31 octubre, 2017

Preocupación entre los estudiantes chinos por la "ola independentista" en Cataluña

El periódico chino Huanqiu ha publicado el 30 de Octubre en chino un artículo titulado "Preocupación entre los estudiantes chinos por la ´ola independentista en Cataluña´". No voy a hacer ningún comentario sobre el mismo, sino sólo una traducción parcial de su contenido, a continuación:

"Cataluña es uno de los lugares más de moda para los estudiantes chinos que viajan a España." Tras describir los sucesos del 27, la aplicación del 155, el no reconocimiento internacional a "la República Independiente de Cataluña" el período indica que "los estudiantes chinos están preocupados por si con la ´Independencia de Cataluña´ sus materias ya estudiadas y sus títulos siguen teniendo validez".

"Los estudiantes chinos que estudian en los Institutos superiores de Cataluña, temen que sus títulos y estudios estén garantizados ya que los acuerdos de reconocimiento firmados por China no lo han sido con la ´República de Cataluña´".

"Los estudiantes chinos que estudian en los Institutos Superiores de Cataluña escogen Administración, Traducción, Arquitectura, o Cultura. La Universidad Autónoma de Barcelona es la que tiene más estudiantes chinos, aunque también hay muchos estudiantes chinos en la Universidad de Barcelona, Universidad Pompeu Fabra y en la Universidad de Tarragona."


"Una estudiante china de la Autónoma expresó su preocupación con hechos concretos, y por eso se ha cambiado a una Universidad de Madrid. (...) Un estudiante recién graduado de una Universidad de Cataluña le comentó a Huanqiu que siempre hay que esperar un tiempo para obtener los certificados oficiales; pero ´con la independencia de Cataluña´ habré estudiado en vano". 


"Un instituto de economía y finanzas de Beijing tiene muchos acuerdos de cooperación con varias universidades españolas, incluida de la región de Cataluña. Según nos cuentan en ese Instituto este año ningún estudiante escogió Cataluña para realizar sus estudios. Un estudiante preguntó `con la Independencia de Cataluña, ¿que pasará con nuestros títulos´? Además, recientemente los universitarios de allí, no hacen más que huelgas y causar disturbios, con lo cual no existe un ambiente adecuado para estudiar´. Sin embargo no son todos los estudiantes los que mantienen esta posición pesimista. Un profesor de español de un Instituto superior de Tianjin declaró a Huanqiu que entre los estudiantes que planean ir a estudiar a España no hay ninguno que haya abandonado sus planes de ir a Cataluña."


"A medida que se desarrollan las relaciones entre China y España, China y América Latina y China y el Caribe, los contactos son cada vez mayores. El estudio del Español y el viajar a España para estudiarlo se ha convertido en una moda."


"Las estadísticas muestran que en el 2005 había en España sólo 724 estudiantes chinos. Sin embargo, hasta finales del 2016, esa cifra creció a 8.155 personas. Cataluña es, después de Madrid, la segunda región española donde hay más estudiantes chinos. Del 2011 al 2012 había en Cataluña 643 estudiantes chinos; mientras que en el 2016  la cifra se había incrementado a 1.559. o el 19,1 % de los estudiantes chinos en España"


"El Ministerio de Educación de China reconoce ahora en Cataluña a las siguientes universidades: Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Barcelona, Universidad de Girona, Universidad de Lleida, Universidad Politécnica de Cataluña, Universidad Pompeu Fabra y la Universidad Rovira I Virgili."


"La razón por la cual Cataluña atrae a los estudiantes chinos es debido a su poderosa  fuerza educativa. La Universidad de Barcelona,  La Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Pompeu Fabra  figuran desde hace años entre las 200 mejores universidades del mundo. La Universidad Pompeu Fabra, en economía y administración, figura entre las primeras 50, por encima de muchas universidades de Europa y Estados Unidos. La Facultad de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña figura en el puesto 29 en esa asignatura. Barcelona cuenta además con dos Institutos destacados, como el IESE, entre los 10 primeros del mundo, y el ESADE, entre los primeros 20."


