25 septiembre, 2017

Los "veteranos" de China en el mundo de los negocios - Enhorabuena a "Nacho" Bethencour

Leo con verdadera alegría que el Colegio de Economistas de León y la Fundación MonteLeón han otorgado a José Ignacio Bethencour (más conocido en China como "Nacho") el Premio Leonés en el Extranjero. Se trata de un premio más que merecido.

"Nacho" Bethencour pertenece a ese reducido grupo de españoles que han trabajado, y algunos lo siguen haciendo, décadas en China, sin que se consideren ni casi nadie los tome como "expertos" de los negocios en el país asiático.

Sin la encomiable labor de estos "veteranos" hubiera sido imposible el desarrollo de muchas de las empresas que han triunfado en el mercado chino. También el hecho de que una empresa como Alsa, unas de las pioneras y más exitosas en dicho mercado, haya tenido en su equipo de China durante tanto años a una persona como "Nacho" Bethencour, dice mucho a favor de esa empresa y su equipo directivo, lo mismo que dice mucho a favor del premiado.



(Foto publicada en El Diario de León)


No sé, y en este caso no me importa, los títulos académicos que pueda tener o los cursos que "Nacho" haya podido hecho sobre China. Lo que conozco es su larga y rica experiencia en el mundo de los negocios en ese país, que ha recorrido a lo largo y a lo ancho, los cientos de banquetes, reuniones y negociaciones a las cuales ha asistido, los infinitos problemas que ha tenido que resolver día a día, los cambios constantes en China a los que se ha tenido que enfrentar trabajando en Alsa.

Todo su conocimiento y experiencia es algo que no se aprende en ninguna Escuela de Negocios o Cursos de Negocios sobre China.

Estoy convencido de que cosas como "el protocolo chino", el "¿cómo hacer negocios en China?" lo aprendió gracias a su inteligencia, sentido común y experiencia de décadas. 

Es una verdadera pena que experiencias como la suya queden en el olvido y no puedan ser aprovechadas en beneficio de las relaciones empresariales entre España y China.

Pero por si esto fuera poco, "Nacho" fue en China un verdadero amigo de sus amigos, una persona solidaria, noble, y por encima de todo con una humildad que caracteriza a los conocedores de verdad de lo que es el día a día de una empresa en la República Popular. Sólo por esto, se merece este premio y muchos más.

Me siento honrado de haberle conocido y compartido interesantes charlas con él, como estoy seguro lo estarán muchos de sus amigos.

Mis más calurosa enhorabuena entonces a "Nacho" Bethencour y a quienes tuvieron en León la iniciativa de otorgarle tan merecido premio.

16 septiembre, 2017

Leyendo a Xi Jinping - III y última parte - China y el exterior, pasado y presente



Como indicábamos en la primera parte de esta serie, el libro de Xi Jinping tiene una parte importante (más de 110 páginas) dedicada a las relaciones de China con el mundo, en el pasado y el presente.

La mayor parte de los "relatos" de Xi Jinping no tienen en esta parte la misma trascendencia que en la dedicada a los asuntos internos de China, ya que muchos de sus discursos o escritos sobre temas internacionales con toda seguridad fueron escritos por sus colaboradores.

No obstante, igual se pueden sacar algunas conclusiones de interés.

En primer lugar, para los que han y hemos vivido en China entre la década de los 60 y 80 creo que es motivo de satisfacción la mención que hace a dos ciudadanos peruanos muy relacionados con la República Popular. Uno de ellos es Antonio Fernández Arce, escritor y periodista, quien trabajó en China en diversas oportunidades y colaboró con algunos medios de comunicación internacionales escribiendo sobre la República Popular, como por ejemplo el diario ABC de España. Falleció en el año 2014 y tuvo una hija que nació en China y que actualmente trabaja en el servicio de español de la televisión internacional china..

