12 agosto, 2017

La ignorancia y el desconocimiento sobre China

Días atrás leí en el South China Morning Post uno de los artículos sobre China que más me han gustado y sobre el que no puedo más que estar de acuerdo. Está escrito por el prestigioso profesor Jean-Pierre Lehmann del “International Institute for Management Development” (IMD) de Suiza y de la Universidad de Hong Kong.

El artículo se titula “Why the world has to study Chinese history, and how China views history” y se puede leer fácilmente –es muy corto y concreto- en el siguiente link pinchando aquí.

El argumento del artículo es muy sencillo y directo: “qué ignorante es Occidente en relación a China”. Aunque nuestro mundo hispanoparlante pertenece también a Occidente, en comparación con el mundo anglosajón –al cual va dirigido el artículo y sus conferencias y clases- la ignorancia que encontramos en el nuestro habría que elevarla a la enésima potencia.

El autor dice con todo acierto que el papel de China en el siglo XXI, en comparación con el pasado, es y será absolutamente primordial. En este blog ya lo hemos indicado más de una vez: nos guste o no, nos interese o no, lo que pasa y pase en China tiene y tendrá una influencia fundamental en todos los aspectos del mundo y de nuestra vida diaria.

Y sin embargo, en general y con contadas excepciones, no somos capaces ni de escribir bien los nombres chinos, la ignorancia es casi absoluta, casi todo se limita a esquemas –muchos de los cuales pertenecen al pasado y ya no son válidos en la China de hoy-, simplicidades (“los chinos son tal, China es tal”) y/o copias de los principales medios de referencia, como por el ejemplo del South China Morning Post.

Lo peor de todo es que estamos rodeados de “expertos” y “sinólogos”. Meses atrás escuché a un importante ejecutivo decir que “yo ya he estado cinco veces en China y soy un experto en el país”.


Recuerdo cuando recientemente, en una de las Escuelas de Negocio más prestigiosas de España, en unas jornadas sobre China, una ponente puso la foto del Presidente Xi Jinping, preguntó al público y nadie fue capaz de reconocerlo. Luego puso una foto de Mo Yan, incluyendo esta vez su nombre, y ninguno de los asistentes reconoció al Premio Nobel de literatura.

Pero lo peor no es el desconocimiento, éste por sí no es un “delito”, sino mas bien la falta de interés, o si no la arrogancia y soberbia con la que se habla o escribe sobre el mundo chino en general.

Jean-Pierre Lehmann pone como ejemplo en su artículo la media docena de viajes que hace anualmente a China desde Europa y ve en el avión cómo los ejecutivos se dedican a dormir, ver películas, y no ve a nadie leyendo un libro sobre filosofía china, confucionismo, historia, literatura o economía y negocios del gigante asiático. Dice incluso que conversó con dos ejecutivos ingleses que nunca habían oído hablar de las Guerras del Opio.

Agrega que en sus cursos comienza con un pequeño cuestionario sobre temas muy básicos de China y que los resultados son muy pobres. Recomendó una serie de libros para leer y un alumno llegó a decir “para qué nos da esta lista de libros si sabe que el noventa por ciento de nosotros no los va a leer”.

Yo también viajo con frecuencia a China, y he residido décadas en el país. Cuando se da la oportunidad de hablar con alguien, en el avión o en los hoteles, casi nadie me pregunta por mi experiencia, o por las dificultades y características del idioma chino, sino más bien por lo que se puede comprar y dónde, y los lugares para visitar o tomarse una copa.

Me he encontrado con algún periodista o funcionario que me dicen que ellos no leen eso del “China Daily” porque es todo propaganda del gobierno. Muchos de los “expertos” y/o gente que lleva años en China no saben quién fue Zheng He, son incapaces de nombrar un poeta o pintor famoso, un título de la literatura clásica, o las capitales de tres provincias chinas.