"Hay que tener mucho cuidado con el idioma para ir a estudiar a Cataluña. El Catalán es una de las lenguas oficiales de la región y se usa de forma popular. A medida que se ha agudizado el movimiento independentista, los sentimientos de la población se reflejan también en el idioma. Wang Xiaoming, que lleva lleva más de diez años trabajando en las relaciones sino-españolas acaba de regresar de Cataluña. Ella indicó a Huanqiu que una sus mayores impresiones fue que su población no quiere hablar español.  Ante esta persona que habla español, la reacción de la gente era hablarle en Catalán o en Inglés. 


Zhao Weili que acaba de regresar de la Universidad de Lleida, nos cuenta que "le dieron una lección" por no saber hablar Catalán.  Cuando fue a un Banco, los empleados se empeñaban en hablar en Catalán. Cuando él les indicaba que no entendía, los funcionarios se enfadaron y le preguntaban ´¿Sabes dónde estas?´ ´¿Para qué hablas castellano (español)?´´Si vienes a Cataluña tienes que aprender Catalán, y si no vete a Madrid!´"


"Sin embargo, son muy pocos los lugares en China donde un estudiante pueda estudiar Catalán. No es fácil antes de salir de China tener unos conceptos básicos de ese idioma. En toda China sólo hay un Instituto de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Beijing donde se puede estudiar Catalán. Aparte hay pocos lugares como el Instituto Cervantes con esa especialidad"


Las frases en negrita pertenecen al autor de ese blog.


Los lectores en chino pueden leer el artículo publicado en chino por Huanqiu el 30 de Octubre.

Para los interesados en este tema me permito recordar un artículo publicado en el mes de Julio titulado El Instituto Cervantes, el español y China pinchando aquí y por el cual recibí numerosas críticas -lo cual acepto y respeto ya que creo en la libertad de expresión con educación- pero también numerosos insultos, entre ellos el de "facha".

28 octubre, 2017

Reflexiones sobre el XIX Congreso del Partido Comunista de China

Se han escrito, se siguen y se seguirán escribiendo ríos de tinta sobre el reciente Congreso del Partido Comunista de China. Por eso he estado dudando si escribir o no algunas reflexiones sobre el mismo. Pero como este es un blog dedicado a temas de China, al final he pensado que debería escribir algo sobre uno de los acontecimientos políticos más importantes de la República Popular.

Ha habido y hay comentarios para todos los gustos. Una parte de la prensa española, en su línea editorial, se ha inclinado por la crítica exclusiva a China. Algunos han titulado “China, más de lo mismo” –incluso antes de finalizar el Congreso- dando a entender que el país sigue siendo el mismo desde 1949, cuando se establece la República Popular, en especial en el tema de los derechos humanos.

He visto palabras como “expansión” y, lo que es peor, “colonización” de Europa por parte de las empresas chinas. Hoy leo otro editorial donde se califica a Xi Jinping como “amenazante timonel de China” y de que “los chinos tienen pocos motivos para augurar nada bueno”.


Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista de China 

Casi en ningún medio he visto referencias a los logros que ha alcanzado la República Popular en la lucha contra la pobreza del país más poblado del planeta y en cómo en muchos aspectos la vida de su población ha mejorado en los últimos años. Recordaba hace poco en estas Reflexiones Orientales cómo los ciudadanos chinos viajan libremente al exterior cuando antes no podían desplazarse libremente de una parte del país a otra, sin un permiso especial, donde muchos matrimonios vivían separados geográficamente y sólo se reunían una vez al año con motivo de la Fiesta de la Primavera (el año nuevo chino). Yo llegué a una China donde toda la alimentación estaba racionada a través de los cupones de cereales, donde comer carne y pescado era un lujo; donde para comprarse una camiseta de algodón había que tener también cupones, y en la cual el máximo lujo que se podía permitir un ciudadano chino era tener una bicicleta –cuya compra también estaba limitada-  un reloj de pulsera y una radio.

Los avances de China en la lucha contra la pobreza –que espera eliminar en menos de cuatro años- se produce en un contexto internacional donde hay casi 800 millones de personas que no tienen suficientes alimentos para tener una vida saludable y activa, según el Programa Mundial de Alimentación de las Naciones Unidas.

La fisonomía de las ciudades y el campo ha cambiado, hay mejores infraestructuras y viviendas, y aparte de las victorias en la lucha contra el hambre, la población ha mejorado su nivel de vida en todos los aspectos –como por ejemplo el transporte público e interprovincial.  Tenemos otros países con tasas de crecimiento económico similares o incluso superiores a China, países más pequeños con poblaciones equivalentes a la de un barrio de Beijing,  pero que no se han traducido en una mejora de vida de su población.