El otro es el religioso Guillermo Dañino, escritor y profesor que vivió décadas en la República Popular y llegó a hacerse muy famoso por su participación como actor en varias películas y programas de la televisión china.

De los restantes países de América Latina, aparte de otros temas relacionados con Perú -en especial la inmigración china a mediados del siglo XIX-, cita a Brasil - donde recuerda la introducción del té chino más de 200 años atrás- y a México -al cual China envió entrenadores para atletas de saltos ornamentales.

Sin embargo, el país latinoamericano al que dedica más cariño y espacio es a Chile. En especial recuerda a Pablo Neruda, sus viajes a China y sus poemas dedicados al país asiático, y al pintor José Venturelli quien a partir de 1952 vivió ocho años en China y fue profesor (el primer pintor extranjero) en la Academia de Bellas Artes, y entre sus obras se encuentran pinturas al estilo chino, en especial el cuadro "El río Yangtzé". El pintor chileno volvió en otras oportunidades a China donde falleció en 1988.

En las relaciones con Chile se destaca en el libro que fue el primer país sudamericano en establecer relaciones diplomáticas con China, y el primero latinoamericano que firmó un Tratado de Libre Comercio con la República Popular.

Hay muy pocas referencias a países "desarrollados" en el libro. Una de ellas es al Reino Unido, donde reflexiona sobre las obras de Shakespeare, de las cuales cita varias que indica haber leído en los siete años que pasó en una aldea rural, como indicábamos en la Parte I. Compara a Shakespeare con el dramaturgo chino de la dinastía Ming, Tang Xianxu, considerado el "Shakesperare de Oriente". Ambos murieron en el mismo año. De hecho hay un libro publicado en el 2016 titulado "1616, Shakespeare y la China de Tang Xianxu", que no menciona en el artículo.

Otro de los países a los que se refiere con frecuencia es a Singapur. Según los comentaristas Deng Xiaoping habría indicado que "China debe aprender y tomar como referencia las experiencias de Singapur", tras lo cual muchos funcionarios viajaron a ese país para estudiar y "ser entrenados" en la experiencia de uno de los llamados entonces "tigres asiáticos".

Desde el punto de vista cronológico hay tres períodos de la historia de China que destaca en sus relatos: la época de la revolución china; el período posterior a la fundación de la República Popular y las relaciones de China con el exterior en la antigüedad, que dejaremos para el final.

En lo relacionado con la fase de la revolución china y la Guerra de Resistencia contra el Japón menciona al mismo tiempo la ayuda recibida del ejército soviético, tanto material como a través de un destacamento de aviadores, como la de los EE.UU. a través del famoso Batallón conocido como "los tigres voladores". Sin embargo, no hace referencia a la ayuda que recibió de Estados Unidos el General Chiang Kai-shek (Jiang Jieshi según el pinyin) ni a la Guerra de Corea donde el Ejército de Voluntarios chinos, (donde participó un hijo de Mao que murió en la misma) se enfrentó directamente con el de EE.UU. De la misma forma no menciona el apoyo de China a los países indochinos durante la Guerra de Vietnam.

(El libro tiene un marcado carácter positivo cuando se refiere a las relaciones internacionales de China, y por eso no toca estos actos de Estados Unidos, la posterior confrontación con la URSS o el conflicto fronterizo con la India. Japón es la excepción por su ocupación de China y es el único país criticado). 

En relación con la conocida como "la matanza de Nanjing" tras su ocupación por las tropas japonesas en diciembre de 1937 hace una mención especial al alemán John Robe, que entonces trabajaba para la empresa Siemens, y quien a pesar de pertenecer al partido Nazi se encargó de organizar en la ciudad una zona segura para ciudadanos chinos, junto con otros miembros de la comunidad internacional que vivían entonces en la ciudad. John Robe está considerado como "el Schindler chino" por haber salvado de la muerte a miles de personas. A su regreso a Alemania, Robe llegó a escribirle una carta a Hitler contando las atrocidades del ejército japonés. Se llegó a publicar su diario sobre el tema y se hizo una película llamada "John Robe" que cuenta su historia.