Cuando comencé a vivir en España cometí el error de suscribirme a una revista de historia y me cansé de que la mayor parte del contenido estaba dedicado a la antigüedad en Grecia, el imperio Romano o Egipto, pero China, India o Japón eran países que parece no habían tenido pasado.

A pesar del título del artículo –en un principio parece que relacionado solo con la historia- el autor destaca las ventajas de leer también sobre filosofía, historia, música, pintura, caligrafía y literatura chinas. No puedo estar más de acuerdo con él. Creo además que esa lectura no debe limitarse –como mucha gente lo hace- a autores extranjeros, principalmente de habla inglesa y algunos pocos de habla hispana, sino también debe incluir a autores chinos

Ya ni hablar de los que saben chino, a los cuales creo que enriquecería mucho leer en ese idioma sobre diversos aspectos del país, ver películas, ver la televisión, escuchar la radio. Uno de los últimos libros que me compré ha sido “Historias, leyendas y anécdotas en los discursos de Xi Jinping” (en chino se llama “习近平讲故事”, literalmente “Xi Jinping cuenta cuentos”, pero no me parece una traducción muy adecuada, por eso me he quedado con el título que menciono). Alguna gente me preguntó con asombro por qué me había comprado y estaba leyendo ese libro. Puedo decir que me parece fascinante, que estoy aprendiendo bastante y espero pronto sacar una serie de entradas en este blog sobre el mismo.

La historia, la literatura, el arte que estudiamos en el llamado Occidente, incluido todo el continente americano, es principalmente euro centrista. Jean-Pierre Lehmann al finalizar su artículo aclara que no está sugiriendo que se estudie la historia china excluyendo la de otras sociedades, agregando que es también enriquecedor y fascinante estudiar sobre la India y cómo los hindúes veían el mundo, sobre los indonesios, los vietnamitas, los árabes, los nigerianos o los peruanos, aunque lo de China es prioritario y absolutamente estratégico a nivel global.

La única pega que le pongo al artículo es a la falta de mención a la importancia de vivir en China, recorrer el país, y viajar con frecuencia; aunque soy consciente de que ello es un privilegio de unos pocos. Sin embargo, la experiencia de vivir en el país es un complemento muy importante al estudio de sus cosas. El gran problema aquí es la velocidad con la cual China está cambiando. Como bien declaraba un empresario vasco con diez años de estancia en el país "seguir los cambios (de China) sigue siendo uno de nuestros mayores retos".

Mucho me temo, y con contadas excepciones, que poco cambiarán las cosas en nuestro mundo hispano parlante, cuando con la velocidad que han adquirido las cosas y las “ventajas” de Internet, poco queda para el estudio serio y la lectura.

07 agosto, 2017

El turismo chino en España y la "turismofobia" en Barcelona

Desde hace ya algunos años, y más recientemente, la prensa y los organismos públicos y privados españoles relacionados con el tema no dejan de alabar el gran crecimiento del turismo chino en España y en especial el alto nivel de consumo que tienen los turistas chinos.

Días atrás, el diario "Ouhuabao"  (欧华报) que se publica en idioma chino en España (tiene una versión en español llamada "El mandarín") y que es leído por prácticamente toda la comunidad china en España publicó un artículo titulado "¿Es letal para Barcelona la "turismofobia"? " que ha sido reproducido por decenas de páginas web de China, periódicos y redes sociales. 

Los lectores de chino, a continuación pueden leer el artículo original pinchando en el siguiente enlace Artículo del "Ouhuabao" 





Dada la importancia del tema nos hemos permitido hacer la siguiente traducción al español:


¿Es letal para Barcelona la "turismofobia"?

Ha llegado la temporada alta del turismo a España y crece en diversos lugares un sentimiento de antipatía hacia los turistas, y las acciones son cada vez más violentas. Actualmente la organización juvenil independentista Arran, dependiente del partido catalán ultraizquierdista "Unidad del pueblo", CUP, ha colgado dos vídeos en la red, donde se muestra como miembros de esta organización atacan "como locos" un autobús de turistas, rompen bicicletas alquiladas por turistas, pintan paredes de hoteles, e incluso atacan restaurantes y barcos, para expresar su protesta.