Por ello, y por su lucha contra la corrupción –detrás de la cual no podemos ocultar que también hay motivos políticos-  y la ostentación, Xi Jinping se ha ganado el apoyo de gran parte de la población del país. Al mismo tiempo ha estado amenazado constantemente, por facciones dentro del Partido que se han visto perjudicadas por su política.

Eso no quiere decir que no haya problemas y que todo sea perfecto (¿hay algún país en este mundo que lo sea?). La desigualdad entre ricos y pobres en China, por ejemplo, se ha incrementado de forma alarmante y espectacular. Hay aún graves problemas en la sanidad, y en especial en la vida de las personas mayores. Pero creo que vale la pena recordar los cambios y mejoras alcanzados.

Tampoco he visto muchas referencias a los grandes progresos que ha alcanzado el país en el desarrollo de varias de sus industrias y en la ciencia y tecnología, por no hablar de los grandes avances en el sector espacial.

Se han mencionado los importantes retos económicos a los que China deberá hacer frente. Sin embargo, recuerdo que desde hace más de 42 años que no paro de escuchar los peores diagnósticos sobre la gravedad de los problemas económicos del país. Como indicó recientemente el Profesor Ramón Tamames en el Instituto Cervantes de Beijing todos los años se escriben cantidad de libros anunciando las mayores desgracias para la economía china. “China ha decepcionado a los autores que pronosticaban su desastre” declaró también el Profesor Tamames en declaraciones a “China Hoy”.

El también Presidente de la República ha logrado incluir en los estatutos del Partido  (no sé por qué en gran parte de los medios en español se utiliza la palabra “Constitución del Partido”, tomada del inglés) el “pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era”. Esto lo equipara directamente a Mao Zedong, pero creo modestamente que no a Deng Xiaoping como también se ha indicado. Los chinos son muy cuidadosos con el uso de las palabras, y mientras Mao y Xi son los únicos cargos cuyo pensamiento está incluido en los estatutos, para Deng Xiaoping se utiliza la palabra “teoría de”.

En cuanto a su posible sucesor dentro de cinco años se ha resaltado que éste no ha sido nominado, y que ninguno de los otros miembros del Comité Permanente del Buró Político lo podrían ser por razones de edad.

Los únicos “sucesores” oficiales en la historia del Partido Comunista de China han sido Lin Biao  (fallecido en 1971 en teoría tras un fallido golpe de estado contra Mao) y Hua Guofeng, a quien Mao le habría dicho antes de morir “estoy tranquilo cuando los asuntos están en tus manos” y por lo cual quedó durante un tiempo como el sucesor oficial de Mao.

Los “sucesores” de los otros dirigentes antes de Xi Jinping nunca tuvieron una “nominación” oficial, sino de facto. Podrían ocurrir en los próximos cinco años los siguientes escenarios: a) que en las Sesiones Plenarias del Comité Central haya cambios en el Comité Permanente del Buró Político, lo cual no sería la primera vez; b) que Xi Jinping recupere la posición de Presidente del Comité Central –como lo fue Mao- acompañado de la figura de un Secretario General-; c) que siga al mando del Partido y del Gobierno sin puesto alguno, como ocurrió con Deng Xiaoping entre 1989 y 1997 y al cual la prensa llamaba “el hombre fuerte de China” ya que su única posición oficial era la de Presidente de la Asociación China de Bridge, un juego al cual era muy aficionado.

En cuanto a la política internacional me ha extrañado en alguna publicación la comparación de la diplomacia de Xi Jinping con la supuesta política de “bajo perfil” de Deng Xiaoping. Pienso modestamente que no se puede comparar la política exterior de ambos dirigentes, ya que la situación interna y externa de China era complemente diferente en los años de Deng, desde finales de los 70 hasta 1989, a la del país que dirige Xi Jinping casi tres décadas después.

No debemos olvidar que fue justamente Deng Xiaoping quien a finales de 1978 abrió las puertas del país al extranjero, fue el primer dirigente en viajar a los Estados Unidos, y tuvo en sus manos uno de los temas más importantes de la diplomacia China en más de un siglo de historia: la devolución de la colonia británica de Hong Kong a la soberanía de la República Popular. No comprendo pues, con todos los respetos, esta comparación entre la política exterior de Xi y de Deng, y mucho menos el calificar a esta última como de “bajo perfil”.

