantaba en Uruguay el gran "Canario" Luna (Lo que el tiempo me enseñó):


El tiempo me enseñó que los amigos 
se cuentan con los dedos de una mano. 


El tiempo me enseñó que los traidores 

se sientan en la mesa a tu costado. 


Y el hombre que te da la puñalada, 

comparte el pan con esas mismas manos.

Porque no tengo nada que me sobre 

por eso es que yo digo que soy rico. 


Porque prefiero ser un tipo pobre 

a ser alguna vez, un pobre tipo.


Gracias de verdad a todos los que me han seguido estos años; los que han comentado, elogiado y criticado mis comentarios. 

Para los chinos los ciclos son  de 60 años. Legalmente, según mis documentos, he cumplido los sesenta en enero; por lo que llevo varios meses de retraso en el comienzo del nuevo ciclo y ya es hora de comenzarlo.

Hasta siempre

@PabloRovetta
pablo.rovetta@gmail.com

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