Barcelona tiene ahora dos aplicaciones para móvil para el alquiler de bicicletas. Una es Dropsbyke y la otra Boada. Actualmente las bicicletas de estas dos empresas han sufrido daños de diversa consideración. Donkey Republic, la empresa que desarrolla Dropsbyke ha expresado que este tipo de acciones violentas contra sus bicicletas han ocurrido más de 300 veces. 

Aparte de esto, recientemente Arran ha desatado varias acciones de ataques a buses de turistas. Varios jóvenes, en el centro de Barcelona, pararon un autobús, pintaron la parte frontal y llegaron a romper los neumáticos.

No obstante, después del incidente, un responsable de esta organización indicó que no iban a realizar ninguna compensación por los daños causados. Ellos declararon que estos no eran acontecimientos violentos, y no era una fobia contra los turistas, sino una manera legal de autodefensa para expresar sus reivindicaciones. Ellos consideran que los turistas ocupan mucho espacio público, rompen el ambiente de las zonas urbanas y la naturaleza, molestan gravemente la vida de los ciudadanos locales, y al final lo que dejan es un incremento de puestos de trabajo muy limitado.

El Gobierno autonómico de Cataluña por su parte expresó que estas acciones son erróneas, van en contra de los intereses de Barcelona y de toda Cataluña y tampoco eran una ayuda para el proceso independentista.

Desde principios de este año, Barcelona está cobrando muy altos precios a los autobuses de turismo y cobrando impuestos a los grupos de turistas por un día de visita. A mediados de julio, la Alcaldesa de Barcelona Ada Colau, puso una cama en una plaza céntrica de la ciudad, con el fin de mostrar una actitud de firmeza y prohibir el alquiler ilegal de piezas a los turistas. 

En realidad, la fobia contra los turistas en Barcelona viene de hace tiempo atrás, pero en los últimos dos años se ha agudizado. El año pasado ya hubo manifestaciones de protesta pidiendo la expulsión de su ciudad de los turistas.

Este año, aparte de que las acciones tomadas son mayores y más extremistas, se ha extendido fuera de Barcelona, por ejemplo en Palma de Mallorca.

En las redes sociales de Arran se muestran imágenes de esta organización ocupando restaurantes, saltando a barcos amarrados, levantando pancartas diciendo que "el turismo está terminando con nuestra tierra".

Una encuesta de junio de este año muestra que para los barceloneses el principal y más grave problema es el turismo; y en comparación, el desempleo, las condiciones de trabajo y la seguridad son problemas menores. Por ello la prensa habla de la "turismofobia" que está afectando a Barcelona. La alcaldesa Ada Colau sin embargo, indica que ésto es erróneo ya que  "los ciudadanos no rechazan a los turistas, sino que lo que quieren es fortalecer la administración".

El 1 de Octubre llegaría el referéndum de Cataluña, con lo cual entraremos en "un otoño movido". No sólo se incrementarán los incidentes,  sino que estallarán todo tipo de contradicciones. Si a esto le agregamos las nuevas medidas contra los turistas, para Barcelona -que tiene en el turismo una de sus bases económicas, esto puede ser una locura."

El artículo ha tenido, como indicamos al principio, gran repercusión en China, en especial en las principales páginas de Internet y redes sociales y todos sabemos la importancia y el alto grado de penetración que tiene Internet en China.

Evidentemente, este tipo de artículos no es el más favorable para incrementar la imagen de España como destino turístico para los chinos en un momento en el que, por el contrario, los esfuerzos que se están realizando son precisamente para que vengan más turistas chinos a España y los resultados que se han visto en los últimos uno o dos años han sido muy positivos y diría que espectaculares en este sentido.