En cuanto al llamado nuevo “culto a la personalidad” de Xi Jinping, es verdad que, en comparación con sus más próximos antecesores, ha habido un cambio importante y hay un continuo realce de la figura del actual dirigente chino. Como todo hay que verlo desde el punto de vista relativo, sin embargo, los que vivimos el culto a la personalidad de Mao Zedong y de Hua Guofeng, creo que podemos afirmar sin lugar a dudas que lo que está pasando con la idolatría a Xi Jinping, no tiene en absoluto nada que ver con el culto rendido a Mao y Hua.

Por último, es verdad y coincido, como se indica en varios artículos, que al mismo tiempo que se hace más fuerte, China estrecha sus acciones y medidas en todo lo relacionado con el control policial de su población y de los extranjeros, y en especial la prensa, incluidas las severas medidas de control y censura en Internet. La mejor, o peor, prueba de ello, fue que medios como el Financial Times, la BBC o The Guardian no fueron invitados a la última sesión pública del Congreso, algo inaudito en la historia de China. Ni siquiera en la guerra entre China y Vietnam, o en los momentos de tensión ideológica con la URSS, nunca se vetó a los corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias, de la agencia TASS o de otros corresponsales provenientes de fuentes consideradas “no amigas” o incluso “enemigas” de China, a actos organizados por el Departamento de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores u otros organismos gubernamentales chinos.


En todo caso, nos guste o no, estemos de acuerdo o no, esta China cada vez más poderosa seguirá su propio camino, con sus virtudes y con sus defectos.

21 octubre, 2017

"El País" de España y China

Leo hoy un editorial de El País de España titulado "China, más de lo mismo", al cual se puede acceder pinchando en este enlace, y sobre el que me gustaría hacer las siguientes reflexiones:

Según el editorial del diario español, "por enésima vez un dirigente chino ha anunciado ´una nueva era´."... "pero al igual que ha sucedido desde que en 1949 el PCCh se hiciera completamente con el poder en China continental, esto no significa en absoluto que vaya a producirse mejora alguna en cuanto al respeto de los derechos humanos". (Las letras en negritas son del autor de este blog)

Modestamente, ni en todos los Congresos del PCCh, ni todos los dirigentes del mismo desde 1949, han anunciado "una nueva era". ¿Ha estudiado en detalle El País todos los Congresos del PCCh realizados desde 1949? 

La "nueva era" anunciada por Xi Jinping tiene y tendrá consecuencias importantes en la política, economía y vida social del país, y por consiguiente, y debido al papel que juega hoy China en el mundo, tendrá importantes repercusiones globales.

El editorial pone énfasis en dos temas importantes: el marco jurídico y el imperio de la ley, por un lado, y los derechos humanos por el otro.

Con todos los defectos y críticas que se puedan hacer a la China de hoy, está claro, creo, para cualquier observador de la evolución del país asiático, que la situación actual no es la misma que en los años anteriores transcurridos desde 1949.

Sólo como un ejemplo, hasta 1979 las inversiones extranjeras no estaban permitidas en la República Popular. En especial desde la entrada en la Organización Mundial del Comercio en el 2001 mucho ha cambiado el marco legal. Una muestra de ello son las miles de empresas extranjeras que se han instalado en el país más poblado de la tierra. Se podrá discutir si el marco legal es perfecto o no, pero es evidente que ha habido cambios muy importantes en este aspecto y no todo es como desde 1949.

En relación con los derechos humanos, llama la atención la contundencia de El País cuando dice que "en absoluto" va a producirse "mejora alguna" en este tema. Parece que tuviese una bola mágica para adivinar el futuro.

China no es un país perfecto en muchos sentidos, incluido el de los derechos humanos. Y es un país muy complejo y lleno de contradicciones que no pueden resumirse de forma sencilla. Hay muchos países donde se realizan elecciones al tiempo que se violan los derechos humanos, entre ellos el derecho a una vida digna. Hasta en Afganistán ha habido recientemente ya tres elecciones, pero dudo que la situación de los derechos humanos de sus mujeres sea la ideal.

En el caso de China, es importante mirar hacia atrás, desde 1949 como dice el periódico español, y comparar cómo han cambiado muchas cosas en la vida de sus ciudadanos.

