05 octubre, 2017

"Cátedra China" y el desconocimiento en España sobre el país asiático

Los seguidores de este blog serán conscientes de mi insistencia, y reconozco ser un poco "pesado" en este tema, sobre el uso de los nombres chinos en medios de prensa, instituciones y organismos gubernamentales en España y América Latina.

Para algunos esto podría ser un detalle sin mucha importancia, pero en mi opinión, no se puede conocer ni hablar sobre un país -y en este caso no se trata de un país cualquiera- si no somos capaces de escribir bien los nombres por lo menos de sus dirigentes y de sus principales ciudades, aparte de que me parece una falta de respeto. Por cierto eso no ocurre en China con los nombres en español.

He criticado, creo que siempre con educación y respeto, y a veces reconozco que con un poco de ironía, cuando importantes medios de comunicación llamaban Jinping  o Jimping al Presidente de China, o cuando hasta ahora no se han puesto de acuerdo sobre cómo se escribe el nombre de una de las ciudades más importantes del mundo (tenemos Shanghai, Shangai y Shangái, entre otras versiones), o de su capital (tenemos Pekin, Beijing y Pequín). 

Yo mismo, y muchos de mis seguidores, consideramos que esta es una batalla perdida, pero es mi intención, lo siento, seguir insistiendo en este tema.

Por esa razón me asombró mucho ver en diciembre pasado en la revista electrónica Nº 35 de Cátedra China el siguiente titular:



Estuve a punto de escribir algo sobre el tema, pero al final decidí dejarlo.

Cátedra China es una Institución dedicada exclusivamente a China y sus relaciones con España y el mundo hispanoparlante en todos los aspectos de la vida, "integrada por miembros destacados de la comunidad docente, profesional, empresarial, mediática e institucional, China y Española, especialmente conocedores y amantes de la China actual e histórica a lo largo de los últimos decenios.", según su página Web. Y está integrada por no sé si decenas de personas consideradas expertas en el país asiático. Como dice el refrán, "hasta el mejor escribano echa un borrón", y podría tratarse de un error de imprenta. Aún así me sorprendió muchísimo que a una institución dedicada a China y con tantos expertos se le pasara un error tan grave como escribir mal el nombre del Presidente Xi Jinping.

Ayer recibo el número 41 de la revista, correspondiente a septiembre, y cuál no fue mi sorpresa al ver la siguiente portada:


Como podrán apreciar se vuelve a llamar "Xi Pinjing" al dirigente chino, y esto ya no es un borrón de un escribano o un problema de imprenta. Incluso aunque fuese así, le quitaría a la publicación y a Cátedra China toda la seriedad y el prestigio que se supone debe tener por la categoría de sus integrantes.

Tengo algunos conocidos y amigos en Cátedra China, al igual que los tengo en algunos medios de prensa a los cuales he criticado; pero si quiero mantener mis principios y ser coherente con lo que vengo diciendo desde hace años, no puedo más que criticar a Cátedra China por estos dos errores que me parecen muy graves; nada más ni nada menos que escribir de la peor manera posible el nombre del principal dirigente chino, un error que no he visto en ninguna otra publicación o documento.

Para terminar, esto me lleva una vez más a mi conclusión de que, en la sociedad civil estamos, como el cangrejo, "avanzando" hacia atrás en las relaciones con China, cada vez más alejados de su realidad y de sus cambios, cada vez más desconocedores de lo que ocurre en el gigante asiático, por más que el comercio se haya incrementado, que crezca el número de empresas instaladas en el país asiático, que haya más líneas directas de aviación entre España y China, o que el turismo chino esté creciendo de forma muy destacada en España.

Me apena mucho, después de 42 años relacionado con China, ver cómo -y aquí no incluyo a la Administración que creo sinceramente que ha mejorado en gran medida su posición en China- la sociedad civil está en la práctica cada vez más alejada, o se ha quedado estancada, en relación con el país llamado a ser la principal potencia del mundo dentro de no mucho tiempo.

Este ejemplo de Cátedra China no es más que una prueba de ello.