Al mismo tiempo, recuerda en sus relatos a los llamados "extranjeros del VIIIº Ejército de Ruta" (ese fue el nombre oficial del ejército chino en la guerra de resistencia contra el Japón, después de ser conocido como "el Ejército Rojo" y posteriormente como el "Ejército de Liberación del Pueblo chino" o EPL, nombre que se ha mantenido hasta la actualidad.

En ese "ejército" de voluntarios extranjeros figuran personalidades como el doctor canadiense Norman Bethune, que viajó a China junto con otros voluntarios de otros países que habían participado en la Guerra Civil Española y sobre el cual he escrito tres entradas en este blog, o a voluntarios de muchos otros países, incluidos japoneses, que también fueron a ayudar a China sin haber pasado por el conflicto español..


En el período posterior a la fundación de la República Popular, Xi Jinping recuerda de forma especial las relaciones con África en la década de los 60 y la ayuda brindada por China para la liberación de las colonias del continente. Los comentaristas citan a Mao Zedong quien habría indicado que "en nuestro trabajo, al hacer amigos", (...) "el eje central debe ponerse en tres continentes, Asia, Africa y América Latina".

Uno de los ejemplos que pone es el de la actual Zimbabue (antiguamente Rodesia del Sur) y reconoce abiertamente cómo el ejército chino proporcionó entrenamiento militar, tanto en la República Popular como en territorio africano a los "luchadores de la libertad" de dicho país.

En el período de la China antigua, son constantes las referencias a las rutas de la seda, tanto por tierra como por mar, aunque no hay ninguna mención a la llamada "Nao de China" o el Galeón de Manila que, a través de Filipinas, unía China con España y América Latina.

Para terminar vamos a mencionar un tema que tiene relación directa con España y en cierto modo con América Latina. Nos estamos refiriendo al navegante Zheng He y sus siete expediciones al Pacífico, medio siglo antes de que comenzaran las expediciones marítimas europeas.

Zheng He era un eunuco de la etnia Hui (por lo tanto musulmán). Durante la Dinastía Ming, en un período de 28 años, realizó a partir de 1405 siete expediciones marítimas que pasaron por países del Sudeste Asiático, el Mar Rojo y el Océano Índico, llegando hasta la costa oriental de África en lo que hoy en Kenia. 

Existe una teoría, sin probar, y que no se menciona en el libro, de que las expediciones de Zheng He continuaron sus viajes desde Kenia, llegaron a la costa occidental de África y de allí al continente americano. (Existe un libro que habla de esta teoría indicando que fueron los chinos quieren llegaron primero a América).. En todo caso lo que sí está probado y no es muy conocido en Occidente en general es que sus expediciones marítimas tuvieron lugar medio siglo antes que las de Colón.

Las flotas de Zheng He llegaron a tener más de 200 barcos y 27.000 personas. Sus barcos más grandes tenían 125 metros de eslora y 50 de manga; mientras que las carabelas de Colón eran como "hojas de planta" con un largo de sólo 26 metros.

Según el relato de los comentaristas, durante las misiones de Zheng He no se conquistó un metro cuadrado de territorio extranjero, ni fueron piratas de mar, ni se dedicaron a robar en los países a los cuales viajaban. Al llegar a cada país lo primero que hacía Zheng He era entregar una carta del emperador chino, ofrecer regalos a los reyes y funcionarios principales del lugar visitado y finalmente hablar de y hacer negocios.

Con esto damos fin a esta serie de tres entradas de "Leyendo a Xi Jinping". Muchas cosas se han quedado en el tintero pero sería demasiado pesado para un blog hacer una referencia a todos los temas tocados por el actual dirigente chino. Estas entradas no han pretendido ser una crítica literaria sino más bien un relato de temas tratados por Xi Jinping que considero pueden ser de interés para todos aquellos interesados en China a través de las fuentes oficiales (que considero que son la minoría) y muchas de las aclaraciones que figuran en las entradas pertenecen a este modesto servidor con el fin, no sé si logrado o no, de que el público pueda entender mejor los entornos históricos. 