La vida diaria de los chinos hoy no es la de los años de la "Revolución Cultural" y actualmente, sólo como un ejemplo, sus ciudadanos pueden salir del país libremente y viajar por todo el mundo, como lo están haciendo cada vez más y estudiar o trabajar en el extranjero, cuando hasta los años 80 no podían ni siquiera movilizarse libremente de una ciudad a otra del país. En este caso, pues, no todo es tampoco como desde 1949.

¿Quiere decir esto que la situación de los derechos humanos sea perfecta, que no exista censura? No, pero no pueden negarse los beneficios de los que gozan sus ciudadanos actualmente, aparte de una tremenda reducción de la pobreza y mejora en su calidad de vida, y que no tenían hasta hace sólo unas pocas décadas. Por lo tanto, al tiempo que existen fenómenos negativos, hay que reconocer que sí ha habido mejoras y no todo es igual como desde 1949.

Me extraña no ver éste gran énfasis de El País en lo relacionado con los derechos humanos en China, cuando habla de otros países donde por ejemplo no existe legalmente una igualdad entre hombres y mujeres, donde hay discriminación racial o religiosa, donde la homosexualidad está perseguida, donde los abusos policiales son el pan de cada día, donde los inmigrantes son discriminados y tratados como delincuentes, donde los niños tienen que revolver la basura para buscar un poco de comida, donde la corrupción -y no hay que irse muy lejos de España- es una enfermedad social.

Prácticamente todo el mundo, o mejor dicho casi todos los medios de comunicación del mundo están pendientes de los resultados de este XIX Congreso del PCCh. Sin embargo, para la línea editorial de El País, este Congreso es "más de lo mismo". Obviamente tienen la libertad y el derecho de considerarlo así. 

Sin embargo creo que los lectores de un medio de comunicación que se llama a sí mismo "El periódico global", podrían esperar un análisis editorial más general y amplio de este Congreso -que por cierto aún no ha terminado- y no sólo centrarse en dos aspectos de China, y concluir que el Congreso, que insisto aún no ha finalizado, "es más de lo mismo".

Días atrás, cenando con un grupo de jóvenes chinos de habla hispana, entre ellos periodistas, me preguntaron "¿Por qué El País es tan anti-chino?, ¿Por qué sólo habla y muestra los aspectos negativos de China?" Reconozco que no dí una respuesta y cambié de tema, pero al leer el editorial de hoy no dejo de pensar en esas preguntas.

13 octubre, 2017

Pasado y presente de los congresos del Partido Comunista de China

Como se ha anunciado públicamente desde hace bastante tiempo, el 18 de Octubre tendrá lugar en Beijing el XIXº Congreso Nacional del Partido Comunista de China. Fieles a las supersticiones que han regresado a la China de hoy, el 18 es un número de "prosperidad y riqueza" en la tradición china. Estoy casi seguro que no se habría elegido el día 14 ("quiero morir") para esa inauguración.

Igual que en los Congresos de los últimos años, como en las reuniones de la Asamblea Popular China (parlamento), las convocatorias se anuncian previamente de forma pública. Se establecen centros de prensa, se permite la asistencia de periodistas a algunas sesiones plenarias (como la inauguración y la clausura), y se realizan conferencias de prensa. Incluso el cuerpo diplomático acreditado en Beijing es invitado a participar en algunas de esas inauguraciones y clausuras.

En este sentido, y espero que no se me malinterprete, es lo mismo o parecido a lo que ocurre en muchos congresos de partidos políticos en Occidente. En China, sin embargo, las cosas no son tan fáciles. Los periodistas, diplomáticos y seguidores de la situación china llevan semanas o meses intentando averiguar qué pasará en este Congreso, en especial en lo que a los cambios en los principales puestos directivos se refiere, y a la nueva posición que podría tener el actual líder Xi Jinping.

Es verdad que siguen existiendo reuniones secretas, como las que tienen lugar todos los años en el balneario de Beidaihe desde hace décadas, cerca de 300 kilómetros de Beijing, y que muchas Sesiones Plenarias del Partido se anuncian sólo una vez realizadas.

Esta "apertura" al exterior de las principales reuniones del Partido y el Parlamento no ocurría a mediados de los años 70, cuando llegué a la República Popular.

En esos años los Congresos, Sesiones Plenarias del Comité Central, y reuniones del Parlamento, se anunciaban siempre sólo después de haberse realizado.

En esa época el trabajo de los periodistas, diplomáticos, observadores de China y espías -había no pocos en Embajadas importantes en Beijing- no era tarea fácil, o mucho más difícil que ahora.



Los que vivíamos en el Hotel de la Amistad, donde residían los llamados "expertos extranjeros", nos enterábamos de que iba a tener lugar una reunión importante ya que un grupo selecto de personas que trabajaban en la Agencia Xinhua, Radio Pekin -como se llamaba entonces- u otros organismos de prensa, eran trasladados a un lugar secreto durante días o semanas, sin comunicaciones con el exterior, para dedicarse a la corrección de estilo de los diferentes comunicados que, en decenas de lenguas extranjeras, incluido hasta el esperanto, se emitirían una vez terminadas las reuniones.

Más de una vez, los periodistas, diplomáticos o espías, presumían que "algo estaba pasando", ya que les resultaba "anormal" ver tantos vehículos en el Gran Palacio del Pueblo, y las luces encendidas hasta altas horas de la noche. También se producían de vez en cuando filtraciones desde Hong Kong, muchas veces por parte de las diversas facciones del Partido y el Gobierno. Una de las fuentes más prestigiosas era el periodista David Bonavia, corresponsal de The London Times en Beijing desde 1972 y luego articulista del "Far Eastern Economic Review", una especie de "Biblia" indispensable para los seguidores de la actualidad china.

Años después del comienzo de la política de apertura al exterior, en diciembre de 1978, esas reuniones importantes se fueron anunciando antes de realizarse y se comenzó a invitar a periodistas y diplomáticos extranjeros. De todos modos eran años sin Internet y los medios de comunicación que existen en la actualidad y había que ingeniarse por dar la exclusiva.

Es muy famoso el caso, y no sé si conocido suficientemente, de cómo la Agencia EFE, único medio de prensa español entonces, dio la noticia del nombramiento de Zhao Ziyang como Primer Ministro en 1980. El corresponsal de EFE preparó previamente una crónica sobre el nombramiento del nuevo Primero Ministro y la dejó en manos de sus colaboradores. Se presentó en el Gran Palacio del Pueblo con un paraguas rojo y cuando el anuncio fue oficial, se retiró a la plaza de Tiananmen y abrió su paraguas. Sus colaboradores estaban observando la plaza con prismáticos desde el Hotel Pekin, y cuando lo vieron abrir el paraguas, inmediatamente enviaron por telex la crónica ya preparada a Madrid.

Mucho ha cambiado desde entonces, y es mucho lo que sigue siendo igual que hace más de cuarenta años. La escenografía es la misma de entonces -las tazas de té, las toallitas calientes, el fondo del escenario con la hoz y el martillo y las banderas rojas, los dirigentes "uniformados", antes con la mal llamada "chaqueta Mao", pero ahora con los mismos trajes, las mismas camisas y las mismas corbatas.

Cuando llegué a Beijing días atrás, me "asombró" ver en las calles de la ciudad, prácticamente las mismas consignas que se ponían hace cuatro décadas, con la diferencia de que ahora eran previas, y no posteriores al Congreso, que habían cambiado los verbos y los nombres. Los mismos colores, letras blancas sobre un fondo rojo, la misma caligrafía y en muchos casos las mismas consignas "Viva la República Popular China", "Viva el Partido Comunista de China", "Con actos concretos respondamos a la victoriosa convocatoria del Congreso del Partido Comunista", "Unámonos firmemente en torno al Comité Central del Partido con Xi Jinping como centro del mismo".

Aunque no se anuncie públicamente, los trabajadores de la capital china que vienen del interior del país son expulsados de la ciudad, se controla más la prostitución, algunos clubes nocturnos son cerrados, los vehículos del interior no pueden entrar a la capital, y centenares o miles de empresas de los alrededores de Beijing son obligadas a cerrar sus puertas -las pérdidas corren por su cuenta- para intentar que la contaminación desaparezca durante el Congreso.

En definitiva, mucho ha cambiado, mucho sigue siendo igual en este tipo de acontecimientos.