11 septiembre, 2017

Leyendo a Xi Jinping - Parte II - Corrupción, el “milagro chino" y Maradona

Como indicábamos en la primera parte de estas reflexiones “Leyendo a Xi Jinping”,(Pinchar aquí para leerla) y la realidad de los últimos años lo ha demostrado, la lucha contra la corrupción, ha sido y es una de las prioridades del Presidente de la República Popular China.

Para ello, en sus “relatos”, utiliza frecuentemente ejemplos de Dinastías, Emperadores y/o funcionarios que perdieron el poder como consecuencia de la corrupción. Al mismo tiempo, pone como ejemplo a funcionarios honrados que se ganaron el apoyo del pueblo.

Uno de ellos es Zhang Boxin (1651-1725), de la dinastía Qing –la penúltima de China- que se hizo famoso porque, en contra de las costumbres de la época, no aceptó ningún tipo de regalo al ser nombrado funcionario en la actual provincia de Jiangsu. Tanto es así, que en una piedra se llegó a tallar en un homenaje a los Qing, la frase “el primer funcionario honrado bajo el cielo”, refiriéndose a Zhang Boxin. Cuando éste abandonó la ciudad de Yangzhou los campesinos fueron a despedirlo con verduras y frutas, pero éste las rechazó indicando que los funcionarios deben ser “limpios y puros”.

En el año 2013, Xi Jinping, según se indica en el libro, organizó en el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista una sesión de estudio colectivo sobre funcionarios no corruptos en la historia de China, una prueba más de que el líder chino se basa principalmente en ejemplos de la milenaria historia del Imperio del Centro para tratar los problemas del país.

Tal como señalamos en la primera parte de estas reflexiones, Xi no deja de alertar sobre los peligros que para el Partido y el Gobierno puede causar la corrupción. Aunque destaca que “No hay en China una fuerza política que pueda suplantar al Partido Comunista”, insiste en que hay que tener una “sensación de crisis” ante la posibilidad de que cambien las cosas.

Si los cuadros del Partido no resuelven sus problemas de estilo, perderán el apoyo del pueblo y se creará una crisis que podría acabar con el Partido y el Estado, según el razonamiento de Xi.


En el relato “En la segunda generación desaparece la dinastía”, relata el caso de Qin Shihuang, el primer Emperador que unificó China, muy conocido por el ejército de terracotas de Xi´an que está en la parte de su Mausoleo que ha sido descubierta y abierta al público, mientras que su tumba sigue cerrada.

Qin Shihuang tuvo el mérito de unificar a China. Sin embargo, al mismo tiempo, dedicó grandes recursos humanos y financieros para hacerse construir un Mausoleo. Según los analistas del relato de Xi Jinping se emplearon a 720.000 personas durante décadas para construir el Mausoleo. Hay gente que considera que el número de personas empleadas en la construcción fue ocho veces mayor que el utilizado para construir una de las pirámides de Egipto. Como consecuencia de ese “despilfarro” la dinastía Qing desapareció, una vez nombrado el heredero, sólo 16 años después de su establecimiento.

Xi Jinping utiliza otros ejemplos de emperadores de la historia de China que cayeron debido a la corrupción.

Otro de los temas tratados por el actual dirigente chino es el del sacrificio al que deben hacer frente los líderes revolucionarios. En este sentido pone como ejemplo a Mao Zedong  que perdió a seis miembros directos de su familia en la revolución, entre ellos a su esposa Yang Kaihui, fusilada por el Kuomintang o a uno de sus hijos, Mao Anying, fallecido en la Guerra de Corea.