06 octubre, 2017

Cátedra China.... y 2

En mi anterior entrada sobre este tema, concentrado en el "core", el Presidente Xi Jinping y en medio del estupor que me causó este tema, se me pasó por alto que el nombre del Primer Ministro chino, está también mal escrito y le llaman "Li Kejiang".

Agradezco a quienes me lo advirtieron.

O sea, en la portada de una revista dedicada exclusivamente a China de una Institución que dice estar integrada por expertos en China, aparecen mal escritos los nombres tanto del Presidente como del Primer Ministro de la República Popular China.

No he visto esto nunca esto antes, por ejemplo en la prensa general española. Es más, cuando surgen estos errores en diarios de prestigio como por ejemplo El País, para citar sólo un ejemplo, y al cual he criticado más de una vez, no es en las crónicas de sus corresponsales en China, que no cometen este tipo de errores, sino en noticias fechadas en Madrid u otros lugares del mundo.

Después de todo lo dicho en mi anterior entrada, y con este nuevo error (pido disculpas habérmelo pasado), ya no quedan más palabras para definir esta situación.



Nota: la luz blanca que aparece en en centro de la Portada no se debe a un error fotográfico mío, sino que así es como aparece en la revista)

05 octubre, 2017

"Cátedra China" y el desconocimiento en España sobre el país asiático

Los seguidores de este blog serán conscientes de mi insistencia, y reconozco ser un poco "pesado" en este tema, sobre el uso de los nombres chinos en medios de prensa, instituciones y organismos gubernamentales en España y América Latina.

Para algunos esto podría ser un detalle sin mucha importancia, pero en mi opinión, no se puede conocer ni hablar sobre un país -y en este caso no se trata de un país cualquiera- si no somos capaces de escribir bien los nombres por lo menos de sus dirigentes y de sus principales ciudades, aparte de que me parece una falta de respeto. Por cierto eso no ocurre en China con los nombres en español.

He criticado, creo que siempre con educación y respeto, y a veces reconozco que con un poco de ironía, cuando importantes medios de comunicación llamaban Jinping  o Jimping al Presidente de China, o cuando hasta ahora no se han puesto de acuerdo sobre cómo se escribe el nombre de una de las ciudades más importantes del mundo (tenemos Shanghai, Shangai y Shangái, entre otras versiones), o de su capital (tenemos Pekin, Beijing y Pequín). 

Yo mismo, y muchos de mis seguidores, consideramos que esta es una batalla perdida, pero es mi intención, lo siento, seguir insistiendo en este tema.

Por esa razón me asombró mucho ver en diciembre pasado en la revista electrónica Nº 35 de Cátedra China el siguiente titular:



Estuve a punto de escribir algo sobre el tema, pero al final decidí dejarlo.

Cátedra China es una Institución dedicada exclusivamente a China y sus relaciones con España y el mundo hispanoparlante en todos los aspectos de la vida, "integrada por miembros destacados de la comunidad docente, profesional, empresarial, mediática e institucional, China y Española, especialmente conocedores y amantes de la China actual e histórica a lo largo de los últimos decenios.", según su página Web. Y está integrada por no sé si decenas de personas consideradas expertas en el país asiático. Como dice el refrán, "hasta el mejor escribano echa un borrón", y podría tratarse de un error de imprenta. Aún así me sorprendió muchísimo que a una institución dedicada a China y con tantos expertos se le pasara un error tan grave como escribir mal el nombre del Presidente Xi Jinping.

Ayer recibo el número 41 de la revista, correspondiente a septiembre, y cuál no fue mi sorpresa al ver la siguiente portada:


Como podrán apreciar se vuelve a llamar "Xi Pinjing" al dirigente chino, y esto ya no es un borrón de un escribano o un problema de imprenta. Incluso aunque fuese así, le quitaría a la publicación y a Cátedra China toda la seriedad y el prestigio que se supone debe tener por la categoría de sus integrantes.

Tengo algunos conocidos y amigos en Cátedra China, al igual que los tengo en algunos medios de prensa a los cuales he criticado; pero si quiero mantener mis principios y ser coherente con lo que vengo diciendo desde hace años, no puedo más que criticar a Cátedra China por estos dos errores que me parecen muy graves; nada más ni nada menos que escribir de la peor manera posible el nombre del principal dirigente chino, un error que no he visto en ninguna otra publicación o documento.