Hay en el libro un ejemplo muy significativo sobre cómo funcionan algunas cosas en la República Popular, titulado “Compitiendo por obtener el título de ´Pobre´” y relata cómo en el año 2012, en un condado de una provincia que no menciona (pero que los editores citan como Hunan), la página web del condado publicó “la excelente noticia de que nuestro condado ha sido nombrado como parte de los condados pobres a nivel estatal”, y como los jefes de dos condados “competían” para ver cuál de ellos era nombrado un condado “pobre” con el fin de recibir ayuda del Estado.

Un condado llegó a colgar un cartel que decía “Celebramos que el distrito xxx ha sido nombrado por el gobierno central como parte de las zonas con extremas dificultades”, ya que así recibirían ayudas económicas y políticas especiales y favorables del Gobierno central.


El milagro chino

Otro de los temas de preocupación del actual líder chino es el de cómo China se quedó atrasada durante más de dos siglos, pero luego supo crear un “milagro chino” tras la celebración de la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido en diciembre de 1978, cuando Deng Xiaoping impone la política de reformas económicas y apertura al extranjero.

Casi no hay críticas fuertes a la Revolución Cultural (1966-1976) en los relatos de Xi,  salvo cuando habla de los “errores izquierdistas” de esa época, pero a su vez indica que en esos años “casi no conocíamos profundamente las leyes y normas de la construcción del socialismo”.

Xi Jinping recuerda el esplendor de China en varias dinastías del pasado, como la Han (206 A.C. – 220 D.C), la Tang (618 D.C. – 917 D.C.) o la Song (960 D.C. – 1279 D.C.). La ciudad de  Xi´an era una gran capital internacional ya durante la Dinastía Han, a donde viajaban y residían miles de extranjeros, principalmente de Asia Central, Persia y el mundo árabe.

En la Dinastía Tang llegó a haber en la corte 29 extranjeros y más de 3.000 funcionarios extranjeros en el gobierno.

Cuando llegan las últimas dos dinastías, la Ming y la Qing, es cuando China pierde la oportunidad de seguir avanzando, siempre según el libro.

En un discurso ante el Comité Central del Partido Comunista en el 2013 Xi Jinping habla de los “200 años perdidos por China”. En los cerca de 100 años que van desde los siglos XVIII y XIX, el período del auge de la Revolución Industrial, la Dinastía Qing cerró las puertas del país, "perdiendo la oportunidad de desarrollarse".

Los otros cien años, de mediados del siglo XIX a mediados del XX, “bajo los cañones de Occidente”, China se transformó en un país semicolonial y semifeudal.

Por último, “en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuando en lo internacional se levantaba una ola de revolución tecnológica y cambios en la estructura de la producción, algunos países del Este de Asia aprovecharon esta oportunidad  para desarrollarse, pero China estaba inmersa en la ´Revolución Cultural´” y “perdió una gran oportunidad”

Gracias a la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista de China celebrada en diciembre de 1978, y con Deng Xiaoping al mando, comienza un proceso que lleva a China a “tener la excelente situación actual”, en palabras del Secretario General del Partido Comunista.

Como parte de ese “milagro chino”, y mientras China, al comenzar la apertura y reforma era la 11ª economía del mundo; “en el 2005 sobrepasamos a Francia y quedamos quintos; en el 2006 al Reino Unido y quedamos cuartos; en el 2007 a Alemania y quedamos terceros; y en el 2009 a Japón y quedamos segundos”. “Hemos creado un milagro en la historia de desarrollo de la humanidad”.

Por último, me gustaría hacer mención a un artículo escrito por Xi Jinping donde utiliza la derrota de Argentina en el Mundial de Fútbol de España en 1982, y el papel de Maradona como ejemplo negativo, para estimular el trabajo en equipo en el terreno económico de China, y cómo no es posible aislarle del conjunto.

Es bien sabido que el Presidente chino siempre ha sido un gran aficionado al fútbol y es, en mi opinión, muy significativo, esta comparación entre Maradona y la selección argentina, con el trabajo económico que debía desarrollar el gobierno.

“En el fútbol actual de gran nivel, creo que no se corresponde con la tendencia general el poner énfasis sólo en el nivel técnico individual y basarse sólo en los méritos individuales”. “El hacer goles depende de la coordinación de todos los integrantes del equipo”. “A los aficionados del fútbol actual no les gustan los jugadores que de manera exagerada se basan en sus habilidades particulares, rompiendo la coordinación del equipo, y perdiendo así oportunidades de hacer goles”, indica el dirigente chino.

Los comentaristas del “Diario del Pueblo” recuerdan el mundial de España, donde en la selección argentina Maradona sólo prestaba atención a sus jugadas personales sin tener en cuenta la coordinación con el equipo, hasta que en el partido con Brasil fue expulsado por una tarjeta roja y Argentina se quedó fuera de las finales.

Los mismos comentaristas recuerdan cómo la prensa británica lo llegó a llamar “Mister Fútbol de la diplomacia”, y sus viajes a Irlanda en el 2012, a Alemania en el 2014 y a Inglaterra en el 2015 donde siempre tuvo contacto con el fútbol.

Tomando el fútbol como ejemplo y destacando que él tiene “un sueño futbolístico para China”, reflexiona sobre las relaciones entre el todo y las partes, sobre la coordinación entre las partes, para subrayar la importancia de la coordinación para tratar los temas del Estado y para analizar los problemas partiendo siempre del todo general.

En la tercera y última reflexión sobre este tema trataremos las reflexiones de Xi Jinping sobre temas relacionados con el mundo exterior, tanto en el pasado como en el momento actual, poniendo especial énfasis en lo relacionado con América Latina.

09 septiembre, 2017

Así viví el 9 de Septiembre de 1976 la muerte de Mao en Beijing

(Versión resumida y actualizada de la entrada "A los 40 años de la muerte de Mao. Recordando el 9 de septiembre de 1976")

Este 9 de Septiembre se cumplen 41 años de la muerte del líder chino Mao Zedong y me gustaría volver a recordar en estas breves líneas cómo viví ese día y los posteriores en la capital china, a la que habíamos llegado con parte de mi familia 14 meses antes.





El 9 de septiembre de 1976 amaneció soleado en Beijing. Era el típico día de uno de los meses más agradables de la capital china. Después de un verano agobiante y lluvioso, el corto otoño de septiembre daba otro color a la ciudad, gracias al azul claro del cielo y a las hojas que comenzaban a amarillear.

El cambio de color lo empezábamos a notar también en la vestimenta de la gente, y se pasaba del blanco de las camisas de verano, al azul, verde o gris de las primeras chaquetas de otoño.

Como todos los días mi hermana y yo habíamos ido en bicicleta al Instituto de Lenguas de Beijing para nuestras clases de idioma chino que comenzaban a las ocho. Acabábamos de comenzar nuestro segundo año de estudios. Ese día se conmemoraba un nuevo aniversario de la fundación del Instituto y a las cuatro de la tarde iba tener lugar un acto festivo, por lo que a lo largo de la mañana se comenzaron a colocar banderas chinas, de colores y carteles de celebración.

Cerca del mediodía, sin embargo, las banderas comenzaron a ser retiradas. El acto se suspendió y se nos informó que a las cuatro de la tarde se iba a comunicar una “importante noticia”. Así se preparaban entonces en China los grandes anuncios: cada “danwei” –o entidad de trabajo o de estudio- informaba a todos sus integrantes que se iba a dar una “importante noticia” y todos debían estar pendientes de la radio a esa hora.

Cuando regresamos a nuestra vivienda en el Hotel de la Amistad  después de almorzar vimos que a mis padres también les habían dicho lo mismo.