Para terminar, esto me lleva una vez más a mi conclusión de que, en la sociedad civil estamos, como el cangrejo, "avanzando" hacia atrás en las relaciones con China, cada vez más alejados de su realidad y de sus cambios, cada vez más desconocedores de lo que ocurre en el gigante asiático, por más que el comercio se haya incrementado, que crezca el número de empresas instaladas en el país asiático, que haya más líneas directas de aviación entre España y China, o que el turismo chino esté creciendo de forma muy destacada en España.

Me apena mucho, después de 42 años relacionado con China, ver cómo -y aquí no incluyo a la Administración que creo sinceramente que ha mejorado en gran medida su posición en China- la sociedad civil está en la práctica cada vez más alejada, o se ha quedado estancada, en relación con el país llamado a ser la principal potencia del mundo dentro de no mucho tiempo.

Este ejemplo de Cátedra China no es más que una prueba de ello.

03 octubre, 2017

Pasteles de la Luna, fiestas tradicionales y comida china

En este 2017, el día 4 de Octubre es según el calendario chino, el 15 de Agosto, la "Fiesta de mediados de otoño" 中秋节, una de las más tradicionales en la cultura china, coincidiendo con la luna llena. Por eso este año, al quedar tan cerca esta fecha con la del Día Nacional (1º de Octubre), el saludo más habitual estos días en China es 双节快乐 (felicidades en la "doble fiesta").

Aparte de salir por la noche a apreciar la luna llena (aunque los chinos dicen que "la luna del 15 es redonda el 16) lo más típico de esta fiesta es comer los llamados "pasteles de la luna" 月饼, una especie de empanada redonda con diferentes tipos de relleno.



Probé mi primer pastel de la luna en 1975, que casi me destrozó los dientes y estuve a punto de ahogarme por el mazacote de relleno que llevaba, aparte de que no me gustó nada. Desde entonces, y a pesar de que me gusta casi toda la comida china, he hecho lo posible para evitar comer más de esos pasteles. Por suerte esta vez estoy fuera de China, así que me salvaré.

El regalar pasteles de la luna a familiares, amigos y relaciones profesionales siempre fue una costumbre, que hasta antes de la campaña contra la corrupción de Xi Jinping llegó a transformarse en una verdadera epidemia. Había que regalar pasteles de la luna a todos los clientes y relaciones; además para "no quedar mal", éstos se fueron sofisticando y llegaron a ponerse en el mercado pasteles con oro (entre 3.000 y 6.000 dólares la caja) y de plata (a 135 dólares.)


El país se inundaba de cajas de pasteles de la luna y era imposible que una persona o familia fuese capaz de comerlos todos, con lo cual, muchos de los regalos recibidos eran regalados a otros y así las cajas de pasteles iban pasando de mano en mano. Estoy seguro que, en más de una ocasión, como pasa con algunos regalos de boda, las cajas de pasteles volvían a su dueño original después de dar muchas vueltas.

Supongo, no lo sé porque no estoy en China, que esta "fiebre" debe haberse reducido este año -ya lo hizo el año pasado- ya que entre las medidas contra la corrupción ya no están permitidos ese tipo de regalos por los menos a los funcionarios públicos o del Partido.

Ha habido esto año, además, según la prensa china, varias polémicas sobre este regalo. Se han hecho consultas a las autoridades fiscales para confirmar si los regalos a los empleados debían ser sometidos a impuestos, y la Federación de Sindicatos ha hecho una consulta sobre si una empresa puede o no, según las nuevas normas, regalar pasteles de la luna a sus empleados.

Otra de las comidas de una fiesta tradicional china es el zhongzi 种子, arroz glutinoso con diferentes ingredientes envueltos en hojas de bambú y hecho al vapor, que se come durante la Fiesta de los Botes con forma de Dragón, la llamada 端午节; que tampoco me gustan y son muy difíciles de tragar.



Así pues, después de 42 años relacionado con China, país del que admiro muchas cosas, entre ellas su cocina, no he podido acostumbrarme ni me gustan dos de los platos favoritos de sus tradiciones culturales. Espero que no me llamen "anti-chino" por esto.

En todo caso, como se dice con frecuencia, "para gustos los colores" y si a los chinos, y a algunos extranjeros, les gustan estos pasteles y el arroz glutinoso envuelto en hojas de bambú, todo mi respeto, que lo disfruten y que todos tengan una feliz "doble fiesta".