Aunque eran tiempos sin redes sociales, Internet, teléfonos móviles o faxes todos suponíamos de qué se trataba. Era la noticia que todos sabían que iba a suceder, pero que nadie se atrevía a mencionar en público: la muerte del Presidente Mao, el hombre a quien en todas las consignas se le deseaba “diez mil años”, “diez mil, diez mil años” de vida, que es la forma de decir “viva” en chino.

El fundador de la República Popular China tenía 83 años y en sus últimas apariciones públicas en la televisión recibiendo a personalidades extranjeras –entre ellos a Richard Nixon o al entonces Vicepresidente de Egipto Hosny Moubarak- se podía apreciar claramente el deterioro de su estado de salud. Como se veía en la televisión, cuando estaba de pie Mao tenía que estar sostenido por dos de sus asistentes, y en las fotos sólo se le veía sentado. La desaparición física del veterano dirigente era sólo cuestión de tiempo.

A las 4 de la tarde, ya en casa y pegados a la radio escuchamos el comunicado oficial. “El Comité Central del Partido Comunista de China, el Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, el Consejo de Estado y la Comisión Militar del Partido Comunista de China comunican con inmenso dolor a todo el Partido, todo el ejército y al pueblo de todas las nacionalidades del país que el camarada Mao Zedong, respetado y querido gran líder de nuestro Partido, nuestro ejército y nuestro pueblo de todas las nacionalidades, gran maestro del proletariado internacional y de las naciones y pueblos oprimidos del mundo, falleció en Beijing a las cero horas diez minutos del 9 de septiembre de 1976 a causa de la agravación de su enfermedad”. Así comenzaba el largo comunicado oficial, al cual le seguía una relación biográfica de Mao, música fúnebre china y los acordes de La Internacional.

Esa misma tarde la población comenzó a lucir flores blancas de papel (símbolo de luto) en las solapas de su ropa y brazaletes negros. Al segundo día, y a pesar del duelo oficial fijado hasta el 18 de septiembre, asistimos a nuestras clases en el Instituto de Idiomas, donde el Profesor Wang, con lágrimas en los ojos, escribió en el pizarrón “Gloria eterna al Gran Líder el Presidente Mao!”. Esa fue nuestra clase de chino ese día.

El cuerpo de Mao fue velado en el Gran Palacio del Pueblo y por allí pasaron durante más de una semana, y de forma organizada unas 300.000 personas. Miembros de la comunidad extranjera –diplomáticos, los llamados “expertos”, extranjeros que trabajaban para organismos públicos chinos- fueron invitados a presentar sus respetos ante el féretro de Mao y así, el 14 de septiembre tuvimos la oportunidad de asistir al Palacio del Pueblo.

El 18 de septiembre, a las tres de la tarde, un millón de personas participó en la plaza de Tiananmen en la ceremonia oficial de despedida de Mao transmitida en directo por la radio y la televisión. Los habitantes de China -800 millones entonces- guardaron a esa hora tres minutos de silencio haciendo tres reverencias (según la tradición china) ante retratos de Mao encuadrados en negro. Todo el transporte del país se paralizó durante esos tres minutos –incluso los peatones o los ciclistas- mientras las fábricas, trenes y embarcaciones hacían sonar sus sirenas.

El luto y la ceremonia fueron, tal como había sido en realidad la revolución de Mao, y como en muchos casos sigue pasando en la China de hoy, una mezcla de tradición oriental y elementos comunistas. Música fúnebre china o “El Este es rojo” junto con los acordes de “La Internacional”; el cuerpo de Mao cubierto con una bandera roja con la hoz y el martillo en un entorno decorado con grandes cintas amarillas y negras, símbolos de luto; las tres reverencias ante el cuerpo o la foto de Mao y las flores blancas de papel, junto con los brazaletes negros.

Las imágenes que se mostraban en la televisión eran de llantos en todos los puestos de trabajo, en la ciudad y en el campo, de fotos de Mao enmarcadas en color negro. Yo tenía 18 años y era consciente de que estaba siendo testigo de uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX. Recuerdo que se comentaba que el diario Le Monde había, por primera vez en su historia, puesto una foto en la portada.

Su muerte fue al mismo tiempo el comienzo de otro proceso de cambios políticos marcado por la detención en Octubre de la llamada "Banda de los 4", de la cual formaban parte la viuda de Mao así como los integrantes del grupo más radical dentro del Buró Político del Partido Comunista.

En una acción que a muchos extranjeros nos pareció "ridícula" o por lo menos incomprensible, tras las detención de la "Banda de los 4", en las fotos que se publicaban sobre el acto fúnebre las imágenes de su viuda y sus tres aliados fueron borradas y quedaron en blanco, en una época donde no existía aún Photoshop.

Dos años más tarde, China emprendía otro camino político y económico liderado por Deng Xiaping y que consistió en una serie de reformas económicas internas y de una apertura comercial al exterior.

Paulatinamente el país fue cambiando, Deng Xiping volvió a ser rehabilitado, y comenzó un período que ha llevado a la República Popular a la que es hoy una verdadera potencia económica, comercial y diplomática, cuyas acciones tienen una repercusión fundamental en todo el mundo.

A diferencia de lo que ocurrió con Stalin, por ejemplo, o en otros procesos de cambios en los países de la llamada órbita socialista, aunque la foto del fundador de la República Popular fue desapareciendo paulatinamente, no se derribaron sus estatuas y su retrato sigue hasta hoy colgado del edificio de la plaza de Tiananmen, centro político del país. Al mismo tiempo, y tal como he reflejado en estas "Reflexiones Orientales", su nombre es citado con frecuencia por el actual líder del país, Xi Jinping, y son decenas de miles de personas las que se acercan cada año a su Mausoleo, en pleno centro de la plaza de Tiananmen, así como a su ciudad natal de Shaoshan, en la Provincia de Hunan. 

04 septiembre, 2017

De puentes, puertas y trampolines entre España, China y América Latina

Los seguidores de este blog saben de mi insistencia en el famoso tema de la "triangulación" y de lo que pienso de las declaraciones oficiales y privadas "vendiendo" a España como el puente, la puerta o el trampolín ideal para que China entre en América Latina.

Han sido muchos los artículos que he escrito sobre el tema. Pido perdón por la insistencia, pero el tema es muy importante, en mi modesta opinión, para la economía, la política y la diplomacia de España.

No voy a repetir todo que llevo años diciendo sobre el tema (que China no necesita a España para "entrar" en América Latina). Sólo me gustaría recordar, por lo reciente de las declaraciones, lo indicado el pasado 7 de julio por un Vicepresidente de la CEOE en Panamá, indicando que (a los asiáticos, aunque estaba hablando principalmente de China) "les cuesta mucho desembarcar en América Latina y se sienten más cómodos haciéndolo primero en España".

En estos momentos, según mi limitada información, hay por lo menos tres grandes proyectos multimillonarios en América Latina donde están compitiendo empresas de China con empresas de España y otros países:

- El túnel de Agua Negra, que unirá Argentina y Chile
- La Villa Panamericana en Perú
- El nuevo Puerto de Panamá

El diario español El Economista publica hoy un artículo titulado "China amenaza el liderazgo en América Latina de las constructoras españolas". El artículo entero puede leerse pinchando aquí.

Con este artículo del periódico español, creo que se demuestra una vez más el error de plantear, tanto en las diversas administraciones -actuales y pasadas-, organismos oficiales y privados, seminarios, cursos de negocio, etc., el tema de que España sea un puente, puerta o trampolín para América Latina. No creo que se pueda decir que estos se han roto ya que nunca han existido.

Esto no quiere decir que no pueda haber una colaboración mutua entre España y China en América Latina, pero, en mi opinión el punto de partida, el enfoque debe ser cambiado por completo.